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Imagen de Cortijo La Compañía Más imágenes Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cortijo La Compañía
Código: 01410790043
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Puebla del Río (La)

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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cortijo La Compañía
Código: 01410790043
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Puebla del Río (La)

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Cortijos Actividad agropecuaria Edad Contemporánea

Descripción

Puede considerarse una muestra de un singular modelo agrario surgido en las marismas del Guadalquivir en el siglo XX: las edificaciones al servicio del cultivo del arroz, que emplean fórmulas cercanas a las de la arquitectura industrial, con una organización, técnicas y materiales propias de esta centuria.

El nombre de La Compañía lo debe a ser de una asociación de arroceros que se une aportando cada uno tierras de su propiedad en busca de una mayor productividad y que adquieren el caserío en los años 40 a la familia Murube. Las edificaciones son todas del siglo XX, presentando anteriormente panadería y cuartel, actualmente desaparecidos. La parte más antigua son las dependencias de oficinas. La capilla del cortijo se utilizaba para actos religiosos de los propietarios, celebrándose en ella incluso Primeras Comuniones y la boda de un trabajador.

Destacable es el molino de arroz, un poderoso volumen prismático que apuesta por la limpieza decorativa, los huecos de importantes dimensiones y regulares proporciones, con una interesante labor de cerrajería. El caserío doméstico ha sustituido recientemente las tejas de las cubiertas, perdiendo calidad en su imagen.

Dos cuidados postes cilíndricos marcan el acceso al cortijo. Sobre ellos se conservan sendos azulejos con igual leyenda: "Inv. Eusebio Bertrand/ y Serra S. A. / Explotación agrícola/ Cortijo La Compañía", en clara referencia a su propietaria Ebys S. A. Tras un largo camino, y a la derecha, aparece un primer conjunto edificatorio cuyo primer elemento es una casa de dos plantas que en origen fue vivienda del encargado y que hoy ocupa un arrendatario. Desde antiguo hubo un arrendatario que explotaba en este sector de la finca una huerta y vivía en una choza, que todavía se observa en fotografías aéreas de los años 80. Más allá se encuentra la amplia capilla, proporcional a la extensa población que tuvo la finca, unas 1.500 personas en plena temporada. Tiene una ancha portada coronada por una espadaña, destacando en su interior la armadura de madera y la pintura mural del presbiterio, una copia de una Inmaculada de Murillo.

Por último, en este primer núcleo aparece un conjunto de tres viviendas adosadas para trabajadores de la finca, con un pequeño patio trasero, y el colegio, que sobresale en altura y que actualmente es la oficina del encargado, conservándose todavía los pupitres en la capilla. Las aludidas fotografías aéreas muestran que a las tres viviendas referidas se sumaban originalmente otras dos a escasos metros, la del panadero y la del pagador de la explotación. También, detrás de ellas se levantaba un gran horno de pan y, significativamente, la casa cuartel de la Guardia Civil, de dos plantas.

El camino de acceso termina, al fondo, en la vivienda de los propietarios, un gran chalet de construcción posterior al resto de los edificios y de escaso interés arquitectónico, del que destaca su amplio mirador.

Otro bloque edificatorio está formado por una enorme y racional estructura de doble patio y también de dual utilidad, residencial y ganadera. El primer patio lo configuran modestas viviendas destinadas a los trabajadores, encontrándose originalmente al fondo del mismo la carpintería y el denominado "cuarto de los arreos". La crujía trasera de estos patios es un largo tinao con un abrevadero corrido y el suelo ligeramente inclinado, con un canal de evacuación de residuos. El segundo patio está rodeado de las dependencias ganaderas: a la derecha se abren las cuadras, al fondo hay otro tinao, en este caso articulado por arcos transversales, al igual que un tercer tinao situado a la izquierda, que aún conserva las pesebreras. Este último comunica con un pequeño corral cercado en el que aparece un cajón de embarque. Este gran núcleo residencial y ganadero, en la actualidad en desigual estado de conservación, va a ser próximamente derribado y sus escombros utilizados en la defensa que se quiere levantar ante el río, ya que la finca ha perdido en los últimos años una considerable superficie debido a los desplazamientos del cauce del Guadalquivir.

El núcleo principal de la explotación es el espectacular complejo destinado a la producción del arroz, verdadera instalación fabril donde se llevaba a cabo hasta la fase de envasado. En un extremo se levanta el secadero de arroz, consustancial a este tipo de explotaciones, configurado por tres naves cubiertas de uralita, alojándose en la central, más alta, la maquinaria de secado por aire caliente. Una vez seco, el arroz se trasladaba por medio de una cinta continua elevada hasta una inmensa nave diáfana; allí se limpiaba y clasificaba en espera de ser molido o envasado.

Por último, en el extremo de este complejo se levanta el molino, que tiene cuatro plantas y es el elemento más elevado y sobresaliente del caserío, cuya presencia es excepcional en los cortijos arroceros de la zona. Este molino todavía conserva la maquinaria, aunque ya no está en uso. Junto al molino de arroz se disponen dos naves menores paralelas, cubiertas de teja plana, donde se almacena el arroz previamente envasado.


Datos históricos

La denominación de la explotación se relaciona con la Compañía Hispalense de Revalorización del Guadalquivir, fundada en la década de 1920 por el rey Alfonso XIII con capital inglés y cuya finalidad era convertir en tierras fértiles la pantanosa y cercana Isla Mayor. Esta empresa declinó durante la II República y fue de nuevo retomada durante la Guerra Civil por el general Queipo de Llano, quien de esta forma pretendía aliviar la carencia de arroz producida por el hecho de que Valencia formara parte de la España republicana. E

sta política continuó en la inmediata posguerra, momento en el que desempeñó un importante papel la Compañía Agropecuaria del Guadalquivir, que impulsó la colonización de la zona en gran medida por agricultores levantinos y mediante las parcelas de mediana extensión antes aludidas.

El enorme porte de la Compañía casi llevaría a entenderlo como una pequeña y planificada agrociudad contemporánea, vinculada en origen a una explotación mayor que la actual, ya que llegó a abarcar una superficie de más de 1.500 ha. Su caserío es de tipo disgregado, configurado por cuatro núcleos edificatorios levantados en los años 40 del siglo XX. En 1940 la finca fue comprada por sus actuales propietarios y a partir de ese momento fue adquiriendo su presente configuración.


Datos históricos

La denominación de la explotación se relaciona con la Compañía Hispalense de Revalorización del Guadalquivir, fundada en la década de 1920 por el rey Alfonso XIII con capital inglés y cuya finalidad era convertir en tierras fértiles la pantanosa y cercana Isla Mayor. Esta empresa declinó durante la II República y fue de nuevo retomada durante la Guerra Civil por el general Queipo de Llano, quien de esta forma pretendía aliviar la carencia de arroz producida por el hecho de que Valencia formara parte de la España republicana. E

sta política continuó en la inmediata posguerra, momento en el que desempeñó un importante papel la Compañía Agropecuaria del Guadalquivir, que impulsó la colonización de la zona en gran medida por agricultores levantinos y mediante las parcelas de mediana extensión antes aludidas.

El enorme porte de la Compañía casi llevaría a entenderlo como una pequeña y planificada agrociudad contemporánea, vinculada en origen a una explotación mayor que la actual, ya que llegó a abarcar una superficie de más de 1.500 ha. Su caserío es de tipo disgregado, configurado por cuatro núcleos edificatorios levantados en los años 40 del siglo XX. En 1940 la finca fue comprada por sus actuales propietarios y a partir de ese momento fue adquiriendo su presente configuración.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. PAVÓN TORREJÓN, Guillermo; Fernando Quiles García, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Cortijo la Compañía , 2009.

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. CAPILLA RONCERO, Ignacio; RAMOS CARRANZA, Amadeo; SÁNCHEZ-CID ENDÉRIZ, José Ignacio, Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Sevilla. Cortijo La Compañía, 2007.





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