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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Palacio Arzobispal
Código: 01410910120
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
01410910200 Centro Histórico de Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Palacios arzobispales Actividad residencial Edad Moderna 1650/1714 Barroco (Estilo)
Alto imperio romano
Termas Bajo imperio romano
Aljibes Edad Media
Pozos de agua Edad Media

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos Fernández Iglesia, Lorenzo Realizó las portadas en 1704-1705
Arquitectos Resta , Vermondo Trabajo en el edificio a finales del XVI y princip

Descripción

El Palacio Arzobispal ocupa la mayor parte de la manzana delimitada por la plaza Virgen de los Reyes al sur, la calle Don Remondo al este, Segovias al norte y Placentines y Alemanes al oeste. Es uno de los grandes desconocidos a pesar de su enclave en el casco antiguo de Sevilla, junto a la catedral, la giralda y los reales alcázares, este edificio es para la mayoría un exterior fantástico barroco que raras veces se visita y solo parcialmente. Es un edificio que debe ser valorada desde tres puntos de vista, inmueble, el patrimonio artístico que contiene y le legado cultural puesto que aloja uno de los mejores archivos eclesiásticos.
El edificio se distribuye en torno a dos patios principales y otros menores ajardinados en la parte posterior, tiene como elementos barrocos de primer orden la escalera monumental, las fachadas y las dos portadas; la principal de ellas verdaderamente majestuosa.
Los dos patios principales marcan un eje Norte-Sur desde la fachada principal y se encuentran separados por una galería central al final de la que se sitúa la escalera principal. Ambos patios muestran en sus paramentos un enlucido bícromo que va a ser característico del barroco sevillano, a base de ocre y almagra. En el ángulo Suroeste, al lado del primer patio que encontramos al acceder al edificio, se abre otro pequeño patio que servía de apeadero. Los tres son de la época en la que Vermondo Resta, arquitecto que dirigió las obras del palacio.
El primer patio se sitúa al Sur, presentando una planta casi cuadrada con tres cuerpos en altura, que en principio eran dos. Sus alzados son iguales dos a dos. Las fachadas Norte y Sur se organizan a base de una superposición de pilastras toscanas y arcos de medio punto en la planta baja, mientras que en los frentes Este y Oeste se eliminan las pilastras presentando ventanas en planta baja y balcones en la alta.
En un vértice del lado derecho de este patio hay una escalera que da acceso actualmente a varias oficinas diocesanas. Ésta debió realizarse bajo la dirección de Pedro Sánchez Falconete y presenta distintos niveles que apean sobre delgadas columnas genovesas y cubrición mediante bóveda decorada con yeserías.
El segundo patio, al Norte, es de mayores dimensiones, proporción sesquilátera y dos plantas. En su centro se levanta una fuente octogonal de 1647 y ejecutada en mármol blanco que se remata con un grupo escultórico de Hércules y el león. Presenta ventanas en la planta baja, balcones en la alta y portadas manieristas en los frentes Este y Oeste decoradas con ménsulas, orejetas y tarjetón.
La galería central que separa los dos patios presenta columnas pareadas de orden toscano y pilares, cubriéndose con bovedillas y vigas de madera. La escalera principal se sitúa aquí, es de un tiro, tres tramos y caja rectangular, ejecutada en mármoles polícromos entre los que destaca rojo. El arranque lo realiza sobre dos niveles de columnas cubriéndose con bóveda elíptica sobre pechinas. Ceuta con balaustres de jaspes reforzados por pequeños pilares rematados en esferas. Parece ser que fue proyectada por Pedro Sánchez Falconete y renovada a fines del XVII por Fray Manuel Ramos, siendo un testimonio capital de su época. La escalera se encuentra cubierta por cúpula de medio punto sobe pechinas, revestida por pinturas murales atribuidas a Juan Espinal.
En el interior del Palacio la parte mejor conservada es la destinada a viviendas de los prelados, ya que el resto del edificio ha sido transformado para albergar dependencias administrativas.
De todas las dependencias del Palacio Arzobispal destacan, en el patio del apeadero, la Capilla y en el segundo patio, situado al norte, el Salón de Santo Tomás, el Salón Principal, el Salón del Trono, la galería del Prelado, la sala que antecede al oratorio y el Oratorio.
La Capilla se construyó a mediados del XVII y fue renovada entre 1779 y 1780 bajo la dirección de Antonio Figueroa. Se sitúa en la planta alta, en el frente Norte del patio del apeadero. Es de planta rectangular de una sola nave, con cinco tramos, ábside semicircular orientado a poniente y se cubre con bóveda de cañón con lunetos. En cuanto a la decoración, encontramos un friso neoclásico, cinco retablos y el escudo del obispo Spínola sobre la bóveda.
En la crujía Este del segundo patio se hallan superpuestos el Salón de Santo Tomás, en planta baja, y el Salón Principal en la segunda planta, construidos ambos en torno a 1604. Son dos largos salones de planta rectangular, que miden 32 por 6,30 metros. El primero presenta vigas de madera y ha experimentado diversas reformas, empleándose actualmente como sala para exposiciones temporales. Mucho más importante es el Salón Principal. Tiene el techo más ricamente pintado de todos los palacios sevillanos, constituyéndose en uno de los conjuntos pictóricos más importantes del siglo XVIII. Se trata de una colección de 60 pinturas al óleo sobre lienzo de autores tales como Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Zamora y Juan de Espinal.
El Salón del Trono se sitúa en la crujía de fachada de la calle Don Remondo y se accede por el Salón Principal. Se construyó en el tercer cuarto del siglo XVIII, interviniendo José Álvarez, Antonio Figueroa y Francisco del Valle, éste último se encargó de la carpintería de su cubierta y la decoración.
La galería del Prelado se halla situada en el ala Norte del segundo patio, haciendo ángulo recto con el Salón Principal. Tiene el techo decorado con pinturas de hacia 1604.
El anteoratorio y el Oratorio son dos piezas contiguas situadas a eje con la galería del Prelado. Tienen orientación Este-Oeste y se accede a ellas por el Salón del Trono. El Anteoratorio es de planta rectangular, mide 9 por 6,30 metros y su techo está decorado con pinturas al óleo sobre lienzo. El Oratorio está orientado preceptivamente hacia el Este. Es una pequeña cámara de planta casi cuadrada, con esviaje en el testero de la fachada. Mide aproximadamente cuatro metros de lado y se cubre mediante cúpula esférica sobre pechinas profusamente decorada con yeserías barrocas. Ambas piezas debieron ser proyectadas por Pedro Sánchez Falconete.

El alzado de las fachadas es apaisado, un edificio que tiende a la horizontalidad, y de dos plantas de altura con paramento avitolado, se eleva sobre un zócalo, y se modula mediante pilastras entre las que se abren los vanos, presentando en la planta baja son ventanas y en planta alta balcones. Ambas plantas se separan por un entablamento corrido, sobre la cornisa se abren los balcones de la planta superior en línea con las ventanas inferiores. La cornisa se decora con dentellones y en la cubierta de tejas aparecen buhardillas. Las ventanas se decoran con molduras con orejetas y tarjetones, que se sitúan sobre ellas, y los balcones se protegen con guardapolvos.
En la fachada principal hay once vanos en cada planta quedando la portada y el balcón principal desplazados hacia la derecha, ya que el edificio experimentó una ampliación hacia el Suroeste. La fachada de poniente es más armónica y simétrica con seis vanos en cada planta, además de los que sirven de portada y balcón principal.
El zócalo es de piedra blanca, los muros son de ladrillo, los recercados de puertas y ventanas, las pilastras y los frisos de cantería y los guardapolvos de pizarra.
Este edificio es el primero del barroco sevillano que usa esta técnica mixta de piedra y ladrillos, que da a la fachada una tonalidad bicolor al enlucirse los ladrillos en color almagra y combinarlos con la piedra martelilla de color amarillento.
La portada principal, situada en la cara Sur, fue ejecutada entre 1703 y 1705 por el maestro cantero Lorenzo Fernández Iglesias. Es una de las más monumentales del barroco sevillano y sirvió de referencia al Palacio de San Telmo. Se organiza en dos cuerpos, siendo el inferior de columnas corintias pareadas situadas en otro plano distinto al de fachada. Éstas se elevan sobre un plinto y se rematan en un bloque de entablamento. Sus fustes tienen el tercio inferior ricamente tallado, decorándose la parte superior con guirnaldas con frutos. El vano de la puerta es de medio punto y está decorado con una gruesa moldura, casi cilíndrica, con orejetas. En su clave hay un relieve con una carátula y sobre ella está labrado el escudo del Arzobispo Arias. Separa los dos cuerpos de la portada un frontón curvo y roto. En los extremos, a la altura del balcón hay dos estatuas de ángeles tenantes que portan sendos blasones. El segundo cuerpo se estructura a partir de un vano arquitrabado moldurado con orejetas, flanqueado por pilastras y paramentos profusamente decorados con elementos vegetales, frutales y geométricos, rematadas en ménsulas sobre las que corre un entablamento cuya cornisa se curve en el centro para alojar el vano del balcón. Por último el conjunto se encuentra rematado por una peana con la cruz entre dos jarras con azucenas, flanqueados a su vez por sendos flameros. La portada fue terminada en 1705 por el maestro cantero sevillano Juan Antonio Blanco, sobre dibujos de Diego Antonio Díaz.
La portada lateral del palacio, también de dos cuerpos, repite en planta alta el mismo esquema que la anterior, con frontón mixtilíneo sobre pilastras, en la que las ménsulas hacen la función de capitel. Sólo varía la decoración que es aquí muy sencilla. Ésta se concluyó después que la principal y debió ser proyectada por Pedro Romero.


Datos históricos

El edificio se enclava en el borde meridional de la antigua acrópolis, en el solar que ocupa hubo un conjunto termal de época romana y unas casas almohades.

El Palacio Arzobispal de Sevilla es un monumento de primer orden, que está ligado como pocos a la historia de la ciudad desde los mismos días de la Reconquista cristiana. El año 1251, Fernando III el Santo donó al Obispo Don Remondo, entonces titular de Segovia y poco después de la sede hispalense, unas casas en la plazuela de Santa María.

Del primitivo palacio no queda resto alguno, puesto que los más antiguos pertenecen al proceso constructivo que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XVI, en tiempos del Arzobispo Don Rodrigo de Castro, quien inició la transformación de las antiguas casas arzobispales en un solo conjunto unitario, proceso que prosiguió a comienzos del siglo XVII, dirigiendo las obras el milanés Vermondo Resta, arquitecto diocesano. En esta época se configuró la actual fisonomía del Palacio en torno a sus dos patios principales.

El cuidado y sensibilidad que han mostrado siempre queda patente en las constantes obras de conservación y embellecimiento que los distintos obispos han realizado allí. En las piedras, techumbre y salones del edificio actual quedan testimonios arqueológicos de las llevadas a cabo por el Arzobispo don Gonzalo de Mena (1395-1400), y sucesivamente de las hechas a fines del siglo XV, y de las del Arzobispo don Diego de Deza (1505-1523), y luego el Cardenal Muñoz de Guevara.

En la segunda mitad del siglo XVII, el Arzobispo Patiño inicia el definitivo engrandecimiento del Palacio Arzobispal de Sevilla y ordena construir la magnífica escalera barroca, ejecutada por Fray Manuel Ramos.

Las fachadas datan ya de principios del siglo XVIII, y se enriquecen con las dos grandes portadas, obra todo ello del arquitecto Lorenzo Fernández de Iglesias, su única obra importante documentada, hecha por encargo del arzobispo Arias, cuyo escudo campea bajo el balcón central.

Hace pocos años el cardenal don Pedro Segura y Sáez ordenó y financió en el palacio importantes trabajos de consolidación y restauración.

Excepcionalmente en el siglo XIX el palacio fue Comandancia General durante la ocupación francesa y vivienda ocasional de los Duques de Montpensier a su llegada a la ciudad.En 1810 sirvió de alojamiento al mariscal Soult y sus oficiales, recuperando el palacio el nuevo arzobispo Mon y Velarde en noviembre de 1816. Respecto a Antonio de Orleáns y María Luisa Fernanda de Borbón, duques de Montpensier, se alojaron en este edificio en 1848, mientras se habilitaba el palacio bajo de los Reales Alcázares.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 19/08/1969

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

LARREY HOYUELOS, Enrique; VERDUGO SANTOS, Javier. Intervención arqueológica de urgencia en el trecer patio del Palacio Arzobispal de Sevilla. El corte de la estancia 10. 1995, pp.553-574.

RODRÍGUEZ HIDALGO, José Manuel. Memoria de gestión de las actividades arqueológicas de la provincia de Sevilla, 1990. 1992, pp.46-49.



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