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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Reales Alcázares
Otras denominaciones: Patio de Banderas Código: 01410910109
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
01410910200 Centro Histórico de Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Alcázares Actividad militar Califato 913 Arte califal
Alcázares Actividad militar Plena Edad Media - Almohades 1150/1250 Arte almohade
Palacios Actividad residencial Baja Edad Media 1250/1364 Gótico (Estilo)
Palacios Actividad residencial Baja Edad Media 1250/1364 Mudéjar
Infraestructuras hidráulicas Alto imperio romano
Basílicas Bajo imperio romano
Construcciones funerarias Bajo imperio romano

Descripción

Está considerado el primer edificio civil de la ciudad y uno de los monumentos más complejos en cuanto a volúmenes, cronología y funcionalidad.
Los Reales Alcázares de Sevilla se construyeron extramuros de la ciudad, en el extremo del muro meridional de la cerca urbana de la ciudad califal, situándose sobre los restos de la antigua basílica visigótica de San Vicente, arrasada tal vez por los normandos, la primera construcción, germen de lo que hoy día es este gran Alcázar palaciego.
Desde el exterior se parecían las murallas defensivas que lo rodean, con la puerta principal a la calle San Gregorio, y lienzos de murallas unidos a torreones, puertas cegadas y casas adosadas, a la vez que debido a la reducción del mismo se conservan otras torres y casas exentas que en su día pertenecieron al conjunto palaciego. Son murallas realizadas en mampostería y sillares de piedra, rematados por merlones de capuchón. En el interior se aprecia la superposición de volúmenes en función de la época de construcción de los edificios, en el que destacan las cajas de escaleras cubiertas a cuatro aguas, así como los tejados a dos aguas. Por regla general es un edificio que tiende a la horizontalidad, con dos plantas bien definidas, aunque de mayor tamaño a la altura del caserío que lo rodea. También destaca la exuberante vegetación de sus jardines que se separan mediante una muralla del Paseo de Catalina de Rivera y de los Jardines de Murillo.
El núcleo originario es el rectángulo de muros de grandes sillares de piedra que abre a la Plaza del Triunfo y a la plaza de la Alianza y que constituía el Dar al-Imara o Palacio del Gobernador en el siglo X, durante la época de Abderramán III. Esta primera construcción se realizó siguiendo la traza de Abdallah ben Sinan el siriaco en torno al 913-914. Era de planta cuadrangular similar a la coetánea Alcazaba de Mérida. La cerca de muralla de aquel periodo califal es lo que hoy se encuentra rodeando el Patio de Banderas
Con posterioridad, ya en el periodo de Taifas del siglo XI, se construyó el Al Qasr Al Mubarak, cuyo salón de las Pléyades del rey poeta Almutamid subsiste bajo formas decorativas del Salón de Embajadores, y el palacio al-Qasr-al-Zahi. Durante el periodo Almorávide, el conjunto palatino fue ocupado, según algunos saqueado, sin que se conozcan obras de ampliación o reformas.
En el siglo XII durante en la etapa Almohade (1147-1248) se realizaron una serie de obras ampliándose el recinto creando un nuevo espacio militar con planta triangular, delimitado por el cauce del Tagarete, creándose lo que luego sería la zona de jardines. También construyeron nuevos palacios de los que quedan vestigios como el llamado Patio del Yeso y el jardín del crucero, en el patio de un inmueble en la Plaza de la Contratación.
Con la reconquista a mediados del siglo XIII, Alfonso X manda construir un palacio gótico de planta en U, ciñendo un antiguo patio de crucero musulmán que reconstruye con bóvedas de crucería al igual que los grandes salones que posteriormente se denominaron de Carlos V. Se componía de cuatro salas, dos paralelas al patio de Crucero Almohade y otras dos perpendiculares, situadas en los extremos, cubiertas por bóvedas de nervaduras góticas y un aterrazado que constituye la plaza de armas. Exteriormente presenta grandes contrafuertes tratados como torres almenaras y los cuatro ángulos son ocupados por otras tantas torres mayores que contienen las cajas de escaleras.
La Sala de la Justicia, espacio cúbico recubierto de espléndidas yeserías mudéjares, corresponden a las obras efectuadas en tiempo de Alfonso XI, en la primera mitad del siglo XIV, pero será Pedro I, el Cruel o el Justiciero, su hijo, quien le confiera al Alcázar de Sevilla el carácter mudéjar que tiene hoy.
El palacio de Don Pedro I, realizado entre 1364 y 1366, resume todas las características más significativas del arte mudéjar. Sigue el esquema de la popular casa-patio, con dos núcleos principales, uno en torno al Patio de las Doncellas, centro de la vida pública, y otro en torno al Patio de las Muñecas, centro de la vida privada.
La fachada principal del palacio mudéjar cierra el testero de fondo del patio de la Montería. Se encuentra organizada en dos cuerpos laterales de doble altura, el inferior con arcos de medio punto enmarcados por alfices y apeados sobre pilares de sección rectangular construido en ladrillo, mientras que el superior se compone por un gran arco central de medio punto, sustentado por pilares de ladrillo adornado en sus enjutas con atauriques, flanqueado por sendos grupos de arquillos de medio punto peraltados sobre columnillas de mármol, prolongados en paños de sebka. Estas galerías altas enmarcan las ventanas de los salones principales del palacio alto, adornadas a su vez con yeserías. El cuerpo central de la fachada se encuentra dividido en tres plantas y tres partes. En ella se combina piedra labrada, cerámica, madera tallada y ladrillo unitariamente. El primer cuerpo parte de un vano central arquitrabado y dovelado, enmarcado, flanqueado por sendos arcos polilobulados en marcados por alfiz, sobre columnas de mármol, con decoración en las enjutas o albanegas y palos superiores a modo de sebka. Cuenta con una parte superior estructurada en tres partes con decoración de arcos polilobulados con frisos de yeserías mudéjares. El segundo cuerpo se estructura en torno a tres vanos centrales polilobulados sobre columnas de mármol enmarcadas por alfiz con decoración en las enjutas. Flanqueado por dos vanos formados por dos arcos simulares en todo al central.
Sobre este cuerpo un friso de cerámica blanca y azul con motivos geométricos mudéjares sobre el que campean varios frisos superpuestos que culminan en mocárabes bajo un gran tejaroz.
En resumen la portada cuenta con gran tejaroz, triples ventanas, inscripciones cúficas y góticas, paños de ataurique y sebka, representan una extraordinaria síntesis de elementos que evidencian la mano de obra toledana, granadina y sevillana, quedando fechada la obra en 1364.
Durante el reinado de Juan II, el carpintero Diego Ruiz construye la cúpula lignaria de tracería mudéjar respondiendo a la tipología islámica de la Qubba de lazo sobre trompas de mocárabes que corona el Salón de Embajadores. Parte de cuatro frentes, tres de ellos configurados a partir de una triple arcada de herradura sobre columnas y capiteles califales enmarcados por alfiz, con yeserías mudéjares. Los paramentos cuentan con zócalos de alicatados, sobre los que se disponen arabescos, atauriques y epigrafía en yeserías, estableciendo un cuerpo bajo de cuatro grandes arcos ciegos que cobijan en tres de sus frentes arquerías de herraduras sobre columnas califales. En la parte superior se sitúa la galería de efigies de los reyes de Castilla desde los tiempos de los Godos hasta Felipe III.
Junto al Salón de los Embajadores se sitúa el Patio de las Doncellas. Es de planta rectangular rodeado de galerías. La planta baja, construida en 1366, cuenta con siete arcos polilobulados en el lado mayor y cinco en el menor, siendo el central más ancho y alto que los restantes, con sus enjutas con decoración de paños de sebka rematado por arquitrabe también decorado de yeserías. Sobre la cornisa recorre el recinto un tejaroz sobre el que se dispone el segundo cuerpo. Éste, realizado durante el renacimiento concretamente en 1540, presenta un total de treinta y seis arcos de medio punto que campean en alternancia en columnas y dobles comunas, con decoración renacentista en sus enjutas y entablamento.
Los Reyes Católicos mandaron renovar las techumbres de las galerías del Patio de las Doncellas, erigiéndose en la planta alta el precioso oratorio, cuyos azulejos se deben al ceramista italiano Niculoso Pisano y que están datados en 1504.
La zona privada del palacio se concentra en torno al Patio de las Muñecas. Es de reducidas dimensiones, pero de gran belleza y proporción. La planta baja se corresponde con la construcción mudéjar, siendo remodelado y amplia do durante el siglo XIX.
La boda de Carlos V e Isabel de Portugal en el Alcázar supuso una remodelación del Patio de las Doncellas cuyos pilares fueron sustituidos por columnas italianas, introduciéndose asimismo yeserías platerescas y peraltándose los arcos centrales. Se levantó el espléndido pabellón de Carlos V, obra del maestro Juan Fernández y se restauró el viejo palacio gótico.
Entre las dependencias importantes, realizadas a partir del siglo XVI podemos distinguir: la Sala de Audiencias, el Cuarto del Almirante. Del siglo XVII de la mano de Vermondo Resta, se construyó el nuevo zaguán, el apeadero y se levantaron las nuevas caballerizas en el callejón del Agua. Además se reordenó el Patio de la Montería y se realizaron las nuevas cocinas en el sitio conocido, posteriormente, como Cuarto del Asistente.
A los largo del XVIII se consolidarán los espacios sobre todo tras el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755.
Los Jardines del Alcázar sevillano son parte fundamental del mismo, aunque a lo largo de los siglos han sufrido profundas transformaciones que han desvirtuado su trazado primitivo. Cuentan con una extensión de algo más de siete hectáreas por lo que es conveniente diferenciarlos espacial y cronológicamente. Durante los reinados de Felipe II, Felipe III y Felipe IV, se embellecieron los jardines del Alcázar, dirigiendo las obras el arquitecto Vermondo Resta. El terremoto de Lisboa de 1755 destruyó parte del Jardín del Crucero situado en el palacio gótico, procediendo a su reconstrucción Sebastián Van der Borcht, quien levantó un admirable pórtico de orden jónico que precede a los salones llamados de Carlos V.

Los Jardines más próximos al palacio fueron realizados en época renacentista y se encuentran compartimentados por muros decorados con fuentes y portadas manieristas.
El primero está formado por un gran estanque presidido por una figura de Mercurio realizada por Diego de Pesquera y fundida por Bartolomé Morel en 1576. Le sirve de fondo la Galería del Grutesco, decorada por labores pétreas en rústico, pinturas y una galería superior, en la que se aprovechó un antiguo lienzo de murallas.
Otros jardines son el de la Danza, el del Príncipe, el Grande, con una fuente central de Neptuno, y el del Naranjal, en donde se sitúa la fuente del León y un templete manierista.
Frente al jardín del naranjal se encuentra el pabellón de Carlos V, construido por Juan Hernández en 1543. Es de planta cuadrada con pórticos en sus cuatro frentes y está cubierto por una bóveda semiesférica de casetones. Se decora con azulejos y yeserías en las que se unen motivos renacentistas y mudéjares.
El resto de los jardines son de creación moderna, apareciendo en un sector de los mismos el nombre y escudos de Alfonso XIII. A la salida de este sector se sitúa la llamada Puerta de Marchena, obra del tiempo de los Reyes Católicos que procede del palacio que los duques de Arcos poseían en esa localidad.


Datos históricos

Históricamente ha sido la sede de los dignatarios y príncipes musulmanes de la Sevilla Islámica y desde 1248 hasta nuestros días de los reyes castellanos en la ciudad hispalense.
El Alcázar de Sevilla, residencia habitual de los Reyes de España en esta ciudad, consiste en una serie de edificios palaciegos construidos y reconstruidos desde la Alta Edad Media hasta nuestros días. Debido a tener esta cualidad, residencia habitual de monarcas y jefes de estado, las rehabilitaciones del Alcázar han continuado intermitentemente hasta el siglo XX, siendo poco rigurosas las efectuadas en la época romántica en tiempos de Isabel II, y que afectaron especialmente al Patio de las Muñecas.
Es un conjunto edilicio en el que podemos encontrar las huellas de los periodos islámico y cristiano, en forma arquitectónica o paisajística, siendo el perfil que nos ofrece el resultado de una serie de construcciones y destrucciones efectuadas a través de la historia, a modo de síntesis de lo que ha sido la evolución de la propia ciudad de Sevilla.
Como sede de la Casa Real, los muros del Alcázar, han albergado innumerables episodios de la historia de España, entre ellos nacimientos, bodas y muertes de miembros de la monarquía. Por ejemplo el nacimiento del rey Fernando IV, el primogénito de los Reyes Católicos, la infanta María Antonieta, hija de Felipe V. La muerte de Fernando III el Santo, Alfonso X el Sabio y María de Padilla. Entre las bodas la de Isabel, hija de los Reyes Católicos con Alfonso de Portugal, Fernando el Católico con Úrsula Germana de Foix, la de Carlos V con Isabel de Braganza, etc.
Por otro lado no podemos olvidar que sus dependencias fueron utilizadas para otras funciones como cuartel de tropas durante la ocupación francesa o almacén de objetos y obras de arte procedentes de las medidas desamortizadoras llevadas a cabo entre 1835 y 1836 por Mendizábal.
Desde 1931 es propiedad municipal, por lo que es una prolongación de las Casas Consistoriales, foro cultural, aula universitaria y monumento turístico, gestionado por el Organismo autónomo municipal denominado Patronato del Real Alcázar de Sevilla.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento Gaceta 04/06/1931

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

BENDALA GALÁN, Manuel; NEGUERUELA MARTÍNEZ, Iván. Baptisterio paleocristiano y visigodo en los Reales Alcázares de Sevilla. 1980, pp. 337-379.

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MARIN FIDALGO, Ana. Los jardines del Alcázar de Sevilla durante los siglos XVI y XVII : intervenciones y ordenación del conjunto en el quin. 1988, pp.109-141.

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MENA CALVO, José María de. El Alcázar de Sevilla : sus palacios y jardines. Desconocida, 1987. 84-398-9287-X.

SOCIEDAD CENTRAL DE ARQUITECTOS. Arquitectura natural. 1926, pp.198-205.

TRAVER TOMAS, Vicente. Las calles, las casas y los jardines de Sevilla. Colegio Oficial de Aparejadores, 1979. 84-300-1721-6.

VARGAS JIMÉNEZ, Juan Manuel; RAMÍREZ REINA, Francisco Oscar. Arqueología urbana en Sevilla: 1944-1990. Ayuntamiento de Sevilla. Gerencia Municipal de Urbanismo, 1996. 84-89394-02-4.

VELAZQUEZ BOSCO, Ricardo. El alcázar y la arquitectura sevillana. 1923, pp.284-304.

VIZCONDE VIGIER. Sevilla 1851. Sociedad de Bibliófilos Andaluces, 1977. 7040003.

Guía Artística de Sevilla y su Provincia.. Diputación Provincial de Sevilla., 1.989.

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Sevilla. AMORES CARREDANO, Fernando , CAMPOS CARRASCO, Juan Manuel , MENDOZA, Francisco, Catalogación y delimitación de yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Reales Alcázares, 1986.



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