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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cortijo Fischer
Otras denominaciones: Casa chalet de Hermann Federico Fischer ; Cortijo Santa Cecilia ; Cortijo del Gobernador ; Dirección Provincial de Educación, y Delegación Provincial de la Consejería de Educación Código: 01040130158
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Almería
Municipio: Almería

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Viviendas unifamiliares Actividad residencial Edad Contemporánea 1900

Descripción

El solar se sitúa al Norte del Paseo de la Caridad (antiguo camino de las Cruces), que marca claramente los límites de la ciudad en esos momentos de finales del siglo XIX. Lindaba este paseo al S. con la huerta de Jaruga, el más importante ensanche obrero de viviendas de "puerta y ventana". La ubicación concreta del edificio es al pie del llamado cerro de las Cruces. Estas colinas del extrarradio urbano eran lugares privilegiados para que la burguesía almeriense levantara pequeños palacetes o cortijos de alto nivel.

El perímetro exterior está cerrado con un muro de mampostería de unos 2 m de altura con una verja de hierro. Las proximidades del acceso principal muestran terrazas escalonadas rodeando el cortijo - chalet en una superficie aproximada de 10.000 m2, donde encontramos magníficos ejemplares de pinos, palmeras, ficus, pimenteros, algarrobos ...

A nivel estético el edificio muestra un carácter ecléctico, símbolo de los cambios que estaba sufriendo la arquitectura en la transición de los siglos XIX al XX. El historicismo había sido hasta ese momento el modelo estético vigente, basándose en la revalorización de estilos del pasado, dando origen a todo tipo de "revivals", pero ahora el primer ataque frontal vendrá de manos del Modernismo, primer lenguaje arquitectónico del siglo XX, que aporta a la arquitectura una frescura, personalidad y dinamismo que contrasta con la grandilocuencia del clasicismo.

Sin embargo, en la práctica y en el caso concreto de nuestro Cortijo Fischer, el modernismo penetrará en la forma no en el fondo, en el revestimiento y diseño decorativo, no en la estructura u organización del espacio interior.

La portada principal se desarrolla al Oeste, totalmente a espaldas de la ciudad, mientras que en el lado contrario, al Este, se organiza una portada en dos niveles para permitir la visión de la ciudad desde este observatorio privilegiado en altura: abajo una galería mirador y arriba un balcón corrido, con la novedad de la utilización de cornisa guardapolvos sobre los balcones. El objetivo era destacar la representatividad y apariencia de este balcón asomado a la ciudad, potenciándose con una rica cornisa saliente sobre artísticos modillones alojando en los intersticios unos bellos motivos vegetales. El efecto se completa con una balaustrada calada con motivos modernistas de desarrollo en abanico y la torre en el extremo Sureste, decorada con cuatro arcos de medio punto sobre esbeltas columnillas.

La composición historicista se aprecia en la presencia de arcos, pilastras, ventanas cubiertas con guardapolvos, o la elevación del edificio sobre un monumental zócalo de base, de color más oscuro, para subrayar la materialidad del basamento inferior. Este diseño corresponde a la clásica organización palaciega vigente desde el Renacimiento de zócalo inferior, planta noble de vivienda propiamente dicha, y cubierta superior destacada por un monumental alero saliente y artística balaustrada.

Unos detalles también historicistas son la presencia de una torre lateral o la escalinata principal de acceso, subrayando el carácter aúlico y representativo de esta construcción palaciega, a partir del modelo de escalera imperial de cuerpo central y dos alas permitiendo salvar el desnivel hasta la puerta de ingreso no sólo de manera práctica sino también con una marcado carácter esteticista y decorativo. Había que dignificar la entrada con arreglo al canon representativo de la burguesía.

En cambio es un detalle compositivo relacionado con la tradición de la vivienda señorial almeriense el organizar interiormente el edificio en torno a un gran espacio cubierto a modo de patio, como elemento de iluminación y circulación. L mayor monumentalidad del palacete urbano permite organizar toda la vivienda en torno al gran patio cubierto central, al que se abren las habitaciones más públicas de la planta baja (comedor, estudio, vestíbulo) o las privadas de la alta. El complemento que prestigia este diseño centralizado es la bellísima y monumental vidriera coronando este espacio central, cuyos colores subrayan la representatividad y escenografía de este ámbito privilegiado.

El edificio se organiza estructuralmente en 3 plantas, con arreglo a una clara división funcional y jerárquica de la vivienda. Así el semisótano albergaría el almacén y vivienda de la servidumbre de la casa, con un acceso independiente debajo de la propia puerta de entrada.

La planta principal albergaría las dependencias de mayor prestigio, marcándose con la presencia del parquet y un friso de madera. Tras un acogedor vestíbulo de entrada decorado con unas pinturas de tallos recorriendo la pared hasta el techo, una artística puerta da paso al patio central de distribución e iluminación de la vivienda, en torno al cual se organizan las habitaciones de uso habitual y de contacto con los visitantes (comedor, estudio - biblioteca ...).

La última planta constituye la zona más íntima y reservada de la vida familiar, con los dormitorios y aseos, usándose para el suelo la baldosa hidráulica, aunque desconocemos si es la original del momento de construcción, ya que responde a modelos geométricos habituales en la vivienda almeriense a lo largo de todo el siglo XX.

Una de las más importantes aportaciones de esta edificación es su novedad modernista, ya que la construcción data del intervalo entre 1888 (fecha de la muerte de Cecilia, primera mujer de Hermann Federico Fischer) y una foto familiar de 1902 donde aparece Inga, la segunda mujer, en el interior de la vivienda ya construida. Estos detalles exteriores están localizados en un friso cerámico bordeando la fachada y los huecos, o las barandillas y rejas del exterior.

El modernismo adquiere toda su fuerza artística en el interior, dentro del ámbito privado, donde se permite una mayor licencia artística. Es el caso de la carpintería de zócalos de madera, ventanas y puertas, las monumentales vidrieras de la entrada principal y de la claraboya cubriendo el patio central, la decoración de chimeneas y rinconeras, las pinturas de las paredes donde tallos y ramas ascienden en un ritmo trepidante hasta los techos, los frisos de escayola que decoran estos techos, el bello pasamanos de la escalera, la barandilla del corredor de circulación de la planta alta, la bellísima y original escalera de caracol del torreón lateral ...

Toda la vivienda respira interiormente una fiebre decorativa donde está presente el recuerdo imborrable de Cecilia, la primera joven mujer del patriarca familiar, cuya efigie decora los capiteles de las arquerías de los salones principales y su memoria está presente en las rosas decorando el zócalo de madera del salón o los frisos decorados del techo, símbolo del amor y de la felicidad hacia la amada muerta.

Desde el punto de vista formal el edificio es exteriormente de diseño marcadamente historicista, en un deseo de darle la coherencia y representatividad deseada por la burguesía, pero interiormente la búsqueda de intimismo, belleza y frescura como recuerdo de Cecilia, obligó a utilizar el lenguaje arquitectónico del modernismo. En definitivo hay una doble lectura en el edificio a nivel externo e interno.

Este desenfreno modernista de ritmo y movimiento, donde se funden arquitectura, escultura y pintura en una íntima armonía, tuvo continuidad en el diseño del jardín que rodea la construcción o incluso en el antiguo acceso serpenteante desde la puerta más al Oeste en el Paseo de la Caridad, aspectos prácticamente hoy desconocidos tanto por accederse a la Delegación de Educación desde la puerta de ingreso a la finca antigua, no al propio chalet, y por las transformaciones y abandonos que han sufrido los jardines en etapas precedentes tras dejar de ser residencia privada del Gobernador Civil.


Datos históricos

Primitivamente fue el Cortijo Santa Cecilia, construido a finales del siglo XIX y residencia permanente de Hermann Federico Fischer Winslow, cónsul de Dinamarca en Almería y conocido comerciante de uva. Los negocios de Hermann Federico Fischer relacionados con la pujante exportación de uva de Almería, su perfecto dominio del inglés y una vida de alto nivel tras los muros de la finca, nos trasladan a la Almería cosmopolita de finales del siglo XIX y principios del XX, donde el hablar y el vivir en inglés era habitual en nuestra ciudad, como símbolo de una urbe próspera con una economía exportadora con la minería y la uva.

Pero los momentos más difíciles vendrán con motivo de la Guerra Civil y la imposible comercialización de la uva, que impiden hacer frente a diversos préstamos y motivan el embargo de la finca. El resultado fue la venta de la finca con el palacete y sus plantaciones el 4 de Julio de 1944 al Patronato Nacional Antituberculoso, representado por Manuel García del Olmo, Gobernador Civil de Almería,

Durante el período de 1947 a 1969 se convertirá en residencia privada del propio Gobernador, e incluso alojamiento oficial e ilustre de Franco en sus dos visitas a nuestra ciudad. El palacete tendrá un nuevo esplendor en relación con la imagen representativa y monumentalidad que debía otorgar a la máxima autoridad provincial, con unos bellos jardines y un lujo medido que eran referencia permanente para los ciudadanos almerienses en una época de penuria económica como fue la autarquía y posguerra española.

El 9 de Diciembre de 1969 la finca pasa a pertenecer al Ministerio de Educación y Ciencia, como nueva sede de esta Delegación, denominándose Complejo Educativo Santa Isabel.
El edificio ha sido finalmente cerrado en Enero del 2000 por desprendimiento parcial de los yesos del techo del despacho del Delegado Provincial en Diciembre de 1999, motivado por fugas de agua en las viejas tuberías de plomo de un cuarto de baño. Ello obligó a reconsiderar la inviabilidad y falta de funcionalidad del "palacete" como edificio administrativo.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

ESPINOSA SPÍNOLA, M.G. . Guía artistica de Almería y provincia. Instituto de Estudios Almerienses (IEA) Diputación de Almería. Fundación Jose Manuel Lara.

RUIZ GARCIA, A.. Modernismo e historicismo arquitectonico. Delegación de la Consejería de Educación en Cortijo Fischer (Almeria). -.

Información documental

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. CENTELLAS SOLER, Miguel; GARCÍA PELLICER, Pablo; RUIZ GARCÍA, Alfonso, Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Almería. Cortijo Fischer, 2007.



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