IAPH. Instituto Andaluz del Patrimonio Historico

Bienvenido

English | Español

Ayuda | Directorio | Contacto | Mapa

A+|A-

Enviar a un amigo

Imprimir

Junta de Andalucía Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Consejería de Cultura Logo del Instituto andaluz del Patrimonio histórico

Patrimonio Inmueble de Andalucía

Búsqueda

NAVEGACIÓN
  • Informe
NAVEGACIÓN DE REGISTROS 1 de 4| primera imagen anterior siguiente última imagen
Imagen de La Torrecilla Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: La Torrecilla
Código: 01410480013
Caracterización: Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Guadalcanal

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Cortijos Actividad agropecuaria
Haciendas Ganadería (Actividad)
Haciendas Oleicultura
Haciendas Olivicultura

Descripción

Situado al norte de la sierra del Viento, en una amplia llanura abierta a la submeseta extremeña, representa un interesante muestra de una antigua almazara mecanizada a fines del siglo XIX o principios del XX, cabecera de una extensa propiedad dedicada tanto a la producción oleícola como a la cerealista y ganadera. En la actualidad, cuando parte del edificio se halla inmerso en un proceso de importantes reformas, todavía conserva los rasgos que adquirió en el tránsito de los citados siglos de acuerdo a los patrones de la arquitectura olivarera del valle del Guadalquivir.
A lo largo de la pasada centuria se iría configurando como un complejo arquitectónico de mediana envergadura, estructurado en torno a un patio de planta rectangular, cerrado al norte mediante un muro en el que se ubica la portada. Las diversas funciones que debió asumir justifican la insuficiencia del espacio inicial y el desarrollo de otros elementos en el exterior, hacia el norte, con los que establece una serie de jerarquías la unidad central. Un buen caso de extensión espacial, más allá del núcleo original, de acuerdo con las necesidades crecientes de la explotación. Esta ampliación estuvo presidida por una pensada organización, de forma que los edificios resultantes procuran el equilibrio del conjunto.
Un dato fundamental a tener en cuenta es que el caserío fue propiedad, en la segunda mitad del XIX, del general y político Martínez Campos, quien debió ser responsable, junto a sus herederos, de la modernización del mismo. Este célebre personaje pasaba algunas temporadas en la casa, acompañado de una pequeña guarnición de soldados. Para la seguridad del recinto se dispuso la garita que hoy contemplamos en un ángulo de la casa, cerca de la portada; resulta un elemento curioso, que no es extraño en otros cortijos andaluces, como se observa en algunos de las provincias de Málaga y Cádiz. Las necesidades de salvaguarda de bienes y personas impulsarían la introducción de un elemento como la garita, de raigambre militar, aquí dotado de una función propiamente castrense.
El sector más antiguo debe corresponder a la vivienda, a la que se adosa la almazara. Quizás conformarían el núcleo original de un viejo lagar-almazara ampliado a finales del siglo XIX. Consta de dos plantas, intercomunicadas mediante una escalera de dos tramos. Destaca su fortaleza constructiva, como ponen de manifiesto sus gruesos muros y bóvedas vaídas que cubren la primera planta, hoy habitada por el encargado. Carece de otros elementos de interés. Al patio se abre un balcón con antepecho de hierro fundido y, salvo la aludida garita, no encontramos más detalles dignos de atención.
En la misma crujía están situadas las dependencias de la almazara, compuesta por dos estancias adaptadas a las necesidades de un sistema productivo dotado de maquinaria industrial. La fuerza motriz necesaria para el funcionamiento de los distintos artefactos mecánicos provenía de un motor eléctrico que, por medio de poleas y ejes instalados a cierta altura, transmitía el movimiento necesario. Hemos de recordar que sobre todo a partir de 1870 se propagaría con rapidez la industrialización del sector oleícola en Andalucía. En un primer momento fueron máquinas de vapor las encargadas de producir la energía necesaria, abaratando y rentabilizando el proceso productivo. En este caso hay que pensar ya en varias décadas después, quizás a principios del XX, cuando llegaría la electricidad a estos parajes.
En una primera dependencia, paredaña a la vivienda, se ubica el molino de rulos, provisto de una tolva para verter las aceitunas. Seguidamente pasamos a la sala de prensa, donde todavía subsisten la prensa hidráulica, vagonetas, máquina de filtrado y otros mecanismos. En la parte trasera se hallaban distintos almacenes y bodegas.
El patio, cubierto en gran parte hoy por una estructura metálica reciente, muestra en su costado oriental algunas casillas, dependencias de almacenamiento y un granero, hoy en proceso de reforma, que ocupaba el ángulo noreste. Una gran ventana, situada junto a la portada, y su rampa, funcionaba servía para la descarga de aceituna. Como rasgos definidores de las reformas practicadas a finales del XIX hay que destacar, según vemos en la portada y granero, la introducción de vanos escarzanos recercados por molduras planas, al igual que las pilastras y pilares, coloreados en albero, recursos próximos a los más habituales en la arquitectura rural y los edificios urbanos de Andalucía occidental por esas fechas. El contraste entre la vivienda, de mayor antigüedad según dijimos, y estas construcciones posteriores, es llamativo y delata sus diferentes momentos de ejecución.
Junto a las actividades oleícola y cerealista que convergían en este caserío, hay que destacar también la ganadera, inevitable en la comarca serrana. Su presencia se materializa en la presencia de un gran corralón al este del núcleo descrito, acompañado de diversos establos. Al otro lado del gran rellano abierto en la fachada principal del complejo destacan una nave, ya del XX, provista de cuadras y corrales, al este, un muelle para animales y una segunda nave, al oeste, que servía de pajar y granero, de idénticas pautas constructivas a las que se contemplan en el cortijo. Delante de esta última y frontera a la vivienda se alza una pequeña capilla, de un momento avanzado de la anterior centuria, con portada culminada en sencillo remate mixtilíneo de sensaciones neobarrocas y en cuya reja luce el año "1964". Insistimos en la adecuada implantación en el espacio de estos elementos dispersos, acertando a establecer una ordenada relación entre ellos.
Por último, ha de citarse el gran pilón situado frente a la portada principal del cortijo, en el que confluyen, a través de un generoso caudal, las aguas de distintos veneros cercanos que posibilitarían el abastecimiento del caserío así como el regadío de huertas. Una leyenda inserta en el pilón indica la fecha de su construcción, sin duda cercana a las reformas comentadas efectuadas en el resto del inmueble: "Escmo. Sr. Marques de Viesga De la Sierra Se edifico esta Obra de aguas El año de 1905".

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Francisco Javier Herrera García; TEJIDO JIMÉNEZ, Javier, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Cortijo de la Torrecilla, 2009.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. La Torrecilla, 1992.



Compartir esto

¿Sabes cómo compartir?

Facebook Twitter Delicious Myspace Menéame
Los contenidos de esta web, incluidas las imágenes, están sujetos a una licencia de Creative Commons si no se indica lo contrario.
Creative Commons W3C W3C W3C
INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

Sede Central:
Camino de los Descubrimientos, s/n. 41092 Sevilla
Tel. 955037000 | Fax 955037001

Centro de Arqueología Subacuática:
Balneario de la Palma. Duque de Nájera, 3. 11004 Cádiz.
Tel.956203394 | Fax.956203417