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Imagen de Salón modernista de la Joyería Reyes Más imágenes + Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Salón modernista de la Joyería Reyes
Código: 410910675
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Dirección y vías de acceso: C/ Álvarez Quintero, nº 14

DESCRIPCIÓN

Tipologías Actividades Cronología
Locales comerciales Comercio 1900/1901

Descripción

La Joyería Reyes, propiedad de Sobrinos de Reyes, S.L., ocupa la planta baja del número 14 de la calle Álvarez Quintero, antes Entrecárceles en este tramo (actualmente rotulado calle Entre Cárceles en el tramo que permanece). El edificio fue construido por Juan de los Reyes Cantueso unido, al parecer, con los números 16 y 18 contiguos y que parece que se corresponden con los anteriores 28, 30 y 32 de la misma calle Álvarez Quintero.

Se sitúa en las inmediaciones del Ayuntamiento de Sevilla, de la Plaza de San Francisco ¿ante la que presenta su fachada posterior dicho edificio- y de la Iglesia y Plaza del Salvador. Es decir, la calle se ubica en el centro histórico y monumental de la ciudad en su sector más representativo a la vez que en el entramado de calles comerciales que la caracteriza en este entorno: calles Franco, Álvarez Quintero, Sierpes o Tetuán entre tantas.

Las dependencias de la Joyería ocupan prácticamente la planta baja del edificio, de aproximadamente doscientos cincuenta metros cuadrados de planta, y consta del salón de acceso, recibidor o despacho, de dos salones expositores contiguos, dependencias de administración y almacén a un lado y otros dos salones de exposición y almacenamiento, además de un patio, al otro. Levantamiento en planta del establecimiento puede consultarse en la página 121 de ¿La tienda tradicional sevillana¿, de Concha Rioja López, reseñado en la bibliografía.

El edificio tiene tres plantas principales y una más en los laterales, siendo el bajo comercial el que dota de unidad a la fachada que, al formar un ligero ángulo obtuso, presenta dos fachadas hasta cierto punto diferentes: mientras que en la parte de menor desarrollo se construye un ¿cierro¿ de forja continuo a lo largo de las dos plantas, en la más larga aparece un balcón, un ¿cierro¿ o una arquería sobre columnas de remate en planta tercera. Es una fachada ornamentada con azulejería en la ¿plementería¿ de pilastras y tímpanos y en frisos y cornisas, dintel mixtilíeno con un busto en altorrelieve en el interior del trazado curvo, antepechos de obra. Es decir, composición ecléctica que expresa en su exceso de recursos la indecisión formal de un momento de ruptura.

La fachada del establecimiento está ejecutada en madera mediante composición de zócalo, cuerpo central de escaparates y puertas y friso de coronación. El apilastrado de madera contrasta con la utilización del mármol en la ¿plementería¿ de los elementos ciegos y de vidrio en escaparates y puertas. El zócalo resuelve el ligero desnivel que tiene el punto más alto en el vértice de la fachada, a pesar de lo cual se hace necesario escalonar el conjunto en el lateral extremo junto al número 16 de la calle. En el friso y sobre el mármol figura la rotulación corpórea de latón: número de la calle (14) y nombre del establecimiento (dos veces, a un lado y otro del vértice de la fachada). Alternan seis escaparates con la puerta de acceso al establecimiento y otras dos laterales de servicio y acceso al inmueble. El apilastrado cambia de ancho en la esquina y en el lateral, reforzando y destacando la composición del conjunto.

Pero el salón recibidor es el que nos ocupa. Se trata de un espacio rectangular de cerca de cuatro metros de ancho interiores (sin contar los escaparates de unos ochenta centímetros de fondo) por cinco metros y medio de largo, al que se accede por su eje dejando a cada lado un escaparate expositor de joyas. En la pared opuesta, dos vanos sin puerta dejan paso a unos de los salones expositores posteriores. Las paredes laterales son ciegas.

El mobiliario del salón esta compuesto por un aparador de apoyo entre los dos vanos de acceso al interior, una mesa ligeramente desplazada del centro, para atención a los clientes que ordena el uso de la estancia, cuatro sillas, cuatro vitrinas para exponer joyas, dispuestas dos a dos en los laterales escoltando sendos espejos y dos nuevas vitrinas, distintas a las anteriores, frente a los espejos. Un reloj de pared, de péndulo, completa el mobiliario.

El espacio interior se uniforma desde el trazado de dos frisos perimetrales enmarcados en madera: el inferior, vertical, como remate de las paredes, y, el superior, de media caña para facilitar la transición al plano horizontal del techo, ambos están decorados con motivos florales pintados sobre lienzo, al igual que el resto de la estancia.

Techo y paredes están cubiertos por lienzo pintado con motivos que evocan o representan elementos vegetales en una composición geométrica en la que predominan las líneas curvas.

El techo se estructura a partir de una cruz que figura una continua sucesión de cálices y que lo fragmenta en cuatro sectores simétricos dos a dos en su composición de fondo. Está plagado de figuras femeninas de las que las dos centrales aluden a la contemplación y disfrute de las joyas, mientras que otras portan panales de las que enjambres de abejas construyen un nuevo dibujo sobre los cuatro entrepaños. Del techo penden dos lámparas de cristal, al parecer distintas a las originales, y cuatro apliques de vidrio y latón o bronce en las esquinas.

Las paredes, salvo la de fachada, están forradas también con un lienzo pintado a partir de un zócalo de madera que lo protege en la zona inferior. En este caso el dibujo en vez de construir una composición central, como en el techo, está seriado repitiéndose modularmente por las tres paredes tomando como dibujo central la abstracción de un cáliz que se completa con trazos que recuerdan ramas y hojas en dos tonos distintos.

Toda esta decoración está realizada en tonos turquesa, verdes, ocres y dorados.

Los escaparates parten de un zócalo de madera, más bajo que el de las paredes. Se coronan con una cornisa volada también de madera y similar en su coronación con las galerías que se superponen sobre los dos vanos y que, en su momento debieron portar sendas cortinas según señala Villar Movellán. Estas galerías modifican la apariencia del hueco que aparece como un falso arco rectilíneo.

Las vitrinas, de una puerta, apoyan sobre patas y un soporte que, al igual que en el remate superior, incorpora madera veteada más clara que la estructura. Los espejos se abren en su coronación en un paño de madera que rebasa la altura de las vitrinas laterales.

El conjunto mantiene una extraordinaria coherencia en el diseño de todos sus elementos que manifiestan su unidad en el trabajo de cornisas, patas o lacería, y que se mantiene en los elementos nuevos que han sustituido a las originales. Es el caso ya señalado de las dos lámparas de cristal, de las dos vitrinas metálicas antepuestas a los espejos (que al parecer provienen del mobiliario de uno de los pabellones de la Exposición Iberoamericana de 1929) o en la sustitución del suelo: el original de madera hubo de eliminarse por las filtraciones por capilaridad que acabaron por pudrirlo al variar la humedad ambiente, sustituyéndose por un suelo de mármol con una primera banda perimetral negra y otra posterior blanca, que permiten un despiece exacto de losas negras en el centro dispuestas a cartabón.

La ornamentación y el mobiliario mantienen la misma calidad y representan perfectamente su momento histórico: el modernismo. Los lienzos pintados nos remiten a los diseños de William Morris, el mobiliario se emparenta, en opinión de Villar Movellán, con Sauvage o con Sarracin.

Debe destacarse la continua conservación a que lo han sometido sus propietarios, seguramente por tratarse de un negocio familiar que han mantenido los herederos de su fundador, y que ha supuesto pequeñas restauraciones de la pintura de los lienzos que, efectivamente se muestran nuevamente desgastados en zonas muy localizadas.


Datos históricos

Fecha de la Joyería: 1900-1901.
Fecha de Reforma del edificio: 1913


El Salón modernista de la Joyería Reyes constituye el mejor ejemplo, a la par que el mejor conservado, de arquitectura modernista en la ciudad. El Modernismo no tuvo especial incidencia en Sevilla, donde llega como arte decorativa aplicada preferentemente a interiores. Sin duda, el Modernismo no tuvo especial incidencia en la ciudad y vino siempre aparejado a relaciones con otras ciudades donde sí adquirió mayor desarrollo, especialmente Madrid, al formarse como arquitectos en la Real Academia de San Fernando quienes ejercerían posteriormente en Sevilla su profesión: Aníbal González, José Gómez Millán, Pablo Gutiérrez Moreno, José Espiau y Muñoz, Juan Talavera y Heredia que, como señala Alberto Villar Movellán (Arquitectura del Modernismo en Sevilla, página 16) terminan sus estudios entre 1902 y 1909, y que ¿admirados por el fenómeno catalán, o mejor, en contacto con las corrientes secesionistas, se traen, junto con su título, el nuevo estilo arquitectónico¿.

Continúa afirmando que ¿podemos considerar como fechas topes para la arquitectura modernista en Sevilla los años de 1903 y 1914, aun cuando encontramos ciertos precedentes desde 1900 y alguna ramificación hasta 1918¿. A partir de esas fechas la idea de la Exposición Iberoamericana concentró los esfuerzos e ideas y la obra de los principales autores se decantaron hacia el Regionalismo o al Racionalismo que transformaron con extraordinaria vitalidad a la ciudad.

Como puede observarse contrastando las fechas, nos encontramos con un ejemplo muy temprano de esta manifestación que se extiende a todas las artes aplicadas.

Los hermanos Juan, constructor, y José de los Reyes proceden de Córdoba, permaneciendo el segundo en la ciudad, aunque juntos emprendieron la inversión del edifico y del negocio que aquí se muestra. De Juan de los Reyes se conoce que construyó también la desaparecida Casa para Juan Alcántara en la calle Azafrán.

DOCUMENTACIÓN

Información Bibliográfica

GARCÍA TORRENTE, Ubaldo; REINA FERNÁNDEZ, Juan Carlos; YÁÑEZ SEMPERE, Juan Luis: Guía de la Arquitectura de Sevilla y Área Metropolitana. SXX., En 1992, Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental, 1992. 99. 84-88075-14-6

RIOJA LÓPEZ, Concha: La Tienda Tradicional Sevillana, cultura, material y funcionalidad del espacio., Consejería de Obras Públicas y Transportes. Dirección General de Arquitectura y Vivienda, 1992. 94-208. 84-8095-001-3

VÁZQUEZ CONSUEGRA, Guillermo: Guía de Arquitectura de Sevilla, En 1992, Sevilla, Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes., 1992. 84-87001-94-7

VILLAR MOVELLAN, Alberto: Arquitectos del Regionalismo en Sevilla. 1900-1935, Excelentísima Diputación Provincial de Sevilla, 1979. 103 a105. 84-500-3335-7

VILLAR MOVELLAN, Alberto: Arquitectura del modernismo en Sevilla, Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla, 1973. 15, 38, 39, 174. 84-500-6188-1

VILLAR MOVELLAN, Alberto: Introducción a la arquitectura regionalista : el modelo sevillano, Córdoba: Universidad de Córdoba, 1978. 84-600-1324-3

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