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NAVEGACIÓN
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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Escuela Técnica Superior de Arquitectura
Código: 01410911070
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Edificios docentes Enseñanza universitaria Edad Contemporánea 1960/1964

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Gómez Pérez, Cipriano
Arquitectos Fernández Huidobro, Rafael
Arquitectos Gómez Estern, Luis
Arquitectos Toro Buiza, Alfonso
Arquitectos García Diéguez, Rafael

Descripción

La Escuela Técnica Superior de Arquitectura se sitúa en la cabecera de la Avenida de Reina Mercedes, iniciando la serie de establecimientos docentes que la Universidad de Sevilla dispone en su Campus Sur.

La concepción del edificio es moderna, y responde a la aspiración de la Escuela de Arquitectura a contar con un centro propio, tras su breve paso por el antiguo Pabellón de Brasil de la Exposición de 1929. Como tal, hay que entender su imagen; en sintonía absoluta con los principios urbanos y compositivos del momento. Igualmente, es necesario entender su carácter cambiante, que ha llevado a numerosas obras de ampliación y de cambio de uso, que han modificado significativamente el proyecto inicial, y cuyo registro es sintomático de la pluralidad de maneras de entender la arquitectura en los últimos 50 años.

Siguiendo los preceptos del movimiento moderno, el edificio de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura renuncia a formalizar una fachada continua a la Avenida Reina Mercedes, reforzando de esta manera la concepción urbana del Campus, y la expresión espacial del acuerdo entre ciudad y paisaje que pretende como ideal. Muestra clara de esta actitud es la manera de disponer el volumen principal del edificio, rectangular de 72 metros de longitud, 18 metros de anchura y de cinco plantas de altura, perpendicular a la dirección de la Avenida.

La materialidad de este gran volumen se expresa en el empleo del ladrillo visto, de color amarillento, que sirve para el cierre de paños opacos, y se muestra especialmente evidente en la fachada ciega hacia la Avenida Reina Mercedes. Esta fachada ciega queda dividida horizontalmente por franjas de revestimiento de piedra que cubre el borde de los forjados, y que rodean completamente al edificio. Los huecos, alargados en todas sus plantas, se cierran con carpinterías metálicas y grandes paneles de vidrio. A una distancia regular de 6 metros, se muestran en la fachada los pilares metálicos en toda su altura, interrumpiéndose en ellos tanto los antepechos de ladrillo como las carpinterías, evidenciándose la modularidad de la estructura.

Este volumen principal estructura el edificio, yuxtaponiéndose a él diferentes piezas de menor altura, que son testigos de las diferentes etapas de crecimiento de la Escuela, que por número de estudiantes matriculados es la segunda de España: la complejidad de estas articulaciones es característica de su funcionamiento. La pieza que resulta más visible es el voladizo de la entrada, que se abre en la fachada sur del edificio hacia la Avenida de Reina Mercedes. Este voladizo, el forjado de la planta primera del edificio, cubre un espacio abierto que sirve de porche de entrada, delimitado por el muro de ladrillo de la sala de estudio, y queda sostenido por dos pilares revestidos de acero inoxidable.

La entrada al edificio se realiza de forma lateral. Este porche conduce hacia el vestíbulo, al que desemboca la escalera principal de la Escuela, situada en la esquina Nordeste del volumen principal. En el lado opuesto a la fachada de este vestíbulo se abre un segundo vestíbulo, subordinado al primero, que ofrece acceso a la entrada secundaria de la Escuela a la calle Páez de Rivera y al patio que la Escuela de Arquitectura comparte con la Escuela de Ingeniería de la Edificación.

Al vestíbulo principal se abre el pasillo de administración, que estructura una planta dispuesta en dirección Norte-Sur, en posición central y con dependencias administrativas hacia la avenida Reina Mercedes y hacia el callejón de acceso secundario a la Escuela. Hacia dicho callejón, se abre una pérgola que cubre una galería en planta baja. En la planta superior a la de administración se localiza la biblioteca. Ésta cuenta con la particularidad de una galería acristalada, abierta hacia la avenida de Reina Mercedes, resultado de una adición. En su extremo Norte, este volumen de dos plantas de administración y biblioteca se une al salón de actos Manuel Trillo, estructura completamente cerrada hacia el exterior y que conforma la esquina de la Escuela hacia la avenida de Reina Mercedes y la calle Páez de Rivera.

El salón de actos es una elegante pieza, que parte de los esquemas compositivos del edificio principal para interpretarlos en función de las diferentes situaciones a las que responde. Esta diversidad de respuestas se evidencia en su colocación: su volumen avanza hacia la avenida, adelantándose su testero ciego, que cierra el escenario, a la alineación del volumen principal de la Escuela, aunque dejando una franja ajardinada. Hacia la calle Páez de Rivera, la separación respecto a la línea de fachada aumenta, ofreciendo un jardín de mayor anchura. En esta fachada Norte, la fachada adopta la modulación presente en el volumen principal de la Escuela, evidenciando igualmente la estructura metálica en fachada, que queda organizada en paños ciegos de seis metros de anchura, en un nuevo gesto miesiano. En el módulo extremo, más próximo al callejón de acceso a la Escuela, el paño de ladrillo se interrumpe permitiendo la apertura de un hueco acristalado, que da la vuelta a la esquina ofreciendo el acceso público al foyer de la sala. La entrada a este foyer desde el callejón queda cubierta por una leve marquesina de hormigón armado.

El espacioso interior del salón de actos queda marcado por el contraste cromático entre los paramentos aislantes de corcho y la vistosa pintura naranja de la estructura vista, que establece un principio de ornamentación geométrica de enorme interés.

El vestíbulo secundario se abre al Sur hacia el patio compartido con la Escuela de Aparejadores, edificio proyectado y construido de manera simultánea a la Escuela de Arquitectura, a la que queda unido a través de una pérgola, soportada por pilares metálicos de sección cuadrada. Esta pérgola permite el acceso a la sala de estudio, de una planta de altura, que anteriormente albergaba la cafetería de la Escuela. Un cerramiento de vidrio permite la comunicación visual entre la sala de estudio y el jardín.

Al otro lado del jardín, hacia el Oeste, ofrece fachada el ala de laboratorios y Departamentos de la Escuela, de planta rectangular de 72 metros de largo y 22 de ancho, que se dispone longitudinalmente perpendicular al volumen principal de la Escuela. Este ala, de tres plantas de altura, queda unida al volumen principal de la Escuela en el extremo Oeste de este último, a través de un patio de pequeñas dimensiones al que se abre una caja de escaleras independiente. En cada planta, un pequeño vestíbulo vinculado a esta caja de escaleras organiza las circulaciones, conduciendo a pasillos que sirven a las crujías de despachos abiertas al patio interior de la Escuela y a la calle Sor Gregoria de Santa Teresa. Una crujía central queda como espacio disponible para laboratorios en cada planta.

Una particularidad de este ala es su diferenciación material respecto al volumen principal de la Escuela: en su fachada al patio deja de emplearse el ladrillo, y se construye en hormigón armado visto. La composición de la fachada también cambia, ofreciéndose dividida en tres partes, con huecos horizontales corridos, separadas entre sí por paños ciegos de hormigón armado. La fachada a la calle Sor Gregoria de Santa Teresa apuesta por la recuperación del discurso material de la Escuela empleando para ello el ladrillo, aunque con una diferencia fundamental: la superestructura de hormigón armado que cubre el tramo central de esta fachada en su completa longitud, con brazos que sostienen un sistema de lamas no practicables de material plástico, dispuesto para proteger de la acción del Sol en esta fachada, enormemente expuesta. Es en esta fachada Oeste donde la Escuela rompe su discurso de ruptura de la alineación a vial, ofreciéndose como un elemento hermético a pesar de la vibración de la celosía de las lamas.

Continuando esta fachada en dirección Norte se muestra una variación en la materialidad y la composición del edificio, así como en la voluntad de diálogo con el entorno, en un cuerpo de aulas que fue añadido a finales de los años 90. Ese cuerpo es una muestra de la sensibilidad contextualista presente en la arquitectura europea de los años 80 y 90, deudora de los parámetros estéticos de la Tendenza italiana. Hacia la calle Sor Gregoria de Santa Teresa, la fachada que se muestra, en ladrillo visto de color rojizo, continúa el ritmo de huecos presente en la del cuerpo principal de la Escuela: tres huecos por planta en cada una de las tres plantas. Sin embargo, se introducen algunas variaciones que hacen pensar en una nueva consideración de la fachada: en las plantas primera y segunda, la altura de los huecos cambia, al eliminarse los antepechos y ofrecerse como balcones, que se cierran mediante venecianas de metal.

La coronación de esta segunda planta continúa la altura del remate del edificio original. En la planta baja, cada uno de estos tres huecos se convierte en otros tres, que se dotan de antepechos y que se disponen simétricamente respecto al interior de cada una de las tres aulas a las que sirven. En la planta tercera, una nueva muestra de sensibilidad se expresa con la apertura de una loggia, con soportes situados a eje de los huecos y de los paños de ladrillo entre huecos. Estos siete soportes, de sección circular, sostienen una pérgola de hormigón armado visto, en la que se recortan vigas dispuestas para la colocación de un emparrado. La galería que se abre ofrece así una protección más amable frente a la acción solar que la que se lleva a cabo con la pérgola anteriormente mencionada.

La fachada hacia el Este de esta pieza de extensión es asimismo muestra de la voluntad de establecer nuevas relaciones de espacios abiertos dentro de la escuela, puesto que se abre en galerías en toda su altura. Estas galerías, provistas de una fina barandilla de perfiles circulares, cuentan con una escalera abierta, que comunica las plantas primera, segunda y tercera. La planta baja, sin embargo, queda cerrada mediante carpinterías de acero y vidrio.

La mencionada galería sirve de comunicación con una pequeña pieza de planta longitudinal de 40x7,5 metros, dispuesta en paralelo al volumen principal de la Escuela, que conforma el lado Norte de un pequeño patio. Este edificio, de dos plantas de altura, servía originalmente de servicio al volumen del polideportivo, del que se separa dejando expedito un acceso a la entrada secundaria a la Escuela. Si bien originariamente albergó los vestuarios y el club de estudiantes de la Escuela, en la actualidad alberga seminarios y despachos.

El volumen del polideportivo, exento y conformando la esquina noroeste del solar, se muestra hermético, empleando la misma materialidad y modularidad que la escuela original: cerramientos de ladrillo visto y estructura de perfiles metálicos, vista y levemente retranqueada respecto al cerramiento. Debido a los requerimientos estructurales, las dimensiones del módulo se reducen a la mitad del empleado en la Escuela, adoptando la misma dimensión del empleado en la pieza del salón de actos. A diferencia de éste, el cerramiento del polideportivo no resuelve la esquina con un perfil metálico a la manera del IIT, sino que vuelve un paño de ladrillo, reduciéndose en esta esquina las dimensiones del módulo.

La cubierta espacial se cierra con chapa metálica convencional, y su efecto de liviandad queda subrayado por el empleo de bloques de vidrio para resolver la transición con el cerramiento. Este efecto se hace especialmente visible de noche, cuando la iluminación interior se cuela por esta franja. Hacia el Norte, un gran ventanal que ocupa 14 de los 16 módulos de fachada permite la luz al interior. Su altura es idéntica al canto de la cubierta, y elevándose exactamente la misma distancia sobre el suelo.

El patio mencionado queda cerrado al Este por el volumen de las dos aulas magnas, de dos plantas de altura y añadido en el lado Norte del edificio principal de la Escuela. La composición de este volumen continúa las reglas establecidas en la fachada del edificio principal, atenuando una notoria diferencia en la organización de su planta octogonal, que se dispone oblicua a la longitudinal de la Escuela.

El edificio de aularios es el elemento más recientemente añadido, situándose paralelo al volumen principal de la Escuela. Su carácter viene determinado por el programa que debe asumir: servir de edificio de apoyo a las Escuelas de Arquitectura e Ingeniería de la Edificación, ofreciendo espacio para aulas, servicios y las circulaciones necesarias. La asunción de ese carácter le lleva, no obstante, a procurar una minimización de su presencia invasora en el jardín compartido por ambas escuelas, que también hubo de ser reordenado. Por esta razón, el edificio deja libre su planta baja, que se ofrece como espacio de reunión y realización ocasional de actividades académicas. Su materialidad dura, con suelo de hormigón fratasado y estructura reticular vista de hormigón armado en los forjados, más falsos techos de metal deploye en su lado Norte, se ofrece como fondo neutro a dichas actividades, que quedan facilitadas por la disposición generosa de la estructura de pilares apantallados de hormigón armado. El acceso a las plantas superiores se realiza a través de dos cajas de vidrio, en sus extremos Este y Oeste, a las que se abren las escaleras principales y los ascensores.

La disposición extrema de los núcleos de comunicación libera las plantas superiores para la disposición sencilla de un pasillo en cada planta, desde el que se produce el acceso a las aulas, que quedan abiertas a la fachada sur, y a los núcleos de servicio, pegados a la fachada Norte. Es en estos pasillos donde se aprecia la voluntad de minimización de mantenimiento en los materiales: suelo de granito negro, la estructura reticular vista en los techos, paneles de madera para el cerramiento de las aulas, panel fenólico negro para la construcción de las piezas de aseo, que se revisten interiormente con gresite negro, y vidrios de color de suelo a techo orientados al Norte. El interior de las aulas queda marcado por el revestimiento de madera de las particiones, así como por la inclusión de un falso techo para la introducción de instalaciones. El lado Sur de las aulas queda completamente abierto al exterior, protegido de la acción del sol la disposición aleatoria de lamas horizontales de hormigón armado en la fachada.

La materialidad del edificio se completa con el revestimiento de los testeros en piedra de color rojizo, y especialmente por el cerramiento con piezas verticales de U-glas en las cajas de escalera. Éstas, sobresaliendo del volumen principal, asumen una condición completamente característica, mostrando la desnudez de sus peldaños de hormigón peraltados, la sencillez del detalle constructivo de agarre de las piezas, y una condición ambigua entre espacio interior y exterior por la apertura mínima entre piezas de U-glas.

El jardín común de las Escuelas de Arquitectura y Aparejadores quedó como espacio reordenado a través de un nuevo trazado, en orientación Norte-sur, con superficies de hormigón que se interrumpen para la formación de parterres, y que permiten la conexión con la entrada secundaria del edificio de laboratorios. Igualmente, el trazado establece diferentes niveles.



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