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NAVEGACIÓN DE REGISTROS 1 de 3| primera imagen anterior siguiente última imagen
Imagen de Caserío de Isla Mínima Más imágenes Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Caserío de Isla Mínima
Otras denominaciones: Cortijo Escobar, propiedad del Marqués de Olaso Código: 01410790042
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Puebla del Río (La)

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Imagen de Caserío de Isla Mínima Más imágenes Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Caserío de Isla Mínima
Otras denominaciones: Cortijo Escobar, propiedad del Marqués de Olaso Código: 01410790042
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Puebla del Río (La)

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Haciendas Actividad agropecuaria Edad Contemporánea 1925

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Traver y Tomás, Vicente Proyecto 1925

Descripción

Conocido como Cortijo de Escobar, al ser el apellido del comprador en los años 20 del caserío de Isla Mínima, la isla del Bajo Guadalquivir formada en la década de 1870 con la Corta de los Jerónimos, es una de las obras más señaladas de Vicente Traver, figura destacada del regionalismo sevillano del primer tercio del siglo XX, que hace patente sus ensayos en el ámbito neobarroco (tomados del Levante con detalles del barroco francés), aplicados en esta ocasión a una explotación ganadera, en la que se encontraban casas dispersas de tipo vasco poco utilizables en la reforma, realizada entre 1918 y 1925, proyectando una organización en torno a un enorme patio de labor rectangular conformado en dos de sus lados con dependencias agrarias de grandes naves, casi conventuales, de graneros y cuadras, y que reserva uno de sus lados menores para el costado del caserío señorial.

La arquitectura de la marisma tiene un sistema de implantación diferente, que en este caso se acentúa con la explotación ganadera, tendiendo las instalaciones a la dispersión. El caserío principal tenía capilla con artesonados, pero su estado ruinoso y el expolio sufrido motivó su incorporación como una dependencia más de la casa.

Se construye en 1955-1956 la Pequeña Maestranza, lo más tardío del conjunto, con interesantes azulejos antiguos. Las cuadras y otras instalaciones se sitúan perimetralmente a una gran plaza de labor presidida por una imagen de la Virgen del Rocío.

El Poblado de Isla Mínima o Escobar se construyó para los trabajadores del cortijo, con imagen unitaria. El acceso tanto al cortijo como al poblado se realiza desde un único lugar de llegada en el que destaca una excelente cruz de forja, que deja a la derecha el poblado y a la izquierda el caserío.


Datos históricos

El caserío de Isla Mínima es uno de los más interesantes ejemplos de la arquitectura del agro andaluz gracias a diversas razones de las que destacan su monumentalidad ¿de corte regionalista¿, la variada funcionalidad arrocera y ganadera de sus instalaciones, su perfecto estado de conservación y el conocimiento de la génesis histórica de la finca y el caserío, que si bien al parecer pudiera remontarse al siglo XVIII, responde en su configuración actual a los comienzos del siglo XX. Acerca de este último extremo es obligado remitir al análisis realizado por Florencio Zoido Naranjo.

La aparición geográfica de esta isla rodeada de canales, con una superficie de 2.300 ha, se remonta a finales del siglo XIX, cuando la realización de la corta de los Jerónimos la separó de Isla Mayor. En 1910 el marqués de Olaso, su propietario, solicitó al Ministerio de Fomento la concesión de agua para poner en regadío parte de la enorme superficie de la finca, pensando dejar el resto para ganadería. En 1911 se aprobó su proyecto, que consistía en una toma de agua desde el comienzo de la corta de los Jerónimos, un canal principal y nueve canales secundarios con las correspondientes ramificaciones. Una vez construida la referida infraestructura el marqués encargó la realización de un enorme caserío al arquitecto Vicente Traver, que en plena eclosión regionalista levantó, concluyéndolo en 1927, un complejo constructivo en la línea de las grandes explotaciones que proliferaron a comienzos de la centuria y de las obras de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Por último, hay que referir que después de la Guerra Civil, en 1940, José Escobar compró 1.000 ha de la finca ¿la mitad sur de Isla Mínima¿, en las que levantó el poblado Escobar, estando ambas explotaciones en la actualidad en manos de sus herederos. En 1944 José Escobar trajo a Isla Mínima la ganadería de Graciliano Pérez Tavernero, que había comprado cinco años antes. El traslado de las reses desde la sierra de Madrid a las marismas del Guadalquivir tuvo un carácter casi épico, dándose la circunstancia de que se empleó por vez primera el tren como medio de transporte para tan singular "mercancía". Asimismo, ubicó en la finca una ganadería de caballos cartujanos: Por último, debió impulsar algunas reformas en las edificaciones de Isla Mínima para adaptarlo a estas funciones ganaderas.

Del caserío de Isla Mínima contamos no sólo con una planta del propio arquitecto sino también con una referencia escrita, lo que nos permite que sea el propio autor el que explique su arquitectura. Así, dice Vicente Traver: La base es un gran patio con un lado abierto frente al río, y en sus tres costados, viviendas y maquinarias, cuadras y boxes y la casa-habitación, con capilla y jardines. Toda la construcción es sencilla sirviéndose de paramentos blanqueados, molduras muy simples y grandes contrastes de luz y sombra.

La casa tiene una galería de columnas de mármol. En el jardín hay pérgolas, estanque, muro y portada al fondo, y una fuente de mármol rojo, sobre la que campea airosamente un amorcillo en bronce, del Verrochio. Desde el hall o gran zaguán, que es también biblioteca, con columnas y arcos íntimamente ligados a toda la arquitectura sevillana, solería de ladrillos y azulejos, puertas talladas y grandes vigas de madera en el techo, se ven pasar a través del reverbero del sol que luce en estos campos, como navegando sobre tierra, y a pocos metros de la casa, los barcos que dan vida al gran puerto sevillano del Guadalquivir.


Datos históricos

El caserío de Isla Mínima es uno de los más interesantes ejemplos de la arquitectura del agro andaluz gracias a diversas razones de las que destacan su monumentalidad ¿de corte regionalista¿, la variada funcionalidad arrocera y ganadera de sus instalaciones, su perfecto estado de conservación y el conocimiento de la génesis histórica de la finca y el caserío, que si bien al parecer pudiera remontarse al siglo XVIII, responde en su configuración actual a los comienzos del siglo XX. Acerca de este último extremo es obligado remitir al análisis realizado por Florencio Zoido Naranjo.

La aparición geográfica de esta isla rodeada de canales, con una superficie de 2.300 ha, se remonta a finales del siglo XIX, cuando la realización de la corta de los Jerónimos la separó de Isla Mayor. En 1910 el marqués de Olaso, su propietario, solicitó al Ministerio de Fomento la concesión de agua para poner en regadío parte de la enorme superficie de la finca, pensando dejar el resto para ganadería. En 1911 se aprobó su proyecto, que consistía en una toma de agua desde el comienzo de la corta de los Jerónimos, un canal principal y nueve canales secundarios con las correspondientes ramificaciones. Una vez construida la referida infraestructura el marqués encargó la realización de un enorme caserío al arquitecto Vicente Traver, que en plena eclosión regionalista levantó, concluyéndolo en 1927, un complejo constructivo en la línea de las grandes explotaciones que proliferaron a comienzos de la centuria y de las obras de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Por último, hay que referir que después de la Guerra Civil, en 1940, José Escobar compró 1.000 ha de la finca ¿la mitad sur de Isla Mínima¿, en las que levantó el poblado Escobar, estando ambas explotaciones en la actualidad en manos de sus herederos. En 1944 José Escobar trajo a Isla Mínima la ganadería de Graciliano Pérez Tavernero, que había comprado cinco años antes. El traslado de las reses desde la sierra de Madrid a las marismas del Guadalquivir tuvo un carácter casi épico, dándose la circunstancia de que se empleó por vez primera el tren como medio de transporte para tan singular "mercancía". Asimismo, ubicó en la finca una ganadería de caballos cartujanos: Por último, debió impulsar algunas reformas en las edificaciones de Isla Mínima para adaptarlo a estas funciones ganaderas.

Del caserío de Isla Mínima contamos no sólo con una planta del propio arquitecto sino también con una referencia escrita, lo que nos permite que sea el propio autor el que explique su arquitectura. Así, dice Vicente Traver: La base es un gran patio con un lado abierto frente al río, y en sus tres costados, viviendas y maquinarias, cuadras y boxes y la casa-habitación, con capilla y jardines. Toda la construcción es sencilla sirviéndose de paramentos blanqueados, molduras muy simples y grandes contrastes de luz y sombra.

La casa tiene una galería de columnas de mármol. En el jardín hay pérgolas, estanque, muro y portada al fondo, y una fuente de mármol rojo, sobre la que campea airosamente un amorcillo en bronce, del Verrochio. Desde el hall o gran zaguán, que es también biblioteca, con columnas y arcos íntimamente ligados a toda la arquitectura sevillana, solería de ladrillos y azulejos, puertas talladas y grandes vigas de madera en el techo, se ven pasar a través del reverbero del sol que luce en estos campos, como navegando sobre tierra, y a pocos metros de la casa, los barcos que dan vida al gran puerto sevillano del Guadalquivir.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

VILLAR MOVELLAN, Alberto. Arquitectura del Regionalismo en Sevilla: 1900-1935. Diputación Provincial, 1979. 84-500-3335-7.

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. PAVÓN TORREJÓN, Guillermo; Fernando Quiles García, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Finca Isla Mínima, 2009.

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. CAPILLA RONCERO, Ignacio; RAMOS CARRANZA, Amadeo; SÁNCHEZ-CID ENDÉRIZ, José Ignacio, Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Sevilla. Caserío de Isla Mínima, 2007.





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