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Arquitectura del agua


Arquitectura del agua

Introducción

La ciudad de Écija contó hasta el siglo XVI con un único abastecimiento de agua potable, procedente de la cercana Fuente de los Cristianos, situada en el Pago de los Viejos junto al Molino Almazara al que da nombre la fuente. Ante la necesidad de aumentar la red de abastecimiento, el Concejo de la ciudad solicitó una serie de informes, en los que se proponían varias soluciones: tomar el agua directamente del río Genil, o del Cortijo o Batán de don Fadrique Portocarrero Manrique, o de la Vadera Honda que era propiedad del Ayuntamiento.

A pesar de que en 1561 se contrató con Mariano Azaro, arquitecto italiano, la realización del abastecimiento de las fuentes de la ciudad mediante toma directa de aguas del río Genil, el proyecto no llegó a realizarse. Unos años más tarde se contrató con Diego Martín, Maestro carpintero, la construcción de una serie de norias para abastecer la fuente de la plaza principal y otras dispersas por la ciudad. Después de varias vicisitudes se solicitó a Hernán Ruiz II, maestro Mayor del Arzobispado de Sevilla, que elaborara un informe sobre el problema del abastecimiento de aguas que tenía la localidad. Éste desestimó todo lo que había construido, proponiendo que el agua debía de ser traída desde el Batán, situado a mayor altura y a una legua de la ciudad, llegando las canalizaciones hasta la Plaza Mayor, donde debía de construirse el Arca del Agua; proyecto que tampoco llegó a buen puerto.

No será hasta febrero de 1584 cuando se encargue a Hernán Ruiz III, la realización del proyecto de conducción de aguas, Arca y fuentes de la ciudad. Estas obras fueron finalizadas por Francisco Fernández de Medellín, Maestro local, quien construyó varias fuentes en la Plaza Mayor denominada Fuente de la Ninfas, Puerta Cerrada, Puerta Osuna y Puerta de Palma, que sustituyeron pilares o abrevaderos.

Estas fuentes, además de otras secundarias se mantuvieron en funcionamiento hasta el siglo XIX, siendo en su mayor parte desmanteladas aunque otras corrieron mejor suerte y fueron cambiadas de ubicación no sin ser reformadas, como la Fuente de las Ninfas, que se encontraba situada en la Plaza Mayor. Otras fuentes secundarias y algunas anteriores, surgidas de la traída del agua potable a la ciudad en el siglo XX, han ido desapareciendo como la de la calle Trascampanario, la de la Puerta de Osuna, etc.

Por último cada una de los grandes palacios y casas de la localidad, en función de la importancia y medios económicos de la familia, contaron con fuentes adosadas o exentas en sus patios, muchas de las cuales se mantienen en la actualidad.