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Imagen de Cortijo el Algarvejo Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cortijo el Algarvejo
Código: 01410040250
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Alcalá de Guadaíra

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Cortijos Actividad agropecuaria Edad Moderna

Descripción

El Algarvejo se encuentra ubicado en el extremo sureste del término municipal de Alcalá de Guadaíra, muy próximo ya al de Arahal. Su acceso se realiza desde la carretera que une las localidades de Utrera y Arahal, de la que parte un corto carril flanqueado por palmeras que conduce directamente al enorme caserío de la finca, que al estar ubicado sobre una loma goza de unas extraordinarias vistas sobre la campiña en la que se asienta.

La importancia y envergadura de este cortijo superan ampliamente las habituales en esta tipología edilicia, destacando además el perfecto estado de conservación de su caserío y la variedad de sus numerosas dependencias, que van más allá de lo que normalmente se encuentra en un cortijo y que ponen en evidencia no sólo la gran productividad de la finca sino la importancia que en ella tuvo, además del cereal, la ganadería. Asimismo, hemos podido documentar con cierto detalle su historia y aproximarnos a su cadena de transmisiones patrimoniales desde el siglo XVII al XXI, encontrándonos entre sus sucesivos propietarios importantes instituciones y personajes, como la Compañía de Jesús o el XII duque de Alba.

Si la historia de la finca es significativa, su caserío resulta verdaderamente sorprendente, ya que parece no responder a las pautas de sencillez y horizontalidad tan habituales de los cortijos de la campiña. Evidentemente, el Algarvejo es un cortijo, pero su desarrollo y opulencia constructiva parecen responder más a los modelos de las haciendas. Quizás ello se deba ¿así al menos lo sospechamos¿ a un interesante, pero aún no estudiado, fenómeno de mímesis con respecto a las explotaciones aceiteras, a lo que seguramente haya que sumar que la finca fuera explotada a lo largo de su dilatada historia directamente por sus propietarios, lo que lógicamente favoreció las inversiones en su caserío.

En cualquier caso, el Algarvejo cuenta con un núcleo bastante regular junto al cual se disponen numerosas e importantes dependencias exentas. El referido núcleo está estructurado en torno a dos patios, que podrían calificarse de señorío y de labor, como suele ocurrir en las haciendas. El primero es el de mayor tamaño e importancia y al mismo se accede por la portada, que es el elemento más significativo de su fachada. Sobre el vano de ingreso, en el que se denomina a la finca "San Jorge del Algarvejo", ya que ése es su santo patrón, se disponen cinco paneles cerámicos con las armas de la Casa Ducal de Alba, san Jorge, san Ignacio de Loyola, la Inmaculada y san Francisco Javier, de forma que estos azulejos son testigos de los dos más importantes propietarios de la finca. Esta portada está coronada por una sencilla espadaña, fechada por un azulejo que confirma su datación en el siglo XVIII.

En el interior del patio, perfectamente empedrado, se disponen, en la crujía de la izquierda, la capilla, que por su importancia merece una especial referencia, y un pequeño señorío, al que en la finca se le denomina con el significativo nombre de "descanso" y que cuenta con las oficinas desde las que en la actualidad se dirige la explotación. Al exterior del edificio por esta crujía del patio se dispone el jardín asociado al referido señorío.

La capilla es de reducidas dimensiones pero de notable significación. Cubierta por una sencilla bóveda de arista, se comunica con el señorío por una ventana enrejada, y está presidida por un interesante retablo barroco. Un documento que se conserva en la propia capilla indica que el retablo lo hizo en 1740 Luis de Viches, autor de las cajas de órgano de la catedral de Sevilla, y que sus pinturas, de san Jorge en el cuerpo y de la Virgen con el Niño en el ático, son de Bernardo Lorente Germán, que fue pintor de Felipe V e Isabel de Farnesio durante el denominado Lustro Real, período en el que su corte permaneció en Sevilla.

Las tres crujías restantes del patio están porticadas, con arcos escarzanos sostenidos por robustas y rústicas columnas de piedra. Al fondo se encuentran, en planta baja, el guadarnés y las cuadras en torno a una hilera de columnas que aún conservan sus comederos originales, mientras que en la planta alta se localiza el granero, al que se accede por una larga rampa. Flanqueando esta crujía del fondo se disponen dos torres, la de la izquierda, muy rechoncha, es el palomar, y la otra, mucho más alta debido a su función, es el mirador, elemento éste poco frecuente en los cortijos del entorno. En la crujía de la derecha se encuentra la vivienda del casero. Por último, en la fachada, además de la portada y capilla, destaca la carpintería, que contó con carpintero hasta hace pocos años y que todavía conserva su sierra.

Paredaño a este primer patio se dispone el segundo, de menor tamaño y más irregular, con su propia portada en fachada. En el tránsito del uno al otro estaba la vivienda del velador que cuidaba del ganado, junto a la cual se encuentra una cocina y un antiguo horno de pan. También en este patio hay un pequeño gallinero, pero sin duda el elemento más importante es un enorme granero con contrafuertes que lo cierra por su flanco derecho.

Ante este núcleo principal del Algarvejo se disponen varias dependencias, algunas de moderna construcción, pero que se integran perfectamente en su cuidado entorno. Así, formando parte de un edificio mayor destaca una nave donde sucesivamente se hallan la herrería, intacta ya que aún está en uso, la guarnicionería y la gañanía, esta última convertida en almacén. Ante ella se dispone una gran nave de almacenamiento, en este caso de moderna construcción. Algo más alejada del núcleo y a continuación de la ya referida gañanía hay una plaza de tientas, de planta rectangular y con sus correspondientes manga y cajón. Al fondo se levantaba un tinao, destruido en un incendio y que ha sido sustituido por una nueva y amplia construcción ganadera en torno a un patio. Finalmente, queda hacer mención del transformador, el muelle de carga, así como de algunos pozos, casas y diversas dependencias menores.


Datos históricos

El origen del cortijo se remonta al menos a principios del siglo XVI, conservándose contratos de segadores de 1519 de lo que entonces se denominaba donadío del Algarvejo. No obstante, su configuración actual, al menos de su núcleo original, no debió fraguarse hasta finales del siglo XVII o principios del XVIII, hecho que está en relación con su primer propietario documentado, la Compañía de Jesús, y en concreto su colegio sevillano de San Hermenegildo.

En 1612 don Marco Antonio Alfaro y su esposa doña Inés de Ávila, junto con el canónigo don Francisco Pérez de Ávila, otorgaron escritura de fundación a favor del colegio, dotándolo de un cuantioso patrimonio en bienes raíces y rentas del que formaba parte el Algarvejo, que contaba con 2.133 fanegas, siendo su valor de 29.700 ducados. A buen seguro que la opulencia de su caserío debieron otorgársela los jesuitas, que explotarían directa y celosamente la finca, al igual que hicieron con la mayoría de sus propiedades en Europa y América.

No obstante, en 1767 Carlos III decreta la expulsión de la Orden de España y la enajenación de todos su bienes, de forma que en 1770 el Algarvejo, que entonces contaba con 1.400 ha, fue comprado por don Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII duque de Alba y uno de los más activos instigadores ante el rey para que expulsase a la Orden, como luego haría ante Roma para su disolución universal. De esta manera fue uno de los más beneficiados por las subastas de los bienes jesuitas, en las que adquirió "sólo en Sevilla" además de la finca que en esta ocasión estamos tratando, otras muchas de pareja importancia; alguna de ellas, como la Pizana, en Gerena, todavía forma parte de la Casa Ducal, lo que no ocurrió con el Algarvejo.

Efectivamente, Pascual Madoz en su Diccionario hace referencia a una finca denominada el Algarbe, que quizá sea identificable con la nuestra y entonces perteneciente al duque de Medinaceli. En cualquier caso, el Algarvejo en 1905 era propiedad de don Francisco de los Ríos Jiménez Quijano y hoy lo es de don Carlos Aguilar, conde de Aguilar.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Álvaro Recio Mir; SÁNCHEZ ROMERO, José Carlos, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Cortijo el Algarvejo, 2009.



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