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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Fábrica Azucarera San Isidro
Otras denominaciones:Azucarera San Isidro Código: 180870304
Provincia: Granada
Municipio: Granada
Dirección y vías de acceso: Carretera Antigua de Málaga s/n junto a Camino de la Torrecilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías Actividades Cronología
Azucareras Producción de azúcar 1901

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Cendoya, Modesto Autor del proyecto 01/01/1901
Promotores Creus, Juan Promovió la construcción de la azucarera 01/01/1901
Promotores López Rubio, Juan Promovió la construcción de la azucarera 01/01/1901
Arquitectos Giménez Lacal, José Felipe Proyecto de ampliación 01/01/1920

Descripción

El conjunto de la Azucarera San Isidro fue levantado por Modesto Cendoya y ampliado hacia 1920, según proyecto de Felipe Giménez Lacal. Lo forman varias naves industriales, y se distinguen dos zonas diferenciadas en todo el recinto.

La primera zona está formada por dos naves que acometen lateralmente, por derecha e izquierda, hasta confluir en una torre central. Ambas naves poseían dos plantas, aunque con el paso del tiempo, el forjado de planta segunda de la nave izquierda desapareció, manteniéndose solamente algunos restos de forjado a distintas alturas que posteriormente fueron reconstruidos para adecuarse a las circunstancias. Esta nave, y en general todo el recinto, sufriría diversas ampliaciones con el transcurso del tiempo, generadas por las crecientes necesidades derivadas del buen curso en la fabricación del azúcar. La torre se erige en la confluencia de estas dos naves y está compuesta de cuatro plantas, de las cuales, las dos primeras comunican con estas naves. Puede ser que las últimas plantas no existieran en un principio, ya que muestran un color en el ladrillo muy diferente al de las plantas inferiores. Esto, unido a la aparición de grandes vigas metálicas (IPE) como elementos portantes de los forjados y a la cubrición de placas de fibrocemento en lugar de teja hace pensar que su construcción fue posterior.

La segunda zona se une a la primera gracias a un pasadizo, hoy impracticable, y está formada por tres naves de planta rectangular dispuestas ortogonalmente al resto de la edificación y medianeras entre sí. De estas tres naves, las dos situadas a la izquierda, sí pertenecían a la edificación original, mientras que la tercera es muy reciente.

Aparecen en el recinto edificaciones que han sido construidas posteriormente para albergar usos ajenos a la actividad propia de la producción de azúcar como fábricas de mármol, talleres, almacenes, etc. y que no tienen ningún interés para el conjunto. De todas maneras, algunas dependencias que sí participaron de la fabricación del azúcar aparecen hoy ocupadas por este otro tipo de actividades. Igualmente existen otras dependencias de menor valor arquitectónico que sí participaron, como son algunas albercas destinadas al almacenaje de la remolacha, carbón, etc. que se situaban próximas a las edificaciones principales o la chimenea, por la que se expulsaban los gases procedentes del proceso de fabricación del azúcar y que está en la parte posterior de la fachada principal.

Uno de los condicionantes que hizo prosperar este tipo de industria fueron las mejoras en las vías de comunicación, especialmente en este caso, el ferrocarril, de manera que incluso estas edificaciones poseían un ramal específico que penetraba en su interior para labores de carga y descarga.

Los forjados de planta de las naves que componen el conjunto estaban formados por vigas metálicas IPE como elementos estructurales y como elementos aligerantes entre estas vigas se utilizaron dos roscas de ladrillo colocadas a modo de bóveda.

Como elementos portantes verticales, cabe distinguir dos tipos: por un lado, pilares huecos de sección circular de unos treinta centímetros de diámetro, y por otro, muros de carga ejecutados con ladrillo cerámico exclusivamente en algunos casos, y con una combinación de piedra y ladrillo en otros.

En cuanto a los pilares, se encuentran formando cinco pórticos perpendiculares a la fachada principal y tres pórticos paralelos a ésta, contabilizándose en total quince elementos portantes formando una retícula.

En cuanto al muro de carga, con un espesor medio de unos ochenta centímetros y en el que se abren huecos coronados por arcos de ladrillo cerámico, se encuentra dispuesto perimetralmente en las naves y absorbe parte de la carga que los forjados de la primera y segunda planta le transmiten, así como la carga total de los elementos portantes y no portantes que forman la cubierta y elementos de cubrición. Estas cargas son recibidas fundamentalmente por los machones existentes en el muro, también de ladrillo, que canalizan los esfuerzos hasta la cimentación. El resto del muro, la zona de trabazón entre los machones, está formada por tres hiladas horizontales de verdugas de ladrillo. Por último, una tercera zona de relleno, que no recibe cargas de importancia y que tiene la función de cerramiento formada cajones de piedra careada incrustadas en una matriz de mortero pobre en cemento.

Los elementos de conexión entre las diferentes plantas de la nave son unas escaleras de caracol de hierro fundido.

La cubrición en cubierta se lleva a cabo gracias a unas cerchas paralelas que se apoyan en los machones de los muros de carga, cuyos cordones están unidos a través de roblones. Longitudinalmente, y uniendo todas las cerchas se colocaron unas correas metálicas para dar estabilidad y rigidez al conjunto de la cubierta. Ortogonalmente a ellas aparecen pares cada metro con la misma pendiente que los faldones de cubierta, y sobre ellos, los parecillos cada treinta centímetros, que reciben las tejas cerámicas planas que sirven de cubrición última.

Entre los elementos de diseño exterior de los volúmenes que componen el conjunto destacan los machones verticales de ladrillo que estructuran y dan ritmo a las fachadas, así como las verdugas de ladrillo cada ochenta o noventa centímetros que unen estos machones entre sí. Generalmente estas verdugas de ladrillo están formadas por tres hiladas de ladrillo, apreciándose la cruz típica que aparece en el aparejo gótico o flamenco. En general, este es el aparejo utilizado en el cerramiento de las naves, salvo en algunos puntos en los que éste quedaba interrumpido debido a la complejidad de los encuentros. Otros elementos característicos son los grandes cajones de piedra careada de Sierra Elvira que se colocaban entre verdugadas de ladrillo en una matriz de mortero pobre en cemento.

En cuanto a las aberturas en fachada, cabe destacar los arcos utilizados para salvar los huecos, tanto en ventanas como en puertas, las cornisas, los aleros y en alguna nave aparecen también ojos de buey situados en los muros hastiales, todos ellos minuciosamente construidos. Los machones sobresalen sobre la piedra careada entre diez y doce centímetros. Los huecos presentan carpintería practicable de madera anclada a los muros, disponiendo en general dos hojas abatibles hacia el interior. Estos huecos están rematados en un alféizar formado por una rosca de ladrillo dispuesta a tizón con un pequeño vuelo sobre la fachada, sobre el cual apoya directamente la carpintería. Lateralmente el hueco está enmarcado por jambas cuyas testas son soga y ¿ de ladrillo, cada una en hiladas dispuestas a soga y tizón alternativamente, formando el conjunto el aparejo gótico. Se corona el hueco con un dintel ejecutado con hiladas de ladrillo colocados a tizón y solapados entre sí un cuarto del mismo. Algunos huecos de ventanas presentan motivos decorativos en la parte superior del mismo con forma de ¿U¿ invertida ejecutado también en ladrillo.

Las testas o arranques de los muros, unas veces lo harán comenzando con ladrillo ¿ mientras que en la hilada inmediatamente inferior colocarán una soga como arranque, con esto se conseguía que al desarrollar ambas hiladas todos los ladrillos estuviesen solapados ¿ del mismo. En otras ocasiones se sustituía el ladrillo ¿ por un tizón y la soga por un ¿ con lo que se conseguía el mismo aparejo -flamenco o gótico-, alternándose en una misma hilada soga y tizón. La coronación de los muros que conforman la nave está ejecutada por varias hiladas de ladrillo que sobresalen unas sobre otras hacia el exterior.

Otro elemento singular de estas fachadas es un sardinel de ladrillo que cruzará de extremo a extremo la fachada, sólo interrumpido por la presencia de los machones, y que tiene la peculiaridad de estar girado cuarenta y cinco grados con respecto a la horizontal, encima del cual se colocarán dos hiladas de ladrillo, generalmente tizones. Estos sardineles marcan las alturas o forjados que pueden existir en el interior de la nave puesto que están apoyados justo en el borde de dichos forjados.

Prácticamente este esquema constructivo y estructural se repite en todas las naves que componen el conjunto.

En cuanto a la torre, se trata de una edificación compuesta por cuatro forjados construidos por grandes perfiles metálicos IPE empotrados en los muros y apoyados en los pilares. Los dos primeros forjados, pasantes, son accesibles por las naves colindantes, mientras que los dos forjados superiores eran accesibles sola y exclusivamente desde el forjado segundo, siendo en la actualidad inaccesibles prácticamente. Los elementos portantes de estos primeros forjados son viguetas metálicas empotradas en los muros y apoyadas en los cargaderos metálicos. Como elemento aligerante, dos hiladas de ladrillo en forma de bóveda más una capa de compresión careciendo de solería, por lo que como acabado de la parte superior del forjado podría considerarse la propia capa de compresión. Por el contrario, la terminación de los dos forjados superiores era un entablado de madera formado por tablas de distintos tamaños clavadas a unos tacos de madera colocados aleatoriamente (por lo general apoyados entre vigueta y vigueta). El elemento de comunicación entre forjados es, en este caso también, una escalera de caracol.

En esa edificación también se distinguen dos tipos de elementos portantes verticales, los soportes metálicos y los muros de carga, ejecutados en ladrillo exclusivamente o alternando ladrillo y cajones de piedra.

La cubrición de este volumen es muy reciente y está formada por placas onduladas de fibrocemento.


Datos históricos

En la ciudad de Granada no existe ni ha existido nunca, en general, una barriada genuinamente industrial. La aparición del ferrocarril y la apertura de las carreteras que enlazaban Granada con el resto de Andalucía y España provocaron la ocupación del territorio industrial, coincidente con la revolución azucarera de la vega y la instalación de los primeros ingenios. Tres núcleos industriales se distinguieron fundamentalmente: alrededor de la estación de Andaluces, con empresas de fabricación de losetas hidráulicas, productos alimenticios, tejidos y maderas; otro, en torno a las carreteras de Jaén y Córdoba, con el más importante conjunto de producción de cerámica y alfarería, y un tercero en las inmediaciones de la carretera de Málaga, con los centros de transformación de remolacha.

Debido al cultivo de la remolacha, desde 1900 a 1930 aproximadamente, existe una vinculación clara entre la Vega de Granada y la ciudad. Esto, unido a la puesta en marcha de los tranvías eléctricos que recorrían gran parte de la geografía granadina, provocaron un despertar en la vida económica granadina y un aumento considerable de la población, cuya evolución se corta cuando la industria remolachera empieza su declive, hacia 1930-1940. La azucarera San Isidro fue fundada en 1901 por una cooperativa de labradores. La mayoría de las acciones de la Fábrica-Azucarera de San Isidro, sociedad anónima, las poseyó en una época la familia Rojas, de Maracena, ascendiente del actual empresario de la construcción, siendo el capital desembolsado de 9.462.880 pesetas. Es uno de los pocos ingenios no integrados en la Sociedad General Azucarera, creada en 1903. Esta compañía, de ámbito nacional, se dedicó a absorber las azucareras de la vega de Granada. Nació con voluntad de liderar el sector, pero le fallaron los contactos políticos y no consiguió que la fabricación de azúcar fuera declarada monopolio. San Isidro producía azúcar de remolacha, pulpa seca para alimento del ganado, especialmente vacas, y alcohol. El edificio fue levantado por Modesto Cendoya y ampliado hacia 1920, según proyecto de Felipe Giménez Lacal. Los nombres de los más reputados arquitectos granadinos del primer tercio del siglo XX avalan estas construcciones singulares, cuya tipología guarda gran similitud entre unas naves y otras. Se repite un modelo de arquitectura industrial de influencia francesa. Son edificios con muros de carga, revestidos de ladrillo visto bien ligado y cajones de mampostería de piedra. San Isidro conserva la torre de la destilería, montada por una empresa checoslovaca. De ahí la semejanza de su cúpula con las iglesias orientales. En el interior del recinto existen tres chimeneas de 50 metros de altura: la de San Isidro, la alcoholera y la desmochada de San Juan. La parte superior se desplomó a causa del terremoto de 1956.

San Isidro llegó a dar empleo a 500 personas, apareciendo a su alrededor, como consecuencia, el barrio industrial de Bobadilla. Era la más grande y moderna azucarera de Granada. A pesar de ello, el amplio complejo, símbolo del pasado industrial de Granada, estuvo a punto de desaparecer con el Plan de Urbanismo de 1985. Actualmente algunas dependencias han sido ocupadas por actividades ajenas a la fabricación del azúcar, como una fábrica de muebles de cocina, un taller mecánico y almacenes de la inmobiliaria, aunque por ahora, estas actividades mantienen en pie los dos edificios. Gran parte de los materiales de San Juan y San Isidro desaparecieron. Las máquinas de vapor históricas corrieron mejor suerte. Una adorna la puerta de la Facultad de Ciencias, en el campus universitario de Fuente Nueva. Otra fue colocada a la entrada de la depuradora que la Empresa de Aguas tiene en Lancha del Genil. El resto se encuentra en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Madrid. En marzo de 1984, con el cierre de la azucarera San Isidro, se despide una industria que durante 102 años transformó profundamente la sociedad y la economía granadinas.

DOCUMENTACIÓN

Información Bibliográfica

CENTENO MARÍN, Miguel Ángel; JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Juan Carlos: Explotaciones industriales de azucar de remolacha en la vega granadina, En 1996, Proyecto Monográfico de fin de carrera, E.U. de Arquitectura Técnica, Granada:

FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, Gloria: Nueva Granada. Destrozo de un paisaje, Granada: Caja General de Ahorros de Granada. Obra Social, 1999. 84-95149-04-4

GIMÉNEZ YANGUAS, Miguel; RUBIO GANDÍA, Miguel Ángel; REYES MESA, Jose Miguel: El pasado del futuro : vestigios de la industrialización en la provincia de Granada , Granada: Diputación Provincial de Granada, 2001. 137. 84-78073108

GIMÉNEZ YANGUAS, Miguel; RUBIO GANDÍA, Miguel Ángel; REYES MESA, José Miguel: Patrimonio industrial en Granada, Granada: Asukaria Mediterránea S.L., 2003. 330. 84-896895-49-5

MARTÍN MARTÍN, Eduardo; TORICES ABARCA, Nicolás: Guía de Arquitectura de Granada, Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes, 1998. 320. 84-8095-167-2

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