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Imagen de Pósito de Fuente Palmera Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Pósito de Fuente Palmera
Código: 01140300043
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Córdoba
Municipio: Fuente Palmera

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Pósitos Almacenamiento agrícola Edad Moderna 1767/1769 Barroco (Estilo)

Descripción

Hasta ahora no se ha publicado la planta de este edificio y su búsqueda no ha tenido éxito. Originariamente, debió ser exento en su parte trasera, lateral y fachada, mientras se anexionaba a la iglesia por el único lado adosado a otra construcción.

Consta de planta rectangular, dos alturas, más un sótano no practicable e hilera del tejado paralela a fachada. Detrás está el patio con una escalera, que no rampa, para acceder a la planta alta. La baja dispone de una crujía, la de fachada, que debió albergar originalmente las dependencias administrativas; de hecho, la habitación situada a la izquierda, según se accede, tenía numerosas cuentas pintadas en sus paredes. El vestíbulo tiene bóveda de arista, que hoy aparece interrumpida por haber realizado partición mediante tabiquería.

A continuación de esta primera crujía contigua a fachada hay tres naves de igual altura y disposición perpendicular a fachada, que se cubren mediante bóvedas de cañón con algunos lunetos y arcos fajones de medio punto para refuerzo de la estructura, que apean sobre pilastras barrocas con elaboradas basas para lo que es usual en este tipo de edificios, que presentan molduración a base de un cuarto de bocel y listeles encima y debajo de éste. Las pilastras están adosadas a los muros y aparecen muy próximas a la separación entre la primera crujía y el resto. Todo está realizado en ladrillo, característico de esta zona geográfica, muy próxima a Écija. De hecho, en la calle trasera del pósito existió un alfar hasta mediados del pasado siglo. Sin embargo, en el interior el ladrillo no queda visto, sino que está oculto bajo el enlucido y encalado, a diferencia de la fachada, donde sí se muestra.

Bajo esta planta existe un sótano impracticable. No existe acceso desde el interior del edificio, lo que corrobora su concepción a manera de cámara de aislamiento del grano almacenado de la humedad que emana del suelo. Únicamente cuenta con dos pequeños vanos muy angostos que se ven desde la calle a la altura del zócalo, cerrados mediante rejas reticuladas de hierro. Según nos han contado los propietarios, uno de los cuales pudo acceder siendo niño a través de los ventanucos, se trata de unas cámaras dispuestas perpendicularmente a la fachada, con bóveda de cañón y arquillos de ladrillo de trecho en trecho a modo de fajones para refuerzo de la estructura y cuya longitud alcanza justamente hasta el comienzo del patio trasero, es decir, que estaban sólo bajo la zona de almacenamiento.

Como se apuntaba, detrás del pósito se halla el patio, donde se ha puesto un enlosado y un zócalo moderno, pero conserva la escalera original. A este patio se accede a través de una puerta en eje con la portada principal, abierta en el muro trasero del pósito. Saliendo por esta puerta al patio, a la derecha y pegada a este muro está la escalera, cubierta con una sencilla techumbre de tablas en colgadizo, soportada por rollizos que conserva la estructura original. La escalera conduce a la planta superior que tiene la misma extensión de la baja, sólo que en este caso es diáfana. Tiene la solería original de ladrillo y se cierra mediante una techumbre de parhilera, con tablazón de fondo y tirantes de madera. Conserva aún algunas de las tablas originales que son de pino de Flandes, en tanto que las que ha habido que reemplazar hace unos años, cuando se arregló el tejado, son de pino. De esta forma se solventaron los problemas de humedad que habían dado lugar a la pudrición de algunas maderas.
Detrás del patio hay una nueva vivienda obrada sobre los muros de otra anterior, pero que no formaba parte del pósito original, sino que debió ser comprada para ampliación durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando pasó a manos privadas.

La fachada responde a una concepción simétrica, donde la portada y una ventana encima de aquélla actúan de eje de simetría. En planta baja se abren a los lados de la portada dos vanos de iluminación y ventilación, en eje con los pequeños ventanucos que dan al sótano, y se corresponden a su vez con los vanos de la planta superior. Estas ventanas tienen forma rectangular, apaisada, con dintel ligeramente curvo y el ladrillo en disposición adovelada. Son abocinadas hacia el exterior y se cierran con rejas reticuladas de hierro. Se da la particularidad de que la situada encima de la portada luce pequeños lóbulos decorativos, semejando un encaje, en sintonía con el llamativo frontón de la portada. Ésta es adintelada, aunque el dintel, de anchas proporciones y con ladrillo adovelado, alterna formas curvas con el pequeño conopio central.

En el dintel luce el escudo de los Borbones, ya que el pósito se erigió bajo Carlos III. Se trata de un escudo con boca mixtilínea. Sobre campo contracuartelado y con escusón las armas de Castilla y León, Aragón, Borgoña, Flandes, Brabante, Tirol, Portugal, Parma y Toscana; y en el escusón, Borbón. Al timbre corona imperial cerrada (hoy cercenada). Va sobre cartela decorada con volutas afrontadas, típicamente barrocas. Por encima, un entablamento es sostenido por placajes pinjantes, trasunto de las ménsulas, y lleva una inscripción bastante perdida, aunque quizá recuperable cuando se limpie la fachada; a continuación sigue el frontón curvilíneo y partido que alberga también decoración de placas y es coronado por urnas gallonadas. Culmina el paramento con una imitación de antepecho con decoración de pequeñas placas en forma de triángulos equiláteros que portan una elegante decoración vegetal a base de hojillas. Tal antepecho es contenido por pilastras y lleva jarrones de cerámica que ahora no lucen porque han sido guardados hasta su restauración, pero se sabe que están rellenos de arena para hacer más difícil que se quebraran.

Se cierra el conjunto con cubierta de teja árabe dispuesta a dos aguas y con cumbrera paralela a la calle. Las aguas son recogidas por canales ocultos por el antepecho, que bajan por dentro de la fachada y vierten a ras de suelo en la calle por unos orificios practicados en el zócalo


Datos históricos

Los datos conocidos hasta ahora no precisan el año en que se comenzó el pósito, pero se puede situar entre 1767, año en que se conforma la Plaza Real y 1769, cuando se lleva a cabo la iglesia parroquial. Se conciben los tres edificios constituyendo uno de los lados de la plaza, justamente el que cerraba este pueblo fundado bajo Carlos III, dentro de su magna empresa de repoblación. Por eso, este pósito adquiere significativo relieve al convertirse en un magnífico ejemplo de la proyección de la imagen del poder en aquel entonces a través de estos edificios simbólicos abiertos a la plaza pública, donde se congregaba el vecindario para celebrar acontecimientos, festejos o comunicar los partes de poder. Poco más allá del ayuntamiento se encontraba hasta no hace muchos años el tristemente desaparecido molino del rey, otro edificio de capital importancia para la marcha de la economía local.

El elemento más singular y llamativo del pósito, la portada, responde al barroco andaluz más exaltado y, combinado con la bien articulada fachada, logra uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil del barroco en la provincia, siendo un valor añadido la amplia perspectiva de los tres edificios públicos que se dan la mano pósito, iglesia parroquial y ayuntamiento- para asomarse a la Plaza Real.

Otro de los elementos dignos de reseñar en esta interesante fachada es el escudo, sin lugar a dudas el instituido por Carlos III, si bien se reconocen ciertas diferencias respecto al que luce encima de la portada de la iglesia parroquial, con el cual es comparable por la proximidad de sus fechas. Se trata, en definitiva, de un ejemplar ¿el escudo del pósito- que sería versión reducida del parroquial e incluso quizás algo anterior. Así, vemos que las armas de los reinos de Castilla y León, las más primitivas del escudo español, bajo los Reyes Católicos, no figuran en escusón como en la iglesia; además, no se halla el símbolo de Granada. En el pósito, se refleja cómo Carlos III (1759-1788), como Borbón, agregó el escusón que contiene las flores de lis propias de esta dinastía originaria de Francia y que ya había incorporado Felipe V (1700-1746), primero de los Borbones en España. El resto del escudo obedece a los reinos que se fueron adicionando a estos principales de nuestro país. Así, las armas de Borgoña, Flandes, Brabante y Tirol son añadidas por los Austrias durante la primera mitad del XVI. Carlos I timbra el escudo con la corona imperial y lo acola con el Toisón de Oro. De estos dos símbolos, el primero fue cercenado y el segundo no se representó. En 1580 Felipe II había incorporado las armas de Portugal; Carlos III agregará las armas de los ducados de Parma y Toscana, y reemplazará la Orden del Espíritu Santo por la que lleva su nombre, que aquí, según hemos dicho, no aparece.

Si la Plaza Real data de 1767 y hacia 1769 estaba concluida la iglesia, el pósito debía estar probablemente concluido para tales fechas. El arcaísmo de su escudo comparado con la parroquia así lo confirma. Es más, el estilo de la portada denota un carácter barroco innegable, en tanto que el vecino templo respira ya aires neoclásicos. La cartela del blasón del pósito reafirma ese carácter, gracias a su movido juego de volutas afrontadas. Por lo demás, el coronamiento de la portada es todo un ejercicio barroco de líneas quebradas, empezando por el propio dintel trabajado en ladrillo, apeado sobre pilastras. El volado entablamento va suspendido sobre ménsulas y por encima, un quebrado frontón mixtilíneo rematado por urnas alberga un caprichoso juego de formas y placajes.

La concentración ornamental en la portada agudiza el contraste con el resto del paramento, simplemente labrado en ladrillo y con sencillos ventanales en forma de arco escarzano en derrame en sus dos plantas. El edificio corona mediante una cornisa con pequeños remates en piñón y antepecho corrido moldurado gracias a varios pilastrones de escaso resalte.

La presencia del escudo de Carlos III se debe

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Mª de los Ángeles Jordano Barbudo, Inventario de Pósitos y Tercias de la provincia de Córdoba para el Expediente de inscripción Genérica Colectiva en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Ficha nº23. Pósito de Fuente Palmera, 2008.



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