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Imagen de Villa de Mithra Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Villa de Mithra
Otras denominaciones: Fuente de Las Piedras ; Villa del Dios Mitra ; Casa del Mitra Código: 01140130039
Caracterización: Arqueológica
Provincia: Córdoba
Municipio: Cabra

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías P.Históricos/Etnias
Villae Época romana
Construcciones funerarias Alta Edad Media - Visigodos

Descripción

En el sitio arqueológico de la villa del Mithra se encuentra un ejemplo paradigmático de la evolución de un asentamiento rural, una villa suburbana, de Época Romana, con unos inicios en el I d.C, que evoluciona hasta convertirse en un asentamiento de Época Visigoda que engloba un edificio de culto cristiano y una necrópolis que parece perdurar hasta el siglo VII d.C.
Situada en una superficie prácticamente horizontal, al pie del cerro de la Atalaya, sobre tierras que deben su fertilidad a la cercanía de la Fuente de las Piedras, esta ubicación presenta las características canónicas que para este tipo de explotaciones agrícolas daban los agrónomos latinos (FERNÁNDEZ, 1982: 40 ss).
Las excavaciones realizadas en el yacimiento, con una extensión aproximada de 650 metros cuadrados, pusieron al descubierto un sector de la pars urbana de la villa.
La construcción parece iniciarse en un momento entre los siglos I-II d.C., si bien, como es habitual, se producen diversas remodelaciones en los distintos espacios hasta su abandono y destrucción entre finales del siglo IV y siglo V d.C.
En torno a un patio porticado, con un estanque de planta rectangular en su interior, se distribuyen una serie de estancias. Por su lado sureste aparece una primera crujía de tres estancias, que a finales del siglo III d.C. fueron ampliadas y pavimentadas con mosaicos de tipo geométrico. Detrás de esta crujía, hacia el sur, aparecen otras estancias de forma parcial, haciendo difícil su caracterización con este sector central de la villa.
Por su lado suroeste, un ancho pasillo, por el que transcurría una tubería de plomo dentro de una atarjea de ladrillos que llevaba agua al estanque, define dos estancias rectangulares.
En el lado noreste, aparecen otras dos estancias, una de dimensiones más pequeñas, y otra mucho más amplia, de 9,20 por 7,50 metros, que estaba totalmente pavimentada por un mosaico que tiene motivo central la representación del Triunfo de Baco.
Finalmente, por el lado noroeste, se excavaron dos estancias correspondientes al hipocaustum de las termas de la villa.
Respecto al estanque central, si bien en una primera fase era de planta rectangular, posteriormente se le abrieron dos nichos semicirculares en sus lados menores. Y las columnas del peristilo quedaron embutidas en un nuevo muro corrido, dando lugar a un segundo estanque alrededor del anterior y menos profundo que el anterior. Esta remodelación ampliaría la superficie del patio, haciendo desaparecer totalmente la galería porticada.
Las estructuras murarias presentaban todas la misma técnica constructiva, estaban realizadas con una mampostería irregular de naturaleza caliza, trabada con un mortero, muy escaso, de arena y cal. Las paredes conservan restos de estuco, decorado con bandas de color rojo, pero según sus excavadores, en la campaña de 1972 aparecieron trozos con decoración geométrica de diversos colores e incluso partes cubiertas de opus sectile.
El conjunto escultórico que se localizó dentro del estanque central y, en sus inmediaciones, es verdaderamente excepcional: una escultura de Mithra Tauroktonos, que constituye uno de los escasos ejemplares existente de este tipo de representaciones, y otras esculturas de Dioniso, de Eros Dormido, y de un Niño con Liebre, que debió de ser el surtidor de agua del estanque.
Probablemente, como ocurre en otras villae de estas características, las esculturas fueron
arrojadas al interior del estanque cuando la villa fue saqueada.
Aunque, los resultados de las excavaciones parecen indicar que a fines del siglo IV o principios del V d.C se produce el derrumbe de las estructuras de la villa, la revisión de algunos materiales, como el labrum aparecido en estas mismas colmataciones, podría indicar que al menos algunas estancias pudieron estar en funcionamiento hasta el siglo VII d.C.
Este conocimiento del sector central de la pars urbana de la villa que indudablemente debe ser más extenso, como apuntan las evidencias superficiales y la prospección geofísica realizada, contrasta con la ausencia de datos sobre la pars rustica y la pars fructuaria, cuya situación dentro del fundus se desconoce totalmente, salvo algunas evidencias muy débiles. Aparecen numerosos vestigios que indican la continuidad de las construcciones de la villa.
En primer lugar, justo debajo del vallado que actualmente protege la zona excavada, en el lado norte, se encuentra parcialmente enterrada la pared de una cisterna de opus caementicium que parece corresponder con la localizada en la excavación de 1981 (JIMENEZ & MARTIN-BUENO, 1992). Su continuidad hacia el norte es evidente.
También detrás de esta casa, en una pequeña zanja, aparecen una gran cantidad de fragmentos de tegulae y ladrillos. Pero quizás la estructura más evidente sea un muro de mampostería caliza de tamaño medio, trabada con un mortero de arena y cal de color blancuzco, que se introduce debajo de la casa en un sentido norestesuroeste. Es visible en una longitud de 6,30 metros con un alzado de 0,50 metros y tiene una anchura de 1 metro. Su relación con las estructuras excavadas en la villa se establece, en su inmediatez, y en que tiene la misma dirección (noroeste-sureste); a modo de hipótesis se puede considerar que este muro constituiría el cierre del sector residencial de la villa (pars urbana).
Testimonios orales recogidos entre los propietarios de las parcelas inmediatas indican que este muro vuelve a aparecer al otro lado de la casa actual, ya en el camino.
Por su parte, los resultados de la Prospección Geofísica realizada en 2004 (PEÑA & TEIXIDÓ, 2004) indican la existencia de estructuras en torno a la zona excavada: al este, en relación, con el muro que está debajo de casa de la huerta y al norte, también se identificaron muros y derrumbes que podrían estar en conexión con las estructuras de la
pars urbana excavada.
Con estas evidencias es posible suponer que la pars urbana de la villa es más extensa que lo actualmente excavado, prolongándose en torno al peristilo, al menos, por su lado este y por su lado norte.
La dispersión de los materiales (fragmentos de cerámica, común, ánforas, ¿ y de tegulae y ladrillos) alcanza a toda el área que se ha delimitado, sin embargo, a falta de realizar una prospección arqueológica intensiva que permita analizar la concentraciones tipológicas de materiales, y teniendo en cuenta, además, la perduración de la ocupación hasta el siglo VII d.C., es muy complicado intentar determinar la situación de estructuras
Únicamente, como estructuras pertenecientes a la pars fructuaria podrían considerarse una serie indeterminada de silos que fueron localizados en 1996. Actualmente se constata la presencia de fragmentos de cerámica en un talud, en el poco nivel edáfico que cubre las margas que constituyen el sustrato geológico, donde es factible que estuviesen excavados los citados silos.
Por otro lado, la necrópolis inmediata tampoco ha podido ser estudiada ante la ausencia de datos fiables sobre este lugar de enterramiento.
Solamente se puede concluir que existe una necrópolis relacionada con la villa cuando era un asentamiento rural de Época Romana entre los siglos I-II a IV d.C. sin que se pueda precisar nada más sobre su extensión y características.
Además de esta fase de plena Época Romana, hay numerosas evidencias de otra importante ocupación del lugar en Época Tardorromana y Visigoda en la que parece evidente la existencia de un edificio cultual y de una necrópolis (ALBORNOZ, 1909: 40-45).
Este proceso de profunda transformación de las villae en la tardo-antigüedad, con la configuración de áreas funerarias y de edificios cultuales cristianos y, a veces, en su conversión en una aldea está constatado en numerosos yacimientos (LÓPEZ QUIROGA,
2009), algunos muy cercanos (BRAVO & MUÑIZ, 2000; CARMONA, 1998).
Como ocurre ante la falta de investigación, pocas precisiones se pueden hacer acerca de esta Fase Tardorromana y Visigoda que, sin que se pueda ubicar espacialmente, debió de estar muy cercana al sector residencial de la villa, pues en las excavaciones de 1972 y
1981, fueron recuperados elementos pertenecientes a esta fase: desde ladrillos con inscripción, a una lucerna paleocristiana (JIMENEZ & MARTIN-BUENO, 1992: 39-41) o un labrum.
La perduración de la ocupación en la villa hasta el siglo VII (CARMONA, 1994: 69) se evidencia también con los hallazgos relatados por Albornoz (ALBORNOZ, 40-45) que indican la existencia de una importante necrópolis y de un edificio cultual cristiano.
Con todas las precauciones debidas a las imprecisiones de los datos existentes, y teniendo en cuenta la dispersión superficial de materiales arqueológicos y los resultados de la prospección geofísica del año 2004, es bastante probable que esta ocupación de Época Visigoda se sitúe en una amplia extensión en torno a la cota 454,3 m.s.n.m., al suroeste de la zona excavada. Esta diferencia de cota, respecto a la pars urbana de la villa puede ser también indicativa de un doblamiento diferenciado:
necrópolis en Época Romana, asociada a la villa, y edificio de culto y necrópolis en Época Visigoda.
Por último, hay que hacer referencia a la existencia de una ocupación humana anterior, en una fase sin determinar de la Prehistoria Reciente, detectada en la excavación de 1981 (JIMENEZ & MARTINBUENO, 1992: 48-49), y constatada también con la aparición de fragmentos de cerámica a mano, sin mayor precisión, e incluso algún fragmento de molino de mano, en torno a los afloramientos rocosos. La posible existencia de una cueva artificial de la Edad del Cobre (Vide infra) (CORTE, 1880), en tanto que no se pueda ubicar espacialmente dentro de los límites del yacimiento, hay que considerarla como una hipótesis por confirmar.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Zona Arqueológica BOJA 08/03/2016 45 81-88

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

BLANCO FREIJEIRO, Antonio; BENDALA GALÁN, Manuel; GARCÍA GARCÍA, Julián. Excavaciones en Cabra : Córdoba. La Casa del Mitra. Primera campaña, 1972. 1972, pp. 179ss.

GARCÍA BELLIDO, Antonio. El Mitras Tauroktonos de Cabra : Córdoba. 1952, pp. 289ss.

MARTÍN BUENO, Manuel; JIMENEZ SALVADOR, José Luis. La Casa del Mitra : Cabra, Córdoba.. Ilmo. Ayuntamiento de Cabra (Córdoba), 1992. 84-606-0851-4.

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Actualización y revisión de yacimientos arqueológicos de algunos términos municipales de la zona sur de la provincia: Cabra y Luque. Fuente de Las Piedras, 2003.

Archivo Central de la Consejería de Cultura. Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Córdoba. Fuente de las Piedras, 1987.

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. MORENO ROSA, Antonio., Documentación técnica para la inclusión en el catálogo general del patrimonio Histórico andaluz con la declaración de Bien de interés cultural, tipología zona Arqueológica, del yacimiento arqueológico Denominado villa del mithra. Cabra, Córdoba, 2009.



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