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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Muralla urbana
Otras denominaciones: Recinto amurallado Almoravid y Almohade ; Arco del Postigo ; Murallas de Sevilla ; Cerca amurallada de época Almohade Código: 01410910036
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Sevilla
Municipio: Sevilla
Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
01410910200 Centro Histórico de Sevilla
Incluye a:
Código Denominación
01410910113 Torre del Oro
01410910114 Torre de Abdelazis
01410910115 Torre de la Plata
01410910365 Torneo nº 26
01410910230 Arco de la Plata o de Mañara
01410910312 Puerta de Triana
01410910363 Torneo nº 23
01410910112 Postigo del Aceite
01410910144 Murallas de los Jardines del Valle

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Murallas Defensa Plena Edad Media - Almohades
Murallas Defensa Plena Edad Media - Almorávides

Descripción

Rechazada ya plenamente la tesis defendida por Saavedra y Mélida sobre el origen romano del recinto amurallado de Sevilla, del cual se conservan tramos como el de la Macarena o el del Valle, se tiende a seguir la afirmación de Gómez Moreno sobre el carácter almohade de la muralla. Juan de Mata Carriazo advirtió que los torreones de la Macarena estaban macizados hasta la altura del camino de ronda y a partir de aquí el tapial da paso a una franja de ladrillos, que se repite en el almenado, y al desarrollo de las bóvedas y otros elementos de articulación arquitectónica. Para Mata Carriazo las dos partes son de la misma época y justifica el cambio de planteamiento en la imposibilidad de la utlización de tapial en la parte superior para los fines requeridos.
Actualmente, se define con más certeza la hipótesis basada en la información de las fuentes árabes aseverada por las recientes investigaciones arqueológicas, de que el último recinto amurallado de Sevilla corresponde a una primera obra emprendida por los almorávides, parcialmente modificada en época almohade.
Siguiendo las investigaciones de Fernando Amores, Juan Manuel Campos y Rafael Valencia, puede afirmarse que la causa que motivó la construcción de la muralla almorávide estriba en una necesidad defensiva, al redoblar los cristianos sus intenciones de conquista por aquellos años. La ciudad había crecido y existían sectores foráneos a la antigua muralla que era necesario proteger. Los almorávides entonces, decidieron levantar una nueva cerca amurallada albergando estos caseríos y arrabales que habían sobrepasado los antiguos límites, dejando al mismo tiempo, probablemente, abundantes espacios no urbanizados. Tanto es así que en el momento álgido de la ciudad en la etapa almohade, este recinto no se verá sobrepasado sino en contadas zonas. De esta manera, cuando se produce la reconquista por Fernando III de Castilla, sólo tres núcleos se extienden extramuros: Triana, La Macarena (barrio de existencia bastante anterior) y el conocido como Benaliofar en los textos cristianos, al parecer una serie de edificaciones palaciegas del siglo XII.
La datación exacta de la muralla almorávide de Sevilla se podría obtener con un mejor conocimiento de la biografía de Abú Bakr Muhammad ' abd Alláh b.al - Maafiri. La clave está en conocer las fechas tope entre las cuales ocupó el cargo de qadi de la ciudad, que fue cuando se levantaron las murallas. La fecha aproximada es hacia 1125, cuando el califa almorávide Alí b. Jusuf crea el impuesto del "ta'tib" para construir las murallas de las ciudades andalusíes. Algunos autores sitúan la cronología de las murallas almorávides hispalenses entre este año 1125 y el ataque de Alfonso VII de Castilla a la ciudad, completándose por el lado del río en los años 1133 y 1134. Otros datos relacionados con la biografía de Abú Bakr Muhammad apuntan la posibilidad de que ya con anterioridad a 1125 se comenzó a levantar la muralla de Sevilla que fue completada acogiéndose al decreto de construcción de defensas de las ciudades andalusíes a partir de esta fecha.
Las fuentes árabes a partir de entonces nos dan abundantes noticias acerca de la muralla de Sevilla. Al - Idrisi la contempló antes de la llegada de los almohades a la Península en 1145. La muralla se derrumbó en repetidas ocasiones por el lado del Guadalquivir a causa de las frecuentes riadas. Daños muy graves acaecidos en los años 1168 y 1169, siendo reparados por orden del califa almohade Abú Ya'gub Yusuf al - Sáid. Hacia el año 1171 se construyen los arrecifes escalonados por el lado del Guadalquivir y el sistema de puertas. En el 1200, una fuerte riada derrumba dos lienzos de muralla por el lado del río, que más tarde serían reconstruidos.
El último añadido de la muralla de la Sevilla árabe, exceptuando la zona palaciega del flanco Sur de la ciudad, tiene lugar en las postrimerías de la etapa almohade con la construcción de la Torre del Oro y las Murallas que unían la coracha con el resto de la ciudad hacia el 1220. Al año siguiente, se construye la barbacana y el foso. Además, se sobrealzan los muros del perímetro total de la cerca para dejarlo a la misma altura que el nuevo sector almohade construido a la orilla del río por el lado de la Torre del Oro.
Este desarrollo cronológico se vio ratificado en las excavaciones llevadas a cabo por Juan Manuel Campos y María Teresa Moreno en las Murallas de la Macarena en Mayo y Junio de 1985, antes de iniciarse la última campaña de restauración de este sector. Se descubrió el lienzo original de mampostería junto a uno de los torreones, a media altura, comprobándose la perfecta conservación del recubrimiento original del tapial almorávide, pervivían incluso las líneas del encofrado. El resto del lienzo apareció en muy malas condiciones, pero se constató con claridad cómo los torreones de la obra almorávide eran exentos, aunque el sobrealzado del lienzo de muralla es continuo, verificándose también este hecho incluso en las torres de defensa.
En efecto, la parte superior de la muralla resulta ostensiblemente diferente a la inferior; su argamasa es de menor calidad y se disgrega fácilmente. También la argamasa de la barbacana se muestra de pobre consistencia; además, los materiales de relleno encontrados en ellas sobrepasan la mitad del siglo XIII. De esta manera se ratifican las noticias administradas por las fuentes árabes: sobre una obra almorávide de comienzos del siglo XII se añade un sobrealzado y se antepone una barbacana en época almohade. Estas últimas operaciones debieron realizarse en un momento de inminente peligro de asedio para la ciudad, pocos años antes de que las tropas castellanas se lanzasen a la reconquista de Sevilla en 1248.
Las murallas de Sevilla permanecieron prácticamente como la dejaron los árabes hasta fines de la Edad Media. A partir de este momento, cuando las murallas dejan de tener sentido como método de defensa, se adaptan espontáneamente a otros usos.
Una funcionalidad que tomó muy pronto fue como sistema de contención de las frecuentes riadas. Cuando se advertía una progresiva subida de las aguas, se cerraban y calafateaban las puertas y hasta se impermeabilizaban sus muros tapando todo mechinal, grieta o hueco por donde pudiese penetrar el líquido elemento.
También a partir del siglo XVI sabemos por la documentación que muchas de sus torres se habitaron, sobre todo en la zona de la Macarena, permaneciendo este uso de la muralla como vivienda hasta hace escasos años, como es el caso conocido de la Torre de La Plata.
Desde que dejaron de existir las prohibiciones de edificar apoyándose en la muralla cuando éstas perdieron su utilidad defensiva, sus muros sirvieron de soporte de multitud de casas, almacenes y otros inmuebles.
Este hecho es constatable en los grabados de los siglos XVI y XVII, sobre todo en la zona del Arenal, donde las murallas aparecen semiocultas por casas, almacenes y garitos de la mancebía. Aún muchos fragmentos de muralla se conservan gracias a que han permanecido como medianeras entre inmuebles, herencia del proceso que exponemos.
Todas estas formas de reutilización sirvieron para que la muralla de Sevilla llegase prácticamente completa a los albores del siglo pasado. En el plano de Olavide trazado en 1771, puede comprobarse el recorrido completo de la muralla. Por los dibujos de Richard Ford realizados hacia 1830 se aprecia como todavía la antigua muralla de Sevilla se conservaba casi en su totalidad. Aún en este momento el recinto amurallado servía de cinturón fiscal de la ciudad para impedir la entrada fraudulenta de mercancías sujetas a impuestos. Los derribos intensos y las pérdidas a gran escala no se gestan sino a partir de la mediación de siglo, impulsados por un mal entendido deseo de progreso y una avidez no siempre desinteresada de la búsqueda de suelo urbanizable y adecuado para el asentamiento industrial y residencial. Son los famosos ensanches que ya desde fines del siglo XVIII terminaron con numerosos recintos amurallados en diversas ciudades españolas.
En el caso de Sevilla este proceso tiene lugar desde 1858 con la demolición de la Puerta de la Barqueta hasta 1873, en que se derribó la Puerta del Sol y la muralla aledaña. Hasta la primera fecha la cerca únicamente había sufrido una mutilación en época del asistente Arjona, cuando se abrió paso entre las Torres del Oro y de la Plata, y más tarde la apertura de un portillo en la calle Linos (Feria).
El aspecto que presentaba en general la muralla a mediados del siglo pasado era realmente lamentable. En muchos lugares ruinosa, llena de agujeros y saltaderos para la introducción fraudulenta de mercancías, sobre todo carne, destrozos causados por las frecuentes riadas y engrandecidos por los contrabandistas. En otras zonas los lienzos de la muralla eran verdaderos basureros de hecho, auténticos muladares que afeaban la ciudad. Multitud de casas e inmuebles degradantes se apoyaban en antiguos lienzos tanto extramuros como intramuros. Todos estos aspectos negativos sirvieron de apoyo a los defensores del derribo de la antigua cerca, anteponiendo las ventajas de la eliminación de tales lacras a la conservación de una "dudosa" monumentalidad, según ellos, de algunas puertas.
A partir del año 1859 comienzan las discusiones en este sentido entre el Ayuntamiento, la Comisión de Monumentos, la Academia de Bellas Artes y la Sociedad Económica de Amigos del País. Los distintos informes, acuerdos, actas, reuniones y contrainformes son numerosísimos y sería muy largo y prolijo exponerlos aquí. Baste señalar que después de muchas discusiones, el Ayuntamiento consiguió tener poder decisorio sobre el derribo de la muralla excepto en el sector Norte, entre la Puerta de la Barqueta y la de Osario. Aunque a la postre lo único que se salvaría de esta zona serían los lienzos de la Macarena y los del antiguo Convento del Valle.
Como las puertas se habían constituido en los orígenes de las vías de penetración de la ciudad, fueron las primeras partes de la cerca en caer, junto con los lienzos exentos adyacentes, buscando calles más anchas y nuevas zonas de expansión. Al mismo tiempo, conforme se demolieron o renovaron los edificios que estaban apoyados o tenían como medianeras lienzos de murallas, se derribaban éstos o se incorporaban definitivamente como elementos de separación, gracias a lo cual conservamos bastantes restos en la actualidad.
Un acontecimiento histórico fundamental en el derribo de la muralla de Sevilla fue la revolución de 1868. Sin duda, uno de los primeros objetivos del Ayuntamiento constituido tras la revolución fue la eliminación de las puertas antiguas de la ciudad con sus viejas murallas. Desde luego resultaba una iniciativa eficaz para congraciarse con la aristocracia burguesa y mercantil que tenía intereses inequívocos en esta cuestión. En este momento se presentaba una ocasión inmejorable para emprender los derribos de la muralla, sin el control que anteriormente se había ejercido por parte de organismos oficiales e instituciones culturales. El vacío administrativo e institucional permitía una total impunidad al Ayuntamiento revolucionario que tenía un ansia desmesurada de marcar una diferencia con el régimen anterior. La cerca se consideró como símbolo de la represión y el elemento material que impedía la expansión y el desarrollo de la ciudad.
A partir de la toma de posesión del nuevo Ayuntamiento el 20 de Septiembre de 1868 se emprende una carrera vertiginosa de medidas destinadas a la eliminación de la antigua muralla. Incluso no se llegan a terminar los derribos sino que se ejecutan demoliciones parciales hasta hacer irreversible toda restauración o reconstrucción. Todo ello encaminado a conseguir ganar tiempo para emprender otro nuevo derribo. En sesenta días se emprenden unas campañas de demoliciones y se acarrea una cantidad de material sin precedentes en la historia de la ciudad.
En resumen, antes de 1868 se derriban seis puertas (Real, San Juan, Barqueta, Carne, Jerez y Arenal) y un postigo (Carbón) y después de esta fecha otras seis puertas (Triana, Osario, Carmona, San Fernando, Córdoba y Sol) y también un postigo (el de la calle Linos), con multitud de lienzos adyacentes.
A comienzos de nuestro siglo se toma conciencia del valor de la muralla de Sevilla, cuando ya era tarde. Entonces, concretamente en 1908 se declara Monumento - Histórico - Artístico el sector de Murallas de la Macarena. No obstante, a partir de entonces bastantes restos de la antigua cerca, ahora de una forma más puntual y escondida, en absoluto programática, pero real, se siguen eliminando, deshaciendo en parte u ocultando. De ahí la necesidad de una declaración oficial de protección de la totalidad de los restos conservados de la antigua muralla de Sevilla.
Siguiendo a Juan Manuel Campos, Fernando Amores y Rafael Valencia, puede afirmarse que la ciudad en época árabe contó sólo con dos cercos de murallas: la heredada de época romana y la construida en época almorávide luego modificada por los almohades. Esta presunción se ajusta a lo recogido en las fuentes árabes y se corrobora con las excavaciones arqueológicas.
Las tropas árabes que entraron en Sevilla se encontraron con las murallas de época romana modificadas sólo por los visigodos en su lado Suroriental, donde se construiría la Basílica de San Vicente. Para encontrar una mención de las murallas en las fuentes árabes hay que esperar hasta mediados del siglo IX.
Esta viene dada por el destructivo ataque normando a la ciudad en el año 844, que originó una necesaria reconstrucción de la muralla. Obviamente el estado del recinto amurallado debía ser deficiente aún antes del ataque normando, después de más de cinco siglos de su construcción. Aunque muy probablemente la destrucción de la muralla por parte de los invasores no fuese total, su precario estado obligaba a una completa reconstrucción.
Estas labores se llevaron a cabo según Ibn - al - Qutiyya y otros autores en época de Abl al - Awsat. La dirección de los trabajos corrió a cargo de Abd Allah b. Sinan, mawlá sirio del emir, cuyo nombre se conservó en las puertas de la muralla. Algunos autores han afirmado que el recinto fue ampliado, pero esta aseveración carece de refrendo documental.
Las fuentes árabes señalan que la muralla se reconstruyó en piedra. Probablemente se aprovecharían los restos de la antigua muralla romana, así como materiales de acarreo de otros edificios de la misma época de la ciudad. Como afirmó Juan de Mata Carriazo, su aspecto debía ser similar a la muralla de la Alcazaba de Mérida, edificada por los mismos años.
La siguiente noticia acerca de la muralla de Sevilla se remonta al año 913 cuando el "hayib" del por entonces todavía emir Abd . al - Rahman al Nassir entra en la ciudad después de una larga etapa de revueltas y de relativa autonomía de la misma. Al parecer, el recién nombrado Gobernador de Sevilla Ibn al - Salim, decide la destrucción de la muralla para evitar el peligro de nuevas sediciones. La demolición tendrá lugar en este año 913.
Los historiadores Ibn Hayyan, al Bakri y al - Himyari afirman que la muralla fue totalmente detruída, "juntando almenas con base". A. Jiménez opina que esta afirmación hay que ponerla en cuarentena. Parece desde luego más probable que se limitase la demolición a las puertas y se abriesen portillos en diversas zonas de la muralla. Porque un siglo más tarde constatamos un cerco amurallado y no existen pruebas suficientes como para contar con tres recintos diferentes: uno romano, otro de época del emirato y otro posterior de época taifa. Juan de Mata Carriazo opina efectivamente que la demolición no fue total, aunque más tarde se aprovecharían los materiales de los derribos parciales en otros nuevos edificios de la ciudad.
Las fuentes árabes señalan que el recinto amurallado de Sevilla se reconstruyó en tierra ("turab") en época de los Banu ' Abbad. De nuevo algunos autores han supuesto la ampliación del nuevo recinto. No parece lógico este supuesto. La reconstrucción debió realizarse sobre los mismos cimientos e idéntico trazado de la muralla reconstruida en época de al - Awsat, a su vez apoyada en el antiguo cerco romano. La descripción de autores del siglo XI junto con los textos de este mismo momento y los estudios históricos coinciden y hacen suponer que la muralla construida en época Abbadí seguía el trazado del antiguo recinto amurallado romano. Sólo algunos de los palacios construidos en este periodo sobrepasa los límites de la ciudad romana.
Por tanto, hasta época almorávide, la Sevilla islámica tuvo un único recinto amurallado que venia a coincidir con las líneas de la muralla de la ciudad romana. Sólo en el flanco Sur de la ciudad diversas construcciones palaciegas prolongaban los límites de la urbe. Estas conclusiones apoyadas en las fuentes árabes no han sido desmentidas por las excavaciones arqueológicas efectuadas hasta la fecha. Carriazo ya afirmó como en el sector Occidental del perímetro urbano hispalense sólo se encontraron dos murallas: la romana y la almorávide.
Este desarrollo de los recintos amurallados de la Sevilla islámica concuerda con el balance demográfico conocido en la ciudad en esta época. Durante la etapa del emirato Omeya, por razones de defensa, se conservó la muralla romana a través de varias reconstrucciones. En este periodo el parco crecimiento poblacional no hizo necesario un aumento del perímetro de la cerca. Durante la etapa del califato y de la taifa abbadí, las murallas no eran necesarias y la población se fue desparramando más allá del antiguo recinto amurallado. Al sobrevenir una nueva época de peligro bélico se levantó un nuevo recinto amurallado por los almorávides, hacia 1125, englobando los inmuebles, terrenos, poblados y pequeñas explotaciones agrícolas que habían sobrepasado los límites de la primitiva cerca romana, reaprovechada y reconstruida numerosas veces.
Partiendo del tramo conservado en el Sector de la Macarena, parece plenamente comprobado que faltan restos hasta los actuales jardines del Valle. Desde este tramo conservado del Valle y hasta la Puerta de Osario también se ha perdido la muralla, pero entre esta última puerta y la de Carmona se destruyó en 1985 un importante lienzo y todavía es posible encontrar alguno más. Si seguimos hacia la Puerta de la Carne, aún está en pie el llamado Muro de los Navarros y es posible que con una intervención arqueológica se constate algún fragmento más. Desde la Puerta de la Carne hasta el tramo que se conserva junto a los jardines de Murillo todo se ha perdido. Como es sabido, el conjunto del Alcázar conserva importantes testimonios y a comienzos de la Calle San Fernando, en el actual "Restaurante Oriza", se conserva un paño de muro perteneciente a la antigua muralla. Dentro del recinto de la Casa de la Moneda subsisten bastantes tramos amurallados, constatados muchos de ellos en las obras de rehabilitación del edificio, todavía en curso (Véase B.I.C. Torre de la Plata y Lienzos de la Muralla del Conjunto de La Casa de La Moneda). En las inmediaciones de la catedral se conserva dentro de la Plaza del Cabildo un lienzo de longitud considerable y en el inmueble en obras frontero al antiguo "Coliseo España", al parecer, también se han hallado restos, aunque este extremo no ha podido ser verificado. A partir del sector de la Casa de la Moneda y hasta la Puerta de Triana existen tramos seguros que se conservan como medianeras, además de los lienzos anejos a los dos postigos: el del Carbón y el del Aceite (Véase B.I.C Postigo del Aceite). Entre la puerta de Triana y la de San Juan o "del Ingeniero" se sabe de la existencia de lienzos como medianeras de inmuebles, algunos de ellos descubiertos recientemente. Destacan los lienzos conservados en la zona de la antigua Puerta Real y flanco derecho de San Laureano. Por último, desde esta zona hasta el Arco de la Macarena todo el trazado de la antigua muralla parece haber desaparecido.
No vamos a abordar aquí la descripción del tramo de la Macarena por estar ya declarado hace bastantes años, tampoco los restos comprendidos o ligados a la Casa de la Moneda, Jardines de Murillo o Postigo del Aceite, por analizarse cumplidamente en otras declaraciones. Ni el Arquillo conocido como "de la Plata" y "Torre de Abdelaziz" por estar pendiente de declaración individual como B.I.C. Nos centraremos en los restantes restos emergentes.
Sin duda, el tramo de mayor entidad es el conservado en lo que fuera huerto del extinguido Convento del Valle, hoy convertido en Jardín Público. Se trata de un tramo de muralla que desde la antigua entrada a los jardines del desaparecido Colegio del Valle, corre aproximadamente paralelo a la ruinosa Iglesia del Convento, sector este en malas condiciones, horadado por varias entradas y vanos y actualmente en proceso de restauración. Luego los lienzos de muralla quiebran su recorrido cerrando el jardín y sirviendo de separación de éste con la parte trasera de las casas números 90 a 126 de la Calle Sol. Después de las recientes restauraciones, sobresalen en este tramo dos torreones cuadrados con la característica doble faja almohade y merlones de terminación apiramidada. El lienzo de muralla se pierde en las casas que por la derecha flanquean el jardín.
A pesar de la subida considerable del nivel del suelo y la falta de barbacana, este sector de murallas del Valle aún conserva buena parte de la reciedumbre y majestad propia de la Arquitectura militar del Medievo. De aquí que en 1859, al ser consultada la Comisión Provincial de Monumentos sobre las zonas de la muralla que merecen conservarse, decidió que "el sector que desde la Puerta de Córdoba llegaba hasta enfrente de la Fábrica del Salitre - aproximadamente el lugar del jardín del Valle Actual - era de no escaso mérito por lo imponente de sus proporciones y la majestad de su aspecto".
De los demás tramos, le sigue en interés el lienzo que cruza la conocida como "Plaza del Cabildo", integrada en un inmueble de moderna construcción. Su trazado es aproximadamente perpendicular a la fachada de los pies de la Catedral hispalense, cerrando la plaza antedicha y separándola de los inmuebles que se asoman a ella por su flanco derecho. No presenta ningún elemento destacado, ni torres, solo un muro almenado con merlones sencillos.
A ambos lados de la Puerta Real se conserva todavía el lienzo de muralla que flanqueaba a ésta. Por la calle Goles, el tramo sirve de medianera entre el antiguo Convento de San Laureano y la Capilla y las casas que se le adosan por este lado, en la acera de enfrente se aprecia, gracias a un retranqueo de las fachadas de los inmuebles y en línea con el anterior lienzo, otro que aún conserva su almenado con merlones encapuchados. Por su disposición, parece parte de una torre que flanquearía la antigua puerta o un ensanchamiento de la muralla al contacto con dicha puerta.
Numerosos son los fragmentos o trozos de lienzos de muralla embutidos en diversos edificios o utilizados como medianeras. Es evidente que éste no es un tema agotado, sino antes bien susceptible de nuevos hallazgos siguiendo la línea, ya prácticamente determinada con exactitud, por donde discurría la muralla hispalense. Restos emergentes y de fácil comprobación son un fragmento de lienzo en la zona de la antigua puerta de Carmona, conservada en una especie de callejón entre dos inmuebles; otro en el interior del Restaurante Oriza y un tramo que corta los inmuebles números 24 y 25 de la calle Torneo, almacenes actualmente cerrados donde se ha comprobado efectivamente la existencia de este resto por excavaciones.
En general, los restos de la muralla presentan características homogéneas. Su trazado es levemente quebrado, en entrantes y salientes, siguiendo la estrategia militar de la época que permitía de esta forma combatir mejor a los enemigos. A este recurso responde también la disposición de los Torreones, de planta rectangular de unos 4 metros de anchura, proyectados hacia fuera de los lienzos de la muralla unos 4,5 metros y dispuestos aproximadamente cada 40 metros. Estas torres son macizas hasta la altura del paseo de ronda, que pasa a través de ellas, y arriba suelen tener una dependencia abovedada desde la cual y por medio de una escalera se sube a la azotea superior protegida por el antepecho almenado. Por delante de la muralla propiamente dicho, a unos tres metros de ella, corre la barbacana que la bordea y repite los entrantes y salientes de lienzos y torres.
En cuanto a la fábrica de la muralla es de tapial, como es característico de las fortificaciones andalusíes y magrebíes de los siglos XII y XIII, en este caso es de derretido de cal, arenas y guijarros, que con el tiempo adquiere una dureza considerable. Las cajas de tapial suelen tener una dimensiones de 2,25 metros de largo y 0,85 de alto. El sistema de construcción era por medio de tableros en posición vertical sostenidos a la distancia conveniente por agujas de madera. Generalmente, el grueso de los muros suele estar alrededor de los 2 metros. En la reforma almohade se incorpora el ladrillo en los típicos filetes planos que de manera doble corren por debajo del adarve de las torres. A veces, en torreones señalados como el de la Plata o el Oro, se incorporan como refuerzo en la zona baja y en las esquinas sillares de piedra. También aparecen núcleos de ladrillo reforzado, algunos paramentos, pero estos rellenos parecen responder a obras de consolidación o reparaciones posteriores.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155
Inscrito BIC Monumento GACETA 20/01/1908
Inscrito BIC Monumento BOE (C.E) 11/12/1985
Inscrito BIC Monumento GACETA 04/06/1931

FUENTES DE INFORMACIÓN

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