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Imagen de Hacienda La Plata Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Hacienda La Plata
Código: 01410240538
Caracterización: Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Carmona

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Haciendas Actividad agropecuaria
Haciendas Actividad doméstica
Haciendas Oleicultura
Haciendas Olivicultura

Descripción

A la Plata, una de las haciendas más interesantes de Carmona, se accede desde la carretera Carmona-Brenes, de cuyo km 9 parte un carril que conduce a la Nava y prosigue hasta la Plata, cuyo cegador caserío encalado produce un intenso contraste con el color rojo de la tierra, contribuyendo quizás a explicar su denominación.
Este caserío tiene detalles que denotan sofisticación, como el escudo de la fachada, las columnas del señorío y las bóvedas de arista. A la estructura inicial sospechamos que se añadió poco después la capilla, a juzgar por su inusual localización trasera. En cualquier caso, la Hacienda la Plata, hasta en sus zahúrdas, pone de manifiesto cómo la arquitectura agrícola y la arquitectura popular no son términos sinónimos, ya que en este caso nos encontramos con un edificio de excepcional lenguaje, aun expuesto a los efectos de su desigual estado de conservación, ya que si la fachada y patio están impecables, los molinos y otras dependencias acusan cierto abandono.
La configuración en planta es completamente regular, en torno a un patio empedrado. La fachada adopta una equilibrada composición, flanqueada por las torres de contrapeso con agudos chapiteles de los dos molinos, lo que le da un aire de fortaleza. En el centro destaca una sutil portada con el escudo de los Quintanilla, bajo una espadaña de un vano con restos de esgrafiados.
En los laterales del bloque principal se disponen dos almazaras, la de la izquierda formada por tres naves. Las dos primeras, que han perdido la cubierta, están divididas por arcadas longitudinales y alojaban los trojes y el empiedro bajo los arcos de mayor luz. La nave de la viga, donde se distingue el hueco de la capilla de la torre, se usa hoy de gallinero y trastero. La torre de contrapeso de este molino tiene dos relojes de sol en sus caras. La otra almazara era igual a ésta, pero fue transformada en 1929 para su conversión en el referido molino experimental, de tipo hidráulico. A pesar de ello, la estructura del molino de viga se mantuvo, aunque elevándose considerablemente las cubiertas y añadiéndosele una gran nave, con una armadura de interesantes cerchas. En el sector del molino experimental, que está abandonado, todavía se pueden ver el alicatado, las bodegas y los depósitos, además de algún elemento de la maquinaria. Gema Florido señala que al levantarse este molino se destruyó buena parte de las instalaciones ganaderas de la finca, que se encontraban en el corral que está a su izquierda.
La crujía de fachada estaba destinada a vivienda de los trabajadores; del casero en la planta baja y, según G. Florido, de los gañanes en la alta. Al fondo del edificio, a su vez, se ubica el señorío, de doble altura, al que se accede a través de una italianizante arcada triple sobre columnas estriadas y una galería con bóvedas baídas atirantadas.
La capilla se sitúa tras el molino del lado izquierdo, inusual emplazamiento que puede deberse a su construcción posterior a la del núcleo primitivo o para que atendiese tanto a esta hacienda con a la vecina de la Platilla. El oratorio exhibe una monumental portada y un interesante interior, distribuido como un triple espacio: el primero de acceso, con la tribuna en alto, que comunica con el señorío, con bóveda vaída; el segundo, el cuerpo de la nave, y, por último, la cabecera, con cúpula. Sigue una disposición semejante a las capillas de las haciendas Vistahermosa, que es anterior, y la Buzona, aún más suntuosa que ésta. A pesar de su abandono, conserva el retablo, que cabría fechar a principios del siglo XIX y simula ser de mármoles de colores. Bajo las capas de cal que cubren las paredes aparecen restos de policromía, lo que parece indicar que todo el recinto estuvo estucado. Alberga también otros detalles de antaño como una alacena o la pila de agua bendita original, de mármol.
En esta zona trasera del edificio hay diversos añadidos como un garaje, un trastero y un gallinero. Junto al molino moderno se ha construido un amplio anexo en torno a un pequeño patio en el que se encuentran unas cuadras, un pajar y una gran casa de máquinas ante la que se dispone una herrería. Otros elementos complementarios se reparten por los alrededores.
A unos 400 m se levantan las enormes zahúrdas, en la actualidad abandonadas. Esta gigantesca estructura tiene una artística portada-pantalla, tras la que se hallan la vivienda del porquero y, después, dos racionales naves de cochineras con cubiertas abovedadas, alrededor de un patio. Detrás de las zahúrdas hay una antigua noria poligonal y todavía más allá, otro núcleo edificatorio que debió ser de cierta importancia y que hoy está en ruinas. Se trata de una construcción precedida por unos postes del que arranca un camino bordeado de palmeras, quizás otra noria y una vivienda anexa, tal vez del hortelano.
Relacionada con la Plata y a unos 500 m a su espalda se encuentra otra hacienda que formó parte del rico patrimonio rural de los Lasso de la Vega. Aunque es un edificio unitario, recibe dos denominaciones, la Plata Chica y la Platilla. Un poco más lejos se halla el nombrado en la cartografía 1:10.000 como Cortijo el Coto, y que en realidad se llama el Coto de la Plata, en la zona de la finca, presumiblemente de dehesa y monte, que fue cazadero.


Datos históricos

La trascendencia de la Plata no sólo radica en su caserío, sino también en su significativa historia, que, aun en buena parte desconocida, se vislumbra como muy representativa del agro andaluz. En efecto, es el más inequívoco reflejo del apogeo, al final del Antiguo Régimen, del olivar sevillano y de la oligarquía terrateniente que lo detentaba, representada mejor que nadie por los Lasso de la Vega. Primero perteneció a otra de las grandes familias de Carmona, los Quintanilla, pero luego pasó al linaje de aquéllos por el matrimonio de doña Carmen Quintanilla y Melgarejo con don Miguel Lasso de la Vega y Madariaga, marqués de las Torres de la Presa.
Madoz, en su Diccionario de mediados del siglo XIX, escribe que la Plata está cercada y cuenta mas de 900 aranzadas de 60 pies, dos caseríos, huerta y 3 molinos. Es muy posible que la referencia a los tres molinos y al segundo caserío incluyese el de la Plata Chica, hacienda próxima históricamente vinculada a la principal. Pero la Plata no es sólo muestra del auge agrario del Antiguo Régimen, sino también de las ansias modernizadoras de la burguesía propietaria. Así, en los años 20 del siglo XX se instaló en la hacienda un moderno molino experimental, tentativa que acabó en un estrepitoso fracaso. Su importancia como gran latifundio, con todo, se ha mantenido hasta nuestros días, de forma que hasta hace pocos años tenía casi 1.000 ha en las que además del olivar se desarrollaba un considerable aprovechamiento ganadero. En los últimos años la finca ha sufrido diversos cambios, de forma que su extensión se ha reducido a menos de la mitad.
En cuanto a su caserío, Sancho Corbacho lo pone en relación con la obra del arquitecto Diego Antonio Díaz, maestro mayor del arzobispado hispalense en la primera mitad del siglo XVIII y que trabajó en Carmona. En concreto, este autor relacionó sus torres con las de la iglesia de Castilblanco. No obstante, con los datos que manejamos en la actualidad, habría que retrasar la fecha de construcción de la Plata a los años finales del XVIII y a los primeros del XIX, dado que la relación de sitios y pagos con edificaciones a mediados del siglo XVIII publicada por García Rodríguez no recoge la Plata, que tampoco aparece en el listado de molinos de Carmona de 1766 publicado por Mercedes Gamero. Crucial resulta en este sentido la alusión a un permiso solicitado en 1805 por doña Carmen Briones para cortar 200 pinos para la obra del molino que se está construyendo en la hacienda, lo que evidencia que para esa fecha aún no habían concluido las obras. En la lista de los molinos de Carmona de 1814 al fin aparece la Plata, como propiedad del referido don Miguel Lasso de la Vega. Por tanto, parece que debió levantarse a fines del siglo XVIII o principios del XIX por un maestro o arquitecto de nota, sobre una pensada traza y con un marcado carácter racional e industrial.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Álvaro Recio Mir; SÁNCHEZ ROMERO, José Carlos, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Hacienda la Plata, 2009.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Hacienda La Plata, 1992.



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