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Imagen de Cortijo Las Huertas Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cortijo Las Huertas
Otras denominaciones: Cortijo de la Rambla del Plomo Código: 01040660382
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Almería
Municipio: Níjar

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Cortijos Actividad agropecuaria Edad Contemporánea
Pajares Almacenamiento agrícola Edad Contemporánea
Hornos de pan Producción de pan Edad Contemporánea
Eras Trilla Edad Contemporánea

Descripción

Se ubica en la rambla del Plomo, en la confluencia del barranco de la Fuente Vieja, cerca de un pequeño poblamiento denominado de las Huertas de Agua Amarga, que constituye un auténtico oasis en medio de una de las zonas más áridas de este litoral, muy cerca de la costa, en las proximidades al sur de la población de Agua Amarga, al este del término de Níjar. Cercano a un poblado prehistórico y a otros yacimientos arqueológicos, pudo configurarse en principio como una construcción fortificada. Ha sido estudiado por A. Gil Albarracín, a quien ha de acreditarse la mayor parte de la información que se aporta.

El cortijo es un edificio de dos plantas, parcialmente empotrado en la ladera, con dos crujías de diferente altura, siendo la más alta la de la fachada de acceso. Diversas construcciones se distribuyen por el entorno, como el gallinero, cochineras, era, pajar y horno.
En su apariencia exterior llaman la atención las saeteras en los muros, la presencia de dos fábricas diferentes en la obra y dos gárgolas de cantería en una esquina a media altura del muro, delatando una configuración anterior a la actual y, por tanto, una volumetría diferente de la construcción.
Tras la tapia que precede al acceso de la planta inferior aparece una rústica portada de cantería adovelada, un detalle inusual en el resto de la arquitectura agropecuaria rural del territorio de Níjar. El muro donde se abre esta portada es de mampostería con hiladas de sillarejo que ha perdido casi totalmente el mortero de cal, actualmente enfoscado de cemento. La portada franquea el paso a dos estancias que en el pasado debieron de ser las únicas piezas construidas, formadas por dos bóvedas paralelas, de las cuales sólo se conserva en la actualidad la inmediata a la entrada, pues la otra se hundió y sólo se puede deducir su existencia de la observación de las improntas de sus arranques. El espacio rectangular de esta nave dedicada en la actualidad a la cuadra ha sido complementado por diversos muros, pesebres y otras adiciones para adaptarlo a su cometido, incluido un acceso interior mediante trampilla a la vivienda superior, adiciones que, en todo caso, no han anulado el carácter del edificio original.
La bóveda de la primera crujía se conserva en su mayor parte, mostrando un encofrado de cañas cosido con esparto, así como dos arcos fajones situados a un lado de la portada. La segunda crujía aloja la escalinata por la que se accede a la vivienda de la planta superior, y que en el pasado pudo conducir a las azoteas. Un sencillo vano de tránsito lleva a esta segunda estancia, de similar dimensión a la anterior, aunque ya sin bóveda y con dos pilares centrales y pilastras en los que apoya un forjado de rollizos. En el costado más próximo a la ladera hay un espacio excavado en el terreno en el que aflora la roca, con huecos equidistantes donde pudieron encajarse tinajas u otros depósitos de cerámica para guardar agua, grano u otras provisiones. En uno de los pilares se aprecia una inscripción en la que se da noticia del arreglo de esta estancia por albañiles de la zona a fines del siglo XVIII, época en la que presumiblemente se acometió una sustancial reforma de la edificación. Sobre las estancias abovedadas del primitivo edificio se erigió una construcción de sorprendentes volúmenes, con terrados de leve inclinación y las necesarias dependencias de vivienda -cocina, dormitorios"- y almacenaje -granero, cámara"-, destinándose la planta baja a cuadras y establos de ganado.
Desde un punto de vista tipológico, este cortijo supone un caso singular en el panorama de Níjar y del conjunto de la provincia, con soluciones de notable antigüedad que, según estima Gil Albarracín, podrían remontar su núcleo primitivo a fechas muy tempranas, en todo caso anteriores al siglo XVIII, cuando el dispositivo de seguridad implantado en las costas del Cabo de Gata permitió el avance de la colonización agrícola, coartada hasta entonces por la frecuentes incursiones piráticas. De esa época de inseguridad podría datar el compacto bloque fortificado con bóvedas, y de los tiempos más pacíficos, la reforma y ampliación según las pautas de la arquitectura litoral levantina de implantación rústica. En cualquier caso, la estructura de bóvedas pareadas o perpendiculares entre sí integra, según la clasificación de la arquitectura popular de Almería establecida por Gil Albarracín, una variante con rasgos definitorios propios, aunque de reducida difusión y en retroceso a lo largo del tiempo. Apunta este autor que el uso de bóvedas, cimbras o cimbres -con escasa repercusión exterior, dando lugar a cubiertas de aspecto plano similares a los terrados-, de piedra y yeso o mezcla de cal, aparece como un recurso para paliar la escasez de maderas y de notable solidez y duración en la construcción de pequeños cortijos y edificios dispersos entre el litoral del Levante, sobre todo desde Mojácar hacia el norte, siendo especialmente numerosos en la zona de Cuevas de Almanzora y Pulpí, y el campo de Lorca, en Murcia, donde también abundan. Muy demostrativa para este caso es la representación que ofrece de una casa en los Jurados, en Pulpí, con estructura de bóvedas paralelas. Indica asimismo que la utilización de este sistema debió proliferar desde el siglo XVIII al compás del impulso de la colonización agrícola, compaginándose este tipo de soluciones abovedadas con las habituales de terrados y azotea. La mayor accesibilidad de materiales comerciales, prefabricados e industriales a partir de fines del siglo XIX redundaría en el declive de esta técnica de abovedamientos, más exigente desde el punto de vista técnico y con notables limitaciones a la hora de abordar la erección de piezas de cierta envergadura dentro de la economía de medios de la arquitectura popular.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Almería. Cristina Isla Palma; Eugenio Cifuentes Vélez; Jaime Fermín López Gómez, Documentación técnica para la inscripción en el Catálogo de Patrimonio Histórico de Andalucía, con carácter genérico, de cortijos en la provincia de Almería. Memoria. Ficha 19. Cortijo de Las Huertas, 2012.

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. CRUZ ENCISO, Salvador, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Almería. Cortijo las Huertas o de la Rambla del Plomo., 1995.



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