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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Vivienda 0019
Código: 01210560019
Caracterización: Etnológica
Provincia: Huelva
Municipio: Paterna del Campo

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Viviendas de grandes propietarios Actividad doméstica 1929

Descripción

Corresponde a una vivienda de gran propietario, de planta casi perfectamente regular, hecha sobre un solar, sin más limitaciones de espacio que las que quisieron los dueños. En lo referente a las plantas, la casa no rompe las normas imperantes en la comarca: son dos, vivienda la inferior y soberao la superior, eso sí, ambas de considerable altura, como es lo normal en las casas de los grandes propietarios comarcanos (cuatro metros la planta baja y cinco y medio la alta medidos bajo la viga cumbrera, que se reducen a tres y medio en la fachada. Las dimensiones aproximadas de la casa son: trece metros de fachada por catorce metros de profundidad la parte que es vivienda estrictamente.
Las crujías son tres, aunque la del medio, como explicaremos, alcanza una profundidad inusual. En la primera crujía nos encontramos el zaguán en la posición central, a su derecha una "habitación" y a su izquierda una sala de visita o de estar. Desde el zaguán, a través de una amplia cancela de hierro fundido, que tiene un segundo cierre de madera acristalado, se accede al gran salón que es el centro de la casa, desde el que se accede a todas sus dependencias, excepto a la cocina y al cuarto de baño. Este salón forma ya la segunda crujía junto con cuatro dependencias laterales. Ya hemos señalado que esta segunda crujía tiene una profundidad inusual (siete metros y medio aproximadamente), lo que se debe a que tiene techo de vigas de hierro. La constituyen, como decimos, el salón central, de forma cuadrada, de 50 metros cuadrados y ricamente ornamentado, decorado y amueblado. Desde el salón se accede a las dependencias de la primera crujía, pero también a las cuatro dependencias laterales que alberga también esta segunda crujía, separadas del salón por tabiques: a la izquierda un despacho en primer término y una "habitación" contigua; a la derecha dos "habitaciones" contiguas y ambas comunicadas entre sí además de con el salón. Desde el salón se accede a la tercera y última crujía, ocupada por una galería central, de la misma anchura que el salón, aunque de menos profundidad (cuatro metros), por el comedor a la derecha y por un "costurero" o "cuarto de estar" a la derecha. La cocina de la casa es contigua al comedor y comunicada con él, aunque es una construcción anexa que queda fuera de lo que es la tercera crujía. Lo mismo ocurre con el cuarto de baño, que ocupa una posición simétrica a la cocina en el lateral contrario y que ha sido construido con posterioridad al resto de la casa. El patio tiene baldosas de barro coloreado (losetas hidráulicas), es de forma cuadrada y está tabicado en sus laterales hasta los tres metros y separado del corral y las cuadras posteriores por dos habitaciones hoy casi abandonadas y que fueron lavaderos, donde se encuentra aún un pozo tapado. El corral es de gran amplitud, también casi cuadrado, con las cuadras en uno de sus lados y con salida a una calle posterior. Las cuadras, así como los lavaderos, tienen la particularidad de estar provistas de soberao, que sirvieron de pajar y granero, por no ser suficiente el soberao de la vivienda para guardar todo el grano de las propiedades.
La fachada de la casa presenta ya gran interés por la originalidad de algunos de sus elementos y por el equilibrio y la proporción entre vanos y entrepaños del muro. Alcanza una altura considerable para lo que es usual en la comarca y al efecto de su elevación contribuye aún más a las proporciones extremadamente alargadas de las puertas, especialmente las superiores, que aunque de igual altura, son más estrechas. Los balcones son tres y simulan estar sostenidos cada uno de ellos por dos falsas ménsulas de estuco de diversos pliegues redondeados. El remate de los vanos de la parte inferior es distinto al de la superior: en la parte inferior es una gruesa moldura saliente de la fachada y que continúa la forma del arco, que arrancan de los puntos en que los vanos empiezan a curvarse para cerrar el arco. En la parte superior, sin embargo, dos esbeltas pilastras, poco salientes del plano de fachada, rematan las puertas desde el suelo mismo de los balcones, terminando en una moldura curva. A parte de ello, tres dobles molduras recorren la fachada desde el suelo a la cornisa, partiendo en tres tramos idénticos a la misma y contribuyen también a su alargamiento. La cornisa consta de un friso y una baranda corrida, elemento ocioso, pues detrás no hay sino la cubierta.
Los elementos sustentantes son muros de ladrillo cocido tradicional, siendo los de los muros de carga de "citarón", es decir, a soga y tizón diatónicos y los de los tabiques con ladrillo de canto, o lo que también es llamado tabique "de hoja". En el soberao hay arcos de medio punto que arrancan de pilares esbeltos y que se continúan en dos hileras, con la función de sostener la viga cumbrera y una de las soleras que queda en la posición intermedia.
Los elementos sostenidos son de dos tipos: techos de vigas de madera con bovedillas tradicionales de ladrillo y de vigas de hierro y el mismo tipo de bovedillas de ladrillo. El primer tipo, más común en toda la comarca, lo encontramos en la primera y la tercera crujía, que tienen sus muros de carga distantes unos cuatro metros. En cambio, en la segunda crujía, que forma el gran salón central, y algunas dependencias laterales, nos encontramos vigas de hierro. Esta solución arquitectónica, más cara, especialmente en el tiempo en que se hizo, se adoptó para hacer posible el gran salón central con el que cuenta la casa y en torno al que se distribuyen todas las dependencias. Los techos, convenientemente lucidos y blanqueados, son vistos, pero en el salón central, bajo el techo de bovedillas de hierro, hay un cielo raso de yeso o estuco con ricos dibujos florales y molduras lobuladas en los ángulos. La cubierta, en cambio, es la tradicional que estamos encontrando en toda esta zona oriental del Condado: del tipo boquituerta, a dos aguas -calle y patio posterior-, con rollizos que asientan en la cumbrera y las soleras, que son tres; tablazón machihembrada, capa de terrizo, que sirve de aislante y teja, que es del tipo "natural".
Los suelos de la casa son también de sumo interés, hasta el punto de ser uno de los elementos principales que contribuyen a dar importancia desde el punto de vista del Patrimonio a la casa: hay distintos tipos de solería, pero todas ellas son del año 29 y fueron compradas, al igual que otros materiales constructivos y decorativos de la casa, en la Exposición de Sevilla de ese año. Las de las dependencias laterales son todas de dibujos geométricos, perfectamente conservadas y de colores fuertes y alegres, pero debe destacarse quizás la solería del salón, donde los propietarios o el diseñador -si lo hubo, los informantes no lo saben- consiguieron crear un ambiente luminoso, alegre y muy original, a lo que contribuye especialmente la solería, de pequeñas losetas de fondo verde claro y con dibujos caprichosos de ramilletes de flores, de tonos violetas o rojos.
Los vanos de la casa son adintelados, aunque los principales, es decir, los que comunican las diferentes crujías formando el pasillo central clásico y los de los "cierros", que son tres, son de arcos de medio punto. Además, el muro que separa el salón de la segunda crujía de la galería de la tercera crujía no sólo tiene la puerta central, que no cuenta con cierre, sino que cuenta con dos ventanas a ambos lados, sin cierres tampoco, que forman también arcos de medio punto, de menor amplitud, pero guardando las proporciones de la puerta central. Son tres vanos bastante estilizados en sus proporciones, que contribuyen en no poco a realzar la altura del gran salón central que después describiremos. Los vanos que dan a la fachada, ya sean puertas o ventanas, forman también arcos, pero en este caso son escarzanos, de menor ángulos los inferiores que los superiores, que se aproximan bastante ya a la línea recta. En cambio, las puertas que atraviesan tabiques son todas adinteladas, con sus respectivos marcos y cierres de dos hojas. Todas las dependencias tienen sus respectivos cierres, que son todos de madera de nogal o de pino y de doble hoja, siendo acristalados -de cristales no transparentes, sino sólo traslúcidos- aquellos que dan a dependencias que no tienen ventana al exterior. Los cierros de hierro y acristalados que dan al patio son tres, de gran amplitud y de cristales cromados, separados por pilares esbeltos, también de doble hoja cada uno.
Solamente en el muro que separa el salón central de la galería de la tercera crujía, que tiene, como hemos comentado tres vanos -una puerta y dos ventanas laterales- no han sido colocados cierres, lo que junto a la gran proporción de espacio que queda abierto en el muro, contribuye a agrandar aún más el espacio del salón, creando la sensación de que la galería no es sino una continuación del mismo.
La cancela que separa el zaguán del salón contiguo es de hierro fundido, pero de gran porte, dando cierre a una puerta con arco de medio punto. Además de la cancela existe un segundo cierre de madera y acristalado.
Otra originalidad de la casa (que las tiene muchas, prueba de que los constructores y propietarios tuvieron la voluntad expresa de serlo respecto a sus vecinos de la localidad y la comarca) son los cierres de las ventanas de la planta baja que dan a la calle: son dobles, siendo el exterior metálico y todo cubierto de cristales cromados. Los cierres interiores son de madera maciza de nogal y de doble hoja. En esta casa los elementos ornamentales son mucho y variados, porque muchos de los elementos arquitectónicos cumplen a su vez función ornamental o decorativa. Así, por ejemplo, en la fachada, los remates de las puertas y ventanas, redondeados y sobresalientes al plano de fachada, de formas originales para lo que es común en la comarca, o las molduras que forman especie de cartones o falsas pilastras y que dividen la fachada en tres tramos idénticos, o la baranda corrida en que termina la cornisa (cuando no hay azotea, sino cubierta). El zócalo es, sin embargo, sencillo: una simple franja de cemento no blanqueado que remata en un ladrillo visto.
En el interior hay que destacar en primer lugar los azulejos que recorren las paredes del zaguán, del salón y del comedor: son de tipo sevillano los del zaguán y los del comedor, con dibujos geométricos. Pero los del gran salón tienen dibujos de figuras mitológicas y son de colores muy vivos. Según la informante, quien lo escucho a su vez de su padre, estos azulejos, comprados también en la Exposición del 29, son de tradición valenciana. En cualquier caso, es el primer azulejo de este tipo que encontramos en el inventario.
También son elementos ornamentales de gran interés las molduras de estuco y los dibujos florales que se encuentran en el techo del salón, o las molduras lobuladas de inspiración andalusí que rematan la puerta y las ventanas que están entre el salón y la galería; o que decir también de los efectos policromos de los cristales en ventanas exteriores y "cierros".

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Vivienda 0019, 1992.



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