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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Castillo de Dos Hermanas
Otras denominaciones: Torre Vigía Código: 01140410002
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Montemayor

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Castillos Actividad militar Baja Edad Media 1340
Necrópolis Bajo imperio romano - Visigodos
Asentamientos Edad del Hierro II - Iberos
Asentamientos Época romana

Descripción

Antes de describir los restos hoy visibles de esta fortaleza es preciso considerar que entre los restos del Castillo de Dos Hermanas abundan las cerámicas protohistóricas y antiguas, ya que, además de una vasta fortificación medieval, fue éste un importante asentamiento orientalizante, ibérico y romano que también ha proporcionado restos numismáticos, fíbulas de la Edad de Hierro, una necrópolis visigoda y una inscripción votiva de varios ciudadanos del municipio romano de Ulia. Las cerámicas ibéricas, como en Ategua, se hallan empotradas en los muros, es decir, que los restos ibéricos sirvieron para la construcción de la obra medieval. Según Bernier et alii, tal vez existiese en época ibérica un recinto amurallado en el lugar, que habría sido transformado y servido de cabeza al gran latifundio medieval de Los Córdoba.

A la vista de cimientos y torreones, este castillo probablemente fue, según algunos autores, de planta rectangular, con torres en las esquinas y patio de armas en el centro, como otros castillos de influjo musulmán. La excavación de 1999 puso en evidencia que la fortaleza contaba con tres grandes torreones, y en cada esquina otros cuatro salientes.

Según M. Valverde y F. Toledo, este castillo es de planta cuadrangular de 42 por 40 metros, con una torre en el ángulo este, de base cuadrada y de 6 metros de lado, siendo maciza desde su base hasta el nivel del terreno, reduciéndose a continuación para formar la cavidad que alojaba las escaleras que conducirían a una cámara en la parte superior, hoy desmochada. Desde la base descubierta tiene una altura de 14 metros. En el extremo Suroeste debió de poseer otra torre de menores dimensiones, desde la cual, y junto a las saeteras de la torre del homenaje, batiría este flanco y apoyaría a la que existe a mitad del muro Suroeste.

En la parte norte existen restos de una torre muy arruinada, como todo el castillo. Del muro este, incompleto, parte una cimentación que va a dividir en dos el castillo, uniéndose a un resto de fábrica que aún se eleva, en cuyo centro se ve un arco rebajado formado con dovelas desiguales en cuanto a su anchura; tiene una altura de 0"40 metros con una luz de 2 metros y ancho de 0"75, que sin duda sirvió de entrada a unas dependencias instaladas en la parte Noroeste, pudiendo tratarse de almacenes de víveres o de armas, o bien de ciertos alojamientos elementales, aunque para P. Moyano es el arco de entrada al castillo. En cualquier caso, como indica este autor, es un arco magnífico por lo bien construido, y hasta se puede distinguir el corte de alguna de las habitaciones laterales.

En la intersección de estos dos muros descritos del lado Este debió existir una torre, gemela a la opuesta del muro Oeste, e igual obra en el ángulo norte, suposición fundada en la analogía de las construcciones árabes, como ocurre en el castillo de Bujalance, cuyas torres tienen medidas exactas o muy aproximadas.

La fábrica de la torre del homenaje es de mampostería careada y los ripios rellenos con tejotes de barro, mientras que en los intersticios de los sillarejos se colocaron lajas a tizón. En la parte baja y en las esquinas hay sillares de grandes proporciones, posiblemente pertenecientes a los restos de una villa allí existente o a los de una construcción de época anterior. Por su parte, los restos del torreón que se ubica al norte están realizados con fábrica de sillería en su mayor parte, con sillarejos en las aristas y, a trechos, lajas para nivelación de la obra. Se observa, pues, una construcción diferencial en cuanto a los materiales empleados en la torre del homenaje, de más calidad, y las restantes, "más rudimentarios y deleznables" en palabras de P. Moyano. Igual ocurre con el material de los restos de obra divisoria, donde se conserva el arco, ya que es de mampostería y sillares intercalados y lajas sin orden, dando la impresión de que se trata de un material de acarreo que se iba colocando conforme llegaba. Eso explica la discordancia de sillares, sillarejos, mampuestos, lajas de piedra, tejolotes de barro y cerámica intercalados con el mortero de cal correspondiente.

En el patio de la parte norte existen restos de dos muros formando ángulo, posiblemente pertenecientes a la cisterna o aljibe del recinto. La excavación del año 1999 puso en evidencia la existencia de desagües y, como se pudo comprobar, la curiosa salida de ranas por uno de los caños demuestra efectivamente la existencia de un aljibe central, bajo los escombros.

En la zona de la entrada al castillo existe una gran y bella antigua fuente construida hacia 1810 por el XV Duque de Frías. Quizás a la presencia de este importante surtidor de agua responda la antiquísima ocupación humana del enclave de Dos Hermanas, incluido el emplazamiento del propio castillo.

Según el Abad de Rute, los materiales del castillo de Dos Hermanas se emplearon en la construcción del castillo de Montemayor, pero en opinión de P. Moyano eso no es cierto, ya que el castillo de Dos Hermanas siguió en pie y lo que le falta ha sido derruido por el paso del tiempo, estando las piezas que faltan en las orillas del arroyo de la Carchena. También es importante el hecho de que en el yacimiento se encuentren cerámicas posteriores a los Reyes Católicos, pues eso demuestra que la fortaleza siguió estando habitada, posiblemente hasta la construcción del cortijo de Dos Hermanas, en el cual se engloba el castillo actualmente.


Datos históricos

La actual población de Montemayor, cuyos orígenes se remontan a la primera mitad del siglo XIV, estuvo vinculada desde su fundación a una de las ramas del linaje de los Fernández de Córdoba, que adoptará precisamente el nombre de esta localidad para su casa nobiliaria. Esta familia era la propietaria del castillo de Dos Hermanas "concedido por Fernando III a Fernán Núñez de Témez- y de su heredamiento y tierras colindantes "adquiridas por Alfonso Fernández de Córdoba, su tercer hijo y fundador de la Casa de Córdoba-, posesiones todas ellas que, al ser heredadas como mayorazgo en 1327 por Martín Alfonso, segundo hijo del anterior, constituirían el término de Montemayor, al fundarse esta población en 1340. Según A. Franco, fueron causas puramente estratégicas (como la mejor defensa de la frontera y del territorio que rodeaba a Córdoba) las que motivaron el traslado de los pobladores de Dos Hermanas a un lugar próximo, un monte mayor, concedido por Alfonso XI en 1340 a Martín Alfonso dando así lugar al nacimiento del pueblo de Montemayor y de la fortaleza en el cerro que lo dominaba.

Como indica el sacerdote y cronista del municipio P. Moyano, desde principios del siglo XIV hasta 1912, año en que la finca fue vendida al Conde de la Cortina "que por entonces la explotaba en régimen de arrendamiento- estaría el Castillo de Dos Hermanas en manos de los Fernández de Córdoba, más tarde condes de Alcaudete, condes de Oropesa y duques de Frías. Por Tomás Márquez de Castro sabemos que a finales de la Edad Moderna Dos Hermanas era uno de los diecinueve señoríos cordobeses que habían sido fundados sobre un cortijo. A partir de su traspaso al mencionado Conde de la Cortina y hasta llegar a la actualidad, la finca se disgregará, primero por herencia y después por venta, repartiéndose entre varios propietarios.

El significado del topónimo Dos Hermanas, nombre castellano entre otros árabes de época inmediata a reconquista, pretende explicarse según las siguientes posibilidades: que existiesen dos cerros próximos de iguales características, que perteneciese a dos hermanas en una determinada época, o que existieran dos castillos próximos con nombres de significado igual o parecido.

Sobre los orígenes anteriores a su surgimiento, se ha querido identificar a Dos Hermanas con la antigua ciudad romana de Soricaria, pero recientemente J. A. Morena López ha demostrado que esa identificación no es apropiada. Lo cierto es que, como ha demostrado bien este investigador, en la colina donde se asienta este castillo se registra una importante ocupación en el Calcolítico. Se han observado también fragmentos de cerámicas de la Edad del Bronce. Asimismo, es bien conocida la presencia de un asentamiento íbero-turdetano y de otro romano que abarca toda la época imperial (siglos I-IV) a juzgar por las cerámicas que se ven en superficie. Según algunos autores, el castillo de Dos Hermanas fue una de las veintisiete fortalezas entregadas por los musulmanes a Fernando III al reconquistar éste las tierras cordobesas, aunque lo cierto es que no se especifica la fuente. De ser cierto el hecho de que este castillo fue entregado por Fernando III, ello indicaría que ya podía existir en época islámica.

Entre el 18 de julio y el 1 de agosto de 1999 se llevó a cabo la primera excavación científica en Dos Hermanas desde 1929 (año en que se hicieron algunos trabajos bajo el mecenazgo e interés del Conde de la Cortina). Esa excavación reciente se llevó a cabo en el marco de un campo de trabajo y fue dirigida por los arqueólogos Pedro Marfil y Carmen Romero..

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

BERNIER LUQUE, Juan. Nuevos yacimientos arqueológicos en Córdoba y Jaén. Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1981.

Información documental

Archivo Central de la Consejería de Cultura. Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Córdoba. Castillo de Dos Hermanas, 1987.

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Antonio Martínez Castro, Inventario de fortificaciones del medio rural. Sur de Córdoba.Volúmen I, 2005.



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