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Imagen de Trapiche del Prado Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Trapiche del Prado
Código: 01290690082
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Málaga
Municipio: Marbella

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Trapiches Edad Contemporánea
Trapiches Edad Moderna

Descripción

En principio, la localización del edificio no parece casual. Construido en las faldas de Sierra Blanca, su situación casi en el centro del espacio que delimita la confluencia entre la tajea pública y el Camino Real, es estratégica en cuanto a las necesidades de agua y a las comunicaciones con la ciudad y los plantíos.
Desde el punto de vista arquitectónico, la documentación evidencia la existencia de una arquitectura-contenedor de la actividad fabril que genera la caña desde la corta y monda hasta la elaboración del producto.
En la valoración del estado del Trapiche efectuado a instancias del arrendador don José de Castro se pone de manifiesto la existencia de estancias superiores, se trata por lo tanto de un inmueble de al menos dos plantas.

La comparación de los actuales restos materiales con la función de los espacios descritos en la documentación del siglo XVIII relativa al mantenimiento del edificio, permite establecer la primitiva morfología del establecimiento en relación al proceso de fabricación de azúcar en la etapa preindustrial y la evolución de la tecnología empleada.
El Trapiche del Prado fue construido, en 1644, en las faldas de Sierra Blanca, al noreste de la ciudad, su situación casi en el centro del espacio que delimita la confluencia entre la atajea pública y el camino real, es estratéjica en cuanto a las necesidades de agua y a las comunicaciones con la ciudad y los plantíos.
Desde el punto de vista arquitectónico aun teniendo en cuenta que el edificio levantado en el siglo XVII estaba casi totalmente arruinado a finales del XVIII y fue casi totalmente reconstruido y ampliado por Enrique Grivegnée entre 1800 y 1808, la estructura que hoy se conoce, al menos debe ocupar parte del edificio original. En la documentación consultada queda claro la existencia de una arquitectura-contenedor de la actividad fabril que genera la caña desde la corta y monda hasta la elaboración del producto. Se trataría pues de un solo inmueble de planta irregular, limitado al oeste por el recinto de ubicación de la rueda hidráulica y el muro que prolonga la atajea y al este por una estructura circular de mampostería, circunvalada por una rampa.

La construcción del inmueble sobre un desnivel, determina en las edificaciones originales al menos dos plantas en la zona sur del edificio.

Es importante señalar la relación existente entre las diferentes fases de la elaboración del azúcar con su correspondiente infraestructura técnica y los espacios que albergan. La altura, la disposición espacial y la morfología son indicativas del tipo de actividad que soportó:

PALACIO DE LA BATALLA
Es el lugar donde se desbroza la caña y son troceadas. Este espacio llamado en muchos ingenios, "Palacio de Cañas", se identifica en el trapiche de Marbella como "Palacio de la Batalla". Esta denominación aparece en el trabajo de Pérez Vidal.

MOLIENDA
La "molienda" es la primera fase de la fabricación del azúcar, el molino sea hidráulico o de tracción animal ha de estar ubicado en espacios amplios. La palabra "molienda" en lo que se refiere al trapiche de Marbella, designa tanto la actividad de triturar la caña como el lugar donde se realiza.

Hasta 1725, el Trapiche del Prado funcionó con dos molinos, uno hidráulico movido por las aguas que llegaban a través de una atajea y otro de mulas.

En el punto donde muere la atajea se sitúa el espacio destinado a la rueda de agua, denominada en la documentación del Trapiche del Prado "Voladera".

En el año 2009, tras la excavación arqueológicas puntual realizada, se han identificados los restos tanto la plataforma como de las dos bancadas de la "molienda de agua".

Posiblemente, sobre las ruinas del singular edificio circular que Pérez Vidal denomina "Palacio de la Batalla", Enrique Grivegnee, construiría a principios del siglo XIX una innovadora molienda circular, rodeada por un pasillo anular sobre el que giraban los animales que impulsaron el molino, situado en el ángulo sur-oriental del conjunto de edificaciones, y que en la actualidad está derruido pero es fácilmente reconocible.

COCINA
En las estancias llamadas en algunos trabajos de arqueología industrial "Cuarto de Calderas" se realiza la segunda actividad del proceso de elaboración del azúcar: El hervido del caldo o jugo obtenido en la molienda, jugo que desde la pila era trasladado a la estancia que en el Trapiche del Prado aparece designado como "Cocina". Los estudios de arqueología industrial referidos a la industria del azúcar definen con claridad estas estancias como espacios alargados acondicionados con instalaciones específicas para hornos y fogones y que requería buena ventilación.

En pilas de piedra se recogía el caldo que habría de conducirse a la Cocina a través de pequeños canales. En el Trapiche de Marbella, a partir de las alusiones a "las nueve tajeas" que conducen a la "Cocina" "los caldos de las moliendas", la existencia de estos canales aparece claramente definida.

También, la excavación arqueológicas puntual, realizada en el año 2009, ha posibilitado la localización entre los restos del Trapiche, de las instalaciones, de los hornos, donde se asentaban las calderas ha permitido ubicar el espacio donde estuvo la "Cocina", así como la situación de las "boquillas" o "bocas de las fogatas" de los hornos, situados en la zona sur del edificio, donde se sitúa, también, la leñera o carbonera para almacenar el combustible.

En la "Cocina", también, se concentra el instrumental del azúcar. Éste conocido en el Trapiche del Prado a partir de los inventarios estudiados por Pérez Vidal, es fundamental para la reconstrucción de la cultura material del azúcar.

APEROS, E STABLOS Y OTRAS DEPENDENCIAS
En el Trapiche del Prado hubo varias estancias dedicadas a caballerizas, estas llamadas "aperos" ocupaban varios espacios.

En la actualidad existe frente por frente a la atajea una gran estancia rectangular, orientada a poniente la cual hace ángulo con la fachada de la casa que mira al norte.
Este espacio, hoy sin tejado está dividido por una serie de pilares cuadrados de gran altura.

HORNO DE ALFARERO
Existe una construcción exterior, en cuyo interior es reconocible la boca de un horno. La documentación escrita avala la existencia de fabricación de las "formas" de azúcar en el Trapiche del Prado. Sólo este dato demuestra la importancia del establecimiento de Marbella, si se tiene en cuenta que el "horno de alfarero" no aparece incluido necesariamente, entre los requerimientos y funciones de todos los trapiches pero sobre todo que la existencia de un horno propio indica una demanda amplia de formas y que existieron zonas especializadas en la fabricación de estos recipientes.


A principios del siglo XIX, el Trapiche del Prado experimenta una intensa remodelación a partir de la gran inversión realizada por Enrique Grivegnée. Entre las obras acometidas por Grivegnée está la construcción de una nueva cañería que cruzaba la finca conduciendo el agua desde un nacimiento cercano. Sin embargo, las innovaciones más importantes afectaron a la tecnología de los molinos. Según la información transmitida por Alexandre Laborde, nuevo dueño del Trapiche instaló una maquinaria en la que la introducción de un piñón de hierro, colocado sobre el cilindro del centro permitión un molino de mayor solidez y seguridad al evitar las frecuentes averías producidas por el rozamiento de los rodillos colaterales. Junto a la molienda hidráulica Grivegnée mantuvo la molienda de tracción animal pero sustituyendo las mulas por bueyes, que, también, el viajero Simón de Rojas describió como una "rotunda" con un juego de tres cilindros que eran movidos por "bestias que deben correr por una galería que ocupa la parte superior del edificio, esto en caso de faltarles el aguam". Las nuevas moliendas eran tan rápidas que llegaban a moler diariamente dos mil ochocientas arrobas de caña, el doble de las que se molturaban en los restantes ingenios de la costa. La introducción a su vez de hornos de reverbero que provocaba un aumento de la temperatura y por tanto un considerable ahorro del combustible de madera. Esta tecnologia de importación inglesa y francesa había sido ya ensayada, al menos en lo que se refiere a los hornos, en trapiches de la Axarquía como el de Manuel de Gijón en Torrox. Ingenio, comprado por un empresario irlandés, Tomás Quilty quien como Grivegnée invirtió el capital mercantil en actividades agroindustriales. El trapiche de Torrox utilizó carbón mineral en sus hornos en los mismos momentos en los que se introducen en la fábrica de Marbella los hornos de reverbero, por lo que no es descartable que también aquí se utilizara el carbón de piedra. Laborde deja claro, que el Trapiche de Marbella era un modelo de innovación tecnológica.


Datos históricos

Se sitúa su fecha de construcción a partir de los años cuarenta del siglo XVII, momento en el que se produce la expansión del cultivo de la caña de azúcar en la costa occidental malagueña.
En 1688 se produce la incautación del Trapiche por parte del Santo Tribunal de la Inquisición que, a partir de entonces, lo explotaría en régimen de arrendamiento.

A principios del siglo XIX, prácticamente derruido, es comprado a la Inquisición por un comerciante de Málaga, de ascendencia flamenca, llamado Enrique Grivegnée, que intentó, sin éxito, relanzar el cultivo y la industria cañera. En esta época, el edificio fue casi totalmente reconstruido y ampliado.

Durante el siglo XIX la finca tuvo un uso agrícola y no fue hasta principios del siglo XX cuando se reanuda la actividad industrial. Una actividad entonces encaminada a la fabricación de vino moscatel y aguardiente.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

PRIETO BORREGO, Lucía. El Trapiche del Prado: un establecimiento preindustrial en la Marbella del Antiguo Régimen. 489-505.



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