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Imagen de Casa de Villaviciosa y Secadero de tabaco Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Casa de Villaviciosa y Secadero de tabaco
Código: 01180870752
Caracterización: Arquitectónica, Etnológica
Provincia: Granada
Municipio: Granada

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Secaderos Edad Contemporánea
Viviendas de medianos propietarios Edad Contemporánea

Descripción

A finales del siglo XIX, cuando todavía no existían estos dos inmuebles,esta parte de Granada eras una zona agrícola de Vega salpicada de cortijos, caminos, acequias y elementos industriales de gran porte como la azucarera de San Isidro.
En el emplazamiento actual de la casa y secadero se situaba el llamado cortijo Viejo de Maracena, por debajo de uno de los ramales de la acequia del Jarque.

En la actualidad, estos elementos patrimoniales han quedado descontextualizados, sitiados en un polígono industrial, como testimonio único e irreemplazable de las formas de vida y la historia del territorio cultural de la Vega de Granada.
La casa y secadero, responden a tipologías históricas de la arquitectura granadina de la primera mitad del siglo XX. La casa se inspira en el modelo historicista de palacete suburbano que proliferó en los alrededores de la ciudad desde finales del siglo XIX. Su programa decorativo emula elementos ornamentales de la arquitectura monumental como los sillares almohadillados, sillares esquineros, alero de canes, las balaustradas; pero prescindiendo de la escala y los materiales nobles de aquella.

El secadero es un tipo de obra donde todo elemento constructivo está sometido a la función, donde la economía de materiales y la sobriedad formal es dominante. En este caso sin embargo además de la función hay rasgos que pudieron ser fruto de la influencia de la arquitectura industrial de la Vega: uso del ladrillo visto con fines ornamentales, ritmo de fachada a base de pilastras y arcos. Y como no, los paños de celosías tan característicos de los secaderos. En este caso mediante una disposición que alterna ladrillos a soga con otros a tizón que dan como resultado huecos con forma de cruz griega.

La Casa de los Propietarios consta de semisótano y dos plantas, con cubierta inclinada de teja. La planta rectangular de la casa queda enriquecida por el juego de volúmenes que sobresalen en fachada principal y lateral, rompen la monotonía del conjunto y aportan el carácter historicista de la arquitectura de la primera mitad del siglo XX granadino.

La fachada principal consta de tres cuerpos verticales, adelantado el central que marca de manera contundente el esquema compositivo. Los vanos adintelados de sección vertical (laterales) y horizontal (central), se distribuyen de manera regular siendo de mayor tamaño los del cuerpo central. El acceso se realiza por unas escalinatas con balaustrada que se prolonga delimitando un porche que antecede a la entrada de la vivienda. Los balaustres de cuerpo tronco-cónico y las molduras de las bases y pasamanos demuestran la intencionalidad estética del diseño. La formalización del módulo central a modo de pabellón nos recuerda a soluciones de la arquitectura nazarí ampliamente reinterpretada en los neoestilos regionalistas que buscan su fuente de inspiración en la arquitectura histórica local.

En el momento de su construcción el conjunto se situaba en un entorno plenamente rural pero su decoración y formalización arquitectónica no responde a los modelos habituales de cortijo de la Vega sino más bien al de palacete suburbano que proliferó a finales del siglo XIX y principios XX en los alrededores de la ciudad. En la fachada principal y laterales -las más visibles desde la carretera (antiguo camino de Atarfe)-, es donde encontramos los mayores esfuerzos ornamentales. En este tipo de inmuebles es habitual la imitación de elementos artísticos que en los edificios monumentales se realizaban con materiales nobles como la piedra y que en este caso se recrean a base de moldes para yeso y plantillas para crear formas en el revoco cuando está todavía fresco. Este sería el caso de la clave del arco de entrada, la imitación de sillares almohadillados de la parte baja del pabellón central y los sillares esquineros. Se suman al programa ornamental el arco de medio punto con rosca de ladrillo de la entrada, las molduras de ventanas y el fajeado horizontal de toda la fachada. En la fachada este encontramos un cuerpo de planta poligonal coronado por una terraza-mirador con balaustrada. La fachada trasera presenta una formalización más sencilla aunque con detalles ornamentales similares al resto como los recercados de las ventanas. Se ha añadido un porche de construcción posterior.

Las cubiertas se resuelven a cuatro aguas, con teja árabe y alero de ladrillo sobre ménsulas que imitan los canes de madera tan característicos de la arquitectura islámica y mudéjar. Siguiendo esta tónica estilística aparecen en las cubiertas remates ornamentales con forma de piña pintados en azul imitando la cerámica vidriada, al igual que las limatestas.

El Secadero responde a la tipología de secadero aislado único realizado en fábrica de ladrillo. Consta de una nave rectangular dispuesta en sentido este-oeste con cubierta de teja árabe a dos aguas. Tiene una longitud de 30 metros por 8 metros de anchura. La anchura es fija en este tipo de construcciones ya que está condicionada por la longitud de los rollizos de chopo que componen las cubiertas, mientras que la longitud dependía de la concesión del propietario, es decir el número de plantas que le estaban permitidas cultivar. La orientación E-O de la nave es la que siguen la mayoría de secaderos de la Vega, para aprovechar los vientos dominante de la zona (sur-norte) para una mejor ventilación y secado de las matas.

La estructura consta de tres hileras de pilares de ladrillo macizo y paños del mismo material. Las hileras de los lados mayores forman las fachadas. Sobre la central descansa la cubierta y permite salvar la luz entre muros perimetrales. Da como resultado un interior diáfano de planta libre necesario para las funciones de secadero. La altura de la nave es de 7 metros, que permitiría alojar 3 pisos de cuelgue. En su momento el interior debió estar formado por entramados reticulares de rollizos de chopo donde se colgaban las plantas para su secado.

Al exterior presenta la formalización propia de los secaderos de ladrillo de la Vega de Granada si bien este estaría dentro del grupo de los que siguen un programa constructivo y formal prefijado con un resultado estético que dista de otras construcciones más `espontáneas¿ y funcionales de la Vega.

Las fachadas de los lados mayores se estructuran a base de pilastras de ladrillo y paños horadados con las características celosías hechas de ladrillo para propiciar la ventilación cruzada, en este caso mediante una disposición que alterna ladrillos a soga con otros a tizón que dan como resultado huecos con forma de cruz griega. La planta baja que actualmente está macizada tendría paños de celosías similares a los que observamos en planta alta. En el primer cuerpo aparecen arcos rebajados con rosca de ladrillo a sardinel y clave resaltada. En el cuerpo superior arcos rebajados también de ladrillo dispuesto a sardinel, clave resaltada y molduras de ladrillo a modo de arquivolta doble. Sobre estos un alero de pico de gorrión. La cubierta a dos aguas de teja árabe tiene sobre el caballete tres chimeneas que servían para la correcta ventilación del secadero. Las fachadas de los lados menores presentan paño ciego en planta inferior y celosías en planta alta y hastiales, que originalmente se extenderían hasta la base de los muros. En los elementos comentados como el uso del ladrillo visto con fines ornamentales, el ritmo de fachadas a base de pilastras y arcos; podemos ver la influencia de la arquitectura industrial historicista de finales del siglo XIX - principios del XX. No olvidemos que el secadero objeto de estudio se encuentra muy próximo a las fábricas azucareras construidas en la Vega a partir de 1882, las más icónicas de Granada: el Ingenio de San Juan (1882) y la azucarera de San Isidro (1901).


Datos históricos

La casa y secadero constituyen un testimonio histórico de uno de los momentos más fructíferos y culturalmente interesantes de la Vega de Granada como fueron las décadas centrales del siglo XX. En 1921 fue cuando empezó legalmente el cultivo de tabaco en España. Granada tuvo que esperar a 1923 para ser autorizada y llevar a cabo su primera campaña oficial. Fue un cultivo favorable para los agricultores ya que al estar intervenido por el estado se garantizaban las ventas y las rentas agrarias. Los buenos resultados hicieron que se extendiese por toda la Vega. En los años 1939 y 1940 se alcanzaron las mayores cotas productivas suponiendo la producción de tabaco en Granada el 53,3% y el 54,9%, respectivamente, del total nacional.

El tabaco vivió su época dorada en los años 40 y 50 del pasado siglo. Precisamente en la década de los 40-principios de los 50 es donde se sitúa la construcción de estos inmuebles, cuando la Vega era la principal zona productora de tabaco de todo el país.

La implantación de secaderos por toda la Vega trajo consigo la transformación del paisaje. En 1940 estaban censados 2.790 secaderos y a mediados de siglo ya se hablaba de 6.000 secaderos.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Servicio de Bienes Culturales (DP Granada), Mosaico, Catalogación, Protección Irene Santiago Pérez, Informe de valoración patrimonial Casa de Villaviciosa, 2017.



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