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Edificios públicos


Edificios públicos

Introducción

Ya los historiadores romanos equiparaban en importancia a Écija con Córdoba y Sevilla, habiendo sido sede del Convento Jurídico Astigitano. Esta importancia se va a mantener durante los primeros siglos del Cristianismo hasta el punto que llega a ser sede de uno de los obispados de la Bética y, ya en período musulmán, capital del pequeño reino independiente de su nombre. Sin embargo, el gran florecimiento de la ciudad llegó tras la reconquista por Fernando III en 1240 con el asentamiento en ella de unos 200 caballeros castellanos, a los que les concedió el Fuero de Córdoba , que formando el núcleo de nobleza primitivo, muy cohesionado ya en los siglos XIV y XV, pero que en el XVIII alcanzará su máximo poder social y económico. Frente a esta pujanza de la nobleza, el Concejo ecijano procurará mantener siempre firmes sus derechos y privilegios, confirmando los ya conseguidos o recabando otros y, sobre todo, fomentando las organizaciones gremiales, que ya existían en el siglo XIV, pero que en el XVIII llegan a sobrepasar las 68 de los más diversos oficios.

Los diferentes períodos de la historia ecijana quedan bien patentes en sus edificios civiles públicos, entre los que están representados los modelos mudéjares, renacentistas y barrocos, conservándose entre los primeros algunos ejemplos de excepcional interés.

Pero el gran siglo ecijano será el XVIII; durante el mismo aumentó su riqueza económica hasta el punto que en el arte del tejido contaba, en los primeros años del siglo, con 500 telares de seda y 300 de lino. De acuerdo con esta relevancia económica, su montante poblacional y la importancia de determinados gremios, se imponía la necesidad de dotar a la ciudad de infraestructura de servicios, abastecimientos, comunicaciones y dependencias administrativas para atender sus necesidades y fomentar su desarrollo. Reflejo de ello son los 19 edificios civiles públicos que proponemos en el presente itinerario y que, aunque no son todos por haber desaparecido algunos de ellos, pueden dar una idea de la vitalidad constructiva de que gozó la ciudad de Écija.