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Imagen de Castillo Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Castillo
Otras denominaciones: Arco de la Encarnación ; Puerta de Jaén Código: 01230670002
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Jaén
Municipio: Pegalajar

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Castillos Defensa Califato - Árabes 912/1035
Castillos Defensa Taifa 1035/1086
Castillos Defensa Baja Edad Media
Castillos Defensa Plena Edad Media - Almohades
Castillos Defensa Plena Edad Media - Almorávides

Descripción

El Castillo de Pegalajar está situado en el Cerro de la Peñuela, dominando la vega regada con las aguas de la Fuente de la Reja, tradicional sustento económico de la población de Pegalajar.

De la fortificación quedan parte de sus murallas y torreones embutidos entre las casas, así como su Torre del Homenaje convertida en el campanario de la Iglesia de Santa Cruz de Pegalajar.

Esta fortaleza era uno de los eslabones, que, con las alcazabas de La Guardia, Cambil, Huelma y otras, formaban la línea defensiva de la Cora de Yayyan (Jaén).

Los restos de murallas que aún perduran, bien enmascarados entre las casas, bien visibles en algunas calles, permiten establecer dos secuencias arquitectónicas. Por un lado, el primitivo recinto andalusí situado en la cima de la peña y por otro, la ampliación realizada tras la conquista de esta plaza por las huestes de Fernando III, con la construcción de un segundo recinto y el reforzamiento del primitivo con torres circulares más resistentes al ataque con artillería.

La fortificación primitiva estaba constituida por un recinto interior amurallado, que comprendía la mayor parte de la actual calle de la Villa, con dos puertas de entrada, la primera, situada al norte, flanqueada por dos torreones de base circular; y la segunda, al sur, defendida por dos torreones de base rectangular. Otro torreón, también de base rectangular, más alto y fuerte que los anteriores, que hoy es el campanario de la Iglesia, formaba parte de este recinto interior o alcázar.

El recinto exterior, de origen posterior y hoy más dañado que el anterior, servía de ampliación a la primitiva fortificación. Se extendía desde la zona suroeste del primer recinto, desde donde descendía en dirección a la calle Carnicería. En este punto existía una puerta de entrada que actualmente se conserva en buen estado y es conocida como Arco de la Encarnación, de la Villa, o Puerta de Jaén. Ésta continuaba hacia el este, siguiendo la dirección de la calle Carnicería y dejando en su interior la calle Arco de la Villa, hasta la calle Carril, donde se cerraba con el muro de la primitiva fortificación. Por la zona norte, la nueva muralla seextendía por encima de la calle Carril Alto, abarcaba dentro de sí el recinto de la Iglesia y la lonja, a la manera de un patio de armas, y parte de la calle Peñuelas, cerrándose al sur, poco más arriba del Arco de la Encarnación.

Este arco, datado en el siglo XIII, se abre en un lienzo de muralla de unos 7 m de altura. El frente externo lo configura un arco apuntado, ofreciendo hacia el interior un arco escarzano con más luz que el apuntado. Sobre el arco escarzano, y aprovechando el grosor del muro, se coloca una pequeña capilla encalada donde se encuentra la Virgen de la Encarnación (a ésta se accede por la casa situada en el número 1 de la calle Villa). El arco se ejecuta con sillares de "tosca" y la cubierta con teja árabe a dos aguas, orientadas a ambos lados del arco. En cuanto a la decoración, sobre la clave del arco apuntado aparecen tres escudos: arriba uno que representa las armas de Castilla y León, y abajo otros dos, uno de Jaén y otro de armas, situándose entre ellos caracteres árabes.

En la puerta meridional del castillo, sobre un arco apuntado hay una lápida conmemorativa referente a las obras realizadas, probablemente en la primera mitad del siglo XV.

En definitiva, en el Castillo de Pegalajar hay, al menos, dos momentos constructivos. Por un lado, un primitivo recinto amurallado que ocupa buena parte de la Peñuela, y que estaba dotado de dos puertas de acceso. A esta fortaleza cabría identificarla con el primitivo hisn islámico, en torno al cual se habría desarrollado una pequeña alquería sin amurallar. No obstante, a partir del siglo XII, y ante la amenaza cristiana, la alquería se rodeó de un nuevo lienzo defensivo, pasando a convertirse el primitivo recinto en su alcázar.

Tras su conquista por los castellanos, en 1244, y dada su proximidad a la frontera nazarí, los cristianos emprendieron amplias modificaciones en el mismo, las cuales consistieron en revestir y reparar las antiguas murallas islámicas, incrementando de esta manera su resistencia ante un ataque con artillería, y en edificar un pequeño castillo en el extremo este del alcázar, ocupando la zona de mayor altitud. Junto a ello se refuerzan las puertas de entrada a la población, siendo quizá este el momento en que fue edificada la Puerta de Jaén, más conocida como el Arco de la Villa o de la Encarnación, una puerta de arco apuntado, construida en mampostería regular con escudos heráldicos (López Cordero, Liétor Morales y Rojas López, 1994). El propio crecimiento natural de la población, determinó que la zona urbanizada rebasara los lienzos de muralla, apareciendo un arrabal en la Baja Edad Media, que fue arrasado por las tropas nazaríes en 1470.

Como puntos de apoyo y control de la fortaleza de Pegalajar, fueron edificadas varias torres de vigilancia del territorio. Entre ellas, las localizadas en los parajes de Corralejos, la Serrezuela, o la sierra de los Bodegones. Son por lo general estructuras de planta circular, construidas en mampostería irregular enripiada. La mejor conservada es la Torre de la Cabeza, que ocupa la cumbre de un cerro amesetado situado en el propio valle del Guadalbullón. Fue construida sobre los restos de un antiguo asentamiento islámico, que se despobló al convertirse esta zona en la frontera con el Reino de Granada.

En la ubicación del campanario de la Iglesia de Santa Cruz de Pegalajar se aprovechó un torreón que formaba parte del primitivo recinto interior amurallado o alcázar de la villa, identificable como parte de las reformas que se llevaron a cabo sobre él en la primera época cristiana (siglo XIII). La iglesia fue edificada entre 1580 y 1620 por Alonso Barba, ocupando en gran parte el antiguo solar del alcázar y probablemente sus mampuestos. Está situado en un altozano o espolón rocoso, el de la Peñuela, apropiado para la función militar del antiguo edificio. Las obras para transformar la torre en campanario datan de 1587, probablemente tras arrasar un cuerpo superior ruinoso (López Cordero, 1997; Troyano Viedma y Troyano Chicharro, 1993).

A mediados del XVIII tuvo lugar la destrucción de parte del muro de la zona norte del castillo para construir la escalinata actual que lleva a la Iglesia, dándole un acceso más directo.

La fortificación cristiana es la que se encuentra en la actualidad más deteriorada y, en su mayor parte, embutida entre las casas.


Datos históricos

Pegalajar podría definirse como un topónimo compuesto por un término latino y otro árabe. El primero, sería "pagus" (pueblo, aldea, comarca pequeña), mientras que el segundo procedería de la raíz árabe al-hayar (piedra), pudiendo significar "Vega Pedregosa", aunque otras interpretaciones aceptadas como posibles serían la de "Paso entre Montañas", o bien "Peña de la Vega" (Quesada Quesada y Jiménez Sánchez, 1992). Sin embargo, resulta muy interesante la relación que existe entre un individuo llamado 'Abd al-Rahman b. 'Isa b. Raya al-Hayar (o al-Hayari), conocido como al-Sumuntáni, y el topónimo de Pegalajar (Aguirre Sádaba y Salvatierra Cuenca, 1989), al considerarse que la vocalización al-Hayari sería una nisba, al-Hayar. Por tanto, si esto es correcto, Pegalajar estaría integrada, como de hecho ocurre, en el amplio territorio de Sumuntán (Sierra Mágina).

Analizando el topónimo y las fuentes árabes (Quesada Quesada y Jiménez Sánchez, 1992), se ha identificado Pegalajar con el lugar de "Bagu", un enclave situado por Idrisi en el camino de Córdoba a Levante por Jaén. Con toda probabilidad se trataría de un hisn utilizado como refugio por diversas comunidades de aldeas o alquerías (qura), que explotaban diversos espacios irrigados situados en torno al manantial de la Fuente de la Reja, y en las inmediaciones del río Guadalbullón.

Es muy probable que en época emiral la función de hisn fuera asumida por un asentamiento de altura localizado al pie de la Peña de los Buitres (López Cordero, Liétor Morales y Rojas López, 1994). Se trata de un espolón rocoso, dotado de amplias defensas naturales, careciendo por tanto de murallas u otros elementos defensivos. En su interior se construyó tan sólo un aljibe. Este lugar serviría, como hemos dicho, de refugio para la población de varias alquerías circundantes, entre ellas la que pudo ocupar el actual solar de Pegalajar, cuyo origen estuvo muy relacionado con la existencia de la Fuente de la Reja y su perímetro irrigado.
Este hisn y sus alquerías, quedaron integrados dentro del distrito administrativo (Iqlim) de Mantisa. Un distrito que según las fuentes escritas fue controlado por las tribus árabes de los Asadíes y los 'Uqaylíes. Tanto este territorio como su vecino Wadi 'Abd Allah, se convirtieron en zonas donde estallaron sublevaciones durante el Emirato Omeya. En Mantisa se sublevó y encastilló Ishaq b. 'Attaf al-'Uqayli, mientras que en Wadi 'Abd Allah lo hizo 'Uqasa Ibn Mihsan. Ambos fueron sometidos por 'Abd al-Rahman III en el año 913. Quizá fue éste el momento en que se abandonó el antiguo refugio de la Peña de los Buitres, como consecuencia de la orden efectuada por el primer califa cordobés, que obligaba a despoblar todos los lugares defensivos que habían participado en la rebelión de finales del Emirato, estableciéndose su población en zonas más llanas, y por tanto de más fácil control y sometimiento.

Esta imposición califal determinaría que a partir de este momento se iniciara el desarrollo de una de las primitivas alquerías, la actual Pegalajar, situada en una zona menos escarpada, al abrigo del espolón rocoso de la Peñuela, la cual empezó a ejercer la función de nuevo refugio o hisn. Este núcleo de población desarrolló un amplio espacio irrigado, dotado de complejas estructuras, como balsas de almacenamiento y distribución (tal vez la famosa "Charca" dePegalajar sea heredera de una de ellas), numerosos bancales, terrazas y molinos, que aprovechan el agua de la Fuente Vieja o Fuente de la Reja.

La función defensiva del refugio de la Peñuela se iría consolidando entre los siglos XII-XIII, sobre todo ante el peligro que suponía el avance cristiano por el Alto Guadalquivir. Ello llevó a los habitantes de esta alquería y a los de otras circundantes a fortificar el hisn, creando un amplio recinto amurallado que les diera cobijo en caso de peligro. Esta fortificación (llamada en las primitivas crónicas cristianas "Alcázar de Pegalhaiar"), identificada y analizada hace unas décad

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

AGUIRRE SÁDABA, Francisco Javier; SALVATIERRA CUENCA, Vicente. Cuando Jaén era Yayyan. 1989, pp. 453-490.

ALCÁZAR HERNÁNDEZ, Eva María. Aldeas y cortijos medievales de Jaén.

CEREZO MORENO, Francisco; ESLAVA GALÁN, Juan. Castillos y atalayas del Reino de Jaén. Riquelme y Vargas, 1989.

LIÉTOR MORALES, José. Pegalajar. 1990, pp. 17-29.

LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio. Evolución de las fortificaciones en la frontera de Sierra Mágina. Bedmar y Pegalajar. 11-38.

LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio. Patrimonio Histórico-Cultural de la Villa de Pegalajar. 1997, pp. 27-43.

LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio; LIÉTOR MORALES, José; ROJAS LÓPEZ, José. Pegalajar: Nueva aproximación histórica. ILMO. Ayuntamiento de Pegalajar, 1994.

LÓPEZ PEGALAJAR, M.. Aproximación al Patrimonio Monumental de Sierra Mágina: Castillos, Iglesias y Palacios. 1994, 35-46.

OLIVARES BARRAGÁN, Francisco. Castillos de la provincia de Jaén. EXCMA. Diputación Provincial. Instituto de Estudios Giennenses, 1992.

QUESADA QUESADA, Tomás. La Serranía de Mágina en la Baja Edad Media: Una tierra fronteriza con el Reino Nazarí de Granada. Universidad de Granada, 1989.

QUESADA QUESADA, Tomás; JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Milagros. En los confines de la conquista castellana: Toponimia y Poblamiento de los montes granadino-giennenses en el siglo XIII según la documentación cristiana. 1992, pp. 59-63.

RODRÍGUEZ MOLINA, José. El Reino de Jaén en la Baja Edad Media: Aspectos demográficos y económicos. Universidad de Granada, 1978.

TROYANO CHICHARRO, José Manuel; TROYANO VIEDMA, José Manuel. La Villa de Pegalajar en la frontera de la Andalucía Alta. 1993, pp. 117-132.

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Jaén. Eva María Alcázar Hernández, Inventarios del Patrimonio Arqueológico: Actualización del Inventario Arqueológico Provincial: Términos Municipales de Sierra Mágina, Jaén. Castillo. Arco de la Encarnación, 1998.

Centro de Documentación y Estudios. Luis José García Pulido; Jonathan Ruiz Jaramillo; María Isabel Alba Dorado, Revisión, cualificación y actualización de la información sobre arquitectura defensiva de la comunidad autónoma andaluza. Castillo de Pegalajar, 2018.



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