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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Molino del Cubo
Código: 01230870031
Caracterización: Arqueológica
Provincia: Jaén
Municipio: Torredonjimeno

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías P.Históricos/Etnias
Fortificaciones Baja Edad Media
Molinos harineros Baja Edad Media
Villae Época romana

Descripción

Se encuentra situado al sur del término municipal de Torredonjimeno, a poco menos de 3 kilómetros de esta ciudad, con la que se comunicaba a través del camino histórico de El Palomar. En la actualidad, su ubicación es casi limítrofe a la intersección de los términos municipales de Torredonjimeno, Jamilena y Martos, en una hondonada por donde discurre el arroyo del Cubo, acompañado en sus dos orillas por sendos caminos antiguos, el del Palomar y de la Torre.
Fue construido por la Orden Militar de Calatrava en el primer tercio del siglo XV (1437 Fecha del fin de la construcción). Éste molino fortaleza cuenta con una cartela fundacional sobre el arco adovelado de acceso y bajo la ventana superior izquierda, a más de 5 metros del suelo. Está compuesta por tres grandes losas de arenisca, de las cuales, sólo la superior y la inferior contienen caracteres en escritura gótica hecho a base de incisiones en la piedra.

El cubo y la cubierta del molino .- La cubierta presenta una continuidad entre la parte ocupada por el cubo, plana, y el tejado a un agua de la sala de molienda, del que han desaparecido las tejas. La pervivencia de restos de la cornisa del alzado principal tallada en piedra indica la existencia de un vuelo para verter las aguas lejos de la fachada.
El conducto vertical del cubo, de 1,5 metros de diámetro, podría llegar a alcanzar los 12,50 metros de profundidad. Actualmente el fondo se encuentra cegado por escombros, por lo que no se puede observar la salida del agua.Una evidencia que indicaría que el molino reaprovechó y reforzó el cubo de otro molino anterior, deriva de la distinta orientación que presenta este elemento respecto a la sala de molienda, aunque esta posición girada pudo estar condicionada por la morfología del terreno rocoso en el que está inserto.

Todos los paramentos están construidos con sillarejo unidos con argamasa, que aún presenta restos de enfoscado de cal coloreada con almagra
El alzado principal está orientado hacia poniente. Se encuentra dividido por una imposta pétrea en forma de cornisa, que permitía la transición entre el paramento inferior y el superior. Hoy en día este alzado presenta cuatro aberturas, tres de ellas enmarcadas en piedra. El hueco que esta sin enmarcar, vertical y muy alargado, fue salvajemente practicado en la parte derecha de la fachada para obtener mas luz en la sala de molienda. Esta gran ventana está ocasionando serios problemas de estabilidad, manifestados en amplias fisuras que, partiendo de la bóveda de la sala superior, recorren el molino de arriba a abajo.

El hueco de entrada original ha llegado a la actualidad resuelto con un arco de medio punto. Las jambas y el propio arco son de mampostería tallada y biselada en sus aristas. Estos sillares, de piedra arenisca, no se encuentran trabados con la fábrica de silIarejo de piedra caliza de la fachada, y además no presentan marcas de cantería, lo que parece indicar que este arco no pertenece al primer momento fundacional. Encima del mismo aparecen unos huecos más o menos alineados, que delatan la posici6n de lo que podría haber sido un tejaroz de madera. Traspasado el umbral de la puerta, el grueso muro de 1,75 metros de espesor es atravesado por una bóveda de cañón rebajada, que se queda por encima del arco. En ella se conservan los quicios donde encajaban los ejes de las dos hojas de la puerta, que se abrían a haces interiores, quedando englobadas en el grosor del muro.Las dos ventanas superiores, de forma cuadrangular, son las únicas que podrían adscribirse al momento de la fundación del molino, pues sus sillares y dinteles se hallan perfectamente trabados con la fábrica de la fachada, insertándose en las hiladas horizontales de la misma.

A poca distancia de este alzado, debe de encontrarse la salida de agua del socaz del molino.
El alzado norte está compuesto par tres planos, todos ellos partidos por una imposta contínua que marca el inicio de los muros de la cala superior. El de la derecha pertenece a la sala de molienda, donde se abren dos saeteras perfectamente enmarcadas, una correspondiente a la sala superior y otra a la inferior, que hoy permanece tapada e inaccesible desde el interior. En la parte superior derecha se puede observar una pequeña gárgola. Nada parece indicar que este caño pudiera haber pertenecido a una cubierta existente con anterioridad a la sala superior, sino que más bien debió de estar asociado al uso de esta como vivienda o como almacenamiento y lavado del grano. A su izquierda resulta visible un agujero abierto con posterioridad, que atraviesa el muro casi a ras del suelo de la sala superior.

El segundo paramento quiebra unos 45 grados respecto al primero, estando separado de él por sillares tallados en ángulo, en los que aparece la misma marca de cantería (Tau minúscula), lo que podría indicar la especialización de los distintos grupos de canteros que trabajaron en su construcción. Desde el exterior sólo resulta perceptible una ventana tardía, abierta toscamente en el muro, pues, además de no estar enmarcada y tener rotas sus jambas, llega incluso a cortar la imposta horizontal. Es probable que tuviera algún sistema de cierre, cuyos goznes han sido arrancados. Encima de este hueco, bajo una cortina de yedra que dificulta su localización, se encuentra la saetera original, que, aunque cegada e inaccesible, resulta perceptible desde la escalera de caracol interior.

Una vez que ésta deja de cumplir su cometido, debió de abrirse el otro hueco, para iluminar mejor la escalera y quizás para introducir el grano en el molino. EL tercer paño, oculto casi por completo por la yedra, corresponde al cubo, por lo que es ciego.El alzado sur se encuentra también dividido por una imposta horizontal continua, similar a la del alzado norte. En este caso, el paño de la sala de molienda y el del cubo están en el mismo plano. Al igual que el paramento norte, presenta dos saeteras, y la parte del cubo es ciega. En la zona inferior pueden observarse los restos de lo que debieron de ser unas cuadras o dependencias anexas, incorporadas con posterioridad a la construcción del molino, pues no están trabadas con este alzado. Los restos conservados consisten en dos muros casi perpendiculares al molino, con puerta exterior hacia el arroyo. Estuvo comunicada con el interior del molino por medio de una abertura que rompió su alzado, hoy definitivamente tabicada en una parte del grosor del muro. Es probable que este anexo tuviera una cubierta a una sola agua.

El alzado este corresponde al alzado posterior del cubo, por lo que, pese a estar tapizado casi por completo por la yedra, no debe de contener abertura alguna. En su esquina mas meridional, entesta el paramento exterior del acueducto, en el que se aprecian las reparaciones efectuadas en diversos momentos hist6ricos.
El interior del molino se compone de dos salas rectangulares, una inferior y otra superior, cubiertas con sendas bóvedas de cañón. Se encuentran comunicadas por una escalera de caracol, a la que se accede por medio de una bóveda de directriz curva, situada a 3 metros del nivel del suelo de la estancia inferior.
La sala inferior debió de contar con una galería perimetral de madera en tres de sus lados, a unos 3 metros del suelo, a tenor de las improntas de las vigas que han quedado en los muros. A esta galería se accedería, presumiblemente, a través de una escalera basculante de madera, que quizás podría ser izada desde la sala superior, por medio de un sistema de leva que atravesase la bóveda por alguno de los huecos rectangulares que aún se conservan. Con este sistema se impedía el acceso a las zonas altas, en caso de que la parte baja del molino fuese tomada. Una puerta, de la que han quedado las improntas de sus goznes, cerraría el hueco por el que se entraba a la escalera de caracol, con lo que se establecía un segundo filtro para acceder a la sala superior. Entre otras funciones, esta galería a media altura sirvió como corredor para alcanzar las dos escaleras adosadas a la pared, que permitirían subir a las elevadas saeteras, que están a más de 5 metros de altura, y de las que aún se aprecian sus rasgos en el enfoscado que las oculta . Esta ubicación permitiría al defensor batir una mayor superficie exterior, al mismo tiempo que resultaría menos vulnerable a los disparos de los atacantes.Bajo el espacio definido por la bóveda de cañón apuntado, de clara ascendencia gótica, se encentra el cárcavo donde se alojaría el único rodezno del molino. El hueco donde se situaría el saetillo y aquel otro por el que atravesaría el palahierro no están bien definidos, pues este ámbito está casi colmatado de escombros. El socaz de desagiie del moho pasa por debajo de la sala de molienda. Para ello se construyó una impresionante bóveda de cañón labrada en cantería, al fondo del cual aparece una pared con un portillo por donde escaparía el agua. Nada parece indicar que bajo esta bóveda se situase el rodezno, pues, a parte de no apreciarse signo alguno de haber sido atravesada por el palahierro, su posición esta muy alejada del cubo. Al igual que el cárcavo, este socaz debería ser limpiado de escombros y excavado para confirmar o desmentir estas hipótesis.

El mal estado de conservación de este sistema, y la desaparición completa de toda su maquinaria, ha hecho suponer que las piedras de moler se encontraban delante de la bóveda de cañón apuntada, sobre el hueco que ha sido fruto del desplome del suelo. Sin embargo, la propia existencia de esta bóveda, cuya función debió de set la de acercarse a la salida de agua del primer cubo, una vez se adosó a éste la sala de molienda del edificio construido en 1437, induce a pensar que las pequeñas muelas se ubicaban en este espacio. La existencia de restos de lo que podría ser la bancada donde apoyase la piedra solera, de dos mechinales cegados donde encajar una viga transversal para sujetar la tolva, o facilitar la elevación de la piedra volandera para el preceptivo picado de sus acanaladuras, así corno un arco amortizado de lo que fue un antiguo saetillo, refuerzan esta hip6tesis

La escalera de caracol..- Se inscribe en el interior de un cilindro de 1,75 metros de diámetro, cubierto por una cúpula hemisférica de ladrillo colocado a soga. Está realizada con escalones tallados en piedra, cuyos mamperlanes han desaparecido en todos ellos. En la pared circular se aprecian las improntas de otros peldaños que continuaban la escalera de caracol hasta una saetera elevada, que hoy se encuentra cegada, única abertura que tuvo en su origen este espacio, y que atendía a razones defensivas más que funcionales. Tras realizar un giro de 180º, el ascenso continúa por medio de otra escalera de seis peldaños y directriz curva, que desembarca en la sala alta. Este último pasadizo está cubierto por una bóveda de cañón rebajada, también de ladrillo, al inicio de la cual se conservan los quicios de una segunda puerta, que controlaba el acceso al último reducto del molino.La sala alta.- Se la debe considerar como una estancia polifuncional. Entre otros cometidos fue concebida para estar habitada, como lo demuestra el hecho de existir unos bancos en los "tabucos ventaneros". Al ser el sitio más seguro del molino, sería además el último refugio en caso de ataque.
En los alzados norte y sur se localizan dos saeteras, presentando la primera un nicho semicircular donde se podría alojar un defensor de pie. En este mismo paramento, junto a la puerta que da entrada a la sala, hay una especie de hornacina elevada con forma de T invertida. No se sabe que funci6n pudo desempeñar, pero, por el hecho de estar cajeada con cemento Portland, abría que adscribir su apertura en el muro a una época reciente, lo que quizás no ocurriría con la que se ubica en el mismo muro de la sala baja. También sería utilizada esta sala alta como troje o almacén de grano y harina. La existencia de una salida de aguas al exterior por medio de una gárgola, pudiera indicar que en ella llegaron a realizarse labores de lavado del grano. Además, en el arranque de la bóveda de cañón de ladrillo que la cubre, se pueden observar hasta diecinueve agujeros cegados, dónde se encajarían otras tantas vigas de madera. En ellas se podría organizar un sistema de poleas que permitiese izar la escalera levadiza, mover los sacos o montar los cernedores para limpiar el grano.
En el suelo aparecen los dos huecos alargados que se aprecian desde la sala baja, que, pese a estar muy deteriorados, fueron practicados ex profeso en la bóveda, no siendo fruto de un derrumbe. Presumiblemente, pudieron estar relacionados con el mencionado sistema de leva de la escalinata de madera, que daba acceso a la galería y a la escalera de caracol. También es posible que permitieran el paso de las sogas que, por medio de un sistema de engranajes y poleas, pudiesen transmitir la fuerza motriz del rodezno a los cernedores de la sala alta. Una tercera posibilidad que no excluye las dos anteriores es que pudiesen funcionar como saeteras para batir la sala baja en caso de que ésta fuese tomada, lo que permitiría una mejor defensa de este último reducto.La captación y el tramo visible de la conducción de agua.- Una de las cuestiones que más dudas ofrecía, era la referente al lugar en el que pudo situarse e1 azud que represaba el agua. De un documento de 1738 se desprende que la captación se realizaba en la confluencia de dos cursos de agua cercanos al molino. A unos 350 metros del molino, el Arroyo Maleza une sus aguas, por medio de una pequeña cascada, a otro curso de menor caudal del que se desconoce su nombre. Precisamente en este punto, el cauce se ensancha ostensiblemente y la estructura basal del mismo se encuentra pavimentada por afloramientos naturales de piedra, por lo que reúne todos los requisitos para poder cimentar una presa que almacenase suficiente cantidad de agua y redujese las inevitables filtraciones. Una prospección detallada del lugar, permitió localizar los restos del estribo derecho del azud. La corta distancia que separa este lugar del molino, hacía menos vulnerable la captación y canalización del agua, que, aunque quedaba fuera del recinto fortificado estaba más controlada por su proximidad al mismo. Esto venía posibilitado por la particular orografía de esta cerrada, por lo que los antiguos agrimensores supieron escoger una ubicación inmejorable para este ingenio hidráulico.

A lo largo de la falda del cerro, se han conservado escasos testigos del caz, sólo aquellos tramos que fueron excavados en la propia roca caliza. Con estos datos y la ayuda de un mapa topográfico, es posible interpolar con bastante aproximación el recorrido seguido por el mismo.

Poco antes de llegar al acueducto que conducía el agua hasta la embocadura del cubo y a la vez defendía el recinto interior del molino, el caz vuelve a hacerse visible, ernplazándose sobre un muro de contención que debió de delimitar el recinto defensivo por su zona más meridional. Ya en el tramo inicial del acueducto, se ha conservado el aliviadero del caz, así como restos del mortero hidráulico que lo revestía internamente para evitar filtraciones.

El muro de este acueducto tiene una longitud de 23,20 metros y está construido con sillarejo bien trabado y grandes sillares en su basamento.
Por la función que desempeñaba, debió de ser uno de los elementos que más reparaciones sufriera a lo largo de su existencia, por las filtraciones de agua y algún ataque que otro. Todo ello acabaría minando el molino construido en 1437 haciendo que se desprendieran paños enteros. Así parece desprenderse de losrefuerzos ataluzados.

Por otra parte, en el Inventario de Yacimientos arqueológicos de 1988 se indica lo siguiente: se aprecian en superficie algunos restos de construcciones, mal conservadas y poco definidas, asociados a elementos de cerámica de época romana: tégulas, ímbrices, terra sigillata y medieval: vidriado y tejas, tratándose posiblemente de una villa de gran tamaño.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155
Inscrito BIC Monumento BOE (C.E) 11/12/1985

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

CARRASCO RUS, Javier. Panorama arqueológico de la Provincia de Jaén. 1982, -.

GARCIA PULIDO, Luis José. El sistema defensivo del Molino del Cubo (Torredonjimeno, Jaén). Un molino fortificado por la Orden de Calatrava en la frontera con el Reino Nazarí de Granada. . 23-33.

Información documental

Archivo Central de la Consejería de Cultura. Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Jaén. Molino del Cubo, 1988.



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