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Imagen de Auditorio Manuel de Falla Más imágenes + Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Auditorio Manuel de Falla
Código: 180870273
Provincia: Granada
Municipio: Granada
Dirección y vías de acceso: Paseo de los Mártires s/n

DESCRIPCIÓN

Tipologías Actividades Cronología
Edificios de espectáculos Concierto musical 1978
Edificios de espectáculos Exposición 1978

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos García de Paredes Barreda, Jose María Autor del proyecto 01/01/1974
Constructores Pastor Peris y Compañía S.A. Construyó el edificio 01/01/1974
Ingenieros Cremer, Lothar Estudio de acústica 01/01/1974

Descripción

Frente a la colina de la Alhambra, en el lado sur, aparece un conjunto de volúmenes bien definidos y diferenciados que forman el Centro Manuel de Falla, obra de Jose María García de Paredes.

El Centro Manuel de Falla es el primer edificio importante levantado en la colina de la Alhambra desde que se construyera el Palacio de Carlos V, en 1527, por Pedro Machuca. Precisamente por esto y debido a su especial ubicación, uno de los factores más importantes que incidieron en su diseño fue la preocupación de integrarlo sensiblemente en el paisaje, requiriendo un ejercicio de tacto, pero también de valentía. Se proyectó un conjunto de formas y envolventes que reflejan el espacio interior, al modo de las de la Alhambra y con un concepto totalmente contrario al del Palacio de Carlos V, en donde es el exterior el que condiciona los espacios interiores.

Un edificio de silueta irregular que aprovecha el terreno para enterrar gran parte del programa es el resultado de estas premisas iniciales. Un edificio perfectamente integrado en el que sus cubiertas de teja apenas sobresalen de las copas de los árboles del jardín que le rodea, del que no se perdió ninguna especie importante a la hora de la construcción del auditorio y en donde las yedras pronto cubrirían sus muros. Los materiales empleados, fundamentalmente ladrillo y teja, dotan al conjunto un tono de tierra que le hacen ser, sin ninguna estridencia, parte integrante del conjunto en el que se sitúa, en el que lo natural y lo construido se mezclan.

El aprovechamiento de la pendiente del terreno para incrustar el edificio permitía el acceso por diferentes niveles a los distintos espacios que componían el conjunto. Así, se podía acceder a los vestíbulos del Auditorio a través del jardín de Matamoros y al Centro de estudios por el fondo de una calle de la Antequeruela, junto a la Casa-Museo Manuel de Falla.

El auditorio, un receptáculo de grandes proporciones es, a la vez, acogedor y de escala y medida humanas. Un diseño sobrio que no trata de evocar salas de concierto de otras épocas. A pesar de ser un espacio rodeado completamente de sol, la luz no penetra en su auditorio, sacrificando este aspecto a favor de la perfección acústica. Fue proyectado para poder disfrutar, en un mismo espacio, de tres salas diferentes, colocándose el escenario aproximadamente a un tercio de la planta, de manera que se creaban dos salas distintas con una entidad arquitectónica propia y capacidad adecuada a las necesidades de cada obra: una para 897 personas y otra para 414 que estaban separadas mediante elementos deslizables. Estas dos salas unidas configuraban la gran sala de conciertos con capacidad para 1.311 personas. Esta situación en la que parte del público asistente a un espectáculo con la sala completa se colocaba detrás de la orquesta, ya había sido utilizada con éxito en la nueva Philarmonica de Berlín por el profesor Scharoun, aparte de ser usual en otras salas de conciertos como el Usher Hall de Edimburgo, la Ópera de Sydney o el Concertgebouw de Amsterdam.

Este era un aspecto muy importante y complicado a resolver, ya que, aparte de integrar tres salas diferentes en una sola, había que prever tres acústicas distintas para cada una, ya que su capacidad estaba relacionada con el tipo de género musical que se iba a interpretar en ellas. El escenario tiene una superficie de más de 180 m2, y puede albergar una orquesta sinfónica completa con coros. Además, mediante una plataforma elevadora de pianos, este escenario es capaz de descender hasta un almacén situado debajo de él. Hay casi 100 localidades en un lateral reservadas al coro, que podrán ser utilizadas por el público en caso de no estar ocupadas. Frente a ellas se sitúa un gran órgano, lugar que le permite, sea cual sea la variante de sala empleada, incorporarlo a los conciertos.

El escenario está diseñado para albergar diferentes tipos de género musical, incluso para ópera de cámara, aunque con una concepción de montaje con criterios contemporáneos, sin grandes decorados y con efectos de luz, situando la orquesta sin foso a nivel de los espectadores, con los actores algo más elevados. Fueron diseñadas, además, varias salas para descanso de músicos y cantantes, vestuarios generales y cuatro camerinos para director y solistas. Igualmente, otros espacios menores se insertan en la trama menuda del edificio y ayudan a dar mayor escala al auditorio. Así, una biblioteca, archivos, aulas, seminarios y estudios sirven además, exteriormente, de transición visual con respecto a los pequeños volúmenes que forman las construcciones del barrio de la Antequeruela.

Esta concepción del espacio interior queda expresada en el exterior mediante la división en dos volúmenes separados por un pequeño paseo peatonal con acceso desde el Paseo de los Mártires que termina en un balcón-mirador, el Mirador de Melisendra, que ofrece un bello panorama de la Vega y Sierra Nevada. A pesar de ser un espacio privilegiado, desde su origen ha permanecido cerrado al público.

El vestíbulo del edificio es prácticamente una continuación de los jardines que conducen al espectador hacia la entrada. Destacan sus grandes vigas que lo atraviesan de lado a lado en la dirección de entrada y los lucernarios entre ellas que dotan de luz al este espacio interior.

Como dato técnico importante referente a la acústica de las salas, aparece el dato de los tiempos de reverberación, adoptándose para este caso un tiempo de 1,8 segundos, adecuado para una sala con un volumen de aire de aproximadamente 10.000 m3. Un dato que se tuvo muy en cuenta a la hora del diseño del interior del auditorio, ya que además había que tener en cuenta el índice de absorción producida por el público, los materiales y el mobiliario, incluso se tuvo en cuenta la distancia con respecto al aeropuerto, para prever posibles problemas de ruido exterior e incluir refuerzos en el aislamiento acústico del edificio

El Auditorio Manuel de Falla surgió como una necesidad social de disponer de un espacio de relación entre el arte y los ciudadanos, pero también significaba una inversión económica importante, por muy moderada que fuera la intervención arquitectónica, por lo que se previó una amplia versatilidad en su uso, dedicando también una zona para la ampliación de la Casa-Museo (realizada en 1990, creando el Archivo Manuel de Falla) en la que se conservaría todo el legado del compositor, como originales de partituras, libros, archivos de discos y correspondencia, y su manejo en la investigación histórico-musical. Igualmente se proponía la posibilidad de, con una pequeña inversión adicional, convertir el Auditorio en sala de congresos, dotándolo de espacios más específicos, salas de traducción, controles, etc. Incluso utilizarse como sala de proyecciones, festivales de cine o sala de representaciones teatrales con una concepción actual en la que los actores pueden estar rodeados de público.

La superficie total edificada de este edificio es de 6.900 m2 y su costo fue de 175 millones de pesetas más 18 millones de instalaciones y equipamiento.


Datos históricos

En 1962 en Ayuntamiento de Granada decide adquirir la casa en la que Manuel de Falla vivió durante casi veinte años. Fue convertida en Casa-Museo al restaurarse exactamente igual que estaba justo antes de que el compositor se marchara a Argentina a finales de los años treinta, gracias a la donación de sus herederos de gran cantidad de muebles y objetos. Pero debido a la gran cantidad de material disponible sobre el autor, esta Casa-Museo era insuficiente para su almacenaje. Además, la estrecha relación que existió entre el compositor y la ciudad de Granada, merecía materializarse en un edificio notable que a la vez representara este homenaje a Manuel de Falla y un espacio para albergar todo su legado. Surge así la idea del Auditorio Manuel de Falla.

Su ubicación era la que ocupaban los cármenes de Matamoros, Santa Rita y Gran Capitán, en la vertiente sur de la colina de la Alhambra, en el barrio denominado la Antequeruela. Uno de las dificultades que se presentaban era la imagen del nuevo edificio hacia la ciudad, ya que era perfectamente visible desde ella, por lo que había que dar forma a una construcción que se insertara en el barrio sin dañar su estructura y adecuándose con respeto a su entorno y sus jardines existentes, incluso utilizando éstos como filtro visual con respecto a los volúmenes más sobresalientes del conjunto.

Otro de los puntos importantes de comienzo de proyecto era la determinación de su capacidad, ya que por un lado habría de complementar el Internacional de Música de Granada y por otra, la creación de una sala de representaciones que se adecuara a la actividad cultural y tamaño de la ciudad de Granada. Se decidió entonces crear una sala dentro de las ¿medias europeas¿ entre el Konserthus de Gothenburg (1.371 puestos) y el Queen Elizabeth Hall de Londres (1.106).

El auditorio sufrió un incendio de considerables proporciones, al parecer intencionado, el 11 de agosto de 1986, noticia que tuvo una amplia difusión y repercusión en los medios de comunicación locales, afirmándose en ellos que este suceso había significado ¿una grave pérdida para la vida cultural granadina¿(IDEAL, 12 de agosto de 1986). El incendio destruyó el escenario y las principales salas de audición, si bien no afectó significativamente a la estructura del edificio. El centro se reconstruyó sin apenas cambios con respecto al proyecto original para ser reinaugurado en Junio de 1987.

DOCUMENTACIÓN

Información Bibliográfica

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