IAPH. Instituto Andaluz del Patrimonio Historico

Bienvenido

English | Español

Ayuda | Directorio | Contacto | Mapa

A+|A-

Enviar a un amigo

Imprimir

Junta de Andalucía Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Consejería de Cultura Logo del Instituto andaluz del Patrimonio histórico

Patrimonio Inmueble de Andalucía

Búsqueda

NAVEGACIÓN
  • Informe
NAVEGACIÓN DE REGISTROS 1 de 3| primera imagen anterior siguiente última imagen
Imagen de Puente Tablas Más imágenes Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Puente Tablas
Otras denominaciones: Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas ; Cerro de la Plaza de Armas Código: 01230500054
Caracterización: Arqueológica
Provincia: Jaén
Municipio: Jaén

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías P.Históricos/Etnias
Ciudades Califato - Árabes
Casas Edad del Hierro II - Iberos
Ciudades Edad del Hierro II - Iberos
Construcciones funerarias Edad del Hierro II - Iberos
Espacios urbanos Edad del Hierro II - Iberos
Murallas Edad del Hierro II - Iberos
Poblados Edad del bronce final
Poblados Edad del cobre
Ciudades República romana

Descripción

El yacimiento arqueológico de la Plaza de Armas de Puente Tablas se sitúa a unos 7 kilómetros de Jaén, junto a la carretera comarcal J-V-312, Jaén-Torrequebradilla, en la campiña oriental y en la margen derecha del río Guadalbullón, afluente del Guadalquivir.
Está ubicado a 434 metros sobre el nivel del mar, en un cerro amesetado, cuya forma viene determinada por la existencia de una potente fortificación ibérica de trazado irregular ya que se adapta a las elevaciones y giros del cerro. La muralla delimita por todos lados, salvo por el Sur que aparece protegido por un farallón rocoso, un amplio recinto de 30.000 metros cuadrados en el que se pueden definir un trazado urbanístico definido por calles, casas de planta poligonal y áreas públicas, éstas principalmente en la zona occidental de la meseta, en las que se construyeron importantes edificios edilicios.
La muralla que está excavada en un tramo de unos doscientos metros, presenta ocho bastiones de planta rectangular adosados, y en algunos puntos conserva 5 metros de altura.
Las excavaciones sistemáticas realizadas desde 1985 por el equipo del departamento de Prehistoria de la Universidad de Jaén dentro del proyecto de investigación "El Poblamiento Ibérico en la Campiña de Jaén", han puesto de manifiesto la ocupación del cerro desde el Bronce Final hasta época romana republicana, siglo IX-II a. C., con un hiatus en el siglo III a. C. Asimismo, se ha documentado una ocupación más antigua, del Cobre Inicial en la zona septentrional, y otra del siglo X d. C. en el sector occidental.
El yacimiento del Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas fue excavado en la década de los 70 por Manuel Pellicer, reanudándose la investigación arqueológica a partir de mediados de los años 80 mediante excavaciones sistemáticas enmarcadas dentro del proyecto antes mencionado.
Definido como un oppidum de la campiña alta tipo medio por sus investigadores, las diferentes campañas de excavación han puesto de relieve su ocupación desde el Bronce Final Reciente hasta el siglo II a. C., con un pequeño hiatus desde finales del IV a finales del siglo III a. C., asociada a un urbanismo definido y a una fortificación, que rodea la meseta salvo por el sector suroccidental, con diversas modificaciones a lo largo de su historia. Asimismo, en la zona septentrional se conoce en una pequeña lengua un asentamiento de la Edad del Cobre de las Campiñas.
Los investigadores establecen nueve fases para el asentamiento definidas de la siguiente manera:
FASE I y II: Bronce Final Reciente. Anterior al inicio de la fortificación se han documentado cabañas y hoyos de poste, al igual que un zócalo. La ocupación se desarrolla por toda la superficie del cerro, posiblemente debido a un desplazamiento progresivo más que a la ocupación coetánea en toda su extensión. Entre la cultura material destaca la cerámica a mano con formas abiertas acampanadas con digitaciones en el borde, pequeñas ollitas de cuello indicado con mamelones y baquetones y por vasitos con carena marcada al exterior y borde recto o ligeramente exvasado. Así mismo, halló un peine de marfil decorado.
FASE III: Protoibérico, finales del siglo VIII-VII a. C. La ocupación se tiene documentada en la zona sureste y en el centro de la meseta. Supone esta fase un cambio completo de la cultura indígena ya que se generalizan otros patrones de habitación, como es la casa cuadrada compartimentada. Se inicia la fortificación construida a partir de la técnica de la piedra en seco, con talud que se apoya sobre un paramento aplomado de gran grosor y con bastiones-contrafuertes rectangulares con la misma técnica, junto a un complejo sistema de interior de pasillos.
En la cultura material, esta fase marca el inicio de la cerámica a torno que convive con la de mano, junto a restos de fíbulas de doble resorte. Será característica la cerámica a torno polícroma en rojo y negro con bandas anchas y formas que serán clásicas, como las urnas de Cruz del Negro y los pithoi de asas bífidas desde el cuello hasta el hombro.
FASE IV y V: Horizonte Ibérico Antiguo, siglo VI-primera mitad del siglo V a. C. En este periodo hay algunas pequeñas modificaciones en la fortificación que respetarán la estructura del primer lienzo. La ocupación se desarrolla tanto al interior como al exterior de la muralla y ya se define un planeamiento urbano con la existencia de calles, el cual se respetará grosso modo durante todo el período Ibérico Pleno. Debido a las construcciones posteriores las estructuras de habitación aparecen poco definidas, no obstante sí se aprecia la planta cuadrangular compartimentada en tres estancias consecutivas en sentido longitudinal, los muros sin cimentar con zócalos de piedra caliza, los alzados de adobe con revoco y los pavimentos de tierra apisonada con guijarros y fragmentos cerámicos.
Los distintos tipos de cerámica propios de la cultura ibérica presentarán una evolución, de este modo la cerámica gris se va a definir por las formas abiertas tipo platos, o bien cuencos con el borde engrosado hacia el interior. La cerámica polícroma en rojo y negro irá definiendo sus motivos geométricos, con bandas cada vez más estrechas y con la aparición de circunferencias cruzadas por una línea, al par que las formas típicas de un primer momento serán las urnas Cruz del Negro, los pithoi con asas dobles desde la boca, las cazuelas estranguladas, los vasos ovoides de borde marcado y los cuencos de labio engrosado, para encontrar un segundo momento las urnas de orejetas, el vaso "a chardón" y la urna tipo Toya. El final de este periodo queda definido por las importaciones griegas áticas de figuras rojas.
FASE VI y VII: Horizonte Ibérico Pleno, segunda mitad del siglo V- mediados del siglo IV a. C., momento en el que se abandona el oppidum. Durante este período habrá asimismo "soga y tizón" junto a las piedras de mayor tamaño y revistiendo algunos contrafuertes. A nivel urbanístico, se desarrolla el sistema de red poligonal con calles y casas de planta cuadrada que se distribuyen a un lado y a otro de la calle. Las compartimentaciones de las casas de la etapa anterior adquieren mayor complejidad en relación con un aumento de la división del trabajo en el hábitat. Asimismo, se ha podido documentar en un extremo de la manzana, realzado respecto al resto, un edificio con pórtico columnado y de tamaño muy superior a los demás.
Dentro de la cultura material, se ha de destacar la desaparición de la policromía en la cerámica pintada y el uso del color rojo como elemento clave, a veces asociado a la pintura blanca o con una mezcla de tonalidades que van del rojo al marrón, pasando por el violáceo.
Los motivos decorativos adquieren mayor calidad técnica, destacando los semicírculos concéntricos, cuadrantes de círculos o peines y cabellera o aguas muy regularizadas junto con bandas anchas y estrechas y filetes. Asimismo, hay una tendencia el biselamiento de los bordes de los recipientes abiertos, y propio de esta zona desde mediados del siglo IV a. C., se comienza a estampillar el borde en el panel de los recipientes cerrados. También son características de este período las imitaciones de cráteras de columnas o de campana, los kalathos estrangulados.
FASE VIII: Horizonte Ibérico Final, finales del siglo III a. C. Supone la reocupación del cerro por la población íbera, momento en que se realiza una nueva fortificación más débil constructivamente, con la técnica de spicatum y con base de piedras planas de mayor tamaño, que en ocasiones se desarrolla sobre otra fortificación o sobre su sedimentación. Los contrafuertes mucho más pequeños 3 x 3 metros, cuadrangulares y se disponen intercalándose a lo largo de todo su recorrido. Se ha documentado una de las puertas de acceso al recinto, caracterizada por dos torreones del mismo tipo que los bastiones-contrafuertes, que tienden a crear un embudo que se cierra desde el interior al exterior.
Entre la cerámica, hay que destacar la continuación de la monocromía del rojo y la mayor profusión decorativa que aparece en el interior de los platos. Asimismo, se normaliza el estampillado en los bordes en panel y se desarrolla el kalathos y los grandes toneles decorativos. Entre la cerámica de importación encontramos la Campaniense A.
La recuperación del oppidum conlleva asimismo un cambio en el sistema de explotación agropecuario como pone de manifiesto el cambio experimentado en los porcentajes de fauna, pasando en este período a un predominio de las ovejas y del cerdo frente al ganado vacuno que había predominado desde Bronce Final Reciente. Es decir, durante esta fase la asociación cerdo-ovejas-cereal supone un cambio radical frente al dúo cereal-vacuno, que entra en crisis al final de la fase anterior.
FASE IX: Época medieval, se desarrolla durante el siglo X d. C., quedando patente en las fosas dispersas por todo el asentamiento que han cortado los estratos más antiguos.
La ocupación de época prehistórica se desarrolla en la ladera Norte, extramuros del oppidum. Se han podido determinar dos fases de ocupación en unos aterrazamientos artificiales en la terraza del Trías. Las cabañas se realizan con materiales orgánicos. Asociados a ellas aparecen hoyos de poste y un hogar central formado por una plataforma de guijarros del río. El material artefactual está relacionado con las actividades domésticas de transformación. En la primera fase, predominan los grandes vasos de paredes rectas, las fuentes de carenas bajas, que irán evolucionando hacia la carena alta y la modificación del labio a modo de pestaña, que en la fase siguiente encontramos junto a suaves inflexiones en la línea de carena y un engrosamiento de los labios, mientras que los vasos de paredes rectas serán sustituidos por los cuencos. Sin embargo, es en el material silíceo donde se da el mayor cambio tecnológico, ya que se pasará de una industria con fuertes influencias microlaminares a otra con hojas más anchas y tallas laminares no microlíticas, junto a puntas de flechas de talla bifacial y los elementos de hoz.
Este pequeño asentamiento del primer cuarto del III Milenio es, por tanto, un representante de las primeras comunidades del Cobre Antiguo, que con una fuerte impronta neolítica, comienzan a sedentarizarse en los valles fluviales para ir desarrollando una economía cada vez más ligada a la agricultura de secano.
Como elemento a destacar se puede considerar la casa número 2 del siglo IV a. C., que define claramente el modelo de casa del Ibérico Pleno. Las dos primeras compartimentaciones de la casa del período anterior se convierten en una estancia de grandes dimensiones, 5 x 7 metros con un pilar central, lo que parece indicar una cubrición parcial de la estancia de entrada en sentido lateral y con bancos corridos adyacentes. El suelo presenta pavimento de tierra apisonada o de yeso cubriente. La tercera estancia de época anterior, delimitada en su final por un muro medianero que dará paso a otras casas contrapuestas a ésta, se subdividirá en dos o tres estancias en sentido longitudinal, que a su vez pueden compartimentarse transversalmente. El pavimento de estas estancias es de losas de piedra caliza, salvo una zona que aparece sin pavimentar y que debe estar relacionada con alguna estructura perecedera, posiblemente de madera. La originalidad de esta casa se manifiesta en la conservación de los escalones en la unión de la primera estancia cubierta con la puerta de la segunda, dando paso a un segundo piso que cubriría la extensión de la segunda estancia. Es de destacar que en la casa se han podido definir diferentes espacios funcionales ligados al almacenamiento en el patio, al consumo -actividad de molienda-, a un hogar junto a la puerta de acceso a la casa y lugares de consumo próximos.
El asentamiento se encuentra en buen estado de conservación, gracias a las diferentes campañas de consolidación que se han realizado sobre el sistema de fortificación, así como el vallado de todo el recinto.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Zona Arqueológica BOJA 30/03/2007 64 67

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

ARTEAGA MATUTES, Oswaldo. Problemática general de la iberización en Andalucía Oriental y en el Sureste de la Península. 1980, pp. 23-60.

CARRASCO RUS, Javier. Aproximación al poblamiento Eneolítico en el Alto Guadalquivir. 1980, -.

CASTRO LÓPEZ, Marcelo. Una aportación al estudio del poblamiento romano de la campiña del Alto Guadalquivir. 1984, pp. 115 - 127.

CASTRO LÓPEZ, Marcelo; CHOCLÁN SABINA, Concepción. La Campiña del Alto Guadalquivir en los siglos I-II d.C.: Asentamientos, estructura agraria y mercado. 1988, pp. 205-221.

MOLINOS, Manuel. Excavaciones en la Plaza de Armas de Puente Tablas. 1992, -.

MOLINOS MOLINOS, Manuel. Hechos deposicionales y postdeposicionales: aspectos metodológicos para la definición de la Coyuntura 0. 1993, -.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Elementos para el estudio del patrón de asentamiento en las campiñas del Alto Guadalquivir durante el horizonte pleno ibérico: un caso de sociedad agrícola con Estado. 1984, pp. 187-206.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Excavación arqueológica sistemática en Puente Tablas, Jaén. 1988, pp. 401-407.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Fronteras: un caso del siglo VI antes de nuestra era. 1989, pp. 121-135.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Informe de la campaña de 1988 en el Cerro de la Plaza de Armas de Puentes de Tablas, Jaén. 1990, pp. 179-184.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Informe de la campaña de 1989 en el Cerro de la Plaza de Armas de Puentes de Tablas, Jaén: estudio de materiales. 1991, pp. 402-407.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Informe preliminar de la campaña de excavación sistemática de 1985 en el Cerro de la Plaza de Armas (Puente Tablas, Jaén). 1987, pp. 345-352.

MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Poblamiento Ibérico de la Campiña de Jaén: análisis de una ordenación del territorio. 1984, pp. 255-284.

NOCETE CALVO, Francisco. Elementos para el estudio del patrón de asentamiento en las campiñas occidentales del Alto Guadalquivir durante la Edad del Cobre. 1984, pp. 91-102.

NOCETE CALVO, Francisco; MOLINOS MOLINOS, Manuel; RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. El poblamiento ibérico de la Campiña del Alto Guadalquivir: Proceso de formación y desarrollo de la servidumbre territorial. 1986, -.

RÍSQUEZ CUENCA, Carmen. Aplicación del Análisis Multivariante, una propuesta de tipología contextualizada. 1991, pp. 83-98.

RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Ciudad y territorio en el poblamiento ibérico del Alto Guadalquivir: los asentamientos ibéricos ante la romanización. 1986, pp.9-19.

RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. El poblamiento ibérico en el Alto Guadalquivir. 1987, -.

RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Los pueblos iberos del Alto Guadalquivir: análisis de un proceso de transición. 1978, pp. 255-284.

RUIZ RODRÍGUEZ, Arturo. Reflexiones sobre algunos conceptos de la Arqueología Espacial a partir de una experiencia: Iberos del Alto Guadalquivir. 1989, pp. 157-172.

RUÍZ RODRÍGUEZ, Arturo; MOLINOS MOLINOS, Manuel. Los Iberos. Análisis Arqueológico de un proceso histórico. Crítica, 1993. 84-7423-566-9.

Decreto 72/2007, de 6 de marzo, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de zona arqueológica, el yacimiento denominado Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, sito en el término municipal de Jaén. 30/03/2007, pp. 67-71.

Información documental

Archivo Central de la Consejería de Cultura. Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Jaén. Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, 1993.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. RUIZ SÁNCHEZ, Mª Victoria, Expediente para la declaración de Zona Arqueológica a favor del yacimiento de la Plaza de Armas de Puente Tablas. Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, 1993.

Archivo Central de la Consejería de Cultura. Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Jaén. Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, 1988.

Archivo Histórico de la Universidad de Granada. 3000-1500 B.C. La formación del Estado en las Campiñas del Alto Guadalquivir : análisis de un proceso de transformación. Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, 1988.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Jaén, Expediente para la declaración de Zona Arqueológica a favor del yacimiento de la Plaza de Armas de Puente Tablas. Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, 1988.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. RUIZ RECCO, Francisco Javier ... et al. (coord), Memoria : Levantamiento y Planimetría de los Yacimientos Arqueológicos de Granada, Huelva, Jaén y Málaga, incluidos en el Programa de Actuación en Zonas Arqueológicas. Cerro de la Plaza de Armas de Puente Tablas, 1994.



Compartir esto

¿Sabes cómo compartir?

Facebook Twitter Delicious Myspace Menéame
Los contenidos de esta web, incluidas las imágenes, están sujetos a una licencia de Creative Commons si no se indica lo contrario.
Creative Commons W3C W3C W3C
INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

Sede Central:
Camino de los Descubrimientos, s/n. 41092 Sevilla
Tel. 955037000 | Fax 955037001

Centro de Arqueología Subacuática:
Balneario de la Palma. Duque de Nájera, 3. 11004 Cádiz.
Tel.956203394 | Fax.956203417