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NAVEGACIÓN
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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Muralla almohade del Jardín del Moro
Otras denominaciones: Jardín del Moro ; Vichira ; Castillo de Tiñosa Código: 01140550031
Caracterización: Arqueológica
Provincia: Córdoba
Municipio: Priego de Córdoba

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías P.Históricos/Etnias
Aljibes Edad Media - Almohades
Aljibes Edad Media - Almorávides
Murallas Edad Media - Almohades
Murallas Edad Media - Almorávides

Descripción

El recinto conocido como "Jardín del Moro" se encuentra en una peña de pendiente muy fuerte y abrupta, donde las únicas modificaciones que parecen haberse hecho al paisaje son las del aljibe en la roca más alta del recinto y la muralla que protege el acceso al mismo por su lado este. La protección por sus otros lados se garantiza gracias a cortados verticales de la roca, pues en menos de 500 metros en la horizontal el desnivel puede alcanzar los 200 metros. Lo austero del lugar, la ausencia de estructuras de habitación del recinto y la escasa o nula horizontalidad del mismo son los caracteres que a primera vista más definen a este lugar.

Respecto a las estructuras de fortificación, destaca la muralla, que en realidad son dos, ya que, aunque forman un solo cuerpo arquitectónico, pertenecen a dos momentos constructivos diferentes, donde la más reciente no hace sino fortalecer a la de construcción más antigua, aumentando el grosor y solidez de la misma. La muralla I (más antigua) tiene una longitud conservada de 25 metros aproximadamente y está realizada con fábrica de tapial y de hormigón, sobre todo en las partes de menos altura, donde las piedras que forman la mezcla son de un tamaño considerable. Para la nivelación del terreno y la cimentación de la obra se han dispuesto piedras sin desbastar en una altura suficiente para asegurar el buen asentamiento de las diferentes tongadas que conformarían la muralla.

Estas tongadas tienen una altura de 65 metros aproximadamente y se formaron con cajones que varían en su anchura desde los 67 hasta los 80 centímetros. La mayor altura conservada de la muralla es de 3,50 metros y la anchura de 85 centímetros. La puerta de acceso se conserva como un vano más de 3 metros de ancho, aunque a juzgar por los restos existentes no debía de superar los 2 metros. No hay indicios de dintel o de arco que rematasen la parte superior de la puerta. Toda la muralla, tanto la superficie interior como la exterior, se encontraba revocada y hoy todavía se aprecian señales de lo que pudo ser una simulación de obra de sillería, mediante el grabado y pintado de sillares en el revoque exterior de la muralla. Este tipo de simulación sería similar a la que se dio en otras fortificaciones como el castillo de El Vacar (Córdoba) o Castillo Anzur (Puente Genil) y tendría un carácter disuasorio o intimidatorio, destinada a hacer creer al enemigo que se disponía de una potente muralla de sillares.

Como testigos del modo de construcción empleado tenemos las huellas dejadas por los traveseros o agujas de los cajones o tapiales usados como moldes para recibir la mezcla de tierra, cal y piedras de diverso tamaño. Estos traveseros han dejado huecos cilíndricos con un diámetro de 7 centímetros que atraviesan la muralla en su espesor. Su disposición es regular y en ocasiones la abertura se hizo mayor al usar posiblemente tejas que, con una piedra plana encima, dejaron su molde en el tapial y en el hormigón. Las dimensiones de estos "semicírculos" son variables. Los más pequeños (20 x 10 centímetros) estarían destinados a facilitar la evacuación de las aguas filtradas en la muralla, pero hay algunos cercanos a la puerta de mayores dimensiones que muy bien pudieran desempeñar el papel de aspilleras (más de 30 x 20 centímetros de espacio útil que atraviesa la muralla). Tanto unos como otros permitían ver el otro lado de la construcción. Esta muralla puede datar de la época almohade.

Respecto a la muralla II, su posterioridad se evidencia porque ciega las aspilleras de la anterior, además de haber lienzos restaurados de aquélla con el tipo de obra (mampostería) de la más reciente. Esta muralla II se conserva en un largo de unos 18 metros para continuar después a intervalos debido a los derrumbes y con una anchura de 1,55 metros. Está construida en mampostería con piedras unidas por medio de argamasa. Estas piedras están careadas al interior y son de tipo medio, aunque para dar consistencia a la obra se han dispuesto grandes bloques de hasta 100 x 40 centímetros. La altura a la que se conserva es de 3,50 metros, y en la parte superior hay restos de un pequeño adarve. Tanto en los extremos como en la puerta, la construcción se muestra especialmente esmerada en la disposición de los bloques y en su solidez. No existen aspilleras o cualquier otro tipo de vanos que no sea el de la puerta. En opinión de R. Carmona, esta segunda muralla más reciente puede ser de la época en que el castillo pasó a manos de la orden de Calatrava, es decir, desde 1281, pero, como indica este autor, por el momento no se puede asegurar a ciencia cierta, ya que este modo de construir también se da en época nazarí.

Otros vestigios de fortificación se encuentran al sureste de los muros, cerca del aljibe. Son pequeños cierres de mampostería hechos en sitios de la roca por donde podía ser más fácil pasar a través de ésta, generalmente más bajos que el resto de dicha roca.

Aparte de estas estructuras de fortificación, en el "Jardín del Moro" se conserva un aljibe de planta rectangular (7,30 metros x 2,30 metros) con una profundidad aproximada de 2,50 metros. Está en parte excavado en la roca y en parte construido con un doble muro que hace un ancho total de 1,20 metros. El interior estaba cubierto con una bóveda de medio cañón (hoy desaparecida) y las paredes conservan restos de un revoque de mortero y estuco rojo para evitar la filtración del agua. Una plataforma de poco más de 50 centímetros. permitía acceder hasta el depósito del agua y unos andenes laterales facilitarían la limpieza del mismo.

Este aljibe, al igual que la muralla, evidencia dos momentos en la construcción, posiblemente relacionados con la ocupación del yacimiento. Los restos de la bóveda son sillares realizados con roca sedimentaria, fácil de trabajar, pero en la construcción las primeras hiladas de la misma son de piedra caliza, desbastada lo suficiente como para permitir que se acoplen unas a otras lo mejor posible. Los sillares que aún se mantienen en los restos de la bóveda aparecen como "parcheados" entre las piedras calizas e incluso se conserva el primer arco hecho con las mencionadas piedras calizas, que tanto abundan en la zona, y no con sillares regulares y mejor trabajados.


Datos históricos

Pedro Alcalá-Zamora había indicado hace más de un siglo que esta fortificación se encontraba "entre tajos horrorosos de la sierra Jalconera... a donde no suben sino alguno que otro cabrero de poca aprensión al riesgo de despeñarse". Antonio Arjona fue el primer investigador moderno que accedió, hacia mediados de la década de 1970, a las ruinas del Jardín del Moro, siguiendo datos ofrecidos por el escritor decimonónico Ramírez y las Casas-Deza. Después presentó, previa sugerencia de M. Nieto Cumplido, la posibilidad de que las ruinas del Jardín del Moro correspondieran a las del castillo de la villa medieval de Tiñosa, citada en las fuentes medievales cristianas del siglo XIII y abandonada en esa misma centuria. También Nieto Cumplido recogió la identificación de ambas realidades en su Corpus Mediaevale Cordubense (tomo I, de 1979). Asimismo, R. Carmona Ávila, Arqueólogo Municipal de Priego de Córdoba, se inclina en la actualidad por identificar Tiñosa con el Jardín del Moro, aunque en un principio (1987) no aseguraba este hecho, vinculándolo con los episodios de sublevación de los muladíes acaecidos en los tiempos del Emirato. Pero, como ha indicado más recientemente (1997), esta hipótesis está pendiente de revisión crítica, careciéndose por el momento de fuentes para su contrastación al haberse perdido las cerámicas de una colección particular que podían adscribirse a esa época procedentes del lugar. Por el momento, lo único claro es, como indica Carmona, que el recinto cuenta con numerosas evidencias de ocupación en época almohade, siendo especialmente significativos el conjunto de dirhemes, los tipos de cerámica (estampilladas bajo cubierta,...) y las puntas de flecha de cuadradillo -en hierro, para arco y ballesta- de estos momentos que han aparecido en el yacimiento. Según nos ha comunicado este investigador, una vez conocidos las asentamientos existentes en los valles y montañas de la zona, parece ser que el Jardín del Moro es el único de ese entorno que puede identificarse con la antigua villa de Tiñosa. Si consultamos los datos históricos o documentos que hacen referencia a esta entidad poblacional, no tendremos dudas de su localización en la zona suroeste de Priego, como veremos a continuación. Incluso el mismo topónimo de Tiñosa, que alude a un lugar de rocas peladas, cuadra bien con las características del lugar donde se asienta el Jardín del Moro. Por último, hay que tener en cuenta que, como recoge el Catastro de Ensenada, la sierra donde se asienta el Jardín del Moro (Sierra de la Horconera) se llamaba a mediados del siglo XVIII Sierra de Tiñosa, lo cual puede ser concluyente para aceptar que en ella se asentó la villa homónima y que puede tratarse del "Jardín". El nombre de Tiñosa aún no se ha perdido del todo: ha quedado para designar a una cumbre algo más alejada, que por cierto es el pico más alto de la provincia de Córdoba.

Respecto a los datos históricos conocidos, sabemos que el castillo y villa de Tiñosa fueron donados por el rey Fernando III a la iglesia de Santa María (Catedral) de Córdoba, a su obispo Lope de Fitero y al cabildo el 15 de febrero del año 1245, probablemente, como indica A. Arjona, cuando el rey de Granada pactó la cesión de Priego, estando el rey santo en el cerco de Jaén. En el documento regio de concesión del castillo de Tiñosa, conservado en la Biblioteca de la Catedral de Córdoba, se dice que cede la villa y el castillo con los términos que tenía en "tiempos de los sarracenos", es decir, con el territorio que antiguamente correspondía a la entidad islámica allí existente. Por tanto, Tiñosa comenzó su andadura en la etapa cristiana formando parte del abadengo o señorío eclesiástico del obispo y del cabildo catedralicio en la frontera de Granada. Otros lugares que también pasaron a formar parte de ese abadengo fueron Bella (Cuevas de Belda, entre Benamejí e Iznájar) y Lucena. Todo esto significa que la Corona castellana encomendó la defensa de esos lugares a la Iglesia, mientras que

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155
Inscrito BIC Monumento BOE (C.E) 11/12/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

ARJONA CASTRO, Antonio. Castillos de Córdoba: Carcabuey y Tiñosa. 1985, pp. 89-104.

ARJONA CASTRO, Antonio. El Castillo de Tiñosa. 1985, pp. 10-11.

ARJONA CASTRO, Antonio. El reino de Córdoba durante la dominación musulmana. Diputación Provincial, 1982. 84-500-7882-2.

ARJONA CASTRO, Antonio. La comarca de Priego en época musulmana. 1978, pp. 85-103.

CARMONA ÁVILA, Rafael. El Jardín del Moro. 1987, pp.143 -147.

RAMÍREZ Y LAS CASAS-DEZA, Luis María. Corografía histórico-estadística de la provincia y obispado de Córdoba. Monte de Piedad y Caja de Ahorros, 1986.

Información documental

Biblioteca Nacional de España (Madrid). MADRID CAVALLERO, Francisco Julián, Descripción histórico-geográfica de la antigua ciudad de Iliturgi. Jardín del Moro, 1838.

Real Academia de Córdoba. ALCALÁ-ZAMORA, P., Apuntes para la historia de Priego. Jardín del Moro, 1831.

Archivo Central de la Consejería de Cultura. MUÑIZ JAÉN, Ignacio, Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Córdoba. Jardín del Moro, 1995.

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Antonio Martínez Castro, Inventario de fortificaciones del medio rural . Sur de Córdoba. Volumen II, 2005.

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. MUÑIZ JAÉN, Ignacio, Carta Arqueológica del Parque Natural de las Sierras Subbéticas Cordobesas. Jardín del Moro, 1995.

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Actualización y Revisión del Inventario de Yacimientos Arqueológicos de Andalucía 1999. Jardín del Moro, 1999.

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. CARMONA ÁVILA, R. , LUNA OSUNA, D. , MORENO ROSA, A., Carta Arqueológica de Riesgo de Priego de Córdoba. Jardín del Moro, 1999.



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