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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Torre de Villaverde
Otras denominaciones: Castillo Torre de Villaverde ; Cortijo de la Torre ; Torre del Castillo de Villaverde ; Antigua torre vigía llamada de Fernán Martínez Código: 01140430007
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Montoro

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Torres defensivas Defensa Baja Edad Media 1400/1499 Gótico (Estilo)
Torres defensivas Actividad militar Baja Edad Media 1400/1499 Renacimiento (Estilo)

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
de Aguayo , Diego

Descripción

La Torre de Villaverde se ubica en una suave elevación "hoy dedicada al cultivo cerealístico de secano- situada al sur del antiguo arrecife que en la Edad Media y Moderna conectaba el valle del Guadalquivir con la Meseta (Nacional IV reciente). En los alrededores se emplazaba la población medieval de Villaverde.

También conocida como Torre vigía de Fernán Martínez, fue construida en 1472, por Diego de Aguayo, quedando reemplazada la torre anterior de época musulmana, cuya misión era la de velar por la seguridad del poblamiento de Villaverde, hoy día desaparecido.

Se trata de una torre de planta cuadrada o ligeramente rectangular, de 8 por 7"5 metros de anchura máxima en sus muros y unos 17 metros de altura total. Está construida a partir de sillares en la planta baja (hasta la mitad de la torre) y sillarejo en la otra mitad, hechos a base de "piedra molinaza" o asperón rojo, roca propia de la zona de Montoro. Los bloques se disponen en alternancia a soga y tizón o varios tizones, sin orden aparente, que en conjunto crean un hermoso contraste con el paisaje. Su labra es excelente, dando al conjunto aspecto de gran solidez y belleza. Es apreciable el cambio de tamaño de estos sillares, siendo mucho mayores los que configuran el tercio inferior de la torre, mientras que los que siguen en altura son más reducidos.

La torre está rodeada en su parte superior de una serie de canecillos, mayores en los ángulos, que, según el experto en arquitectura defensiva medieval Luis de Mora-Figueroa, sostendrían un cadahalso perimetral, aunque otros autores creen que esos canecillos son ménsulas que sostendrían un matacán. El cadahalso era un elemento defensivo, un parapeto voladizo de madera sostenido por los canecillos y dotado de una base y un frente aspillerados para batir el pie del lienzo. A esa estructura de madera que no se ha conservado da salida una aspillera en tres de sus lados y dos en el cuarto. Se trata de aspilleras con abocinamiento externo y leve deriva lateral o canonnière à la française, que pueden ser originales, ya que estos elementos comienzan a difundirse en la segunda mitad del siglo XV, según indica Mora-Figueroa. Esta torre debió de tener una guarnición defensiva y atalayadores, pero no comprendidos en la red de alarma en que estaría situado el castillo de la Mota, de cota muy superior y, por ende, de más dilatado horizonte.

La torre presenta hoy dos puertas. La situada a nivel del suelo es actual. Como es frecuente en las torres, la puerta primitiva, angosta, se encuentra en alto, en el muro este, posiblemente al nivel de la planta de los señores (primer piso); una escalera de madera la haría practicable, pero hoy se accede a ella por un patín o pequeña escalera de mampostería adosada a la torre. En cuanto a ventanas, son sencillas pero elegantes, demostrando la adscripción gótica de la torre. Destacan las dos del lado norte, la más alta centrada en el segundo piso, con arco escarzano y reja de hierro, y la otra en el primer piso, algo desplazada a la derecha y formada por una moldura baquetonada en forma de arco apuntado mixtilíneo. Posee restos de haber llevado también rejería de hierro, ya desaparecida.

Interiormente la torre se estructura con un subterráneo o sótano, tres plantas con salas y una azotea. Según algunos autores, el subterráneo pudo servir de calabozo o mazmorra -como es usual en los castillos-, a donde se haría descender al prisionero mediante una cuerda. Del resto de plantas destaca la sala principal del piso segundo, cubierta con elegante bóveda de crucería ojival de cuatro nervios.

En la parte alta del muro este, bajo los canecillos, se aprecia un elemento decorativo con forma cuadrada y cuadrados más pequeños en las esquinas, que pudo haber acogido un elemento como un escudo o una inscripción, hoy desaparecido, donde según el escritor R. Ramírez de Arellano iría la fecha de la construcción y el nombre del dueño. Sin embargo, esa posible inscripción hoy es imposible de leer; no obstante, el mencionado autor dice que la formaban tres líneas de hermosos caracteres monacales ya destruidos, de los que sólo se puede ver la sílaba "Fi" al comenzar la segunda línea así como una M y una V en la tercera. El mismo autor refiere la existencia de una decoración con "una V enlazada con una especie de lazo que, a simple vista, parece una V y una A. Tal enlace debería ser el emblema particular del señor de la torre porque también está, y doble, en una lápida de la iglesia" (junto a la torre). Este emblema todavía se puede ver y se sitúa encima de la ventana con arco conopial del muro norte. También, como refiere este autor, en los paramentos se observa la presencia de una marca de cantero en forma de X, repetida bastante. Para Moreno y Porras, aunque no pueda asegurarse, la jurisdicción y justicia civil y criminal, alta y baja, y el mero mixto imperio concedidos al noble caballero Diego Fernández Cárcamo, conocido por Fernández de la Trinidad, por el rey Enrique III en 1402, parece manifestarse en una posible plataforma de madera situada a la altura de los matacanes y en uno de sus ángulos. La presencia de una población agrícola parece perpetuarse en el cortijo abandonado que hay próximo a la torre, con porquerizas y otras dependencias. También lo avala la gran propiedad rústica a la que la torre servía de centro operativo. Pudo contar con una construcción subterránea similar a la de Torre Albolafia y que estaría situada escasos metros al este.

Antiguamente, según indica R. Ramírez de Arellano, la torre contaba con merlones y almenas, al parecer bastante característicos y que este autor consideraba dignos de estudiar. Asimismo, indica que la fortaleza estaba rodeada en su época por una barbacana, es decir, por una fortificación avanzada y aislada que defendería la entrada al entorno y que sería atravesada por el camino de acceso al lugar, controlándolo. Según este escritor, dicha barbacana "ya sólo se parece en el montículo cuadrilongo que le sirve de base, en el que, de trecho en trecho, por entre la hierba que lo cubre, salen restos de robusta edificación. También parece que al lado opuesto de donde tiene la mezquina puerta, había una segunda barbacana y acaso hubiese foso que la rodease toda".


Datos históricos

La torre fue construida para la seguridad del núcleo de población de Villaverde, aldea de Montoro en la Baja Edad Media y hoy un despoblado, así como para residencia ocasional de sus propietarios. Algunos autores afirman que anteriormente existió una torre árabe en el lugar, dato poco fundado y probable; en cualquier caso, no queda rastro de dicha torre. Posteriormente, y tal vez durante la reconquista y repartimiento "o poco después-, un tal Fernán Martínez de los Molinos aparece como propietario de la zona. El 31 de octubre de 1341 su biznieto Diego Vicente Pérez Fernández, alcalde de Pedro Abad, vende la torre y todas sus propiedades adyacentes en el llamado pago de Fernán Martínez de los Molinos al segundo señor de Cañete de las Torres.

Por merced del rey Enrique III (1390-1406) la torre pudo poblarse a partir del privilegio de 20 escusados, que con sus familias y señores pueden estimarse en unas 200 personas las que hicieron vida en su entorno. De la religiosidad de la época y celo de sus propietarios da fe la ermita, con espadaña y ya sin campana, situada junto a la torre. Su sencilla y bella puerta, pétrea, de tosco estilo tardo-gótico, permite datar el bastión en una fecha relacionada con la reconstrucción de la torre durante los últimos Trastámara. Ramos, en su Descripción Genealógica de la Casa de Aguayo en Córdoba, del último tercio del siglo XVIII, reproduce el privilegio de Enrique III por el que autoriza el traslado de 20 de los 30 escusados concedido por Juan II a Madroñicejo para "que vinieren a morar a la dicha heredad que dicen la Torre de Fernán Martínez". Data 4 de diciembre de 1393, en las Cortes de Madrid.

La torre de Fernán Martínez es destruida por el señor de Montemayor, posiblemente con ocasión de su alcaldía de Montoro y dentro de las luchas señoriales entre el conde de Cabra, partidario de Enrique IV, y el señor de Aguilar, don Alonso de Córdova, que apoyaba la causa del infante don Alfonso, hermano del rey. Como Diego de Aguayo, sexto señor de la torre, militaba en el bando del señor de Aguilar, perdió la torre en favor del conde de Cabra y el bastión fue destruido. Una vez terminadas las guerras civiles señoriales, Aguayo pidió permiso al rey para levantarla de nuevo en el lugar que había ocupado la anterior, privilegio que le fue concedido por el rey Enrique IV el 20 de mayo de 1472. Así pues, la torre que hoy vemos tiene factura de esta época, siendo todo rasgo anterior mero vestigio sobreviviente de la antigua construcción. Además, Aguayo le cambia el nombre por el de Torre de Villaverde, según consta en el llamamiento que hicieron los Reyes Católicos a don Diego para participar en la guerra.

Hacia 1530, según informa E. Cabrera al estudiar un censo de pecheros de esa época conservado en el Archivo General de Simancas, Villaverde, "llamada anteriormente Torre de Francisco Aguayo" tenía 7 vecinos, es decir, entre 20 y 30 habitantes, pero según Cabrera este estado de despoblación debía de ser relativamente antiguo, pues en dicho censo se indica que esos vecinos nunca habían pechado.

Durante la Edad Moderna, por Tomás Márquez de Castro sabemos que Villaverde será uno de los nueve señoríos cordobeses del tipo "jurisdicción despoblada", es decir, consecuencia de un intento fallido de creación de un poblado, cuyo marco geográfico y económico no pasa de ser un mero cortijo.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155
Inscrito BIC Monumento BOE 11/12/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Antonio Martínez Castro, Inventario de fortificaciones del medio rural. Sur de Córdoba.Volúmen I, 2005.



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