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Imagen de Iglesia de San Hipólito Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Iglesia de San Hipólito
Otras denominaciones: Antigua Real Colegiata de San Hipólito ; San Hipólito Código: 01140210111
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Córdoba

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Colegiatas Práctica devocional Edad Media 1347/1399 Gótico (Estilo)
Colegiatas Práctica devocional Edad Moderna 1736/1773 Barroco (Estilo)

Descripción

La antigua Real Colegiata es un complejo arquitectónico de disposición exenta en la trama urbana, compuesto por la iglesia, su torre, la sacristía ubicada tras la cabecera, un patio porticado de acceso y dependencias aledañas para uso religioso. Al exterior el buque del templo es un prisma rectangular con tejado a dos aguas. Las fachadas laterales acusan los tramos de división interior mediante unas fajas resaltadas en parejas que unen el zócalo con la cornisa bajo el alero. En estos tramos se abren tres pisos de vanos.
A los pies de la Iglesia se encuentra la fachada principal que forma un gran rectángulo coronado por frontón triangular. Su ornamentación es a base de pilastras cajeadas pareadas en los extremos y colgantes bajo el centro del frontón, y pequeñas placas recortadas.
La portada, de dos cuerpos y ático, es de piedra arenisca y se asienta sobre el muro realizado en ladrillo estucado y pintado en ocre. Pilastras dobladas y cajeadas sobre quebrados basamentos de piedra negra enmarcan el vano de ingreso. El segundo cuerpo está presidido por una hornacina, de forma abocinada con capialzado avenerado poligonal en la que, sobre una peana, descansa la escultura en piedra del santo titular flanqueada por complejos estípites y jarrones. Este cuerpo remata en una cornisa curva con la clave partida y decorada con un placaje de gota. En una perla ovalada aparece la fecha de construcción: 1730. El remate lo constituye un escudo real con las armas de Castilla y León, rodeado de laurea y sobre-puesto a un fondo de cartelas con volutas diversas. La Iglesia es de una sola nave dividida en cuatro tramos, con crucero y profunda cabecera de remate poligonal. En ella se evidencian dos momentos constructivos: el gótico, al que pertenecen la cabecera y el crucero, y el barroco de los tramos de la nave. La parte medieval, de mediados del siglo XIV, es de fábrica de sillería con bóvedas con nervios decorados con dientes de perro y espinazo burgalés. En el ábside se abren tres ventanales de tracerías góticas que presentan vidrieras contemporáneas con santos de la Compañía de Jesús. Bajo las ventanas laterales se encuentra el acceso a la Sacristía a través de dos portaditas neogóticas. En el primer tramo del presbiterio, alojados en sendos arcosolios, se hallan los sepulcros reales de Fernando IV y su hijo Alfonso XI. Éstos, realizados en el siglo XIX, constan de unos pedestales escalonados de mármol negro sobre los que se apoyan las urnas, de mármol rojo, decoradas con dos pilastras laterales acanaladas que dejan un rectángulo central rehundido para la inscripción y tapas troncopiramidales sobre las que se sitúan cojines con corona y cetro. El crucero, obra gótica aunque transformada en el siglo XVIII, se cubre con bóvedas de crucería simple de nervios de doble bocel y clave central. Los arcos de acceso a las capillas laterales son apuntados y de menor altura que los del presbiterio y la nave.
Las capillas formadas en los brazos del crucero son de planta rectangular y están cubiertas con bóvedas de nervios de bocel con clave central. La situada en el lado del Evangelio, ostenta en el testero un retablo de madera tallada y dorada de columnas salomónicas dedicado a la Inmaculada, ejecutado hacia 1735 por Teodosio Sánchez Cañada y Martín López. Cuenta con un frontal de altar sobre el que se alza un banco con cuatro ménsulas con cabezas de ángeles y puertas de sagrario con crestería neogótica. En las entrecalles se sitúan imágenes manieristas de estética granadina de San Juan Bautista y San Juan Evangelista y en el ático un lienzo de San Rafael.
En la de la Epístola, conocida como capilla de Santiago, hay un retablo barroco dedicado al Sagrado Corazón que hace pareja con el de la capilla de la Inmaculada y es de los mismos autores y cronología. En los laterales están las imágenes de San Francisco Javier y San Francisco de Borja coronados en el ático por un lienzo del Beato San José Pignatelli del siglo XIX. En esta capilla de Santiago se conserva un frontal de altar labrado en piedra de estilo plateresco, con un zócalo de ovas y unos paños rectangulares de floreros con roleos que terminan en atlantes o en animales fantásticos, lirios, tallos con cabras rampantes, salvajes con cuernos de la abundancia, etc. En un nicho de medio punto situado en la pared occidental se encuentran las urnas funerarias de los patronos, la familia González de Aguilar y Fernández de Córdoba, condes de Baena, decoradas con jarrones y roleos sobre los que aparecen dos escudos rodeados por coronas de laurel atadas con cintas. El cuerpo de la Iglesia, que se realizó en el siglo XVIII, está constituido por una nave con cuatro tramos marcados por pilastras de orden gigante que se elevan sobre un zócalo de mármol negro y se coronan con capiteles toscanos a los que se sobreponen placas recortadas. La cubierta es de bóveda de medio cañón con lunetos.
En el último tramo de la nave se dispone un coro alto. El él se conserva un importante órgano barroco de escuela cordobesa del siglo XVIII. Su caja, de madera tallada y policromada, muestra los cinco castillos del instrumento en el cuerpo bajo. El central es mayor y se adelanta en el plano; los intermedios son triples, dispuestos ligeramente en chaflán y cóncavos, y los extremos dobles. Sobre la cornisa, en el ático, el número de castillos se reduce a tres y están flanqueados por escudos. En la pared frontal del coro lucen grandes marcos de abigarra-das yeserías con los retratos de Alfonso XI y su madre. A la nave abren pequeñas capillas que albergan retablos dieciochescos de madera tallada y dorada, dedicados a la Virgen de Fátima, San José, Santa Bárbara y San Hipólito. En planta alta, sobre ellas, se disponen balcones que descansan sobre repisas acodadas con flecos de placajes geométricos, se enmarcan con molduras de perfiles curvos y se protegen con hinchadas barandas de hierro forjado. En el tramo más próximo al crucero abren capillas de mayor desarrollo que las antes citadas. Son de la del Cristo de la Buena Muerte, del lado del Evangelio, y la de Nuestra Señora del Pilar, en el lado de la Epístola.
La capilla del Cristo de la Buena Muerte es de planta cuadrangular y cubierta de bóveda baída. La preside un retablo de hacia 1755 que se eleva sobre un magnífico altar de mármol gris veteado. El retablo es de madera tallada sin policromar y alberga una talla de Ecce Homo de la primera mitad del siglo XVII, la imagen de vestir de la Virgen de los Dolores y otras de santos, destacando la de San Juan Nepomuceno. En las paredes laterales de la capilla se sitúan las imágenes procesionales del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora Reina de los Mártires. En el suelo son de reseñar las dos lápidas funerarias existentes.
La capilla de Nuestra Señora del Pilar, en el lado de la Epístola, se cubre con una bóveda semiesférica y cuenta con un retablo neoclásico de mármol que, además de la Virgen del Pilar, tiene esculturas de San Acisclo y Santa Victoria, Santa Concordia y del Bautizo de San Hipólito. Una lápida visible en el exterior recuerda que el terreno donde la capilla está levantada lo donó el cabildo municipal.
Tras el ábside gótico se dispone la Sacristía barroca también conocida como Salón rojo o Sala capitular , con planta de cruz, cuyos paramentos se estructuran con pilastras cajeadas. Se cubre con cúpula central y en los brazos con tramos de bóveda de cañón con lunetos entre fajones. En ella se conservan pinturas de diferentes épocas y una escultura de Santiago atribuida a Duque Cornejo.
La denominada Sacristía nueva es un recinto que conecta el claustro con la capilla de Santiago, en el crucero de la Iglesia. Tiene cubierta abovedada y contiene pinturas de interés, entre las que destaca un apostolado del siglo XVII atribuido a Pablo de Céspedes.
Tras la Sacristía barroca está la torre, de planta cuadrada y tres cuerpos. El bajo es un basamento macizo que se separa del siguiente por una moldura gótica; el segundo es de sillería y presenta los marcos acodados y salientes de dos ventanas ciegas que, en la cara oriental, flanquean un escudo de Castilla y León coronado y con toisón. El cuerpo superior o de campanas se separa del inferior con cornisa a la que se sobreponen placas recortadas, es más estrecho y se circunda de una baranda de forja. La torre termina en cubierta plana sobre la que se yergue una pequeña espadaña. En el cuadrante sur del conjunto edificatorio se disponen dependencias en torno a un claustro que posee acceso desde el exterior. La portada de éste consta de dos cuerpos, uno bajo, de la altura de la cerca de cerramiento, y otro alto sobresaliendo sobre ella. En el cuerpo bajo se abre la puerta, en arco rebajado, enmarcada por molduras de perfil mixtilíneo y flanqueada por volutas. El cuerpo alto ostenta un escudo rematado con corona real y orlado por el collar del Toisón, en el que figura la fecha de 1730.
El claustro es de planta rectangular, con cinco arcos de medio punto en los lados largos y tres en los cortos. Las arquerías apoyan sobre soportes abalaustrados compuestos de un pedestal prismático de ocho caras y un pilar bulboso con basa y capitel toscano que también se achaflana en ocho lados. Las claves y enjutas de los arcos se decoran con placas recortadas.
En la galería oeste se sitúa el sepulcro de Ambrosio de Morales, el humanista cordobés cronista de Felipe II. Realizado hacia 1620 en mármoles de diversas tonalidades, estuvo instalado originalmente en el Convento de los Mártires Acisclo y Victoria, trasladándose a este lugar en 1844. Dispone de un pedestal con inscripciones sobre el que una peana de abultadas molduras cóncavas y convexas soporta una estilizada forma piramidal rematada en una esfera. En la hornacina que engloba el monumento, flanqueado por pilastras y coronado por frontón curvo, figuran inscripciones latinas. Al exterior, el patio barroco presenta un cerramiento de cerca de una sola planta de altura, con cornisa corrida reforzada a intervalos por una especie de gárgolas y coronada por un almenado floreado trilobulado con pétalo central en forma de cruz. Este muro regulariza la fachada norte desde la torre de la Iglesia, tapando los escalonados de la obra gótica y la Sacristía, hasta la esquina de la Avenida del Gran Capitán, en cuya esquina se adosa un kiosco que demuestra la voluntad de integración en su escala y en su zócalo decorado con placas recortadas.
En el lado sur hay otra portada que permite el acceso a las dependencias que rodean el claustro. Es la más sencilla, con un dintel mixtilíneo cuya clave es ocupada por un escudo de forma oval de Castilla y León. Tres perinolas rematan los jarrones sobre las elevaciones de la moldura de enmarque en el centro y lados de la puerta.


Datos históricos

En 1343, Alfonso XI, después de su victoria en la batalla del Salado (1340), comienza a hacer donaciones para la construcción en Córdoba del edificio dedicado a San Hipólito, santo del día del nacimiento del rey, que sería panteón para su padre, Fernando IV y para él mismo. En principio se planteó la fundación como Monasterio si bien, en 1347, culminaría su conversión en Colegiata por concesión del Papa Clemente VI. De estos primeros momentos constructivos data la cabecera, completándose la edificación entre los años 1729 y 1736 en que adquiere la conformación barroca característica que conserva en la actualidad.
En 1852 perdió la condición de Colegiata y, desde fines del siglo XIX, la Compañía de Jesús es usufructuaria del inmueble.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOJA 05/11/2009 216 91

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

CABRERA MUÑOZ, Emilio. La investigación sobre Andalucía medieval cristiana en los últimos veinte años. 1992, pp.33-80.

COMISION PROVINCIAL DE MONUMENTOS HISTORICOS Y ARTISTICOS DE CORDOBA. Monumentos arquitectónicos-artísticos. 1926, p.7.

LUNA, José Carlos de. Manuscritos de la biblioteca provincial : noticia histórica de la Colegiata de San Hipólito. 1923, pp.69-93.

LUQUE RUIZ, Enrique. La Real Colegiata de San Hipólito : relicario de historia y de fe. 1984, pp.191-207.

MOYA ULLDEMOLINS, Joaquín María. Desamortización de bienes eclesiásticos en el municipio de Córdoba : 1798-1808. 1986, pp.15-41.

VALLADAR Y SERRANO, Francisco de Paula. Crónica granadina. 1915, pp.140-142.

VAZQUEZ LESMES, Juan Rafael. Fundación y dotación del Monasterio y Real Colegiata de San Hipólito. 1976, -.

RESOLUCIÓN de 12 de mayo de 2008, de la Di-rección General de Bienes Culturales, por la que se incoa el procedimiento para la inscripción como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento, de la antigua Real Colegiata de San Hipólito de Córdoba. 80.



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