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Imagen de La Almoraima Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: La Almoraima
Código: 01110130042
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Cádiz
Municipio: Castellar de la Frontera

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Actividad agropecuaria 1526

Descripción

El germen edificatorio de la Almoraima son la citada torre defensiva medieval y la ermita de la Virgen de los Reyes establecida en 1526, santuario que quedaría integrado como capilla del monasterio al comenzar las obras tras su fundación en 1603. El edificio conventual que se erigió es de planta cuadrangular, a base de construcciones de dos alturas alrededor de un patio central porticado con arcos de medio punto sobre columnas en la planta inferior y ventanas en la superior. En el ala norte se dispone la iglesia, de traza rectangular, con una nave bajo bóvedas de arista que alberga un notable patrimonio artístico. Una espadaña de dos cuerpos con molduras y frontón distingue la capilla por encima de los tejados. Las importantes reformas realizadas en el siglo XIX se hacen patentes también en la fachada principal. En ella destaca un esbelto torreón neogótico de sillería y planta octogonal, coronado por un cuerpo superior con aires de pabellón profusamente decorado. Una inscripción en azulejería en el fuste de la torre indica la fecha de las obras de la fachada: 1865. El frente de fachada presenta dos alturas, con vanos apuntados de distribución simétrica y una galería adintelada sobre columnas que avanza en la planta baja. Un frondoso jardín, continuado por los bosques circundantes, envuelve el caserío, de paramentos encalados con molduras y resaltes pintados de amarillo albero.

Muy cerca de la casa-convento se halla la Torre y Casa Cuartel de la Almoraima, edificación en bloque de pequeño tamaño que en la última etapa de la finca se dedicó a la explotación ganadera y casa de guarda. De gran interés son sus orígenes históricos, que se remontan a una torre almenara musulmana, de base cuadrada, muros de metro y medio de espesor y una altura de catorce m. "según la descripción de Torremocha Silva", enmascarada a finales del siglo XIX al convertirse la torre en cárcel del cuartel de la Guardia Civil que se construyó a su lado. El torreón, cuya fábrica se oculta bajo capas de cal y cemento, mantiene la escalera interior de piedra y argamasa y se remata en terraza con una balaustrada añadida en la reforma. Por su parte, el cuartel desarrolla un bloque rectangular de dos plantas bajo cubiertas de teja, propio de la arquitectura militar decimonónica, bien construido, de composición regular, grandes huecos, cierros de forja, recercado de vanos, etc. La dedicación productiva del caserío en el siglo XX motivó el añadido de diversas piezas destinadas a almacenaje, configurándose un pequeño patio central. Las dos plantas del cuartel se transformaron en sendas viviendas. La nueva construcción, de menor calidad y con grandes pies de amigo, mantuvo el ritmo y diseño de huecos del cuerpo principal.

La Vaqueriza se sitúa paralelamente al camino interno de la finca y es un edificio de estructura cerrada prototípica, cuadrada, con patio central y estancia exterior, pero adosada. La estancia, de grandes dimensiones, destaca como pieza singular por su buena factura y la originalidad de su trazado. Actualmente el núcleo en torno al patio está sin uso y la nave casi en abandono. Una serie de cercados, bien delimitados, circundan el conjunto. De 1894, fecha que figura en fachada, quizás sea la estancia y la pieza mayor del cuadrado (probable casa del vaquero), mientras que el resto debe ser posterior o bien está muy alterado

El Olivar es una construcción de mediano tamaño "quizás del siglo XVIII en atención a los rasgos estilísticos de su portada" surgida como caserío de olivar. Desaparecido este cultivo, la edificación fue muy transformada y ampliada para la explotación ganadera, dotándose de amplios corrales, almacenes y cobertizos hasta segregarse en dos núcleos muy cercanos. Entre las construcciones actuales no se reconocen vestigios de una torre contrapeso relacionada con un molino de aceite de tecnología tradicional, con prensa de viga, aunque la característica estructura en L, la portada señorial y las piedras de molino desperdigadas por las inmediaciones evidencian el origen olivarero del edificio primitivo. El conjunto denota una buena calidad constructiva, con gruesos muros de mampostería. La ornamentación se concentra en la portada de acceso al patio, testigo de la obra inicial, rematada por un frontón sobre hornacina central flanqueado por ménsulas sobre escudos heráldicos labrados en mármol.


Datos históricos

Al sur de la villa amurallada de Castellar se halla el conjunto de edificaciones surgidas en relación con la extensa finca de dehesa y monte de la Almoraima, considerada durante décadas "el mayor latifundio de Europa". La dilatada trayectoria de sus piezas, en las que se han entrelazado cometidos muy diversos "militar, religioso, residencial, ganadero, turístico,"" arranca de una torre almenara musulmana situada en el "desierto" de la Almoraina, área cubierta de una espesa arboleda explotada para la construcción naval en la Edad Moderna que permaneció despoblada durante siglos a causa de sus insalubres zonas húmedas "Madoz habla de "los sotos pantanosos de la Almoraima"" . En 1526, según detalla A. Torremocha en su estudio del municipio, el primer conde de Castellar mandó edificar en las cercanías de la torre una ermita dedicada a la Nuestra Señora de los Reyes, uno de los pocos focos habitados de los contornos. En 1603, un grupo de religiosos mercedarios descalzos obtendría de la condesa de Castellar, doña Beatriz Ramírez de Mendoza, la cesión del lugar y su protección para la fundación de un convento, conocido con el nombre de San Miguel de la Almoraima, que pronto acumularía un cuantioso patrimonio de rentas y fincas. Fray Jerónimo de la Concepción da en 1690 la siguiente descripción: "Es Almoraima nombre arábigo, reliquia de la invasión de los Moros, como otros muchos, que aplicado a doze dehesas grandes y espaciosas, que rodean la Villa de Castellar, título de sus Condes, a quienes rentan un año con otro más de 20.000 ducados, dio también sitio oportuno al primero monasterio que tuvo la Sagrada Recolección de Nª Sª de la Merced"". Junto con la huerta de Guadarranque, cedida en la donación original, el monasterio poseyó ricas propiedades en otros términos de la provincia, como Algeciras y Tarifa. En 1811 San Miguel de la Almoraima sufrió el saqueo del ejército francés, que expolió parte de sus obras de arte; entre 1839 se procedía a la incautación de sus bienes en el transcurso del proceso de desamortización. A mediados de siglo, Madoz se refiere ya a "la iglesia del suprimido convento de Mercedarios descalzos, titulado el Santo Cristo de la Almoraima, de propiedad particular, situado en la dehesa del mismo nombre, denominada también Santo desierto de la Almoraima"". Puestos a la venta el edificio del convento y sus tierras circundantes, el duque de Medinaceli, heredero del condado de Castellar, reclamó su propiedad, logrando finalmente un fallo favorable en 1861. Los duques acometieron la remodelación del establecimiento monacal, "transformándolo en un lujoso palacete" en el que residían largas temporadas, sirviendo así mismo de pabellón de caza para acoger a los ilustres invitados que acudían a las famosas monterías de sus cotos. En 1890 se construyó incluso un apeadero ferroviario al servicio de la finca. Junto a la ermita y casa-convento reformada, se contaban además otras piezas de diversa funcionalidad y utilidad agropecuaria. En 1945 se hace cargo de la explotación la compañía corchera Almoraima S. A. Por último, en 1972 se produce la venta de la Almoraima, que una década después pasa a propiedad estatal, habilitándose el núcleo principal de la edificación para uso turístico como hotel.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. ALADRO PRIETO, José Manuel; LEDO MÁRQUEZ, Pedro; ORÚE VÁZQUEZ, Jesús, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Cádiz. La Almoraima., 1993.



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