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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Torre de La Morena
Código: 01140210866
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Córdoba

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Torres Baja Edad Media

Descripción

La torre de La Morena es una torre-refugio de construcción cristiana, similar a otras existentes en el área campiñesa andaluza. Su forma es la de un prisma paralelepípedo de aproximadamente 16 metros de altura, 8,25 metros de largo y 6,90 de ancho (lados Sur y Norte). Sus muros están construidos en obra isódoma un tanto irregular, a base de sillarejos de piedra caliza beige o amarillenta; la cantería no es de calidad, al ser los sillares desiguales y no homogéneos. Este propugnáculo consta de tres plantas y azotea.

La planta baja, cuyo piso está casi a ras de tierra, no tiene más comunicación con el exterior que una pequeña puerta, situada en la cara norte del edificio, de 0"8 metros por 1"6 metros. Serviría para almacén o alojamiento de ganado. Su interior es de sillarejos y bóvedas vaídas de ladrillos enroscados. A la primera planta se accede por el exterior a través de un patín (pequeña escalera de piedra) de 18 escalones adosado al muro en dirección, según se sube, Norte a Sur. La escalera tiene 0,85 metros de ancho sin baranda, una largura en base de 5,15 metros, y una altura máxima de 3,6 metros. Los escalones son de 0,20 metros de alto por 0,25 de ancho. La puerta por la que se entra en el primer piso es de 1,85 por 0,70 metros y se halla a una altura de seis metros desde el suelo. Escalera y puerta se hallan en la cara Este del edificio. Esta planta sólo tiene una ventana situada en la cara opuesta de la torre; su parte superior es de arco de medio punto. La planta es un aposento de sillarejos y bóvedas baídas de rosca de ladrillo estucado y con un pequeño habitáculo lateral. Una escalera interior conduce al piso superior o segunda planta, dotada de las mismas características estructurales que la anterior, con un ensanchamiento lateral en uno de los muros con ventana, situado en el muro contrario que el inferior. Esta segunda planta tiene tres ventanas: una situada en la cara Sur, que es la mayor y también con arco de medio punto; la segunda, del mismo tipo y en el lado opuesto; y la tercera, más estrecha e igualmente de arco de herradura, en el Este. Todas las ventanas están actualmente tapiadas, pero dejando en ellas una pequeña ventana para la entrada de las palomas, al haber sido el lugar convertido en palomar. Otro tramo de escalera de piedra lleva hasta la terraza, desde la que se contempla un amplio panorama de la Campiña y que posiblemente ponía a esta torre en conexión con alguna otra fortaleza o torre medieval actualmente desaparecida. Desde esta torre no se contemplan poblaciones ni castillos. En el muro oeste se conservan 2 filas de agujeros o mechinales que quizás recientemente alojaron las vigas de alguna casa adosada a la torre, al igual que en el muro sur, donde también se conservan restos de cal en el muro del torreón así como tejas amontonadas a su pie.
El descubrimiento por J. Padilla del cuadro existente en la Casa Ducal de Fernán-Núñez, que recoge una panorámica de la fortaleza de La Morena y de su villa tal como sería a finales del siglo XVII o principios del XVIII, nos proporciona una estampa bastante lejana de lo que actualmente es el lugar, pero de gran valor porque en ella vemos la torre con lo que debió de ser su verdadero y completo aspecto. De esa pintura llama la atención, en primer lugar, la existencia de un recinto rectangular formado por una muralla almenada, de buena factura, rodeando la torre, que puede corresponder a una albacara, es decir, a un recinto amurallado con la misión de resguardar, en caso de peligro, ganados, población del entorno y tropas en tránsito o no fiables, aunque también puede tratarse de una camisa o muralla de inferior altura con respecto a la torre, lo que nos llevaría a considerar que en este caso estamos, más que ante una simple torre, ante un castillo-torreón, es decir, un castillo de reducidas dimensiones en el cual el elemento de mayor importancia volumétrica, poliorcética y doméstica es, no obstante, la torre, que destaca y domina ostensiblemente las otras partes, subsidiarias de ella. Su demolición es lo que puede explicar, según Padilla, la presencia de montones de piedra caliza existentes en los alrededores de la misma. En segundo lugar, dicho cuadro nos muestra una construcción, a modo de corona-cuadrada-circular, abrazando sus dos primeros pisos al menos por dos lados lo que nos lleva a pensar en la existencia de una estructura, quizás de madera, en voladizo que haría las veces de cadahalso, es decir, de una superestructura colgada por medio de modillones y mechinales con el frente aspillerado para batir el pie del lienzo. De hecho, en las caras oeste y sur de la torre aún se observan dos filas de mechinales cuadrados de sustento , -separadas una de otra por unos 1,30 metros -, justo coincidiendo con la altura en que podemos imaginar que irían en la representación del cuadro por lo que se ve del cadahalso. Además, bajo ellos, a una distancia de unos 3,4 metros, se conserva otra fila de huecos circulares, tal vez dejados por los modillones, que junto al resto de toda la superestructura, serían desmantelados en un momento desconocido posterior a los inicios del siglo XVIII. Como se aprecia en el cuadro, esa estructura hoy desaparecida estaba cubierta a un agua y tenía cuatro aspilleras en la parte superior de cada uno de sus lados. Algo que no se observa en la pintura pero sí en la torre son las puertas de acceso desde ella a la estructura voladiza, hoy cegadas pero en su época conformadas por arcos de medio punto. Se trata de puertas dotadas de un vano de unos 3,8 metros de alto por 0,75 metros de ancho. En tercer lugar se observa un tercer cuerpo almenado rematando la atalaya, que pudo ser una pequeña torre caballera hoy perdida, es decir, una torre que, siendo menor en superficie y volumen, destacaba sobre el terrado de la torre mayor y cuya finalidad era profundizar en la defensa del recinto. Sin embargo, la torre ha debido sufrir importantes reformas en su parte superior, lo que explica que quede poco de su aspecto original en esa zona. Por último, entre ese cuerpo almenado y el segundo piso, en la parte superior de éste (azotea), existen ladroneras en los ángulos de la torre y en la parte central de su muro sur, sin duda para defender el acceso a la misma. Tal vez el canecillo que se conserva en la parte más alta del lienzo de fachada (muro norte) serviría de sustento a una ladronera central habilitada para controlar la vertical de la puerta, principal punto flaco de toda fortaleza.

Aparte de la fortaleza, en el cuadro descubierto por Padilla aparece la "villa" de La Morena, que en realidad son una serie de construcciones de arquitectura popular andaluza, semejante a los cortijos, la mayor de las cuales está rematada por una veleta en forma de pavo o gallo de larga cola. Debe tratarse de los diversos elementos que componían el cortijo de La Morena, ya que se sitúan justo en el lugar donde hoy está éste, es decir, al norte de la torre. La altura de estas edificaciones es similar a la del recinto amurallado existente en torno a la torre, aunque es posible que al estar más lejanas y verse en perspectiva su altura real fuera algo mayor a la del recinto. Son construcciones de una planta y junto a ellas aparece una figura humana - en concreto, una mujer dando de comer a unas aves: pavos, gallinas, etc.-. Esta figura puede servirnos de punto de referencia aproximado de la altura de las edificaciones, aunque hay que obrar con cautela, pues de la pintura se puede desprender una cierta idealización del lugar. Finalmente, el cuadro tiene en un primer plano una gran encina, a cuyos pies hay un pozo en el que se encuentra un hombre sacando agua. Completa la composición la presencia de dos caballos o mulos, uno posiblemente abrevando y otro pastando, así como la de dos hombres sentados en la pradera o explanada que existe delante de las murallas. Entre la "villa" y la fortaleza se puede contemplar, por último, un paisaje de olivos y montes en el horizonte así como un carro en primer término.

Esta torre, al igual que otras similares de la misma época, conserva algunos elementos de gliptografía en sus muros, como un grafito que representa una estrella con sus puntas unidas por una línea.


Datos históricos

El señorío de La Morena perteneció inicialmente a la familia de los Gamarra desde finales del siglo XIV. Se menciona la posible venta a la casa de Priego o permuta por Carcabuey. A mediados del siglo XV pasa a dominio de Juan de Berrio y luego a la casa de Fernán-Núñez. En la actualidad es propiedad de los Duques de Alba. La torre y el señorío de La Morena tienen carácter de villa, aunque el proceso de repoblación no prosperó.

Respecto a la torre, la tenemos por primera vez documentada el 6 de febrero de 1391, aunque la primera referencia que poseemos sobre ella la encontramos en una cláusula del testamento de García Alfonso, muerto en 1384, que nos proporciona el documento de donación del señorío de Diego López de Gamarra a su nieto Fernando el 21 de octubre de 1450. Su fecha de construcción estimada por J. Padilla González es del siglo XIII o de principios del XIV.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Antonio Martínez Castro, Inventario de fortificaciones del medio rural. Sur de Córdoba.Volúmen I, 2005.



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