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Imagen de Iglesia de Santa María de la Asunción Más imágenes + Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Iglesia de Santa María de la Asunción
Código: 230690115
Provincia: Jaén
Municipio: Porcuna
Dirección y vías de acceso: Pza. de Santa María

DESCRIPCIÓN

Tipologías Actividades Cronología
Iglesias parroquiales Ceremonia religiosa 1898

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Flórez Llamas, Justino Proyecto 01/01/1898

Descripción

Es una obra completa y unitaria que queda acotada por dos preexistencias que se mantienen por Justino Flórez: la Sacristía manierista (1600) de Benito del Castillo en la cabecera, y el cuerpo bajo de la torre gótica a los pies. "En primer lugar entró en nuestras miras la conservación de la actual sacristía, que es buena y espaciosa con lo cual se introduce en la totalidad del proyecto una buena economía", dice Flórez de la sacristía.
Es un prototipo de posteriores obras que Justino Flórez ejecutó en calidad de arquitecto diocesano: Capilla Mayor del Seminario de Jaén y las torres de S. Esteban en Santisteban del Puerto y Nuestra Señora de la Paz en Marmolejo.
En el exterior un único material, la autóctona piedra de Porcuna, de diferentes canteras y calidades, ofrece un valioso repertorio de fábricas, aparejos, formatos y labras. En el interior, muros revestidos y exclusiva decoración pictórica.
Es de destacar que en esta iglesia están las únicas pinturas murales de temática religiosa que hizo Julio Romero de Torres: La Asunción de la Virgen en el presbiterio y La Sagrada Familia y La Santa Cena en los ábsides del crucero. Un lienzo con San Juan Bautista para el baptisterio completa el legado que el pintor cordobés incorporó al edificio.
La iglesia de Porcuna se ubica en un solar que desarrolla fuertes desniveles en su parte oeste y norte, resolviéndose el primero con una amplia escalinata frente a la portada principal y el segundo con una escalera imperial, que recuerda a la solución dada por Ventura Rodríguez al lateral de la iglesia parroquial del Sagrario de Jaén. En la memoria se sigue el precepto eclesiástico de orientar el altar mayor de los templos hacia el este y de dar forma de cruz latina a la planta. Partiendo de estos condicionantes, el arquitecto firma el 20 de marzo de 1888 unos planos de emplazamiento donde se observa otra limitación: el aprovechamiento de la antigua sacristía de la parroquia y de la cimentación de su torre; en ello primaban razones presupuestarias "en primer lugar entró en nuestras miras la conservación de la actual sacristía, que es buena y espaciosa con lo cual se introduce en la totalidad del proyecto una buena economía" . El reto técnico lo resuelve Justino Flórez alineando la sacristía con el conjunto y embutiendo la torre a los pies de la iglesia entre dos amplias capillas laterales, la de la izquierda dedicada a baptisterio y la de la derecha a una capilla de ánimas, y con un amplio nártex en su base.
La iglesia tiene tres naves, la central el doble de ancha y alta que las laterales, correspondiéndose cada una de ellas con sus respectivos ábsides en la cabecera, el más importante dedicado a altar mayor, alrededor de éste se dispone el coro, criticando el arquitecto la costumbre tradicional española de situarlo en el centro de la nave principal. También se resuelven de forma absidal los extremos del transepto, ubicándose allí sendas "capillas comulgatorias" y los confesionarios, por su aislamiento del conjunto, "...hartos de ver en lujosas y bellísimas iglesias los mas chabacanos, pobres y mezquinos confesonarios, por en medio de las naves, sirviendo de estorbo, interrumpiendo las líneas de la perspectiva y tapando los arranques de columnas y pilares" ; resulta muy novedosa la habilitación de un confesionario para sordos a los pies de la iglesia, junto a la capilla de ánimas. En la entrada se dispone un amplio pórtico o nártex que el arquitecto justifica por razones funcionales, calificándolo como "...vestíbulo donde los fieles puedan detenerse a la entrada y salida del templo para arreglarse los vestidos, abrir y cerrar los paragüas cuando llueva, cubrirse y descubrirse bajo techado, y demás operaciones que diariamente vemos practicar". La capilla bautismal es colocada junto a la entrada en virtud de la aplicación del "ritual romano" y su independencia del templo se acentúa con un acceso directo desde el vestíbulo; también destaca en este lugar la disposición de una escalera de caracol para subir a la torre. Una segunda puerta se abre en la fachada sur a la altura del segundo tramo de naves, aunque sin ningún tipo de nártex. La ausencia de tribunas o sitios especiales para el público la razona Justino Flórez en la memoria esgrimiendo la idea de igualdad que todos los fieles deben tener ante la Iglesia, un aspecto más del riguroso cristianismo que recorre el proyecto.
En planta se observan otros elementos propios de la arquitectura eclecticista, como los pilares cruciformes y los arcos fajones y formeros que arrancan de ellos, aunque alternando con otros góticos como las bóvedas de crucería o clásicos como la gran cúpula sobre pechinas que se dispone sobre el crucero; una muestra evidente del eclecticismo del conjunto. En el altar mayor se abren dos puertas por las que se accede a la antigua sacristía, amplio espacio al que se cierra un tramo para utilizarlo de archivo parroquial y almacén; una puerta lateral da a un patio donde se dispone un retrete. También se observa el acerado alrededor del conjunto, formado por grandes losas de piedra.
La memoria incorpora una sección transversal y otra longitudinal, especificándose en la primera la altura de las naves laterales y central (6'20 y 13 metros respectivamente), así como su anchura (6'50 metros la principal y 3'20 metros las laterales); la longitud del crucero es de 19'60 metros. Todas las naves se elevan en forma de arco de medio punto, desarrollando bóvedas de crucería en sus tramos, que el arquitecto denomina "de arista", y otra de cuarto de esfera sobre las capillas del transepto. En la sección longitudinal se expresa que la iglesia tiene 38 metros de largo y se descubre la estructura interna de la torre, con dos cúpulas superpuestas y un chapitel, así como el tipo de ventana utilizado a lo largo de las naves, en forma de óculo en las laterales y abocinada en la central. Con todo, destaca el entramado de las cubiertas por la peculiar forma en que el arquitecto resuelve el alzado del templo para ahorrar en su costo. En esta sección también se dibujan algunos detalles que se citan en la memoria como los altares clásicos de las capillas del transepto o lo púlpitos que se disponen en los pilares frontales del altar mayor, donde se ubica, igualmente, un tabernáculo: "...prescindiendo por completo de toda otra imagen en este altar, por considerar que la Eucaristía se encuentra por encima de todos los demás santos y objetos de culto, y nada debe de haber en su inmediación que distraiga de un objeto tan principal" . Tras el altar mayor está la sacristía, observándose el sistema de comunicación entre ambos espacios así como su decoración originaria, a base de pilastras cajeadas y vanos altos rodeados por amplias molduras de oreja.
Una comparación con el interior resultante revela la fidelidad al alzado original, con levísimos retoques como el cambio de ubicación del púlpito o el coro, finalmente dispuesto sobre la entrada principal, o la sustitución de los altares laterales por pinturas al fresco. Tampoco se llegaron a realizar las vidrieras que Justino Flórez describe en la memoria del proyecto.
La fachada principal se caracteriza por la presencia de una alta torre en el centro que obliga a la disposición de sendos contrafuertes flanqueando la portada; su planta es cuadrada hasta la altura de la cubierta de la nave cuando, por medio de un hastial escalonado, pasa a sección octogonal, culminando en un chapitel abovedado de pizarra. No era la primera vez que Justino Flórez utilizaba esta composición, pues ya lo hizo en 1880 para la iglesia de San Miguel de Ponteareas (Pontevedra), y tampoco era rara en la arquitectura decimonónica española, ya que los arquitectos Ortiz de Villajos y Álvarez Capra también la dispusieron, respectivamente, en la iglesia del Buen Suceso (Madrid,1864), y en la iglesia de San Matías (Madrid, 1878). En el caso de Porcuna destaca la esbeltez de la torre y el medievalismo del conjunto, pues tiene una portada arquivoltada en forma de arco de medio punto sostenido por columnas; le sigue un rosetón, que el arquitecto califica como "rosa bizantina", y un gran arco flanqueado y coronado con hornacinas en las que se iban a disponer algunas imágenes religiosas: "En los contrafuertes salientes que hay a uno y otro lado de la portada van adosadas dos ménsulas para sostener unas estatua de tamaño natural; de la Esperanza y de la Caridad formando armonía con la de la Fé que se coloca mas elevada [...] son el emblema preciso y completo de la doctrina del cristianismo, por eso las hemos preferido a otras que representan al santo patrón del pueblo o de mayor veneración en la Diócesis. Sin embargo pueden sustituirse colocando en la parte pral. el Santo Patrón a que la iglesia está dedicada y sus lados a S. Fernando, conquistador de este antiguo reino y a S. Eufrasio descendiente de los apóstoles y primer obispo de Jaén; o bién al Santo Patrón teniendo a sus lados a S. Pedro y S. Pablo" . El mayor peso de la estructura en esta parte explica el empleo de la piedra, dispuesta en bandas de sillares almohadillados; en la torre se abren cuatro ventanas de medio punto donde se ubican las campanas.
Al igual que sucedía en el interior de la iglesia, la fidelidad al proyecto original también es aquí notable, observándose, si acaso, la ausencia de decoración escultórica y la forma piramidal que se dio al chapitel tras la destrucción de que fue objeto en la pasada guerra civil. En las fachadas laterales destaca la presencia de contrafuertes, que van marcando los tramos de las naves y cuya escasa entidad volumétrica se justifica por el ligero peso de las bóvedas, que eran fingidas, como ya se ha citado; a cada tramo corresponde un óculo en su parte baja y una ventana en forma de arco de medio punto en la alta. El crucero se resuelve con un ábside macizo y un cuerpo culminado en hastial recto; en la base de la torre hacia este lado se dispone un reloj. El mayor uso de la mampostería delata el carácter secundario de esta fachada.


Datos históricos

La actual iglesia sustituyó a la arruinada fábrica gótica reflejada por G. Hoefnagel (1542-1600), que se observa en uno de los 40 grabados de ciudades españolas incluidos en Civitates Orbis Terrarum. Se terminó la nueva iglesia en 1903 y fue inaugurada en 1910.
Desde el año 1872 la localidad de Porcuna se encontraba sin iglesia parroquial, debido al derrumbamiento de parte de su estructura, lo que obligó a trasladar el culto a la iglesia de San Francisco. La Junta Parroquial creada al efecto para conseguir del Obispado la construcción de un nuevo templo vio culminados sus deseos el 20 de mayo de 1888, cuando el arquitecto provincial, Justino Flórez, presentó el proyecto correspondiente; éste consta de memoria, planos y un presupuesto que se elevaba a 206.563 pesetas. El eclecticismo medievalista de la propuesta extendía a la provincia un espíritu que ya había experimentado el arquitecto en obras de la capital como el Matadero Municipal o la terminación del Palacio Provincial; no en vano, Justino Flórez da comienzo a la memoria del proyecto, citando al padre de la arquitectura neogótica francesa: "El Ylustre Viollet-le-Duc". Justino Flórez da también un repaso detallado y fundamentado a la historia de la arquitectura religiosa, haciendo una auténtica profesión de fe ecléctica al elogiar en su justo valor cada una de las aportaciones, desde los tiempos anteriores al cristianismo, cuando "...el templo no tenía mas que un sólo altar, ni permitía tener a cubierto a mas personas que las encargadas del culto pagano" , hasta la actualidad, pasando por la época de las catacumbas, la basílica paleocristiana o la iglesia románica. Ésta se describe de la siguiente manera: "Las iglesias ya no eran serviles imitaciones del Senado romano o del Parthenon ateniense, tenían vestíbulo, recuerdo del narthex, se hicieron de tres naves, se aceptó la orientación y la planta de cruz latina, se les hizo coro para el clero, se colocaron a mas del altar mayor, algunas capillas; se les dió sitio fijo y preferente al prelado, abad o prior, y aunque de distinta manera que ahora se hicieron las torres para colocar las campanas". Cita también a los estilos gótico y renacentista llegando a ensalzar incluso la iglesia del Sagrario de la Catedral de Jaén y a su autor, Ventura Rodríguez, pero considera que el que más se ajusta al sentir religioso es el ojival. A pesar de ello, lo considera demasiado costoso para poder ser aplicado en el proyecto de Porcuna, decantándose finalmente por lo que él denomina estilo románico-bizantino. En cualquier caso, la elección corroboraba una trayectoria que el arquitecto inició en su periplo gallego con la proyección en 1880 de la iglesia de San Miguel de Ponteareas (Pontevedra); aquí en estilo gótico, pero utilizando el modelo alemán de torre única a los pies que luego repetirá en la iglesia jiennense.
Es una obra de su tiempo, a caballo entre dos siglos. Reflejo del eclecticismo imperante a final del XIX. En la memoria del proyecto, el arquitecto Justino Flórez hace una extensa cita de Viollet le Duc, lo que da índice de hasta que punto esta construcción giennense es reflejo de las corrientes teóricas imperantes en la época. Comienza así: "El Ylustre Viollet-le-Duc, el mas competente de cuántos arquitectos se han ocupado en el estudio de la arquitectura de la Edad Media¿¿ y continúa hablando de las teorías y de la historia de la arquitectura religiosa según Viollet.
La actual Parroquia, destaca por ser un elemento de una importancia urbanística fundamental, y configura junto al Ayuntamiento/Pósito un espacio urbano de gran calidad, el mejor de la ciudad de Porcuna y como integra inteligentemente dos preexistencias que no se demuelen.
No es habitual en la provincia de Jaén encontrar iglesias parroquiales de esta escala, tan recientes y construidas de una sola vez.

DOCUMENTACIÓN

Información Bibliográfica

BUENO CARPIO, MANUEL: LA PARROQUIA DE PORCUNA Y LOS MURALES DE JULIO ROMERO DE TORRES, Colección Obulco, Porcuna: Ilustre Ayuntamiento de Porcuna (Casa Municipal de Cultura, 1992. 84-88426-00-3

CASUSO QUESADA, R.: Evolución de la Arquitectura en Andújar, siglos XIX y XX, En 2000, Visitas al Patrimonio Histórico provincial de Jaén, Jaén: Colegio de Arquitectos de Jaén, 2000. 56-63. 84-607-1610-4

CHIQUERO GUTIÉRREZ, Eduardo: Patrimonio Histórico de la ciudad de Porcuna, Visitas al patrimonio Histórico provincial de Jaén, Jaén: Colegio de arquitectos de Jaén, 2000. 84-607-1610-4

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