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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Cueva de Ardales
Otras denominaciones: Cueva de Doña Trinidad Grund Código: 01290180027
Caracterización: Arqueológica
Provincia: Málaga
Municipio: Ardales

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías P.Históricos/Etnias
Sitios con representaciones rupestres Auriñaciense
Sitios con representaciones rupestres Epipaleolítico
Sitios con representaciones rupestres Gravetiense
Sitios con representaciones rupestres Magdaleniense
Asentamientos Neolítico
Construcciones funerarias Neolítico
Sitios con representaciones rupestres Neolítico
Sitios con representaciones rupestres Solutrense

Descripción

Se sitúa a 50 kilómetros de la costa mediterránea, en los rebordes montañosos subbéticos que rodean la Bahía de Málaga. Se ubica en la Comarca de Guadalteba, y vinculada a las cuencas fluviales de los ríos Guadalhorce, Guadalteba y Turón. En concreto está situada en la margen derecha del curso medio del río Turón, en las estribaciones de la Serrezuela, la Sierra de Alcaparaín y el paraje natural del Desfiladero de los Gaitanes-El Chorro. Está situada a 565 metros sobre el nivel del mar, en la falda norte de una montaña de calizas y mármoles del Triásico, conocida como Cerro de La Calinoria.

Al exterior presenta una boca actualmente protegida por un edificio y unas escalinatas que se internan, tras una puerta, en su interior. Dentro de la cavidad se observa un cono de sedimentos muy potente, que se utilizó históricamente como zona de acceso, habilitado con unas escaleras a mediados del siglo XIX para su visita turística por parte de su primera propietaria Doña Trinidad Grund (1821-1896).

Según los diferentes estudios realizados desde principios de los años 80 del siglo pasado, la Cueva de Ardales tiene un recorrido total de 1577 metros, una distancia horizontal de 1394 metros y un desnivel máximo de algo más de 34 metros. En ella se distinguen dos zonas diferenciadas:

El cono de sedimentos antes mencionado, genera una rampa empinada que permite el acceso a dos grandes estancias al final de la pendiente. Una, a la derecha, conduce a la Sala de Las Estrellas, donde se pintaron las manos aerografiadas y numerosos signos así como varios animales. Y la segunda la Gran Sala, más al fondo, que se bifurca en dos galerías que también contienen signos rojos pintados con los dedos.
Desde esta última gran estancia parten varias galerías, destacando Sala del Lago y Galería de los Laberintos, ésta última formada por pequeñas salas y galerías estrechas y de aspecto laberíntico. Desde una de ellas se accede, actualmente escalando 18 metros, a las Galerías Altas, una cavidad que tuvo su propia boca de entrada, cegada por sedimentos al final de la Prehistoria, donde se conservan una colección de arte rupestre paleolítico y una necrópolis neolítica con varios enterramientos depositados en superficie.

La cueva presenta numerosas galerías y salas pequeñas, aunque en síntesis cuenta con dos zonas claramente separadas, por un lado las galerías visitables, que habían sido habilitadas por Trinidad Grund en el siglo XIX (Cantalejo et al. 1997) y por otro lado las Galerías Altas, descubiertas en 1981, que dada la dificultad de acceso están fuera de las visitas al público. Estas dos zonas tuvieron accesos diferentes en tiempos Pleistocenos.

En las galerías visitables, se encuentra la Gran Sala, donde se localizaron depósitos funerarios y pinturas rupestres; desde el centro de su bóveda se accede, solo con material de escalada, a una rampa muy pendiente "El Calvario" que termina en una chimenea vertical "El Camarín" donde se encuentran la mayor parte de pinturas y grabados.


La temática de pinturas y grabados es muy amplia: figuras geométricas (manchas, puntuaciones, aspas, reticulados, serpentiformes, triangulares, cuadrangulares, etc.); representaciones naturalistas (antropomorfos, cérvidos, équidos, cápridos, peces y un conjunto de manos negativas que son, por ahora, las únicas de esta cronología que se conocen en Andalucía); y, por último, otras figuras difícilmente clasificables.

Las técnicas de representación son muy variadas, tanto en los grabados como en la pintura. El análisis de las secuencias gráficas a partir de variables de carácter tecnológico, temático, estilístico, espacial y morfológico permitió establecer grupos de significación y conjuntos sincrónicos a los que se le atribuyó una secuencia cronológica partiendo de la repetición de relaciones de superposición entre paneles.

Pintura.- Los pigmentos empleados fueron el rojo, el negro, el ocre y el marrón. Se usaron óxidos de hierro para la obtención de pinturas rojas y ocres, carboncillos y óxido de manganeso para las negras, y una pasta compuesta probablemente de arcilla y resina para el marrón. Los medios propuestos para la aplicación de la pintura fueron los dedos, las manos, el pincel, el aerógrafo y el carboncillo

Grabado.- Se observaron diversos resultados técnicos, como la digitación, la incisión en ¿U¿, la incisión en ¿V¿, la extracción y el raspado. En función de la dureza del soporte. Así, se emplearon la yema de los dedos o las uñas, punzones de hueso o de madera, lascas y buriles de sílex, incluso algún instrumento de incisión múltiple (quizás unas garras) y se ha podido determinar el empleo de todos ellos en distintos soportes, salvo el uso de los buriles de sílex que fue exclusivamente aplicado en superficies duras o muy duras.

El amplio recinto subterráneo conserva numerosas zonas que mantuvieron una relación directa con los grupos humanos prehistóricos. Se han documentado, al menos,250 paneles con vestigios gráficos, situados mayoritariamente en sectores de total oscuridad. Se han detectado ámbitos relacionados con el uso de la cavidad como refugio, en zonas cercanas a las bocas de entrada, probablemente en situaciones de iluminación en penumbra y con posibilidades de aireación. Por último, existió a lo largo de la amplia secuencia de ocupación de la cavidad, una evidente relación con la muerte, habiéndose conservado varios depósitos funerarios en distintos sectores del cavernamiento.

El cómputo total del que ahora se dispone ascienda a un número de 1.009 motivos, distribuidos en 251 paneles. Desde el punto de vista temático, han sido documentados y descritos 98 figuras zoomorfas, 10 imágenes antropomorfas, 9 manos, 786 signos y otros 106 motivos que no han sido posibles clasificar. Los soportes utilizados para la realización de estos motivos fueron todos los posibles, dándose casos en paredes, techos, suelos, grandes bloques desprendidos y espeleotemas (estalactitas y estalagmitas).


Como resultado de las investigaciones se han definido tres grandes ciclos artísticos:

- El Arte de los Exploradores (Paleolítico Superior inicial). Se le atribuye un carácter eminentemente configurativo, caracterizado por el reconocimiento previo e integral de la cavidad y la articulación de sus dos núcleos artísticos principales (Sala de las Estrellas y Calvario). Desde un punto de vista normativo, su cronología correspondería a un Paleolítico Superior inicial (Auriñaciense-Gravetiense).

- El Arte de los Grandes Cazadores Muy localizado, homogéneo y estandarizado, se correspondería cronológicamente con un Paleolítico superior medio (Solutrense).

- De la Plenitud a la Decadencia Recogería las últimas incorporaciones recibidas por la cueva y correspondería a un horizonte cronológico hacia el Paleolítico superior final (Magdaleniense) y a momentos Epipaleolíticos (Mesolíticos:). Fuera del contexto del arte de los cazadores, pero dentro de la cavidad se realizó un motivo adscrito al Arte rupestre Esquemático que se asocia al Neolítico, todos ellos con sus correspondientes fases (CANTALEJO y ESPEJO, 2013)


Datos históricos

Las primeras noticias escritas que poseemos de la cavidad se encuentra en el Diccionario Geográfico y Estadístico de Pascual Madoz (1845), siendo posteriormente citada por Puig y Larraz en su Catálogo geográfico y geológico de las cavidades naturales y minas primordiales de España (1896). Sin embargo, el descubrimiento de las pinturas y grabados prehistóricos se debió a los trabajos del abate Henri Breuil, que vieron la luz en 1918 y fueron recogidos en la obra El Hombre fósil de Hugo Obermaier del año 1925.

A mediados del siglo XIX Trinidad Gründ, propietaria de la cavidad y del balneario de aguas sulfurosas de Carratraca, preparó la cueva para su explotación turística instalando verjas, escaleras exteriores e interiores, caminos, hachones para lámparas de aceite y rellenando con grava la sala principal. La cavidad pasó a conocerse como Cueva de Doña Trinidad y durante unos años fue muy visitada porque se incluía como excursión a lomos de mulos, con servicio de guía y merienda, en el precio que abonaban los usuarios del balneario por su tratamiento. Tras la muerte de su propietaria, en 1896, la cueva quedó abandonada hasta que H. Breuil descubrió los grabados y pinturas de la sala que denominó El Calvario. En el curso de la Guerra Civil, la cueva sirvió como refugio a la vecindad que huía de los bombardeos y desde ese momento hasta 1985 sufrió un total abandono y distintos usos inapropiados que la afectaron irreversiblemente.

En 1985, María del Mar Espejo & Pedro Cantalejo presentan un proyecto de recuperación y estudio de la cavidad. En 1992 la cueva reabre sus galerías al público, con un modelo conservacionista de visitas reguladas en el tiempo y la cantidad.

La revisión gráfica de la Cueva de Ardales, encargada a José Luis Sanchidrián Torti por la Comisión Nacional de Arte Rupestre en 1981, permitió, además de catalogar 220 paneles, descubrir la nueva cavidad.

Más tarde, entre los años 2001 y 2006 María del Mar Espejo y Pedro Cantalejo coordinaron un proyecto de investigación con el fin de reproducir las manifestaciones artísticas a partir de medios digitales, evitando cualquier manipulación o acción directa sobre las mismas; en total, se catalogaron 1009 motivos distribuidos en 251 paneles.

A finales del 2007, la Cueva de Ardales se integra en un nuevo proyecto comarcal de gestión del Patrimonio Histórico y Natural, tras la creación de la Red Patriomonio Guadalteba.

A partir de 2011 se viene desarrollando un proyecto de investigación bajo la dirección de J. Ramos y G. Ch. Weniger que incluye sondeos geoarqueológicos y estratigráficos en las bocas de entrada de ambas cavidades con el objetivo de conocer su evolución física en relación con los cambios climáticos producidos desde el Pleistoceno Superior, así como su relación con el espacio exterior y los posibles usos de esos espacios por grupos humanos del Paleolítico Medio y Superior (RAMOS, 2014).

Aunque las manifestaciones artísticas prehistóricas se han venido encuadrando cronológicamente en diferentes momentos del Paleolítico Superior, recientes investigaciones demuestran que determinadas pinturas de color rojo de tres zonas de la cavidad poseen una antigüedad superior a 64.000 años, lo que implica que debieron ser confeccionadas por homínidos del grupo Homo Neanderthalensis. De esta manera, la Cueva de Ardales contiene, junto con las también estudiadas de Malalmuerzo (Cáceres), La Pasiega y Puente Viesgo (Cantabria), las representaciones artísticas más antiguas hasta ahora conocidas a escala mundial (HOFFMANN, 2018).

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155
Inscrito BIC Monumento BOE (C.E) 11/12/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

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ESPEJO HERRERIAS, María del Mar; CANTALEJO DUARTE, Pedro. Cueva de Ardales, Málaga, España : Patrimonio prehistórico en el sur de la Península Ibérica. 243-260.

ESPEJO HERRERIAS, María del Mar; CANTALEJO DUARTE, Pedro. Cueva de Ardales (Málaga). Reproducción digital del arte rupestre Paleolítico. Memoria. Junta de Andalucía, Consejería de Cultura; Ayuntamiento de Ardales; Consorcio Guadalteba, 28/12/2006.

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FORTEA PEREZ, F. Javier. Arte Paleolítico del Mediterráneo español. 1978, pp. 99 - 149.

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Información documental

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Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Málaga. Delegación Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Málaga, Informe de correcciones de ubicación y delimitaciones de yacimientos arqueológicos de la provincia de Málaga. Cueva de Ardales, 2000.

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Catálogo de yacimientos con pinturas rupestres en Andalucía. Cueva de Ardales, 1987.



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