IAPH. Instituto Andaluz del Patrimonio Historico

Bienvenido

English | Español

Ayuda | Directorio | Contacto | Mapa

A+|A-

Enviar a un amigo

Imprimir

Junta de Andalucía Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Consejería de Cultura Logo del Instituto andaluz del Patrimonio histórico

Patrimonio Inmueble de Andalucía

Búsqueda

NAVEGACIÓN
  • Informe
NAVEGACIÓN DE REGISTROS 1 de 2| primera imagen anterior siguiente última imagen
Imagen de Escuela Normal de Magisterio Andrés Manjón Más imágenes Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Escuela Normal de Magisterio Andrés Manjón
Otras denominaciones: Actual Delegación del Gobierno Andaluz y de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía Código: 01180870277
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Granada
Municipio: Granada

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Edificios docentes Enseñanza Edad Contemporánea 1923/1933 Estilo historicista
Edificios administrativos públicos Gestión administrativa Edad Contemporánea 1990 Estilo historicista

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Flórez Urdapilleta, Antonio Realizó el proyecto (Ministerio de Instrucción Pública. Oficina Técnica de Construcciones Escolares) 1923
Arquitectos Torres Balbás, Leopoldo Dirección de obra 1923
Decoradores Lanz , Hermenegildo Diseñó el mobiliario 1923

Descripción

El edificio de la Escuela Normal de Magisterio, junto con el Instituto Padre Suárez, cierra urbanísticamente la Gran Vía, avenida surgida a finales del siglo XIX siguiendo el estilo internacional y el modernismo que en aquella época imperaba en muchas ciudades, llevando a la demolición de numerosas construcciones de la antigua ciudad musulmana y promovida por los empresarios dedicados a la producción de azúcar de remolacha de la vega de Granada. La construcción de la Escuela Normal sirve de unión con la actual Avenida de la Constitución y con el campo del Triunfo, convertido en Jardines del Triunfo en 1856., siendo alcalde Manuel Gadeo y Subiza.

Tras muchos años de incertidumbre y de peregrinar por diferentes sedes, por fin en 1933 se inaugura esta sede de la Escuela Normal de Magisterio. Gran parte de responsabilidad de este hecho la tuvo la creación del nuevo plan de educación de 1931; además, las iniciativas llevadas a cabo por la Asociación Profesional de Estudiantes de Magisterio y la visita de Fernando de los Ríos, en aquel entonces Ministro de Educación, posibilitaron la construcción de este edificio que albergaría la sede de Escuela Normal de Magisterio, tanto masculina como femenina. Las obras se iniciaron en 1924, con un proyecto diseñado por Antonio Flores, Jefe de los Arquitectos del Ministerio de Instrucción Pública, y en 1933 el edificio estaba concluido a falta del acondicionamiento de los espacios exteriores. En el curso de 1933-34, tras la inauguración por parte del Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora el 1 de Octubre de 1933, el edificio comenzó a funcionar.

La dirección de obra del edificio la llevó a cabo el arquitecto granadino Leopoldo Torres Balbás, que dejó su huella en algunos de los elementos, como las referencias mudéjares, muy presentes en su arquitectura, puesto que en aquel entonces era el arquitecto encargado de las obras de reconstrucción de la Alhambra. El resultado, un edificio enmarcado en la arquitectura historicista propia de principios del siglo XX, aunque con referencias a la tradición local granadina, con elementos mudéjares, convirtiéndose así en un edificio autónomo de los del resto de la Gran Vía, tanto por su entidad y disposición frente a la alineación de la calle como a recursos estilísticos. Es un interesante y valioso ejemplo que mezcla elementos clásicos con la tradición mudéjar granadina (los elementos decorativos y el empleo del ladrillo conectan con la tradición local), y con reminiscencias renacentistas (la composición del conjunto y la distribución simétrica de huecos), todo ello bajo el filtro racionalista, que imperaba en la arquitectura de esa época.

El edificio, se ubica en el centro de su parcela, exento y se organiza en torno a dos patios, con torreones en cada esquina, situándose el acceso principal en el centro de las dos fachadas largas, coincidiendo con otra torre central que refuerza el sentido simétrico de todo el conjunto. Se accede a través de una escalinata que salva la diferencia de altura entre su planta principal y la cota de la calle, pese a no estar este elemento previsto en el proyecto original.

Destaca en sus fachadas el gran número de huecos, unos adintelados, otros con arco de medio punto, evidenciando así las nuevas técnicas constructivas que permitían dotar a las fachadas de una mayor ligereza, a la vez que iluminaba generosamente los espacios interiores del edificio, destinados muchos de ellos a aulas.

Presenta el edificio planta baja, dos plantas y una tercera únicamente en los torreones. En la planta baja, con paramento de piedra, se abren seis huecos adintelados de formato rectangular a cada lado de la portada principal, coronada toda ella con una moldura que sirve de separación con la planta primera. La planta primera presenta, a cada lado del acceso principal, seis huecos abalconados, cerrados con pequeña baranda de rejería, y flanqueados por columnas toscanas que sustentan arcos de medio punto como coronación de estos vanos. A cada lado de este grupo de huecos y entre éstos y las torres, aparecen sendos huecos adintelados rectangulares. En la planta segunda, tras otra moldura de separación con la planta primera, se repite el esquema de huecos, aunque estos se presentan adintelados y unidos con un balcón corrido y cerrado con rejería.

La portada de acceso, que estructura toda la fachada principal, coincide con la torre central que se eleva una planta más que el resto de la fachada. En su planta baja se ubican las escaleras de acceso, a ambos lados del eje central de la torre. En planta primera presenta tres huecos, siendo el central mayor que los laterales por coincidir con la puerta de entrada al edificio. En planta segunda se repite el esquema y aparecen tres huecos, el central coronado con arco de medio punto con clave resaltada en relieve y mayor que los laterales, que son adintelados. Tras moldura de separación se da paso a la planta tercera, exclusiva de las torres, que presentan tres huecos iguales coronados con arco rebajado, siendo este esquema muy similar en cada una de las fachadas de las diferentes torres. En ellas, otro elemento de separación con respecto a la cubierta, de teja árabe, este mucho más acentuado, consistente en un doble alero con un gran vuelo sustentado por canes de madera.

Los materiales utilizados en los paramentos exteriores son la sillería de piedra y el ladrillo alternados para enmarcar los huecos y las esquinas, lo que le acentúa aún más su carácter de arquitectura tradicional local.

En las fachadas laterales del edificio se mantiene un esquema similar en cuanto a composición de huecos y uso de materiales y técnicas, aunque con un tratamiento algo menos monumental, sobre todo en el cuerpo central, en el que los huecos son adintelados.

Al interior del edificio se accede a través de las escalinatas dobles del cuerpo central, que dan paso a un zaguán y un vestíbulo de entrada enmarcado con sillería y cubierto con un artesonado de madera, cuyas vigas se sustentan en sendas zapatas decoradas de madera. Todo el perímetro de este espacio está recorrido por un rodapié de piedra, que continua también por los patios y las escaleras de comunicación con las diferentes plantas. Destaca frente a este espacio de entrada la escalera de mármol de tipo imperial, compuesta por un tramo central, que en su primera meseta se bifurca a cada lado, creando otros dos tramos ascendentes en sentido opuesto al primero y que comunican con la planta alta.

Desde el vestíbulo, el espacio conduce a los dos patios cuadrangulares interiores que estructuran todo el edificio. Éstos presentan en planta baja una galería de seis arcos de medio punto en cada paño, sustentados por columnas toscanas de piedra. En las esquinas, las columnas se sustituyen por pilares de sección cuadrada también de piedra. El pasillo-claustro que forman estos arcos es adintelado y cubierto de madera, apareciendo en las confluencias de los mismos una solución abovedada. Desde este espacio se accede a las diferentes dependencias del programa (aulas, biblioteca, laboratorio, despachos y servicios), cuyas puertas de acceso se presentan flanqueadas por pilastras. Esta galería sustituye en planta alta las columnas por pilares que, coronados por zapatas de madera, enmarcan los huecos acristalados cerrados con una barandilla también de madera. Los pasillos interiores que rodean a esta galería de planta alta son artesonados de madera.

Cabe destacar algunas dependencias de gran valor arquitectónico y espacial que se han mantenido intactas hasta nuestros días, como el Salón de Actos, la Sala de Profesores, el Despacho de Dirección, el Laboratorio o la Biblioteca, valiosos ejemplos de arquitectura interior, con tratamiento de paramentos y cubiertas abovedadas en unos casos y de artesonado de lazo en otros.

Fundamentalmente, el espacio original del edificio de la Escuela Normal de Magisterio se ha mantenido invariable desde su construcción. Lo que ha ido cambiando con el tiempo y según las necesidades ha sido la distribución interior de algunas dependencias, al principio para dividir las zonas por sexos, puesto que albergaba las sedes de la Escuela masculina y la femenina, y posteriormente por razones de demanda de espacio debido al creciente número de alumnos que cursaban sus estudios.

Por último, cabe destacar el mobiliario que se diseñó exclusivamente para esta Escuela de Magisterio, encargado al artista granadino Hermenegildo Lanz, que además era profesor de dibujo de la institución. En su labor de diseño, consultó a todos los integrantes del equipo docente acerca de las necesidades a las que debía responder el mobiliario, montando en el mismo edificio el taller de construcción y montaje de las piezas. El mobiliario diseñado, de estilo racionalista, reducía a la simple y austera estructura de los elementos su propia decoración, consiguiendo una perfecta adecuación al edificio y a sus necesidades. Poco a poco este mobiliario ha ido desapareciendo, aunque se conservan algunos ejemplos en las salas que se han mantenido y que nombrábamos anteriormente (Biblioteca, Sala de Profesores, etc.). No obstante, el diseño del mobiliario se conserva en el Archivo del Colegio de Arquitectos de Granada.

Este edificio, tras muchos años de historia y esfuerzos por hacer realidad su ubicación y cumplir la función para el que fue diseñado, se convirtió en la Delegación de Gobierno de la Junta de Andalucía, a principio de los años noventa, iniciando una nueva andadura.


Datos históricos

Un camino de penalidades, esfuerzos y de obstáculos para conseguir una sede estable caracterizaron la historia de la Escuela Normal de Magisterio desde su creación hasta la inauguración de este edificio en 1933.

Su creación se debió fundamentalmente a la reforma de los estudios de Magisterio llevada a cabo en 1931, que, entre otras cosas, establecía la unión de las escuelas de magisterio masculinas y femeninas, por lo que el problema de encontrar una sede a estas instituciones se reducía a la mitad.

La Escuela Normal de Magisterio se crea el 30 de Septiembre de 1846 como Escuela Normal-Seminario de Maestros de Instrucción Primaria de la Provincia de Granada, teniendo su sede inicial en la calle Cárcel Baja. A partir de este momento, su andadura estará caracterizada por un penoso peregrinar sin sede fija. A los pocos años de su creación, se convierte en Escuela Normal Superior de Maestros, por lo que se hace más necesario ubicarla en una sede fija. En 1849 el Hospital de la Encarnación, situado en el Campo del Príncipe se encargará de ubicar a la institución durante algunos años, hasta 1865, fecha desde la cual, pasaría por numeras sedes de manera provisional, hasta su asentamiento en 1933.

Pese a la urgencia, ninguno de los lugares considerados era el adecuado para albergar la Escuela, pero se optó por el antiguo Convento de Santo Domingo, donde compartía espacio con el Museo Provincial, Academia de Bellas Artes, Liceo, Comisión de Monumentos y Sociedad de Amigos del País. Ante esta situación, no tarda en trasladarse al edificio del Monte de Piedad, en la Carrera del Darro en 1878, aunque las malas condiciones del inmueble le lleva a volver a buscar otro lugar, esta vez en la calle Ballesteros, donde solamente permanece un año.

Varios planes de reformas educativas se sucedieron sin afectar positivamente la dificultosa situación por la que atravesaba la institución, hasta que el plan de 1914, en el que se unifica el título de magisterio, mejorando la calidad de sus estudios. De escuela Superior pasa a ser Escuela Normal de Maestros de Primera Enseñanza, con unas leyes y unos reglamentos mucho más claros y orientados a la profesionalización. Todavía se ubicaba en la sede de la calle Ballesteros, cuando comenzó la construcción del instituto Padre Suárez, actualmente en frente de donde finalmente estaría la Escuela Normal. El Rector de la Universidad hizo una petición para quedarse con este edificio como sede, pero las pretensiones económicas del proyecto impedían cualquier negociación.

Fue a principios de los años veinte del siglo XX cuando el entonces Director de la Normal, Joaquín Cerrailo, aprovechó que el granadino Pascual Nacher estaba al frente de la Dirección General de Primera Enseñanza para pedirle que se eligiera oficialmente, entre el Jefe de los Arquitectos del Ministerio y el Ayuntamiento de Granada, un solar definitivo para albergar la sede de la Escuela Normal.

De entre varios propuestos, se eligió uno situado en el Triunfo, donde se habían comenzado a construir unas escuelas. Se hizo el traspaso de la propiedad en 1923 y se comenzaron las obras sobre los cimientos de las iniciadas escuelas, según el proyecto de Antonio Flores y la dirección de Leopoldo Torres Balbás. Mientras el edificio es construido, según el decreto del 29 de septiembre de 1931 según el cual las Escuelas masculina y femenina se unifican, se toma como sede la que hasta entonces albergaba la escuela femenina. Una vez finalizado el nuevo edificio, la nueva institución, ya unificada y bajo el nombre de Escuela Normal del Magisterio de Granada, comienza su andadura.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

AA.VV.. La Gran Vía de Granada. Fundación Caja Rural de Granada, 2005. 84-689-5526-4.

AA.VV.. Universidad y Ciudad. La Universidad en la historia y la cultura de Granada. Universidad de Granada, 1994. 84-338-1932-1.

JEREZ MIR, Carlos. Guía de Arquitectura de Granada. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 1.996. 84-921824-0-7.

MARTÍN MARTÍN, Eduardo; TORICES ABARCA, Nicolás. Guía de Arquitectura de Granada. Junta de Andalucía. Consejería de Obras Públicas y Transportes, 1998. 84-8095-167-2.

Información documental

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. GARCÍA MORENO, Alberto; ARREDONDO GARRIDO, David, Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Granada. Escuela Normal de Magisterio Andrés Manjón, 2007.



Compartir esto

¿Sabes cómo compartir?

Facebook Twitter Delicious Myspace Menéame
Los contenidos de esta web, incluidas las imágenes, están sujetos a una licencia de Creative Commons si no se indica lo contrario.
Creative Commons W3C W3C W3C
INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

Sede Central:
Camino de los Descubrimientos, s/n. 41092 Sevilla
Tel. 955037000 | Fax 955037001

Centro de Arqueología Subacuática:
Balneario de la Palma. Duque de Nájera, 3. 11004 Cádiz.
Tel.956203394 | Fax.956203417