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Imagen de Jefatura Superior de Policía Más imágenes Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Jefatura Superior de Policía
Código: 01410910260
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
01410910200 Centro Histórico de Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Edificios dotacionales Seguridad Edad Contemporánea 1961/1962

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Monserrat Ballesté, Ramón Proyecto y Dirección de obras 1962
Arquitectos López de Asiaín Martín, Jaime
Arquitectos Díaz Domínguez, Ángel

Descripción

La construcción del edificio de la Jefatura Superior de Policía supuso un hito en la introducción de la arquitectura del Movimiento Moderno en el centro histórico de la ciudad de Sevilla, de manera especial por la polémica que originaron las obras de apertura de espacios de escala desacostumbrada en su tejido.

El edificio ocupa una posición privilegiada en el centro de la ciudad, ocupando el solar que desde el siglo XIX sirvió de alojamiento al Cuartel de Artillería de San Hermenegildo hasta su derribo en la década de 1950 y la apertura de la plaza de la Concordia (entonces 18 de Julio) entre las plazas del Duque de la Victoria y de la Gavidia. Por su posición, fue el primer edificio encargado de formalizar la fachada de la nueva plaza, siendo necesario entenderlo de manera indisociable con el espacio público según estrategias de proyecto emanadas de su programa como edificio público:

La fragmentación del programa del edificio en varios volúmenes, que en plena asunción de un presupuesto de claridad, asumían las diferentes funciones: públicas (2 plantas), administrativas (4 plantas) y privadas (dos plantas adicionales sobre el edificio administrativo). Este último volumen, de mayor altura, perteneciendo al cuerpo administrativo principal, aparece resaltado como resultado de un cuidadoso ejercicio de composición, al interrumpirse el anillo de la planta de oficinas con la supresión de un módulo estructural que deja vista la escalera principal. De esta manera, se conseguía dar una respuesta diferenciada a los diferentes espacios urbanos hacia los que se vuelca:

Hacia la plaza de la Concordia, ofreciendo el testero ciego del volumen de mayor altura, en una apuesta por la abstracción que se intensificaba gracias a la incorporación de las celdas de detención, carentes de huecos en fachada, a la planta superior del cuerpo de cuatro alturas. De esta manera, este nuevo espacio público quedaba consecuentemente caracterizado por una imagen moderna, que por su carácter de manifiesto, supone para la ciudad un enorme valor patrimonial.

Hacia la calle Teniente Borges, que se dirige en dirección Oeste con su continuación en Virgen de los Buenos Libros, el edificio se muestra en dos alturas, favoreciendo una sutil transición volumétrica hacia el tejido menudo del barrio de San Vicente.

Mientras tanto, hacia la calle San Juan de Ávila, se produce una transición igualmente controlada desde el cuerpo de atención al público hasta el volumen administrativo de cuatro alturas, evitando asomar a esta calle estrecha el volumen elevado del cuerpo de viviendas. También en sentido compositivo, es de resaltar el cuidado en la composición del paso desde el muro cortina artesanal del cuerpo de menor altura al aplacado de piedra del volumen administrativo. La atención hacia esta calle, a la que no se pretendía convertir originariamente en ¿trasera¿, se mostraba en la apertura del patio de servicio hacia la misma, tal y como aparece en el proyecto original de Ramón Montserrat.
El cierre de este espacio, requerido por razones de seguridad, es perfectamente reversible, con la posibilidad de recuperar una situación de diálogo entre el espacio interior del solar con la calle.

La conexión con el nivel de calle hacia la plaza de la Concordia queda marcada por la creación de un potente zócalo de piedra que marca la condición oficial del edificio, así como por la especial atención que se presta al acceso a la zona de público desde la plaza. Un sutil retranqueo permite la creación de un jardín frontal, poblado con frondosa vegetación, que sirve de espacio de transición, desde el cual asciende una ligera y sencilla escalera metálica hacia el vestíbulo.

La proyección cívica del edificio se revela de forma completa en este espacio, ofreciéndose, a través de su frente acristalado, una completa transparencia del patio público hacia la calle, que resulta un valor arquitectónico de primer nivel. Las imagen de diafanidad que desde el poder estatal se pretendía dar a la cosa pública quedan expresadas a través de la exhibición del interior del edificio a la nueva plaza. Esta proyección urbana del funcionamiento del edificio se completaba con la disposición del acceso al patio del área administrativa, cerrada al público, que se realiza con discreción desde la calle Juan de Ávila.

La implantación del edificio fue el detonante para una serie de operaciones urbanas que alteraron completamente los ejes comerciales y de actividad pública de la ciudad. Una vez finalizada la construcción de la Jefatura Superior de Policía en el año 1964, se inició la demolición de los palacios de Sánchez-Dalp, de Medina Sidonia y de los marqueses de Palomares para hacer hueco al nuevo centro comercial de El Corte Inglés.

Esta operación, junto a la apertura contemporánea de la calle Imagen a finales de los años 1950, contribuyó a la creación de un nuevo eje de equipamientos y dotaciones en dirección Este-Oeste que vino a reforzar la centralidad de esta área, desplazando el centro de gravedad de la ciudad desde la plaza Nueva a el cruce con el tradicional eje Norte-Sur de la calle Sierpes en la Campana.

El edificio de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla resulta ser un ejemplo destacado de la apertura de la arquitectura española a corrientes llegadas desde Europa Occidental y los Estados Unidos, y en especial de la revisión de los presupuestos de la modernidad que se produjo a partir del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) celebrado en Dubrovnik en1956, así como la influencia de arquitectos como Arne Jacobsen y Eliel Saarinen.

Esta revisión afectó a todos los paradigmas que, centrados en el objeto arquitectónico, habían sido considerados inamovibles para la producción arquitectónica anterior a la Segunda Guerra Mundial. Cuestionadas las premisas del funcionalismo y del Estilo Internacional, una renovada atención a la historia y la antropología, a la dimensión urbana del proyecto arquitectónico, así como a la materialidad, marcaron el nuevo curso de la arquitectura del Movimiento Moderno, cuya recepción en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó el arquitecto Ramón Montserrat, fue especialmente intensa debido a la ascendencia de personajes como José Antonio Coderch, Oriol Bohigas y Josep María Sostres, entre otros.

La atención a la historia de la arquitectura de la ciudad donde se inserta el edificio es evidente en la incorporación de dos patios, uno para la zona de atención al público y otro para las dependencias administrativas, que sirven de elementos articuladores del funcionamiento del conjunto. Estas referencias se hacen compatibles con el desarrollo de un programa funcional complejo, que incluía:

- Dependencias de atención al público, de emisión del Documento Nacional de Identidad y Pasaportes, alojadas en el cuerpo de dos plantas de altura alrededor del patio público, marcadas por el artesanal muro cortina de fachada y particiones ligeras que buscaban transmitir una imagen de transparencia y diafanidad para la institución.

- Oficinas de administración de la Policía, alrededor del patio de funcionamiento interno, con un carácter naturalmente más hermético hacia el exterior, en el cuerpo de cuatro plantas de altura, organizado en una doble crujía con pasillo central a cuyos lados se disponían las dependencias alternativamente, bien hacia el exterior o hacia el mencionado patio de operaciones.

- Vivienda para el Jefe Superior de Policía en la coronación del edificio, marcando el cuerpo vertical de mayor altura que se eleva sobre la crujía sur del volumen de funcionamiento interno.

- Retén de guardia y dependencias de calabozos, localizadas en la parte superior del cuerpo de cuatro plantas de altura hacia la plaza de la Concordia, y que permiten la introducción del plano opaco de fachada hacia la plaza de la Concordia, anteriormente mencionado

- Aparcamientos para los vehículos oficiales.
Siguiendo un criterio de eficiencia, flexibilidad, y también en búsqueda de una mayor transparencia, la estructura del edificio fue construida en acero, con pilares metálicos empresillados, que en su momento también representaron la adecuación tecnológica de la arquitectura oficial a la nueva orientación de la economía y del sector de la construcción.

La materialidad del edificio está marcada por el empleo del acero, el vidrio, y el revestimiento de piedra. Partiendo del zócalo de piedra, que instituye una imagen de fortaleza a la que la institución no deseaba renunciar, se elevan los diferentes volúmenes: el de acceso al público, delimitado por un muro cortina de construcción artesanal, compatible con los medios técnicos disponibles en el momento; el de administración, que combina el acero en las carpinterías con el revestimiento en piedra caliza blanca para los paños opacos; y el cuerpo central, de mayor altura, que hacia la plaza ofrece exclusivamente un testero ciego revestido de la misma piedra caliza.

La fachada a la plaza concentra la carga significativa de esta composición, si bien en la calle de San Juan de Ávila el tratamiento de la fachada cobra también un protagonismo especial, toda vez que se procura, de manera cuidada, favorecer la transición desde la mayor opacidad del cuerpo de administración hacia la transparencia del cuerpo de atención al público. Esto constituye un ejercicio de composición de primer nivel, en la línea de la abstracción que abrió en Tarragona Alejandro de la Sota con su edificio del Gobierno Civil.

Se considera que el edificio de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla constituye un testimonio excepcional de un período de la historia social y política de España, hecho que ha motivado el reconocimiento de su valor patrimonial a través de su inclusión en prestigiosos registros y estudios realizados hasta ahora en materia de Patrimonio Contemporáneo a nivel andaluz, español y mundial:
Es importante destacar que la defensa de la condición patrimonial del edificio no acaba en el inmueble, sino que implica un reconocimiento de la proyección que la arquitectura del Movimiento Moderno tuvo en la modernización de la sociedad española en la segunda mitad del siglo pasado. Esta tarea cobra especial relevancia en una ciudad como Sevilla, en la que la introducción de la arquitectura del Movimiento Moderno fue siempre objeto de controversia, como referentes de sobriedad en un centro histórico embriagado por interpretaciones tan excluyentes como ilusorias de la Historia de la Arquitectura.

Dentro de la atención que merecen estos valores, es necesario resaltar su absoluta vigencia para fomentar de manera coherente la modernización de la sociedad contemporánea. En este sentido, el abandono al que se ha visto abocado de forma incomprensible el edificio resulta sintomático de una negación de la trascendencia de la modernidad en la conformación de la sociedad contemporánea, y en especial en una ciudad como Sevilla en la que el peso de las ¿certezas¿ de la interpretación desprejuiciada de la historia eclipsa presencias como este edificio, de trascendencia a nivel nacional e internacional.

El edificio muestra un avance rápido del proceso de degradación al que se ha visto sometido desde el cese de su actividad en el año 2003. Los efectos del abandono se hacen patentes por la confluencia de diferentes factores que en absoluto han ido a favor de la preservación de un inmueble de la significación de la Jefatura de Policía. En primer lugar, la permisividad a su ocupación y vandalización ha sido un factor clave, que ha permitido el expolio de materiales constructivos. De igual manera, la exposición a las inclemencias del tiempo a través de las ventanas abiertas o rotas es un factor que ha acelerado la degradación del edificio.

No ha servido precisamente de ayuda la cubrición ¿artística¿ del edificio para tapar la vergüenza de su ruina: el abandono consciente del inmueble, la falta de vigilancia, ha aumentado recientemente con la desaparición de varios tramos del cerramiento provisional de acero galvanizado que rodea al edificio desde 2003, de manera que el interior del edificio se expone, más que nunca, a una vandalización definitiva. La falta de mantenimiento ha provocado el desprendimiento de parte del revestimiento de piedra, lo cual ha motivado la adopción de medidas de protección (redes) que impidan la caída de fragmentos de la fachada a la vía pública.

Hecha esta consideración, es importante recalcar que la prolongación de la situación de abandono por más tiempo llevará irreversiblemente a la ruina del edificio. Su rehabilitación, acorde con el reconocimiento a los valores patrimoniales del edificio, se plantea como una tarea urgente y necesaria, que devuelva a la ciudadanía de Sevilla un ejemplo de la arquitectura contemporánea de máximo nivel para su disfrute, según los usos que originariamente les ha designado el planeamiento municipal.

El edificio mantiene aún sus valores más allá del alcance del deterioro resultante del abandono. La recuperación de las partes deterioradas sería posible, dada la disponibilidad de la documentación del proyecto, la sencillez de su estructura y el pragmatismo de su ejecución material. La urgencia de la actuación es máxima, para contrarrestar cuanto antes la lamentable, inexplicable e indigna decadencia del edificio.


Datos históricos

El edificio de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, obra del arquitecto Ramón Montserrat Ballesté, fue proyectado y construido entre los años 1961 y 1962, como muestra de las nuevas aspiraciones de cambio que en lo político, lo económico y lo social se habían iniciado en España durante la década de 1950 y que se concretaron con el Plan de Estabilización de 1959.

A partir de la construcción en 1957 del edificio del Gobierno Civil de Tarragona, obra de Alejandro de la Sota, la modernidad haría acto de presencia en la arquitectura oficial, abriendo una corriente en la que la Jefatura Superior de Policía de Sevilla se inserta de forma pionera en Andalucía, seguida por el edificio de Sindicatos de Cabra (Rafael de la Hoz Arderius, 1962), la Casa Sindical de Jaén (José Jiménez Jimena, 1965), y la Autoridad Portuaria de Huelva (José María Morales Lupiáñez, Luis Gómez Estern, Roberto de Juan Valiente, 1962). Un panorama general de renovación de la imagen de la arquitectura pública, que abandonaba los presupuestos reaccionarios de la Autarquía que se plasmaron en obras como el Ministerio del Aire de Luís Gutiérrez Soto y la Universidad Laboral de Gijón de Luis Moya Blanco.

Egresado de la Escuela de Arquitectura de Barcelona en 1956, el arquitecto Ramón Montserrat Ballesté recibió el encargo de la redacción del proyecto por parte de la Dirección General de Seguridad en 1961. Elaborado el proyecto entre los años 1961 y 1962, el arquitecto renunció a dirigir la obra a causa de las condiciones impuestas por la Dirección General de Seguridad, lo que motivó que su ejecución fuese desarrollada entre los años 1963 y 1964 por el prestigioso estudio sevillano ARQUINDE, liderado por los arquitectos Ángel Díaz Domínguez y Jaime López de Asiaín.

La obra fue finalizada en el año 1964, manteniéndose la actividad del edificio hasta el año 2003, cuando el Ministerio del Interior traslada la jefatura de Policía a nuevas dependencias en la ciudad. En este tiempo, el edificio de la Jefatura Superior de Policía se ha consolidado como la muestra más destacada de la introducción de la arquitectura del Movimiento Moderno en el centro histórico de la ciudad de Sevilla, venciendo definitivamente la resistencia que encontraron casos paradigmáticos como el edificio Cabo Persianas (Rafael Arévalo Carrasco, Gabriel Lupiáñez Gely, 1940) de la plaza de la Magdalena tras el final de la Guerra Civil.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito CG BOJA 19/12/2007 248 6

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

CAPILLA RONCERO, Ignacio; SÁNCHEZ-CID ENDÉRIZ, José Ignacio; RAMOS CARRANZA, Amadeo. Arquitectura del Racionalismo en Sevilla: inicios y continuidades. Fundación para la Investigación y Difusión de la Arquitectura, Colegio Oficial de Arquitectos, 2003. 84-931315-7-1.

MOSQUERA ADELL, Eduardo; LÓPEZ DE ASIAÍN MARTÍN, Jaime. El Espíritu de la Tercera Generación en la arquitectura sevillana de los años 60. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, 1996. 84-88988-08-7.

MOSQUERA ADELL, Eduardo; MORENO PÉREZ, José Ramón; PEREZ ESCOLANO, Víctor; PEREZ CANO, María Teresa. 50 años de arquitectura en Andalucía: 1936-1986. Consejería de Obras Públicas y Transportes. Junta de Andalucía, 1987. 84-505-4974-4.

Información documental

Archivo del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea. Provincia de Sevilla. Jefatura Superior de Policía, 2007.



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