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Imagen de Iglesia del Divino Salvador Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Iglesia del Divino Salvador
Otras denominaciones: Iglesia Parroquial del Divino Salvador ; Iglesia Parroquial Antigua Real e Insigne Colegial de San Salvador ; Colegiata del Divino Salvador ; Antigua e Insigne Colegial de San Sanvaldor ; Iglesia del El Salvador ; Colegiata del Salvador ; Antigua Mezquita-Iglesia del Divino Salvador Código: 01410910145
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
01410910200 Centro Histórico de Sevilla
Incluye a:
Código Denominación
014109101450367.0000 Cáliz

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Colegiatas Ceremonia cristiana Edad Moderna 1674/1712 Barroco (Estilo)

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Granados de la Vega, José Proyecto de fachadas en 1682
Arquitectos de Figueroa , Leonardo Construcción
Arquitectos Gómez Septién, Francisco Construcción
Arquitectos García , Estéban Trazas
Arquitectos Granados de la Barrera, José Hizo el proyecto
Arquitectos López , Eufrasio Reforma de la planta

Descripción

La antigua Iglesia Colegial del Salvador, o de San Salvador, se encuentra situada intramuros, en una de las plazas más céntricas de la ciudad de Sevilla, ocupando un solar de dimensiones aproximadamente rectangulares. Éste se encuentra delimitado en los frentes Norte y Sur por las calles Córdoba y Villegas y por dos plazas al Este la Plaza de Jesús de la Pasión " denominada popularmente como Plaza del Pan " y al Oeste, la Plaza del Salvador. Por su situación se encuentra frente al Hospital de San Juan de Dios, cercana a la Capilla de San José del Gremio de los carpinteros, al desaparecido Convento Casa Grande de San Francisco, a la Real Audiencia de Sevilla, a la parroquia de San Isidoro y al convento de San Alberto, así como a las plazas de la Alfalfa y a la de San Francisco.
La actual parroquia se encuentra integrada por una doble entidad constructiva y espacial iglesia colegial y restos del patio de los Naranjos, espacio este último heredado de la disposición de la antigua mezquita almohade.
La Iglesia presenta planta de salón con tres naves, de altura casi idéntica, divididas en cuatro tramos por pilares compuestos. Los soportes, que descansan sobre basamentos marmóreos de un metro de altura, son de sección cruciforme, formada por un núcleo prismático al que se le adosan fustes de sección semicircular, coronados por capiteles corintios, en los pilares más altos, que definen la nave central y el crucero, y pilares compuestos en el resto. Trozos de entablamento descargan directamente sobre los capiteles sobre los que voltean arcos de medio punto, que en su intradós poseen una sobria decoración de placas resaltadas geométricas, rectangulares y cuadradas. En los muros laterales aparecen hondos arcos rebajados, a modo de pequeñas capillas laterales, donde se alojan retablos. Sobre ellos se sitúan unas tribunas que corren a lo largo de todo el perímetro interno del recinto, protegidas por balaustres pétreos.
La nave central y los brazos del crucero se cubren por bóvedas baídas separadas por arcos fajones y las naves laterales por bóvedas de arista. En el crucero se dispone una gran cúpula sobre pechinas con tambor poligonal rematada en linterna. Al tambor cuenta con suficiente altura para disponer en él ocho ventanas que iluminan el interior coronadas por frontones triangulares desventrados. El casquete presenta la característica silueta cóncavo-convexa acampanada rematada por una linterna. Exteriormente la cúpula, como sucedió en la fachada, no completó su ornamentación y actualmente se decora con tejas de colores banco, azul y amarillo. El interior se decora ocho pares de fajas resaltadas que convergen en el anillo de base de la linterna, perfilado por una moldura ondulante. Tanto las bóvedas como la cúpula fueron ejecutadas en ladrillo por Leonardo de Figueroa.
En cuanto al pavimento, el primitivo de ladrillo fue sustituido a partir de 1829. En el nuevo pavimento de grandes losas marmóreas blancas se dispone un motivo ornamental bajo todas las claves de las bóvedas. Se trata de un gran cuadrado con circunferencia inscrita que en su interior alberga un dibujo mixtilíneo, hecho de jaspes azulados que define un motivo floral.
El templo cuenta con una serie de capillas adosadas a las naves laterales. En el lado del evangelio a la altura del crucero se encuentra la capilla Sacramental y en su frente opuesto el retablo, oratorio y camarín de la Virgen de las Aguas. En el primer tramo de la nave de la Epístola se sitúa la capilla de la Milagrosa y al lado la antigua capilla bautismal. El templo cuenta con una serie de dependencias anexas como colecturía, dependencias de la Hermandad Sacramental, Sacristía alta y baja, Sala de reuniones parroquiales, dependencias de las hermandades de pasión y del Amor, además de vivienda del sacristán, del campanero y vivienda y despacho del párroco.
En el patio de los Naranjos subsisten construcciones desde hace más de doce siglos. Probablemente se instalaría aquí parte del foro imperial romano, más tarde sería patio de abluciones de la mezquita de Ibn Adabbás, para posteriormente ser reconvertido en patio claustrado de la iglesia colegial.
En las columnas de la galería, de las que no podemos apreciar la basa y en las que los capiteles quedan casi a ras de suelo, podemos apreciar que el pavimento del patio sufrió una importante elevación.
Restos del oratorio islámico son el patio y el arranque de la torre del templo, con vano geminado en forma de herradura y escalera de caracol en torno a un machón central. Diversas reformas y obras se llevaron a cabo en la torre, hasta la construcción del actual cuerpo de campanas por Leonardo de Figueroa a fines del siglo XVII, siglo en el que también se reformó la arquería del patio.
La entrada al patio desde la calle Córdoba discurre por un estrecho callejón abierto en 1705 como parte del urgente saneamiento de un lodazal que reblandecía los cimientos de la torre.
La configuración actual del patio es resultado de la adición de numerosas edificaciones y reformas acaecidas a lo largo de más de doce siglos. A su alrededor se distribuyen la Capilla del Cristo de los Desamparados en el costado occidental, las dependencias de la hermandad Sacramental en el frente meridional, la torre campanario que asoma por encima de una serie de habitaciones en el lado Norte, el antiguo Sagrario colegial ocupado hoy en parte por la actual Sacristía y que junto a una antigua capilla funeraria ocupan el frente Este, y las viviendas del párroco, el sacristán y el campanero que aún perviven en el recinto. En el centro del patio, se levanta una fuente de mármol desde principios del siglo XVIII.
La Capilla del Cristo de los Desamparados, obra de Ambrosio de Figueroa, posee planta rectangular cubierta con dos bóvedas elípticas, una de ellas rematada por linterna. En la cabecera se sitúa el altar del titular, de finales del siglo XVIII, decorándose el interior con pinturas murales barrocas.
La fachada de ladrillo avitolado de la Capilla Sacramental es atribuible a Matías de Figueroa, estando considerada como una de las más bellas fachadas de la arquitectura hispalense del XVIII. Se estructura en torno a un vano central rectangular, a modo de ventana, protegida por forja, bajo el cual se sitúa la entrada a la cripta. Éste se flanquea por pilastras cajeadas, con arquitrabe y friso muy decorado, rematándose el conjunto por un frontón partido en cuyo centro se sitúa una hornacina trilobulada con la escultura del Salvador, en ambos laterales del frontón sendas esculturas de ángeles con cuernos de la abundancia. Este elemento central se flanquea por pares de pilastrones toscanos cajeados, entre los que se sitúan hornacinas con esculturas. Sobre ellas corre un entablamento con metopas y triglifos rematado por la cornisa. El segundo cuerpo se corresponde con el muro superior de cierre de la capilla sacramental, estructurada en torno a un vano rectangular entre pares de pilastras. Se alterna el rojo del ladrillo de los paramentos con el amarillo de los ladrillos de los elementos estructurales.
De la antigua capilla del Sagrario de la Colegial, sólo se conserva una bóveda de nervadura gótica estrellada de comienzos del siglo XVI, adornada con querubines y motivos del plateresco inicial, donde se encuentra situada la actual Sacristía.
La vieja capilla funeraria del siglo XV se encuentra muy transformada por la elevación del suelo. Debió pertenecer al linaje de los Pineda y muestra la típica estructura de las capillas funerarias ochavadas hispalenses, cubierta con bóveda sobre trompas y el frente norte rehundido en forma de arco apuntado.
El alzado del Salvador debe atribuirse al arquitecto granadino José Granados. Sólo en la fase final de las obras, cuando se decidió acelerar su terminación, la intervención de Leonardo de Figueroa primero, y tras su destitución, Diego Antonio Díaz, introdujeron algunas variantes significativas en su proyecto.
El conjunto edilicio cuenta con cuatro fachadas, fruto de su situación ya que ocupa una manzana casi al completo.
La fachada principal, situada a los pies del templo, es de claro sabor manierista. Se encuentra elevada sobre una serie de gradas que sirven para nivelar el terreno. Estructuralmente presenta tres espacios claramente diferenciados, que obedecen a la estructura interna de la iglesia. El espacio central o imafronte responde a la estructura a dos aguas de la nave central con una gran buhardilla al frente y otras pequeñas en los laterales, bajo el cual se sitúa la portada principal de acceso al templo, el lado derecho responde a la nave de la Epístola y su cubierta en terraza, y el lado izquierdo de la nave del Evangelio de igual forma al anterior. Presenta dos cuerpos y ático. El primer cuerpo se articula en tres módulos cada uno de los cuales se encuentra flanqueado por pares pilastras, un total de ocho pilastrones, siguiendo el modelo serliano, con capiteles corintios con lacias hojas de acanto. En cada uno de los módulos se abre una portada siendo, las más grande la central. Desde el punto de vista constructivo las tres se estructuran en torno a un vano escarzano rebajado, flanqueados por pilastras cajeadas con decoración de grutescos y candelieri, sobre las que campea un arquitrabe con pares de ángeles tenantes en el centro, sobre el que corre la cornisa rematada por especies de frontones curvos compuestos flanqueados por copetes. La portada central presenta un remate más complicado sobre la cornisa un remate cuadrangular que enmarca una venera con escultura, rematado por frontón triangular y a su vez por una cruz, este elemento se flanquea por sendas volutas y a la vez por remates piramidales esbeltos. Sobre cada una de las puertas laterales se dispone un óculo, de iluminación a las naves laterales, enmarcado en una moldura cuadrada, decorada con medias bolas. Sobre los pilastrones se asienta un entablamento con una cornisa volada que sirve de separación con el cuerpo superior.
El segundo cuerpo se articula en torno a un gran módulo central, que se corresponde con la nave principal del templo. Éste presenta un gran óculo de iluminación flanqueado por pares de pilastrones similares a los del cuerpo inferior. Este cuerpo se encuentra flanqueado por dos grandes ménsulas a modo de grandes aletas, de clara inspiración del Gesú de Roma, que apoyan sobre una especie de antepecho calado, realizado en piedra, sobre los que se asientan, al hilo de los pilastrones externos remates piramidales con bola. Estas aletas se flanquean en sus extremos por sendas cajas de escaleras circulares, decoradas con pilastras y rematadas por cupulín con copete.
Por último, el ático que se presenta a modo de edículo de remate, situado en el eje central de la fachada, protegido por baranda de forja. Se encuentra estrechamente ligado con las típicas buhardillas, aunque su desarrollo adquiere elevadas proporciones. Presenta inspiración clásica, un vano central rectangular rematado por venera, enmarcado por moldurones con orejeras y flanqueado por pilastras cajeadas con capiteles corintios sobre las que se asienta un entablamento rematado por frontón triangular con remates de bolas y la centro cruz de forja. Este edículo se une al cuerpo superior mediante dos ménsulas laterales que partes de pilastras.
En esta fachada encontramos una portada de acceso al patio de los naranjos, parte de un arco de medio punto con clave decorada flanqueada por pilastras toscanas sobre las que se asienta un arquitrabe con friso decorado a base de metopas y triglifos, sobre el que descansa un frontón triangular con decoración de recortes en el tímpano y remates de jarrones, sobre el que se sitúan dos ventanas mixtilíneas.
La fachada de la calle Córdoba, solo presenta al exterior uno de los frentes de la torre que se encuentra embutida entre construcciones particulares.
La fachada de la calle Villegas, muestra la típica superposición de volúmenes característica en este edificio, destaca en primer plano un chaflán donde se sitúa en alto, a modo de capilla vierta, una cruz, seguida de las edificaciones que hoy día pertenecen a la Hermandad del Amor, seguidas de las que conforman el oratorio y camarín de la Virgen de las Aguas, de la que sobresale al exterior la linterna de la cúpula ovalada, con decoración de azulejos vidriados en azul. Tras ella se eleva el frente de la Epístola del crucero con un gran óculo rematado por cupulines estilizados que rematan las cajas de escaleras situadas en sus ángulos. Esta fachada presenta alternancia de vanos circulares y rectangulares que aportan luz a las distintas dependencias que la componen.
La fachada de la Plaza del Pan, se estructura en torno a una serie de soportales que hacen las funciones de tiendas en el cuerpo bajo, perteneciendo al cuerpo alto a la parroquia. Esta fachada se estructura con pilastras que alternan un vano abierto y tres vanos cerrados, efecto que aumenta con la bicromía de las molduras en albero y los paramentos en almagra. Tras este premier cuerpo se eleva el muro de la cabecera, dividido en dos cuerpos, el primero de ellos con vano adintelado y el segundo con un gran óculo lobulado, rematándose el conjunto por la cornisa, elementos de remate alternados con baranda de forja.
La cúpula es visible desde casi la totalidad de sus frentes, consta de un tambor con ocho vanos de medio punto flanqueados por pares de pilastras con capiteles similares a los de las fachadas y torre, sobre los que corre un entablamento asentándose la cúpula en la cornisa, en la que se suceden pares de pequeños pilares rematados por perinolas al hilo de las pilastras del tambor. La cúpula se cubre con tejas en azul y blanco y amarillo, estas últimas para los nervios que la subdividen en ocho tramos. Por último la linterna con ocho vanos de medio punto separados por pilastras sobre las que corre un entablamento que remata en cupulín con cruz de forja.
La torre de la iglesia se levanta sobre el que fue el alminar de la mezquita, de planta rectangular. Desde el patio sólo son visibles dos cuerpos; el que se transformó a mediados del siglo XIV, cuando se desplomó la parte subsistente del alminar islámico, y el campanario, remozado por completo a comienzos del XVIII.
El paramento más completo de la obra musulmana se percibe en la calle Córdoba. Un aparejo bastante regular de anchos sillares llega hasta una cornisa que señala el comienzo del tramo un par de ventanas ojivales pertenecientes al medievo, que se repiten en la fachada que da al patio de los naranjos. Otra parte visible del prisma islámico es el oscuro muro que constituye uno de los flancos del callejón que comunica el patio y la calle Córdoba.
En la actualidad, la subida al campanario se hace desde el patio, a través de la vivienda del campanero, habilitada en la misma torre y en las galerías del patio. Todavía subsisten los escalones empotrados en el pétreo machón central que constituye la columna vertebral de la torre desde el siglo IX.
Después de sucesivas adiciones y reformas, la intervención que dio al campanario su actual aspecto se produjo entre 1718 y 1719 figurando al frente de ella Leonardo de Figueroa.
El campanario consta de dos vanos de medio punto rebajados en cada uno de sus frentes. Éstos se presentan enmarcados por pares de pilastras con decoración de mascarones y vintas, con profusa decoración en las albanegas, sobre ellas se asienta un entablamento con cornisa moldurada sobre la que se asienta el cupulín con linterna ciega y rematado por cruz de forja, encuadrado por un pequeño antepecho con remates al hilo de las pilastras del cuerpo inferior.
Aparece en el paramento la característica bicromía de los Figueroa, color blanquecino en las ocho pilastras pétreas y rojizo en el ladrillo avitolado del fondo.
En cuanto a los paramentos hemos de destacar que los muros se encuentran realizados en ladrillo rojo, mientras que los elementos estructurales verticales y horizontales se encuentran realizados en piedra. Este contraste hace que en aquellos frentes en los que no existe el ladrillo se encuentren los paramentos enfoscados en color piedra y en otros casos como en el frente de la Plaza del Pan los muros en rojo almagra y los elementos estructurales en amarillo albero, imitando la bicromía del resto del edificio.


Datos históricos

Los antecedentes del Salvador son una mezquita construida a comienzos del Siglo IX, formada por el patio de abluciones y el salón de plegarias, de la que se conservan restos en el Patio de los Naranjos, que se adaptó a iglesia cristiana tras la conquista de la ciudad por Fernando III, y que posteriormente fue derribada en 1671 debido a su estado ruinoso.
La condición canónica de iglesia colegial desde la refundación cristiana de 1248, es esencial para comprender su evolución planimétrica y funcional con el paso de los siglos.
Desde el siglo XIII se produjeron constantes obras de adaptación del viejo oratorio islámico a los especiales requerimientos del cometido Colegial del Salvador. Primero se produjo el cambio de orientación de las naves, implantándose la dirección Este-Oeste, y luego otra importante transformación del interior, fue la derivada de la implantación del coro. Finalmente, en 1671 se consumó la demolición del desvencijado templo, debido a su incomodidad y a que tenía zonas ruinosas desde hacía décadas.
La nueva construcción la inició el maestro Esteban García en 1674, realizando con posterioridad diversas reformas -en cuanto a la distribución de la planta- el arquitecto Eufrasio López. En 1682 visitó las obras el arquitecto de la catedral granadina José Granados y presentó un proyecto para los alzados. Este fue aprobado y se encomendó la construcción a Francisco Gómez Septien, quien falleció antes de finalizarla. Le sucedió en 1696 Leonardo de Figueroa, cuya tarea consistió en el cerramiento de las bóvedas, construcción de la cúpula y decoración del interior. Estas tareas se finalizaron en 1712.
El entorno urbano del Salvador fue también remodelado, permutando terrenos entre la Colegial y el Ayuntamiento de la ciudad para reordenar el entorno y facilitar alineamientos y ensanches de las vías públicas colindantes.
También se niveló el terreno y se sacó a la iglesia del hondón en el que yacía el anterior edificio, edificando un andén escalonado en el frente de la fachada principal que equiparaba éste a los existentes en la Catedral y en la Casa Lonja.
La algarabía popular y comercial que circundaba al Salvador penetraba en el corazón mismo del recinto colegial. El Patio de los Naranjos se había convertido en una espaciosa plaza rodeada de galerías periféricas donde se apelmazaban viviendas, capillas, almacenes. Las reconstrucciones del Salvador en realidad fueron dos, una primera tras el derribo de la Colegial mezquita en 1671 y la segunda en 1679, cuando con la obra prácticamente terminada, al quitar las cimbras que sostenían las bóvedas de desplomó el edificio. Finalmente el templo se inauguró en 1712.El cardenal Arias y Porres tuvo una decisiva intervención en la finalización del templo.
A mediados del siglo XIX la Colegial fue reducida a Parroquia. Este hecho supuso el inicio de una nueva fase de obras en el Salvador, para adaptarla a su nuevo cometido, y supondría además el comienzo de la disgregación de una parte de su patrimonio artístico.
Se transformó del interior"nave central y testero de los pies de la iglesia"por haberse perdido la funcionalidad del coro al suprimirse la liturgia colegial. Se buscaron también recursos para enlosar el suelo y suprimir el desgastado pavimento de ladrillo, obra que dio comienzo a principios de 1829.
También la fachada principal, en la que restaban sin terminar las tres portadas y la parte del ático o cuerpo de remate, fue afectada por las obras. Se enmarcaron las tres puertas de la fachada principal corriendo el diseño a cargo del escultor historicista Diego López y finalizando las obras en 1889.
Otras actuaciones acometidas fueron la disposición de vidrieras en todos los ventanales, sufragadas por D. Antonio de Orleans, duque de Montpensier, en 1870 y el aislamiento del frente de la fachada principal instalando delante de ella una verja de hierro fundido, en 1896.
A mediados de 2003, debido a la amenaza de ruina que presentaba la iglesia, se procedió a efectuar una campa

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOJA 12/03/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

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