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Imagen de Poblado de colonización Esquivel Más imágenes Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Poblado de colonización Esquivel
Código: 01410050040
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Alcalá del Río

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Poblados Actividad residencial Edad Contemporánea 1952/1963

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos de la Sota Martínez, Alejandro Proyecto 1952

Descripción

Esquivel se localiza al Noroeste de la localidad de Alcalá del río, en la zona regable de El Viar. Se integra dentro de una reestructuración territorial desarrollada por el Instituto Nacional de Colonización (INC) complementando los núcleos vecinos de La Algaba, Alcalá del Río, Villaverde del Río y Burguillos. Junto a Esquivel, otros tres pueblos de colonización completaron esta nueva organización territorial: Torre de la Reina, San Ignacio del Viar y Viar del Caudillo.

El pueblo presenta una posición dominante en el territorio, marcándose geográficamente su posición con la presencia de la torre campanario de la iglesia. Se sitúa en una zona perceptiblemente elevada, en un terreno inclinado con suficiente pendiente como para permitir el desagüe natural hacia la carretera. La visibilidad del pueblo constituye uno de los rasgos diferenciadores del diseño del poblado, concebido originariamente por De la Sota con cuatro ¿fachadas¿: una monumental hacia la carretera, al Sur; dos más domésticas hacia Este y Oeste, y una volcada al campo hacia el Norte.

Es la fachada de la carretera, al Sur, donde se cargan las tintas de la presencia visual del pueblo hacia el entorno. La fachada de las hileras de viviendas de comerciantes se vuelca hacia la carretera, dibujando un telón de fondo monumental de dos plantas de altura, que aprovecha el efecto de curvatura para marcar la percepción desde el automóvil.

Contra este telón de fondo se recorta la presencia de la iglesia y el ayuntamiento, exentos del resto del poblado, en lo que constituye una decisión inusual en el marco del planeamiento del INC. Actualmente, esta relación de visibilidad máxima desde la carretera ha quedado matizada por el crecimiento de la banda intermedia de arbolado característica de los pueblos de colonización.

Esquivel cuenta con 161 viviendas unifamiliares que se disponen sobre una planta en abanico donde se alterna una serie de vías concéntricas con otras radiales. Como en los antiguos falansterios del XIX, se trataba de construir un pueblo de nueva planta, autosuficiente y acorde al paisaje rural en el que se situaba. En este sentido Alejandro de la Sota, al igual que Fernández del Amo, busca argumentos en la arquitectura popular y mediterránea, que durante años fuera construida por maestros de obras, para incluirlo en un discurso claramente moderno. Es un ejemplo de disciplina arquitectónica, que supone combinar detalles populares con la racionalidad de su trazado y la justificación de una forma a partir de su situación en el territorio.

Como indica Sota, Esquivel es un pueblo de paso y la cercanía de la carretera Sevilla - Lora del Río, define la forma en abanico que dibuja su planta. La iglesia, el ayuntamiento y un frente homogéneo y continuo de casas adosadas con pórtico en planta baja, son las arquitecturas del pueblo que se enseñarían al viajero. Se evita así reproducir la plaza central tradicional, sin por ello negar la existencia de un centro funcional y simbólico en el poblado.

En cuanto a las viviendas, el arquitecto retoma la tipología rural de la casa con patio de servicio trasero adosada, introduciendo en el conjunto una escala menor, ajustadas las secciones de las calles y los tamaños de los huecos de las estancias de las casas, con formas muy diversas. Existen seis tipos de viviendas, con una o dos plantas de altura según el número de dormitorios y su posición en el pueblo: dos alturas para la embocadura de las calles; una y dos plantas en las plazas interiores, y una altura en las calles peatonales.

La arquitectura diseñada por Alejandro de la Sota pervive, y a pesar de las importantes transformaciones sufridas, aun resulta ser un lugar atractivo y agradable para sus habitantes. Aun tratándose de un núcleo subordinado administrativa y funcionalmente a la localidad vecina de Alcalá del Río, las dinámicas urbanas contemporáneas han situado a Esquivel dentro de la órbita creciente del área metropolitana de Sevilla, con una proporción cada vez mayor de primera residencia desvinculada de la actividad productiva. El principal factor que puede comprometer el equilibrio del pueblo y su entorno es el desarrollo urbanístico, por las cambiantes relaciones funcionales anteriormente mencionadas.

El pueblo se encuentra, en general, en un estado de conservación aceptable. Las alteraciones que ha experimentado han sido fundamentalmente dos:
- Las producidas en las viviendas, fundamentalmente el incremento de altura y volumetría, así como la realización de obras menores que han afectado tanto a la imagen exterior de las viviendas como a su distribución interna.
- Las producidas en los espacios públicos, que han llevado a la ocupación ilegal de algunos de ellos por parte de los propietarios vecinos.

Estos cambios se han desarrollado de manera ininterrumpida desde la fundación del pueblo, como consecuencia de un proceso natural de adaptación a las necesidades de la población y voluntad de algunos de los propietarios por distinguir sus viviendas del conjunto del poblado. Esto ha tenido como resultado la alteración de la volumetría original del pueblo en algunas viviendas, así como de su apariencia exterior por la aplicación indiscriminada de nuevos materiales de revestimiento. También se ha producido la sustitución de elementos originales de carpintería y cerrajería en las viviendas. La ocupación de los espacios públicos ha derivado en la pérdida de uno de los rasgos fundamentales del carácter cívico del pueblo.

El estado de conservación de los componentes del poblado es igualmente aceptable. Aparte de los cambios descritos para las viviendas y el espacio público, la estructura general del poblado, especialmente en lo referido a la especialización del viario, se sigue manteniendo.
El espacio público principal que mira hacia la carretera, marcado por el frente continuo del pórtico y los vuelos de los balcones en planta primera, y el alto muro de coronación con respiraderos, sigue siendo la principal seña de identidad del pueblo. De igual manera, los edificios públicos siguen manteniéndose en buen estado. La iglesia no presenta alteraciones significativas; más que la lamentable desaparición de la celosía que conformaba el muro de los pies de la nave. Cabe señalar además la ampliación realizada en el edificio del Ayuntamiento en su patio trasero, absolutamente ignorante de los valores del conjunto.

La presión urbanística se ha dejado sentir en el pueblo, no solamente a través de los cambios en la edificabilidad del tejido existente, sino también en la reciente realización de proyectos de ampliación del pueblo que no han tenido consideración hacia los valores arquitectónicos, urbanos y estéticos del conjunto.

Estas ampliaciones se han desarrollado en los bordes Este y Oeste del pueblo, cancelando las relaciones de proximidad con el campo que preveía el proyecto original a través de la implantación de usos fundamentalmente residenciales. Hacia el Norte, edificios industriales han producido el mismo efecto hacia la visión lejana de la sierra. Afortunadamente, estos cambios no han afectado al frente sur del pueblo, en una aceptación tácita de su representatividad. En este sentido, y de manera similar a otros muchos pueblos de colonización, la continuidad de la actividad especulativa del suelo supone la mayor amenaza en relación a su integridad.

La realización de un proyecto como Esquivel es sintomática de la voluntad de transformación del medio rural hecha explícita por la dictadura franquista en la posguerra. Es por ello que la existencia del poblado es indeslindable de la realización de importantes obras de infraestructura, fundamentalmente riego (presas y canales) y comunicaciones (carreteras). En lo relativo a la organización del viario y el espacio público, Esquivel resulta ejemplar en la adopción del sistema Radburn, aplicado siguiendo además los criterios de separación de tránsitos rodados y peatonales que se pretendían para los pueblos.

Los medios empleados en la construcción del pueblo fueron modestos, correspondiendo con las limitaciones de la industria durante la Autarquía. La cimentación de las viviendas se resolvió mediante zapatas corridas, mientras que la estructura se resuelve con muros de carga. Desde su construcción, los edificios del pueblo se vieron afectados por serios problemas de bujeo, que han motivado intervenciones de consolidación.

La relevancia social de la labor de colonización se hace manifiesta en Esquivel a través de la organización de una pequeña población autónoma, en el que el carácter de los habitantes había de ser moldeado por la influencia paralela del Estado y la Iglesia, en un marco espacial que favoreciese el desarrollo de relaciones comunitarias según las pautas definidas por el Régimen.
Para este propósito es fundamental la explotación de los valores estéticos y culturales: Esquivel supone un esfuerzo de aproximación de Alejandro de la Sota a un lenguaje arquitectónico popular, manifiesto en la adopción de invariantes de la arquitectura del lugar que, según el autor, fueron asimilados a través de viajes por Andalucía.

En Esquivel se hace uso de formas propias de la arquitectura popular andaluza, intentando racionalizarlas y deduciendo su lógica constructiva. A pesar de los elementos figurativos que acompañan a las puertas, balcones, ventanas, soportales, cubiertas, chimeneas, muros, tapias, etc. éstos adquieren una nuevo sentido generando un universo formalmente integrado, muy coherente y de evidentes valores plásticos. Toda esta nueva imagen está argumentada por una construcción tradicional que consagra al muro de carga encalado y a las cerrajerías de hierro forjado. La imagen no contradice la organización funcional de Esquivel, donde trasciende una idea de modernidad, separándose los recorridos entre peatones y, entonces, carros y coches.

Esto no es incompatible con la búsqueda, intencionada y expresa por parte del propio autor, de un notorio efecto de monumentalidad, conseguido a través de la creación del fondo de la fachada porticada de las viviendas de comerciantes hacia la carretera. Ésta resuena en la fachada principal del Ayuntamiento, que replica el mismo pórtico adornándolo con elementos figurativos.
Igualmente, la Iglesia resuelve con sencillez y rotundidad el propósito de monumentalidad. Especialmente interesante resulta la presencia de la torre, que esquematiza la composición de las torres de iglesia del Suroeste andaluz construidas tras el terremoto de 1755; recreaciones rurales de la Giralda de Sevilla.

Esquivel supone un hito dentro de la producción del Instituto Nacional de Colonización, pues Alejandro de la Sota consiguió romper la ortodoxia relativa a la ordenación de los espacios públicos con su plaza abierta hacia el Sur. A partir de esta experiencia, se constató una apertura en los criterios del INC que favorecieron la experimentación, y que se ejemplificaría en los pueblos de Vegaviana (1954), obra de José Luis Fernández del Amo, y Llanos del Sotillo (1956), obra de José Antonio Corrales.


Datos históricos

El Instituto Nacional de Colonización, organismo franquista que promovió la transformación agraria por la puesta en riego de las tierras, dictó mediante circulares internas, disposiciones derivadas de las redactadas por el ingeniero agrónomo Miguel Cavero durante la República, que unificaban criterios de ordenación tanto en lo referente a la ubicación (con centro cívico, zona verde y zona residencial), tamaño, dotaciones básicas (iglesia, ayuntamiento, escuela, comercio, industrias artesanas, asistencia sanitaria), espacios públicos y circulaciones (que solían separar las de personas de las animales, como el modelo de la manzana Radburn de Stein y Wright de 1928) posibilitándose la diversidad que evitaba la repetición formal.

Junto a las preferencias de José Tamés por incorporar elementos tradicionales de cada zona, rematando perspectivas con edificios singulares y componiendo las manzanas con variedad de tipos arquitectónicos de planta racionalizada, simplificando los detalles de la arquitectura de gusto popular. Todo ello contaba con antecedentes europeos recogidos en la unidad de relación vecinal mínima por el norteamericano Clarence Perry, la ¿neighbourhood unit¿, asumido por el urbanismo organicista de Eliel Saarinen (1943), y que trae a España Gabriel Alomar con la Teoría de la Ciudad.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

AMORES CARREDANO, Fernando; FERNÁNDEZ LACOMBA, Juan. Jorge Bonsor y su colección: un proyecto de museo. IAPH. Consejería de Cultura, 1995. 1136-1867.

CALZADA PÉREZ, Manuel . Itinerarios de Arquitectura 3. Pueblos de Colonización I: Cuenca del Guadalquivir y Cuenca del Mediterráneo Sur. Fundación de Arquitectura Contemporánea, 2007. 84-611-4189-X.

PINTO PUERTO, Francisco; GUERRA SARABIA, Inmaculada. Miradas cruzadas. Arte e ideología en la configuración del poblado de colonización de Esquivel. 372.

SOTA MARTÍNEZ, Alejandro de la. Alejandro de la Sota. Arquitecto. Ediciones Pronaos, 1989. 84-85941-05-5.

Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 1999.

Información documental

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. CAPILLA RONCERO, Ignacio; RAMOS CARRANZA, Amadeo; SÁNCHEZ-CID ENDÉRIZ, José Ignacio, Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Sevilla. Poblado de colonización Esquivel, 2007.



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