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Imagen de Cortijo el Romeral Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cortijo el Romeral
Código: 01290150241
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Málaga
Municipio: Antequera

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Cortijos Actividad agropecuaria 1880
Jardines Actividad de sociabilidad
Capillas (Edificios) Actividad festivo-ceremonial
Palomares Avicultura
Eras Trilla

Descripción

En cuanto a su edificación, el Romeral responde a su doble cometido original de residencia campestre con propósitos de representación social y de centro productivo. Tras una portada con cancela, un camino sombreado por árboles conduce al núcleo construido, precedido por una explanada de acceso con la fachada del conjunto a un lado y un denso jardín enfrente. El edificio, obra de tapial y ladrillo encalada en suave tono ocre, desarrolla una amplia planta rectangular, organizándose alrededor de dos patios y corrales traseros. En su dilatada fachada, orientada al norte, se distinguen con claridad dos sectores, la casa y las dependencias de labor. El tramo oriental está formado por el frente de la casa principal, una armoniosa y ordenada composición de inspiración urbana de tres alturas, recorrida por molduras y con vanos de arco rebajado enmarcados por resaltes, ventanas en planta baja y balcones en las superiores. La entrada se sitúa en el centro, y a eje sobre ella, remontando el faldón del tejado, se levanta una torre mirador de planta rectangular con tres huecos y cubierta de pabellón, un esquema compositivo que se observa en muchos otros grandes cortijos antequeranos de la época a los que el Romeral quizás sirviese de referencia proyectual, en virtud de sus connotaciones sociales. La obra está datada con la fecha de 1880 resaltada en cifras de hierro en medio de la fachada. La capilla, con su portada de acceso directo, se ubica adyacente a la residencia; en el interior muestra molduras de aire neogótico, el altar presidido por un lienzo y, en un lateral, una tribuna elevada que conecta con las dependencias residenciales. Salones y estancias, en particular los de la planta principal, están decoradas con molduras de yeso y pinturas murales, similares a las que se ven en otros cortijos próximos coetáneos de importancia. A espaldas de la casa se abre a un patio doméstico con parterres, árboles y empedrado bicolor de cantos rodados blancos y negros en el que se aprecian las cifras de 1900 o 1910, probablemente indicativas de una reforma. En la actualidad, el ala oriental de este patio, en la que disponía una galería acristalada, ha desaparecido. El lateral opuesto está cerrado por una pieza longitudinal que separa la zona residencial de la de labor, nave en la que se alojaba el molino de aceite del cortijo, con instalaciones de tecnología industrial, reutilizada hoy como vivienda.
A continuación del núcleo residencial se extiende la zona de labor, también centrada por un patio cerrado en su frente por un muro con el portón de acceso en el centro y edificaciones de dos alturas en los laterales, cuyos hastiales, de composición simétrica, con ventanas geminadas de ladrillo, flanquean este tramo de la fachada. Estas piezas se cubren con tejas vidriadas de color verde y ocre. En las construcciones del costado oriental se encuentran viviendas de encargados, cuadras y pajares, y en el lado opuesto, otros alojamientos de trabajadores, almacenes y dependencias y cuadras para un destacamento de la Guardia Civil. Al fondo del patio de labor se hallaban otras dependencias productivas de las que sólo subsisten algunos muros, en tanto que en la trasera se disponía un corral de ganado alargado que servía de desahogo a un tinao de grandes proporciones yuxtapuesto al correspondiente pajar, naves que fueron demolidas hace unas décadas. A un lado del sector de labor se sitúa el espacio despejado de la era, empedrada, y al sur de la misma, un edificio de aspecto industrial, hecho de mampostería y ladrillo, donde se alojaba una turbina para generar energía eléctrica con el impulso del agua traída de la sierra mediante una canalización subterránea. A cierta distancia del caserío principal se localizan también un pabellón utilizado de palomar y casillas de guardas.
Especial interés reviste, por su parte, el jardín, que forma una frondosa pantalla ante el edificio. De concepción paisajista romántica, consta de senderos y paseos entre macizos de flores, setos y arbolado, destacando una glorieta con bancos a la sombra de una descomunal conífera, un bosquecillo de bambúes, una pequeña ría con puentes que desemboca en un estanque y una gruta construida con fragmentos calcáreos de estalactitas y estalagmitas probablemente extraídas de las cavidades que abundan en las sierras vecinas. Se trata, sin duda, de uno de los jardines rústicos privados más notables de la provincia de Málaga.


Datos históricos

El Romeral constituye un extenso conjunto residencial y agrícola al este del núcleo de Antequera, situado, como la propia ciudad, en el escalón de transición entre las alineaciones de sierras de la franja meridional del término y la planicie de la vega, en la margen izquierda del río Guadalhorce. En la actualidad El Romeral se halla en la periferia inmediata del suelo urbanizado, muy próximo al área del polígono industrial por donde también se reparten los conocidos monumentos megalíticos antequeranos. Uno de los dólmenes, precisamente, comparte su denominación con la finca, al ubicarse dentro de sus antiguos límites.
Durante el Antiguo Régimen, El Romeral aparece inscrito en el ingente patrimonio rústico de los bienes de propios del municipio, que llegó a abarcar más de la mitad del término. Con una cabida de 254 fanegas, destacaba entre las fincas municipales de tierras cultivables. En el siglo XVIII, el Cortijo del Romeral figura entre los arbitrios que dispuso el Cabildo para financiar la compra a la Corona de la exención del impuesto de alcabala. A mediados del siglo XIX, el Diccionario de P. Madoz aporta un nuevo matiz al incluir al Romeral entre las dehesas ganaderas de Antequera: "En su jurisdicción existían antiguamente muchas dehesas tituladas del Juncar, de las Perdices, de los Potros, de las Yeguas, del Romeral y de la Ciudad: estas se hallaban divididas para veranear e invernar las yeguas y potros; mas habiéndose casi abandonado la cría caballar, se encuentra el terreno que aquellas ocupaban roturado y metido en labor...".
Estas indicaciones perfilan el carácter del Romeral como finca mixta de cultivos y dehesa, cuya propiedad unificada pasaría tras la enajenación de los bienes municipales, en el último tercio del siglo XIX, al político Francisco Romero Robledo (1838-1906). Perteneciente a la ascendente burguesía industrial y agraria local beneficiaria de los procesos desamortizadores, su tío Vicente Robledo, propietario de una fábrica de hilados y poseedor de 1.836 fanegas de tierra, sobresale ya a mediados de la centuria del ochocientos en la escena política local. Por su parte, Romero Robledo se convierte en una figura capital de los mecanismos de la Restauración, desde 1876, calificado de "gran muñidor y experto en lides electorales" desde sus cargos en el Ministerio de Gobernación y en el partido conservador, así como de "supernotable rey del caciquismo rural" que ejerció también un férreo control de su ciudad natal hasta principios del siglo XX. A tono con su relevancia pública, desempeñó una notable actividad en los negocios. En 1862, su tío le cedió la fábrica textil del Henchidero, que traspasaría con posterioridad para centrarse en las propiedades y explotaciones rústicas. Así, en la década de 1880 Romero Robledo poseía a su nombre en Antequera algo más de 3.600 fanegas de tierra, 15 casas, el molino harinero de los Álamos y la colonia del Romeral, emblema de sus posesiones. En esta finca construyó en 1880 un magnífico caserío, lugar de cita obligado de políticos y hombres públicos de la España del último tercio del siglo XIX, honrado incluso con la visita de los monarcas.
La linde del Romeral comprendía tierras de huerta, gracias a la cercanía de varios cursos de agua, calmas, olivares y monte, combinando por tanto varios aprovechamientos agrícolas y una importante cabaña ganadera. Acogiéndose a los beneficios de un decreto de 1868 para favorecer la colonización agrícola, Romero Robledo estableció en su propiedad la Colonia de Romeral, dividiendo algunas parcelas en lotes cedidos a campesinos, al igual que hicieran en sus latifundios otros hacendados antequeranos. Quizás en conexión con este hecho han de considerarse las cinco casas de huerta, originalmente idénticas en sus rasgos, que se distribuyen en las proximidades del caserío principal de la finca, junto a la carretera en dirección a la Peña de los Enamorados. Más tarde, en 1890, Romero Robledo acometió la iniciativa pionera de establecer en lo

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Molina González, Ignacio; MORENO ARAGÓN, Pablo, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Málaga. Cortijo el Romeral., 1994.



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