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Imagen de Vivienda 0013 Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Vivienda 0013
Código: 01210320013
Caracterización: Etnológica
Provincia: Huelva
Municipio: Escacena del Campo

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Viviendas de pequeños propietarios Actividad doméstica

Descripción

Corresponde a un vivienda de pequeños propietarios, de estructura regular, que es lo más frecuente en toda la comarca, ya se trate de estas viviendas de jornaleros, como las de otros sectores sociales; ello se explica por ser pueblos bastante llanos que alcanzan gran extensión espacial en relación al número de habitantes y que no tienen problemas de espacio. Las crujías son tres, paralelas todas a la calle y comunicadas, como en todos los casos que comentamos, por un pasillo central que lo forman los vanos practicados en los muros de carga. Estos vanos, carentes de cierre -excepto el de la puerta de entrada y el de la salida al patio- ocupan una posición casi central en la planta. Esta ubicación central del pasillo que comunica la calle con el patio es común también en la mayoría de casas del resto de los sectores sociales. Conviene saber, sin embargo, que no es excepcional que dicho pasillo sea lateral, lo que ocurre, precisamente, con más frecuencia en el caso de las viviendas jornaleras. En la primera crujía nos encontramos de nuevo con dos dormitorios a ambos lados del zaguán, que en este caso no parece tal, por no contar con una puerta ni tabiques o paños del muro en su frente y por tener proporciones más estrechas. Mas bien habría que describirlo como el primer tramo de ese pasillo al que hemos hecho referencia. Es ésta una importante diferencia funcional y estética respecto a las casas de otros sectores sociales más pudientes, en las que el zaguán está siempre presente como una unidad constructiva a la que se da, además, gran importancia decorativa. Es significativo, sin embargo, que la informante nos hablara en la entrevista de su zaguán como espacio singularizable, en tanto que lugar de recibimiento y de transición. La segunda crujía es de iguales proporciones a la primera y la ocupa toda ella el espacio que la informante llamaba "cuerpo" y que según ella misma, integraba las funciones de comedor y galería, espacios distintos y singularizables en las casas más amplias de otros sectores sociales. Finalmente, la tercera crujía ocupa también todo el ancho entre los muros medianeros y constituye la cocina, donde ya hoy nos encontramos una cocina de gas, pero donde, hasta hace unos años, permanecía el antes extendido hornillo o anafe de carbón para cocinar. Desde la cocina, y por una escalera de madera, se sube al soberao, que alcanza muy poca altura y que ocupa sólo el tramo de las dos primeras crujías, siendo la armadura y la cubierta visibles desde el suelo de la cocina. La separación entre patio y corral permanece también en esta casa más humilde, aunque aquí la separación entre ambos se logra por medio de una simple empalizada con malla metálica; el patio está más limpio, aunque en su suelo se confunden el terrizo con algunos ladrillos que sobraron del enladrillado de los suelos de la casa. En una muy pequeña habitación a la izquierda se encuentra el retrete de la casa, ya conectado a la red de alcantarillado municipal, pero que tuvo su pozo ciego hasta hace unos años. El corral es un espacio bastante más abandonado, donde antes se criaban unas gallinas y conejos y hoy crece libre el pasto.
Las dimensiones aproximadas de la casa son: 6 metros de fachada por 9 de profundidad. La altura de la cornisa es de 4,5 metros. La fachada de la casa es aplanada y significativamente más larga que alta, que es lo que ocurre en general, incluso por imperativos técnicos, cuando los muros de carga son de tapial, que no permiten ni mucha altura ni el exceso y la amplitud de los vanos. En este caso, además, y esto ya es una característica común en las casas jornaleras, y no tanto en la de otros sectores sociales más pudientes, la distribución de los vanos en la fachada es irregular o asimétrica, pues las dos ventanas de los dormitorios laterales no están centradas respecto a la puerta, tampoco son exactamente iguales, al tener sólo una un pedestal saliente: por su parte, la puerta de entrada está desviada a la izquierda respecto al encuadre total de la fachada y la pequeña ventana del soberao no cuadra en perpendicular con la puerta. La sencillez es el rasgo más destacado de la fachada, como ya hemos comentado, en la que no se cuenta ningún tipo de cartón, entablamento ni friso en el alero, que sobresale sólo unos centímetros del plano de la fachada. Sólo la ventana de la derecha cuenta con un elemento decorativo tan característico en amplias zonas de Andalucía como es el pedestal adosado en el que asienta la reja sobresaliente y que culmina en un pequeño dosel de ladrillo enlucido y también blanqueado, elemento que sobresale y rompe la forma plana de la fachada.
Los elementos sustentantes son muros de tapial en las crujías; lo mismo para los muros medianeros.
los elementos sostenidos son: techumbres de rollizo, tablazón, capa de argamasa o terrizo; la tercera crujía, donde se encuentra la cocina, no tiene techumbre, sino que la armadura y la cubierta son vistas desde la misma; la armadura es del tipo boquituerta, como en todos los casos que llevamos estudiados hasta el momento, con independencia de la categoría social de los propietarios y la cumbrera asienta sobre la prolongación de uno de los muros de la segunda crujía, haciéndolo las soleras, que no son visibles desde el soberao (o quizá no haya soleras y asienten los pares directamente sobre los muros de la fachada y el patio posterior); sobre los pares esta ya la tablazón -no existen los contrapares-, una capa de terrizo y la teja árabe; las techumbres de las dos primeras crujías están a 2,9 metros del suelo.
Los suelos son de ladrillo cocido, bastante desgastados ya, especialmente en el pasillo central, y aún nos refirió la propietaria que recuerda de pequeña haber sido el suelo de toda la casa de terrizo (barro humedecido y apisonado).
Los vanos son todos adintelados y, aunque todos en forma rectangular, alargados en altura, de desiguales medidas, guardando proporción, quizás, con la amplitud de las distintas dependencias. En cuanto a los cierres, sólo los encontramos en la puerta y ventanas de la fachada y en la puerta y la pequeña ventanas que dan al patio. Son de madera de pino, bastante antiguos. Los vanos interiores que comunican las crujías no constan ni aún de cortinas, sino que colocándose en la puerta de entrada puede verse la puerta que da al corral. Estas dos puertas del principio y el final de la casa construida son de doble hoja, así como las de las ventanas. Ni las ventanas ni las puertas tienen cristales, sino el tradicional y ya poco frecuente "postigo" o claraboya. Los vanos que dan a los dos dormitorios cuentan con cortinas de raso.
La sencillez y el sentido práctico, exento de cualquier intento de representación de estatus, es la nota dominante en la casa, ya sea en la fachada o en el interior.
Las paredes son encaladas, todavía, y el zócalo no lo es tal, sino una capa de pintura gris clara a medio metro a lo largo de la fachada. Su sentido es también eminentemente práctico: era la fórmula más económica y sencilla para impedir que la parte baja de la fachada se ensuciase y sufriese los efectos del deterioro del salpicado de la lluvia.
Hay un sólo elemento en la fachada que tiene una función preferentemente ornamental: la ventana de la derecha, que cuenta con el relativamente común pedestal adosado y que termina en un remate a modo de baldaquino, que en este caso está también lucido y blanqueado. La segunda crujía, que la informante llamó "cuerpo", y que hace las veces, simultáneamente, de comedor y galería, conserva aún dos alacenas, donde estaban los cantaros y que tienen cada una dos estanterías de madera, sin cierres.
Un elemento distintivo importante de las casas jornaleras, como ésta, respecto a lo que es común en las viviendas de los estratos sociales más pudientes, es la menor altura a la que se encuentra la techumbre, que en este caso, como es lo normal en su tipo, no sobrepasa los 2,8 o 2,9 metros. Esta altura contrasta con los 3,5 o incluso 4 metros que nos encontraremos en las habitaciones de otras casas hechas con más recursos; mayor altura que se corresponde con la mayor amplitud de las habitaciones, pero que contribuye a un efecto de elegancia y también a un efecto práctico de mantenimiento de una temperatura fresca en el verano.
El patio tiene sus macetas, muy bien cuidadas y de colores vivos, y un par de parterres con rosales.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Vivienda 0013, 1992.



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