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NAVEGACIÓN
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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Torre del Chancillarejo
Otras denominaciones: Torre de señales del Chancillarejo Código: 01140210865
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Córdoba

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Edificios industriales Edad Contemporánea

Descripción

Esta torre se emplaza sobre una elevación que le proporcionaba unas condiciones óptimas para realizar sus funciones de comunicación visual con las torres vecinas pertenecientes al circuito o línea de torres telegráficas que conectaba Madrid con Cádiz.

Se trata de una torre de tres plantas construida con ladrillos unidos por medio de mortero o cemento hecho de cal y arena. Al exterior, la construcción va revestida de cemento. Cuatro barrotes de hierro atraviesan la construcción en las cuatro esquinas de la última planta y presentan remaches al exterior, posiblemente para asegurar que las paredes no se abriesen hacia los lados, dado el mal estado de la construcción, abierta por los laterales este y oeste. La planta de la torre es cuadrada, con 5"80 metros de lado, siendo la mitad del edificio un módulo completamente cúbico. Sin embargo, de la mitad hacia abajo se estructura en tres partes desiguales y claramente diferenciadas. En primer lugar, comenzando por la parte inferior, la torre posee un anillo a modo de falsa base de aproximadamente 1"50 metros de altura, que hace a la torre tener una planta más grande en esta zona que en el resto de la edificación. Tras ese módulo, las paredes de la torre comienzan a tomar dirección inclinada hacia otro módulo que también sobresale de la planta pero que es mucho menos alto que la base, ya que está formado sólo por cuatro hiladas de ladrillos que miden un total aproximado de unos 30 centímetros. Finalmente, sobre él, sin solución de continuidad, existe un último módulo formado por diez hiladas de ladrillos y que sobresale de la planta de la torre menos que el anterior, aunque tiene una mayor altura (unos 85 centímetros.). Finalmente, es de destacar que la torre va coronada por un vuelo, también saliente con respecto a la planta, formado por tres hiladas de ladrillos que sobresalen consecutivamente de más a menos desde arriba hacia abajo.

Respecto a vanos, la torre posee una ventana en la parte superior de la cara sur, quizá tres en el lado este (una por planta y más alargadas que la anterior), aunque la inferior pudo ser la puerta de acceso al recinto, dos en el lado norte (una en la planta superior y otra en la inferior) y, finalmente, tal vez dos en el oeste, donde también pudo ubicarse la puerta. El problema para saber cuántas ventanas existen en los lados este y oeste viene determinado por la mala conservación de las mismas, ya que actualmente lo que existe son grandes huecos abiertos que recorren el muro de arriba hacia abajo por su parte central debido al deterioro de los antiguos vanos (bien por el paso del tiempo o bien por motivos intencionados).


Datos históricos

El cortijo del Chanciller fue uno de los donadíos repartidos por el rey castellano Fernando III en Córdoba después de que reconquistara su campiña en 1241. El Libro de diezmos de donadíos de la Catedral de Córdoba se refiere a él en los siguientes términos: "en el cortijo que diçen del Chançeller, que es en par del Montón de la Tierra de aquel cabo del río, ouo don Pero Martínez, chançeller del rey, doçe yugadas. E óuolas después don Ximón Pérez de Peralta. E dél heredólas Pay Ximénez e donna María Ximénez, su hermana, e ánlas agora Ximén Pérez de Betmar e Leonor Páez. E son tornadas agora en la dicha Leonor Páez e en fijos del dicho Ximén Pérez". Como indica Nieto Cumplido, la localización del cortijo del Chanciller es hoy precisa gracias a las indicaciones que hace el mencionado libro y a la conservación del topónimo en la margen izquierda del Guadalquivir. El nombre, como vemos, le vino por el donadío que en dicho lugar dio Fernando III a su canciller don Pero Martínez, que ya recibió del rey otros bienes en el Camello (entre Castro del Río y Baena), en la Torre de Abentoxi (entorno de Fernán-Núñez) y en la Torre de Archia (a orillas del Guadajoz y cerca de la carretera de Córdoba a Granada). Posteriormente, parte de este cortijo recibiría el nombre de Pay Ximénez. La extensión del donadío era de 12 yugadas, es decir, 432 fanegas de tierra. El 6 de septiembre de 1390 la propiedad de este cortijo pasó al Cabildo de la Catedral de Córdoba por voluntad testamentaria de Inés Páez, descendiente de algunos de sus primeros poseedores mencionados.

A pesar de la historia de este cortijo, remontable como podemos comprobar a los orígenes de la implantación cristiana en la campiña de Córdoba, la torre conservada en este cortijo no es una torre correspondiente a la Edad Media, sino -como indicó J. Bernier para el caso de la Torre Juncá de Villafranca de Córdoba, similar en forma y materiales de construcción- una torre telegráfica perteneciente a la era industrial. Así parecen demostrarlo, en efecto, los materiales empleados en su obra (ladrillo, hierro, cemento,...). Se trataría de una torre repetidora de telegrafía óptica construida hacia 1846, ya que el telégrafo óptico se adoptó en España por esas fechas. Más tarde, una vez introducido el ferrocarril, estas torres de almenara fueron desplazadas por la introducción de postes y conductores para uso telegráfico por parte del Gobierno, pues la expansión del ferrocarril llevó aparejada por obligación legal la del telégrafo por cable. Puesto que el primer ferrocarril haría su aparición en Córdoba durante la primavera de 1859, es probable que las torres repetidoras de este tipo siguieran funcionando hasta ese año o incluso después. Esta torre, al igual que la del Chancillarejo, debe de alinearse en una de las tres rutas radiales con que contó la telegrafía óptica en España durante su corta vida: la de Madrid-Cádiz, que dispondría de varias torres similares repartidas por todo el trayecto y que se harían señales a distancia, señales que se repetían en cada estación y que podían llevarse a cabo manualmente o con un aparato colocado en un lugar elevado y que, por medio de combinaciones diversas de sus brazos movibles, podía transmitir los avisos o mensajes a los lejos

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Antonio Martínez Castro, Inventario de fortificaciones del medio rural. Sur de Córdoba.Volúmen I, 2005.



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