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Imagen de Palacio de Altamira Más imágenes + Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Palacio de Altamira
Otras denominaciones:Sede de la Consejería y Viceconsejería de Cultura Código: 410910077
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Dirección y vías de acceso: C/ Santa. Mª la Blanca, nº 1 Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
410910002 Sitio Arqueológico de Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías Actividades Cronología
Casas palacio Actividad doméstica 1300/1399
Edificios administrativos públicos Gestión administrativa

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Torres Martínez, Francisco Reforma 1999.

Descripción

Se trata de uno de los edificios de mayor envergadura de la ciudad, compuesto por una yuxtaposición de edificaciones cuyo origen es un palacio mudéjar que posteriormente se amplió para convertirse en residencia de familias nobles y que finalmente en el XIX se adaptó a casa de vecinos.

La estructura del palacio mudéjar se organizaba en torno a un patio y muestra bastantes analogías, sobre todo en la disposición de sus piezas esenciales, con el palacio mudéjar del Alcázar sevillano. Del conjunto de edificaciones primitivas parece quedar constancia en una amplia edificación rectangular dividida en dos plantas y paralela a la fachada y en otra sala cuadrada situada a la derecha del patio, así como en los dos patios más pequeños, yuxtapuestos a estas salas.

La sala rectangular está simétricamente ordenada y cuenta con un gran espacio central, cubierto por un artesonado de madera, y dos saletas laterales con bóvedas sobre trompas donde están pintados los escudos de la familia de Altamira y Guzmán. Un estrecho pasillo que se supone sería el acceso desde el patio pequeño a las galerías del grande y desde éste a las salas, separa la sala de la calle Céspedes. Tanto el espacio central como el pasillo se cubren por un artesonado de madera y se decoran junto con el patio con yeserías de finales del siglo XIV.

El palacio cuenta con un segundo patio de mayores dimensiones, 14 x 18 m., con arquerías en sus cuatro lados y se observa en su construcción dos momentos diferentes, uno correspondiente al lado que lo separa de la calle Céspedes, donde la arquería parece incluida en alfices y una de cuyas columnas cuenta con un capitel califal, y otro el correspondiente a las otras tres caras, cuyas arquerías parecen ser todas de fecha reciente.

De las dos escaleras actualmente existentes, la situada al fondo de la edificación parece ser original y la escalera más próxima a la fachada parece ser coetánea con ésta, de la época en que el palacio se convirtió en la casa de los Villamanrique.

La crujía de fachada aparece como una operación unitaria, ejecutada en el siglo XVII, destinada a proveer de fachada y de un cuerpo principal de habitaciones al conjunto de salas y patio principal que configuraban el antiguo palacio mudéjar. Se compone de dos plantas y entresuelo y tiene una profundidad de 7 m.

Otra transformación importante que afecta al edificio puede fecharse a finales del XIX, en que se adapta a casa de vecinos. De esta fecha deben provenir elementos tales como la pequeña edificación que ocupa parte del patio de entrada y las escaleras que unen la planta baja de la crujía de fachada con las entreplantas.

En el alzado destaca la portada principal abierta en arco de medio punto, con jambas y dintel moldurados que recoge el balcón principal. El paramento se divide en calles por pilastras pareadas y se remata por una cornisa con modillones a lo largo de toda la fachada. Sobre el alero de tejas aparecen dos buhardillas, rematadas por frontón curvo.


El palacio se encontraba en avanzado estado de deterioro cuando se realizó su reforma y rehabilitación con objeto de alojar la sede principal de la Consejería de Cultura. El proyecto participó de la estrategia de dicha Consejería de fragmentar sus dependencias en diversos edificios ¿frente al modelo de concentración adoptado por otras tantas Consejerías- con el fin último de promover la rehabilitación integral del barrio, antigua judería, prácticamente abandonado, en ruinas y ausente para la ciudad. Otras dependencias se alojaron en la misma calle y en la vecina calle Levíes.

La rehabilitación efectuada durante la última década del siglo XX ha permitido la recuperación del edificio mediante un proyecto cuidadoso que ha puesto en valor los diferentes espacios del Palacio, ejemplo de intervención en el que la participación multidisciplinar ha permitido valorar adecuadamente las estructuras superpuestas del edificio.


Datos históricos

Sabemos por investigaciones arqueológicas que en el solar que hoy ocupa el Palacio de Altamira existió en época almohade una construcción que se ha interpretado como una vivienda. De su entorno se conoce una mezquita, unos baños y un pequeño zoco, lo que indica que a su alrededor se desarrollaba una intensa vida urbana.
Poco después de la conquista de Sevilla por los castellanos esta zona quedó incluida en la Aljama Judía cuyos habitantes participarían de manera intensa en la vida comercial y económica de ámbito local, así como en necesitades del Reino de Castilla. Como muestra de ello, sabemos que el cargo de Contador Mayor estuvo durante varios reinados en manos de personajes judíos que habitaban las ricas casas halladas en este solar.
El asalto a la Judería en 1391 propició que estos terrenos pasaran a manos del Justicia Mayor de Castilla, Don Diego López de Stúñiga, que levantó sobre ellos este edificio que en la actualidad vemos rehabilitado.
La mansión estuvo unida en los siglos XV y XVI al linaje de los Stúñiga, Condes de Plasencia, Duques de Béjar y señores de grandes estados en Extremadura y el Reino de Sevilla, hasta que quedó ligada al Marquesado de Villamanrique y de Ayamonte y posteriormente al Condado de Altamira, por el que hasta hoy se le conoce.
De todos estos propietarios fue recibiendo obras y mejoras adaptándose a los gustos y necesidades de sus dueños durante los siglos XVII al XIX, centuria ésta en que dejó de estar vinculada al linaje noble, y como ocurriera con otras notables mansiones sevillanas fue destinada a casa de vecindad en alquiler. Por ello se realizarían en el edificio reformas que enmascararon definitivamente la primitiva construcción mudéjar que ha sido descubierta nuevamente en el proceso de intervención arqueológica.

el palacio se encontraba en avanzado estado de deterioro cuando se realizó su reforma y rehabilitación con objeto de alojar la sede principal de la Consejería de Cultura. El proyecto participó de la estrategia de dicha Consejería de fragmentar sus dependencias en diversos edificios ¿frente al modelo de concentración adoptado por otras tantas Consejerías- con el fin último de promover la rehabilitación integral del barrio, antigua judería, prácticamente abandonado, en ruinas y ausente para la ciudad. Otras dependencias se alojaron en la misma calle y en la vecina calle Levíes.

PROTECCIÓN

Estado Figura Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 10/11/1990 270 33095

DOCUMENTACIÓN

Información Bibliográfica

CAPILLA RONCERO, Ignacio; SÁNCHEZ-CID ENDÉRIZ, José Ignacio; RAMOS CARRANZA, Amadeo: Sevilla 1995-2005: Arquitectura de una década, Sevilla: Fundación para la Investigación y Difusión de la Arquitectura, Sevilla; Colegio Oficial de Arquitectos , 2006. 84-933738-8-5

LARREY HOYUELOS, Enrique; OLIVA ALONSO, Diego: Palacio de Altamira, Sevilla, En 1989, Anuario Arqueológico de Andalucía, T. III. Actividades de Urgencia, Sevilla: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Dirección General de BB.CC., 1991. 84-87004-21-2

RAMÍREZ REINA, Francisco Oscar; VARGAS JIMÉNEZ, Juan Manuel: Arqueología urbana en Sevilla: 1944-1990, Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla. Gerencia Municipal de Urbanismo, 1996. p. 96. 84-89394-02-4

TORRES MARTÍNEZ, Francisco: Diseño (Industrial) en Andalucía, Piezas de autor 1920-1999. , Colección Arquithemas,Colección Arquithemas,, 7, Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental, 2000. 310. 84-931388-2-7

  El lugar público: Quinta Bienal de Arquitectura Española 1997-1998, Madrid: Electa España, 1999. 84-8156-231-9

  Francisco Torres, Arquitecto, Fundación Fidas, 1998. 76-81. 84-88075-39-1

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