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Imagen de Hacienda Torre de las Arcas Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Hacienda Torre de las Arcas
Código: 01410160030
Caracterización: Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Bollullos de la Mitación

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Haciendas Actividad agropecuaria
Haciendas Olivicultura

Descripción

Torre de las Arcas se encuentra al norte del término de Bollullos de la Mitación, cerca de su núcleo urbano y de la autovía Sevilla-Huelva. Su acceso se realiza desde la carretera que une la autovía con Bollullos, de la que parte el antiguo carril Benacazón-Sevilla, al pie del cual se encuentra el caserío, cerca del arroyo Majalberraque.
A pesar de que a primera vista carece de la monumentalidad de otras haciendas, Torre Arcas resulta excepcional y ha sido ampliamente documentada por Antonio Herrera García, quien le dedicó un estudio monográfico al que es obligado remitirse, ya que en esta ocasión no haremos más que un mínimo acercamiento a tan importante edificio.
Este vano da acceso al patio principal, de disposición irregular, empedrado y en parte ajardinado. Cabe entenderlo como una sucesión de dos ámbitos; en el primero y en fachada se sitúan una oficina y la vivienda del guarda, flanqueando la portada, además de la vivienda del encargado. A la izquierda se disponen el señorío y la capilla, ya sin uso y desmantelada, y, a la derecha, un taller y la primera almazara, con la torre de contrapeso en fachada; la torre presenta chapitel bulboso, fórmula habitual del siglo XVIII que recuerda el acabado de la torre de la vecina Hacienda la Estrella en Coria del Río. En este primer sector del patio está la pieza edificada de mayor envergadura con que llegó a contar la hacienda: una gran espacio de cinco naves donde se alojaban un molino aceitero, dos lagares y la bodega de fermentación y crianza de vinos propiamente dicha o "atarazana", es decir, las naves de gran amplitud que aparecen en varias haciendas para la disposición de botas y toneles y almacenaje de pertrechos diversos. Más allá de la fábrica de aceite se añadió un ámbito para la caldera, seguramente en la reforma de 1897, cuando se debió instalar aquí un molino hidráulico.
En su mitad, el patio está estrangulado por una cochera, más allá de la capilla, que deja paso al segundo ámbito del mismo, mucho más sencillo, con los cobertizos en los que se encontraban las calderas para cocer el arrope, hoy utilizados como almacén de aperos. A la derecha sobresale otra almazara, en este caso en estado ruinoso. Su estructura es simétrica y está rematada por una torre de contrapeso que se ubica en la fachada trasera del edificio, cuyo chapitel asemeja una especie de castillete. El conjunto de las dos almazaras seguidas resulta imponente, como prueban los amplísimos faldones que las cubren y en los que se evidencian distintas transformaciones al estar cubiertos por teja curva ¿original¿, plana ¿seguramente de la reforma de finales del siglo XIX¿ y uralita ¿añadida en el siglo XX.
A la izquierda de este núcleo se encuentran otros dos patios sucesivos. Así, el señorío antes referido, que continúa en la fachada de este segundo ámbito y que concluye en la cocina de matanza y en unos palomares, cuenta con un amplio jardín cercado. Por último, tras ese jardín se dispone un patio de ganado, con tinao, pajar y granero, que se prolonga en la huerta de la finca.
Pero ya indicamos que ante este gran núcleo edificatorio y al otro lado del carril Benacazón-Sevilla hay otras dependencias, que debieron ser levantadas en fechas recientes y con funciones auxiliares. En cualquier caso, en la actualidad estos elementos secundarios se hallan en ruinas.


Datos históricos

Así, en principio Torre Arcas debió ser una alquería musulmana, como tantas haciendas del Aljarafe. En esos momentos se articularía en torno a una torre defensiva, como parece indicar su remotísimo nombre. El Repartimiento de Sevilla hace referencia a la finca ya con el nombre de Torre de las Arcas. A partir de ese momento se conocen prácticamente todas las transmisiones patrimoniales de este asentamiento hasta nuestros días, especialmente a partir del siglo XVII.
Entre sus distintos propietarios se encuentran una comunidad religiosa ¿las jerónimas de Santa Paula de Sevilla¿, mercaderes de Indias, militares, altos funcionarios, nobles ¿condes de Tepa¿, un canónigo de la catedral de Sevilla y un rector de su universidad, así como varios burgueses. Muchos de ellos, en ocasiones extranjeros, mantuvieron una estrecha vinculación con el Nuevo Mundo, al que enviaron el aceite y el vino producidos en la finca. De igual forma, hay que indicar que sus dueños explotaron directamente la finca en la mayoría de los casos, lo que justifica de la opulencia de su caserío, cuya decadencia coincidió significativamente con los momentos en que estuvo arrendada.
Las distintas escrituras que se conservan de la finca ofrecen un buen repertorio de interesantes y detalladas descripciones que recogen su evolución a lo largo de los siglos. Así, la de 1607 hace ya referencia a tres molinos de aceite, una bodega para 40.000 arrobas de vino, jardín, huerta y tierra calma. De igual forma, las fuentes evidencian que la extensión de la finca no fue constante, de manera que se sucedieron períodos de concentración y dispersión, manteniéndose no obstante siempre como gran propiedad, especialmente en una comarca como la del Aljarafe, con un valor muy elevado.
La referida documentación demuestra la polifuncionalidad de las haciendas, ya que nos indica que Torre Arcas se cultivaron olivos, pero también vides ¿de excepcional importancia en el Aljarafe¿, contando también con tierra calma, huerta, pinares ¿80 aranzadas¿ e incluso dehesa, variedad que en parte se ha mantenido hasta nuestros días, cuando sigue a pleno rendimiento. Incluso en el siglo XVII el viñedo adquirió mucha más importancia que el olivar, por lo que parte de sus instalaciones debieron adaptarse a la producción de vino, como parece indicar una descripción de 1735 en la que se reseña la existencia de dos vigas que están en la bodega y sirven a los dos lagares. No obstante, en la referida descripción de 1607 ya se decía que la finca contaba con una suerte de viña, que llaman El Acebuchal, con su casa y diez lagarejos a uso de Xerez con diez tinajas dentro y otras tantas fuera. También se produjeron grandes cantidades de arrope, aguardiente y miel. Esta polifuncionalidad se ha prolongado hasta nuestros días, cuando sus 270 ha se dedican tanto al olivo, como al trigo, girasol y frutales.
Su caserío parece datar de la segunda mitad del siglo XVI, cuando ya estaría construido un núcleo original en el que residirían con cierta frecuencia sus distintos propietarios, para lo que contaba con señorío y capilla. Las descripciones muestran la opulencia de estos elementos; así el señorío es descrito con escalera principal, galerías, columnas, maderas de Flandes y numerosos cuadros. No obstante, sobre este núcleo se hicieron numerosas reformas y añadidos en los siglos sucesivos. Así, a lo largo del XVII y principios del XVIII el edificio fue ampliado y enriquecido, llegando a contar con campanario y mirador. A partir de ese momento entró en un estado de postración del que no salió hasta finales del siglo XIX, cuando fue remodelado hasta adquirir su actual configuración. En nuestros días combina zonas muy cuidadas con otras arruinadas, a lo hay que sumar diversas reformas a lo largo del siglo XX, como las sufridas tras los daños ocasionados por la Guerra Civil.
De esta forma, el caserío de Torre Arcas se extiende a ambos lados del carril que históricamente unió Benacazón con Sevilla. En uno de estos lados se halla

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Álvaro Recio Mir; SÁNCHEZ ROMERO, José Carlos, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Hacienda de Torre de las Arcas, 2009.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Hacienda Torre de las Arcas, 1992.



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