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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cámara de Comercio e Industria
Otras denominaciones: Edificio del Movimiento Moderno Código: 01140210139
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Córdoba

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Cámaras de comercio Comercio Edad Contemporánea 1952 Estilo racionalista

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos de La-Hoz Arderius, Rafael Proyecto 1951
Arquitectos García de Paredes Barreda, José María Proyecto 1951
Constructores Pérez morales, Alfonso
Arquitectos Olivares James, Gerardo
Aparejadores Usano Jiménez, Rafael

Descripción

La Cámara de Comercio de Córdoba es un edificio entre medianeras situado en la zona noroccidental del casco histórico de la ciudad, un barrio tradicionalmente residencial que en las últimas décadas viene acogiendo cada vez más locales de uso terciario, tanto comercial como de oficinas. El edificio se sitúa en una calle en curva y estrecha, a la que se abre un adarve peatonal desde el cual se contempla la fachada. La finca medianera en dirección oeste está ocupada por una ampliación de la Cámara, obra de Rafael de La-Hoz y Gerardo Olivares cuya fachada mimetiza la composición de la pieza original.

El espectacular discurso compositivo de la planta de la Cámara de Comercio surge desde la sugerente forma del solar; un rectángulo que se flexiona sobre sí mismo en sus medianeras. A partir de aquí se desarrolla el interior del edificio según una serie de escenas concatenadas por potentes líneas de fuerza materializadas en forma de prolongadas curvas elegantes y sinuosas. La tensión dinámica que se genera se ve reforzada por una segunda apuesta por lo expresionista, esta vez centrada en la elección de materiales de marcada textura para acentuar los diferentes planos arquitectónicos.

Tras acceder al edificio aparece el hall de atención al público, como gran espacio diáfano con dos claras referencias; un gran mostrador (obra del escultor Jorge Oteiza) que brota del suelo en un solo punto para señalar de forma contundente hacia la escalera principal, el segundo golpe de efecto, que se configura como remate de una gran viga que discurre por el techo en paralelo al mostrador. Pero la sensación espacial es mucho más compleja debido a la existencia de otros factores de distorsión lúdica de la realidad; el techo oscuro aparece sembrado de focos empotrados a modo de cielo estrellado, el fondo del recinto es un espejo que multiplica de manera irreal el espacio interior, el suelo de piedra artificial con dibujos toscos y enormes recuerda una calzada primitiva.

El desarrollo de este vocabulario expresivo produce la prolongación de perspectivas y la captura de un evidente dinamismo que acompaña la orientación fluida de movimientos, que conduce a la escultura de Oteiza situada a los pies de la escalera. Esto se hace compatible con el hecho de que la planta baja cumpla de forma efectiva el programa funcional asignado, alojando en la dilatación del solar hacia la derecha el área de mesas destinadas a negociado, desde la que se accede a la secretaría. Desde la secretaría, a través de unas escaleras, se accede al sótano del edificio, donde originariamente se localiza el archivo.

En la planta primera los recursos efectistas se relajan ante los requisitos del programa funcional. La escalera semicircular sobre un fondo de vidrio de pavés sigue apareciendo como elemento estrella, alrededor del cual se distribuyen los espacios principales: despacho de presidencia, biblioteca y la sala de juntas. En estos espacios se hace patente el entendimiento de la Cámara como una obra de arte integral, en la que además del espacio y la materia de la arquitectura, se atiende a definiciones de mobiliario, pavimentos, tapicerías, etc. Los intersticios que se generan en la distribución de la planta se utilizan como recintos para funciones secundarias.

El recorrido que impone la escalera termina en la planta segunda con el luminoso vestíbulo que conduce al salón de actos. Éste aparece como un espacio compacto y simétrico, envuelto con una piel cálida de listones verticales de madera, y que, como en un templo primitivo, se cubre con una bóveda dorada, diseño del propio Jorge Oteiza.

Pero si los espacios interiores nos recuerdan a la arquitectura formalista americana de los años cincuenta, y más concretamente a la figura de Eero Saarinen, la fachada aparece compuesta según estrictos criterios de simetría y centralidad que no reflejan los vertiginosos escenarios del interior, especialmente de la planta baja. La búsqueda del efecto pictórico de la composición es evidente, y queda ya anunciada por el gran marco que delinea el contorno y autoexcluye el edificio del entorno urbano, renunciando a cualquier tipo de diálogo con éste.

A partir de esa operación, la fachada dispone sus aperturas siguiendo un criterio de estricta simetría. En planta baja se disponen tres huecos, el central de los cuales, de menor anchura, es el que ofrece el acceso al edificio. En la planta primera, se disponen dos ventanas para iluminar la sala de reuniones y la biblioteca. Entre ambas ventanas, se coloca el escudo de la institución, obra de Oteiza realizada en piedra, de idéntica dimensión que los huecos. En la planta tercera, iluminando el salón de actos, se dispone un solo hueco horizontal, cuyas jambas coinciden con las jambas exteriores de los huecos de planta primera. Este hueco alargado cuenta con parteluces cuyo ritmo coincide con la mitad de la anchura de los huecos de planta primera. Sobre el hueco alargado, coincidiendo con la posición de los parteluces, pequeños prismas de piedra sobresalen del plano de fachada, abstracción de cabezas de vigas, en el sentido tectónico, de los triglifos de un entablamento clásico.

Todos los huecos de fachada quedan enmarcados al adelantar sus alféizares, jambas y dinteles, construidos con aplacado de piedra caliza, sobre el plano de fachada. Esto supone un marcado contraste respecto a la materialidad de este plano: en planta baja, con el tono grisáceo del aplacado de granito. En planta primera y planta segunda, con el revestimiento cerámico. Sobre éste, es necesario destacar el cuidado de la labra del ladrillo, colocando hiladas alternativas a tabla y a canto.

En las dependencias de la Cámara de Comercio se hace patente el entendimiento del proyecto como una obra íntegra en la que se atiende a definiciones de mobiliario, pavimentos, tapicerías, etc. El discurso de materiales es múltiple y abarca desde el suelo de terrazo continuo de gran exquisitez hasta el cuidado tratamiento de paramentos de piedra pizarra, el revestimiento de madera para el salón de actos y el estar del despacho de presidencia o la pared curva de pavés que acompaña a la escalera. Junto al discurso material, la participación de artistas vinculados a la vanguardia contemporánea como Oteiza y Miguel del Moral ubica al edificio dentro de las corrientes que refundaban el arte español en la posguerra.

En 1965 Rafael de la Hoz, esta vez junto a Gerardo Olivares, realiza la ampliación de la sede al solar adyacente, dotando a la Cámara de Comercio de nuevos despachos, biblioteca y sala de reuniones. La ampliación repite la composición de la fachada original, aunque su organización interna es convencional y no resulta destacable. La realización de la ampliación supuso el traslado de murales artísticos del primer edificio a la zona ampliada, y la desaparición de la biblioteca original.

A nivel técnico es reseñable cómo el edificio se sitúa entre medianeras, salvando una única luz y abriendo un patio al fondo de la parcela. El discurso de materiales es múltiple y abarca desde el suelo de terrazo continuo de gran exquisitez hasta el cuidado tratamiento de paramentos de piedra pizarra, el revestimiento de madera para el salón de actos y el estar del despacho de presidencia o la pared curva de pavés que acompaña a la escalera. Este elemento de vidrio, junto al forjado de vidrio del patio que cubre el despacho de la secretaría general en planta baja, fue destacado en su época por su innovación tecnológica. El rigor de la fachada de revestimiento cerámico contrasta con el interior de variedad de recursos; la composición exterior se presenta simétrica, destacando las ventanas remarcadas en piedra y la línea de estructura falsa que remata la fachada.

La importancia social de la Cámara de Comercio reside en servir de sede de una institución que a inicios de la década de los años 50 intentó evidenciar las posibilidades de desarrollo artístico vinculado al desarrollo económico incipiente. Por ello, fue socialmente relevante su opción por trasladar su sede a un edificio innovador como éste, en el que se encontraban novedosas aportaciones tecnológicas junto a una apuesta decidida por la incorporación de las manifestaciones artísticas más vanguardistas del momento.

Junto con la algo posterior Universidad Laboral, la sede de la Cámara de Comercio es representante del desarrollo cultural y económico vivido en Córdoba en la década de 1950, donde se dan cita grupos artísticos de importancia nacional como Cántico y Equipo 57, junto con la incipiente carrera de Rafael de La-Hoz que establece con estos una prolija colaboración en su arquitectura durante los siguientes años. Testimonio arquitectónico de una época clave para el entendimiento de la sociedad y la arquitectura andaluza.

Se trata de una pieza clave en el entendimiento del desarrollo de la Arquitectura Moderna en España; desarrolla un discurso orgánico que aborda entendimientos de espacio y tiempo a través de la riqueza compositiva de recursos arquitectónicos, con notable vinculación con la arquitectura moderna italiana, donde juega un papel principal la participación de artistas de primer orden del panorama español. Conjugación de recursos organicistas con el lenguaje racional, contraponiendo arquitectura vernácula e internacional. Se trata de una obra de importancia nacional en el entendimiento de la arquitectura moderna en España, en el intento por ilustrar el incipiente desarrollo económico vivido tras el final de la Segunda Guerra Mundial, transcurridos ya diez años desde el final de la Guerra Civil española.

La relevancia histórica del edificio llega por ser la ópera prima de Rafael de La-Hoz Arderius y José María García de Paredes, y que supone el definitivo arranque de la arquitectura moderna de posguerra en Córdoba y Andalucía. Es la primera de las múltiples colaboraciones entre los dos arquitectos, con ejemplos como el madrileño Colegio Mayor Aquinas o las viviendas Ultrabaratas con patente Ctesiphon dispersas por la provincia de Córdoba.


Datos históricos

La Cámara de Comercio de Córdoba es la opera prima de Rafael de La-Hoz Arderius y José María García de Paredes que supone el definitivo comienzo de la arquitectura moderna en Córdoba. Es la primera de las múltiples colaboraciones entre los dos arquitectos, con ejemplos como el madrileño Colegio Mayor Aquinas o las viviendas Ultrabaratas con patente Ctesiphon dispersas por la provincia de Córdoba. Pieza de importancia nacional en el entendimiento de la arquitectura moderna en España.

La Cámara es, junto con la algo posterior Universidad Laboral, la representante del desarrollo cultural y económico vivido en Córdoba en la década de 1950, donde se dan cita grupos artísticos de importancia nacional como Cántico y Equipo 57, junto con la incipiente carrera de Rafael de La-Hoz que establece con estos una prolija colaboración en su arquitectura durante los siguientes años.

Se trata de un testimonio arquitectónico de una época clave para el desarrollo de la Arquitectura Moderna en España, con notable vinculación con la arquitectura moderna italiana, en el que juega un papel principal la participación de artistas de primer orden del panorama español.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito CG BOJA 25/10/2001

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

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AA.VV.. Rafael de La-Hoz, Medalla de Oro de la Arquitectura 2000. Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), 2001. 0214-1124.

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DAROCA BRUÑO, Francisco; DÍAZ LÓPEZ, José; PEÑA AMARO, Antonio. Rafael de La-Hoz, Arquitecto Catálogo de Obras y Proyectos. Demarcación en Córdoba del Colegio de Arquitectos de Andalucía Occidental. CO. 1331/1991 (Depósito Legal).

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MORALES, Emilia. Itinerarios de Arquitectura 02: Rafael de La-Hoz. Fundación Arquitectura Contemporánea, Diciembre 2005. 84-609-7723-4.

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PIZZA, Antonio. Guía de la arquitectura del siglo XX. Electa Elemond, 1997. 84-8156-165-7.

REDAELLI. GAIA. Itinerarios de Arquitectura 01: J.M. García de Paredes. Edita Fundación Arquitectura Contemporánea, 2004. 84-609-2808-X.

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Inscripción Genérica Colectiva en el CGPHA. Resolución de 26 de septiembre de 2001. 25/10/01, 17561.

Información documental

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Córdoba. Cámara de Comercio e Industria, 2007.



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