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Imagen de Hacienda la Florida o Nueva Florida Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Hacienda la Florida o Nueva Florida
Código: 01410380111
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Dos Hermanas

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Haciendas Actividad agropecuaria Edad Contemporánea

Descripción

La Florida, también conocida como Nueva Florida, es una importante hacienda del término de Dos Hermanas. Situada al borde de la autopista Sevilla-Cádiz, su acceso se realiza, como en otros casos, desde la carretera nacional IV Madrid-Cádiz, de cuyo km 560 parte un largo carril que, tras cruzar la autopista, alcanza el amplio caserío. Se trata de una Hacienda de olivar distribuída en torno a tres patios (labor, señorío y molinos).

Rodeada de un espeso arbolado del que sobresalen tres torres iguales, el caserío de la hacienda se articula en torno a otros tantos patios. La cadencia de sus elementos, así como su disposición, circulación, variedad y reiteración en algunos de ellos hace patente la importancia del olivar en la finca, junto con un peso notable del viñedo y del cereal, que ocasionó a su vez una apreciable presencia de ganadería, tanto equina como bovina e incluso de reses bravas en algún momento. Junto a esto, hay que señalar la continuidad de funciones de algunos elementos hasta nuestros días, mientras en otros casos su adaptación a nuevas funciones no ha supuesto el más mínimo quebranto para que el edificio se conserve en un buen estado general, no obstante diversas reformas, algunas antiguas y de las que da fe el uso de teja plana, y modernos reparos, puestos de manifiesto por el empleo de uralita.

Un humilladero en forma de pilar coronado por una cruz de hierro se sitúa ante la fachada principal. Una sencilla portada de color almagra con una pequeña espadaña se abre en una tapia almenada y franquea el paso al primer patio, quizás de trazado más reciente que el segundo. En cualquier caso, este primer patio de suelo terrizo es el más rústico, con carácter de patio de labor y de ganado, donde se distribuyen una cuadra de verano y una gran nave antecedida por un abrevadero que en el nivel inferior fue cuadra y en el superior pajar. Todavía mantiene su antiguo cometido de algún modo, al estar ocupado hoy por boxes y el guadarnés.

También se sitúan en este patio las zahúrdas, dedicadas hoy a la cría de pollos ingleses, la vivienda del guarda, de una planta y adyacente a la portada, y la del capataz, en el tránsito de este patio al segundo, de doble altura y con un reloj de sol. Toda esta ordenación refleja una clara jerarquización funcional de los espacios. Desde este primer patio se accede además a la primitiva huerta, convertida en un amplio jardín, y al tinao, uno de los elementos más interesantes del edificio, que se desarrolla a partir de una cuidada sucesión de arcadas de medio punto sobre columnas de mármol. Como suele ser habitual, las hileras de pesebres dejan entre sí un estrecho andén para el tránsito del pensaor.

Una nueva portada de empaque más monumental, con el nombre de la finca en un frente y su hierro en el otro, comunica con el segundo patio, de pavimento empedrado, con una fuente en el centro y rodeado en parte de viviendas de las que sobresale un rechoncho mirador, lo que indica que el señorío ocupaba las crujías del fondo, en posición central en el conjunto del edificio. Aunque esta residencia es de una sola planta, está ligeramente sobreelevada, con una escalinata de acceso. A su derecha hay un ámbito cerrado que en origen debió ser jardín o huerta donde hubo una patera e incluso una plaza de tientas, y en el que destaca una gran torre-palomar, de idéntica configuración a las torres de los molinos de la hacienda.

Quizás lo más llamativo de la Florida sean sus dos almazaras, que configuran un tercer patio con acceso propio desde el exterior y una solera decorativa ante la portada, en la que termina un camino flanqueado por palmeras. Es lógico que este patio, comunicado también con el del señorío, tuviese su propia entrada para facilitar el trajín productivo. La disposición de las almazaras es muy racional, con las dos naves de las prensas de viga paralelas, rematadas por torres iguales, y unidas por otra gran nave en la que se encontrarían el molino y los trojes, planteamiento que da al conjunto forma de "U". Las naves todavía conservan en su cabecera las capillas y las vírgenes de las respectivas vigas, así como tinajas empotradas a los pies.

Ante el complejo aceitero se dispone una nueva huerta, hoy jardín, que rodea el señorío y que cuenta con noria, alberca y todo un sistema de acequias de riego. Desde esta huerta se accede a la capilla, que se encuentra bajo el mirador ya referido, desde el que se controla perfectamente el conjunto de la hacienda. Esta ermita, de sencilla portada ojival, sirve de parada en la anual peregrinación al Rocío de la hermandad de Utrera, de forma que aún sigue teniendo uso público. Su interior está presidido por un retablo, contando con varias imágenes y un completo ajuar litúrgico. Asimismo, en los paramentos del oratorio se contemplan restos de las pinturas murales originales que la recubrían, y que a buen seguro encargó el primer marqués de Tous.


Datos históricos

Su peculiar historia se inicia cuando a comienzos del siglo XVIII don Lope Tous de Monsalve compra cinco heredades y las une: Nueva Florida, Torrequemada, los Gregorios, la Castañeda y el Baldío. Nueva Florida, con anterioridad llamada Bodega Nueva, fue la que acabó como cabecera de las demás. No obstante, cada una de estas fincas contaba con su particular historia, en la que se suceden numerosas compraventas, quiebras, concursos de acreedores, subastas y, en general, numerosos cambios de manos que se remontan hasta el siglo XVI.

La compleja unión de las cinco fincas por parte de don Lope parece que tiene que ver con la concesión en 1711 por el rey Felipe V del marquesado de Tous. Aunque este personaje ya era por matrimonio marqués de la Cueva del Rey, debió querer refrendar la asunción de un título propio con la formación de una gran finca, un binomio tan propio del Antiguo Régimen como el de nobleza-tierra. No obstante, la nueva propiedad no se mantuvo en la familia por mucho tiempo, ya que los hijos del primer marqués de Tous la vendieron, sucediéndose distintos dueños a partir de ese momento.

Así, en 1870 es dividida en un proceso sucesorio que devolvió su propia entidad a las cinco fincas con las que se había formado. No obstante, en 1891 Nueva Florida, de nuevo unificada, es comprada por don Faustino Murube y Monge, uno de los burgueses sevillanos prototípicos que de arrendatario pasó a ser propietario, de modo que también compró por esas fechas la hacienda nazarena de Quintos. Desde entonces, las compraventas se han sucedido, mientras que la superficie de la explotación se ha mantenido en torno a las 230 ha, dedicadas en su mayoría al olivar, pero con presencia asimismo de tierra calma, pinar y, más recientemente, eucaliptal.

Una interesante descripción de 1771 indica que la finca contaba con 357 aranzadas de olivar y 30 de viña, mientras que su caserío era descrito del siguiente modo: Primeramente las casas de dicha hacienda con viviendas altas y bajas, con dos molinos de azeite, con sus piedras, trojes y demás correspondientes para estar corrientes dichos molinos. Un almazén para aceite de sol con ciento nueve tinajas y otro cubierto también de azeite, con su caldera para arrope y bodega de setenta y cuatro tinajas para vino. Dos tarazanas la una en el patio interior con ochenta y dos toneles y la otra en el patio primero con sesenta toneles. Dos calderas para hacer aguardiente de cabida de una de cien arrobas y la otra de quarenta y nueve.

De principios del siglo XIX hay referencias que indican que también producía trigo, cebada y guisantes, y que su caserío estaba ruinoso debido a los avatares de la Guerra de la Independencia. No es de extrañar que con esta azarosa trayectoria el caserío de la Florida haya sido objeto de transformaciones en numerosas ocasiones, a pesar de lo cual somos de la opinión de que el edificio actual debió adquirir su configuración más o menos definitiva en el momento en que el primer marqués de Tous logró unificar las cinco fincas. Al centralizar aquí la explotación debió rehacerlo hasta darle el opulento aspecto que aún hoy conserva, lo que por otra parte resulta lógico en su proceso de ennoblecimiento y de afianzamiento como gran propietario.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Hacienda la Florida, 1992.

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Álvaro Recio Mir; SÁNCHEZ ROMERO, José Carlos, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Hacienda la Florida o Nueva Florida, 2009.



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