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NAVEGACIÓN
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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Torre del Homenaje del Castillo
Otras denominaciones: Torre del Campanario de la Iglesia de Santa Cruz Código: 01230670004
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Jaén
Municipio: Pegalajar
Códigos relacionados

Pertenece a:
Código Denominación
01230670028 Iglesia de Santa Cruz

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Castillos Defensa Califato - Árabes 912/1035
Castillos Defensa Taifa 1035/1086
Castillos Defensa Baja Edad Media
Castillos Defensa Plena Edad Media - Almohades
Castillos Defensa Plena Edad Media - Almorávides

Descripción

En la ubicación del campanario de la Iglesia de Santa Cruz de Pegalajar se aprovechó un torreón que formaba parte del primitivo recinto interior amurallado o alcázar de la villa, identificable como parte de las reformas que se llevaron a cabo sobre él en la primera época cristiana (siglo XIII). La iglesia fue edificada entre 1580 y 1620 por Alonso Barba, ocupando en gran parte el antiguo solar del alcázar y probablemente sus mampuestos. Está situado en un altozano o espolón rocoso, el de la Peñuela, apropiado para la función militar del antiguo edificio. Las obras para transformar la torre en campanario datan de 1587, probablemente tras arrasar un cuerpo superior ruinoso (LÓPEZ CORDERO, J. A., 1997; TROYANO VIEDMA, J. M., TROYANO CHICHARRO, J. M., 1993).
Según M. Jiménez y T. Quesada (1992), Pegalajar podría definirse como un topónimo compuesto por un término latino y otro árabe. El primero, sería "pagus" (pueblo, aldea, comarca pequeña), mientras que el segundo procedería de la raíz árabe al-hayar (piedra), pudiendo significar "Vega Pedregosa", aunque otras interpretaciones aceptadas como posibles serían la de "Paso entre Montañas", o bien "Peña de la Vega". Sin embargo, como señaló en su momento V. Salvatierra (AGUIRRE SÁDABA, F. J., SALVATIERRA CUENCA, V., 1989), resulta muy interesante la relación que existe entre un individuo llamado 'Abd al-Rahman b. 'Isa b. Raya al-Hayar (o al-Hayari), conocido como al-Sumuntani, y el topónimo de Pegalajar, al considerarse que la vocalización al-Hayari sería una nisba, al-Hayar. Por tanto, si esto es correcto, Pegalajar estaría integrada, como de hecho ocurre, en el amplio territorio de Sumuntan (Sierra Mágina).
Analizando el topónimo y las fuentes árabes, M. Jiménez y T. Quesada (1992) identifican Pegalajar con el lugar de "Bagu", un enclave situado por Idrisi en el camino de Córdoba a Levante por Jaén. Con toda probabilidad se trataría de un Hisn utilizado como refugio por diversas comunidades de aldeas (Qura), que explotan diversos espacios irrigados situados en torno al manantial de la Fuente de la Reja, y en las inmediaciones del río Guadalbullón.
Es muy probable que en época emiral la función de Hisn fuera asumida por un asentamiento de altura localizado al pie de la Peña de los Buitres (LÓPEZ CORDERO, J. A.; LIÉTOR MORALES, J.; ROJAS LÓPEZ, J., 1994). Se trata de un espolón rocoso, dotado de amplias defensas naturales, careciendo por tanto de murallas u otros elementos defensivos. En su interior se construyó tan sólo un aljibe. Este lugar serviría, como hemos dicho, de refugio para la población de varias alquerías circundantes, entre ellas la que pudo ocupar el actual solar de Pegalajar, cuyo origen estuvo muy relacionado con la existencia de la Fuente de la Reja y su perímetro irrigado.
Este Hisn y sus alquerías, quedaron integrados dentro del distrito administrativo (Iqlim) de Mantisa. Un distrito que según las fuentes escritas fue controlado por las tribus árabes de los Asadíes y los 'Uqaylíes. Tanto este territorio como su vecino Wadi 'Abd Allah, se convirtieron en zonas donde estallaron sublevaciones durante el Emirato Omeya. En Mantisa se sublevó y encastilló Ishaq b. 'Attaf al-'Uqayli, mientras que en Wadi 'Abd Allah lo hizo 'Uqasa Ibn Mihsan. Ambos fueron sometidos por 'Abd al-Rahman III en el año 913. Quizá fue éste el momento en que se abandonó el antiguo refugio de la Peña de los Buitres, como consecuencia de la orden efectuada por el primer califa cordobés, que obligaba a despoblar todos los lugares defensivos que habían participado en la rebelión de finales del Emirato, estableciéndose su población en zonas más llanas, y por tanto de más fácil control y sometimiento.
Esta imposición califal determinaría que a partir de este momento se iniciara el desarrollo de una de las primitivas alquerías, la actual Pegalajar, situada en una zona menos escarpada, al abrigo del espolón rocoso de la Peñuela, la cual empezó a ejercer la función de nuevo refugio o Hisn. Este núcleo de población desarrolló un amplio espacio irrigado, dotado de complejas estructuras, como balsas de almacenamiento y distribución (tal vez la famosa "Charca" de Pegalajar sea heredera de una de ellas), numerosos bancales, terrazas y molinos, que aprovechan el agua de la Fuente Vieja o Fuente de la Reja.
La función defensiva del refugio de la Peñuela se iría consolidando entre los siglos XII-XIII, sobre todo ante el peligro que suponía el avance cristiano por el Alto Guadalquivir. Ello llevó a los habitantes de esta alquería y a los de otras circundantes a fortificar el Hisn, creando un amplio recinto amurallado que les diera cobijo en caso de peligro. Esta fortificación (llamada en las primitivas crónicas cristianas "Alcázar de Pegalhaiar"), identificada y analizada por J. A. López, J. Liétor y J. Rojas (1994), fue asaltada en varias ocasiones por el rey Fernando III, hasta su conquista definitiva en 1244. Tras su conquista, Pegalajar quedó integrada en las tierras del realengo, constituyendo uno de los enclaves fronterizos más importantes para la seguridad de la ciudad de Jaén frente al reino nazarí de Granada.
De la misma manera que otros municipios del Alto Guadalquivir, también Pegalajar se vio envuelta en las luchas nobiliarias de finales de la Edad Media, como la conjura que en 1468 implicó a D. Fernán Mexía y a D. Juan de Pareja, Comendador de Pegalajar, contra el Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo. Al fracasar en su intento, D. Juan de Pareja se refugió en Pegalajar, llevando a cabo numerosas acciones de rapiña por las tierras del Concejo de Jaén, las cuales se prolongaron hasta 1469. Finalmente el rebelde fue sometido por el propio Enrique IV, quien entregó de nuevo la villa y su castillo al Condestable, nombrándose inmediatamente otro alcaide, a saber, D. Pedro de Sepúlveda. El gasto que ocasionaba la alcaldía de Pegalajar era asumido por las Collaciones de la ciudad de Jaén, turnándose en su mantenimiento. Así, en 1465, estaba a cargo de la Collación de San Bartolomé, mientras que en 1466, lo hacían San Andrés y Santa Cruz, y en 1468, la Magdalena.
En el Castillo de Pegalajar hay, al menos, dos momentos constructivos. Por un lado, un primitivo recinto amurallado que ocupa buena parte de la Peñuela, y que estaba dotado de dos puertas de acceso: una, emplazada en el lienzo Norte y flanqueado de dos torres de planta circular, y otra, en el Sur, controlada por dos torres cuadradas. A esta fortaleza cabría identificarla con el primitivo hisn islámico, entorno al cual se había desarrollado una pequeña alquería sin amurallar. No obstante, a partir del siglo XII, y ante la amenaza cristiana, la alquería se rodeó de un nuevo lienzo defensivo, pasando a convertirse el primitivo recinto en su Alcázar.
Tras su conquista por los castellanos, en 1244, y dada su proximidad a la frontera nazarí, los cristianos emprendieron amplias modificaciones en el mismo, las cuales consistieron en revestir y reparar las antiguas murallas islámicas con mampuestos irregulares, incrementando de esta manera su resistencia ante un ataque con artillería. Así mismo, en el extremo Este del Alcázar, ocupando la zona de mayor altitud, construyeron un pequeño castillo, del que tan sólo se ha conservado su Torre de Homenaje, que es la que actualmente se utiliza como Campanario de la Iglesia de la Santa Cruz. Junto a ello se refuerzan las puertas de entrada a la población, siendo quizá este el momento en que fue edificada la Puerta de Jaén, más conocida como el Arco de la Villa o de la Encarnación, una puerta de arco apuntado, construida en mampostería regular con escudos heráldicos (LÓPEZ CORDERO, J. A.; LIÉTOR MORALES, J.; ROJAS LÓPEZ, J., 1994).
El propio crecimiento natural de la población, determinó que la zona urbanizada rebasara los lienzos de muralla, apareciendo un arrabal en la Baja Edad Media, que fue arrasado por las tropas nazaríes en 1470.
Como puntos de apoyo y control de la fortaleza de Pegalajar, fueron edificadas varias torres de vigilancia del territorio. Entre ellas, las localizadas en los parajes de Corralejos, la Serrezuela, o la sierra de los Bodegones. Son por lo general estructuras de planta circular, construidas en mampostería irregular enripiada. La mejor conservada es la Torre de la Cabeza, que ocupa la cumbre de un cerro amesetado situado en el propio valle del Guadalbullón. Fue construida sobre los restos de un antiguo asentamiento islámico, que se despobló al convertirse esta zona en la frontera con el Reino de Granada.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

AGUIRRE SÁDABA, Francisco Javier; SALVATIERRA CUENCA, Vicente. Cuando Jaén era Yayyan. 1989, pp. 453-490.

ESLAVA GALÁN, Juan; CEREZO MORENO, Francisco. Castillos y atalayas del Reino de Jaén. Riquelme y Vargas, 1989.

LIÉTOR MORALES, José. Pegalajar. 1990, pp. 17-29.

LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio. Patrimonio Histórico-Cultural de la Villa de Pegalajar. 1997, pp. 27-43.

LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio; LIÉTOR MORALES, José; ROJAS LÓPEZ, José. Pegalajar: Nueva aproximación histórica. ILMO. Ayuntamiento de Pegalajar, 1994.

OLIVARES BARRAGÁN, Francisco. Castillos de la provincia de Jaén. EXCMA. Diputación Provincial. Instituto de Estudios Giennenses, 1992.

QUESADA QUESADA, Tomás. La Serranía de Mágina en la Baja Edad Media: Una tierra fronteriza con el Reino Nazarí de Granada. Universidad de Granada, 1989.

QUESADA QUESADA, Tomás; JIMÉNEZ SÁNCHEZ, Milagros. En los confines de la conquista castellana: Toponimia y Poblamiento de los montes granadino-giennenses en el siglo XIII según la documentación cristiana. 1992, pp. 59-63.

RODRÍGUEZ MOLINA, José. El Reino de Jaén en la Baja Edad Media: Aspectos demográficos y económicos. Universidad de Granada, 1978.

TROYANO VIEDMA, José Manuel; TROYANO CHICHARRO, José Manuel. La Villa de Pegalajar en la frontera de la Andalucía Alta. 1993, pp. 117-132.

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Jaén. ALCÁZAR HERNÁNDEZ, Eva María, Inventarios del Patrimonio Arqueológico: Actualización del Inventario Arqueológico Provincial: Términos Municipales de Sierra Mágina, Jaén. Castillo. Torre del Campanario de la Iglesia, 1998.



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