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IDENTIFICACIÓN

Denominación: Torre de Don Lucas
Otras denominaciones: Torreón árabe de Don Lucas ; Torre de Baneguillas ; Torre de la Virgen ; Torre de La Victoria Código: 01140650003
Caracterización: Arqueológica, Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Victoria (La)

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos/Etnias Cronología Estilos
Torres Alta Edad Media
Ermitas Práctica devocional Edad Contemporánea
Molinos Época romana
Villae Época romana

Descripción

La Torre de Don Lucas se yergue en la Baja Campiña cordobesa sobre una elevación aparentemente poco importante pero que en realidad es un estratégico lugar que domina un importante sector del valle del Guadalmazán -el curso fluvial más importante de la zona- y el arrecife (o al-Rasif), antiguo camino empedrado que comunicaba Córdoba con el Bajo Guadalquivir y el Levante español y que se corresponde con la antigua Vía Augusta de los romanos y la actual Nacional IV. Desde ese emplazamiento la torre posee enlace visual con otros puntos del entorno que fueron enclaves de importancia en la época: al este, la alquería y torre de Albaén; al norte el arrecife (al-Rasif); y al Suroeste, la alquería islámica de Fuente del Membrillar (La Carlota).

La Torre de Don Lucas es una torre-refugio construida en tapial, de doce metros de altura y planta rectangular. En total son diecisiete tapiales que forman un torreón de tres pisos, estrechándose a la altura del arranque del tercero, pareciendo por ello, según sugiere Nieto Cumplido, ser este último piso de época posterior al resto de la torre. Los paramentos han sido realizados mediante el procedimiento del encofrado por tongas, según demuestran los mechinales o huecos dejados por las agujas de palo de las cajas de encofrado, agujas que, curiosamente, en algunos casos aún se pueden apreciar dentro de esos huecos. Sus muros miden 9"5 metros en sus lados norte y sur y 7 los orientados a este y oeste. El espesor del muro es de metro y medio en su planta inferior, disminuyendo algunos centímetros en la primera y poco más en la segunda. Sabemos que esta torre estuvo coronada por merlones y almenas, pues, aunque hoy estos elementos no se conservan, ello puede deducirse de un dibujo de la torre que aparece en un croquis del siglo XVIII y que representa el término municipal de La Carlota (Córdoba), conservado en el Archivo Municipal de esta localidad. También se aprecia muy bien en el mismo dibujo el podio sobre el que se levanta la torre, un basamento de forma troncopiramidal que, como se observa ya sobre el terreno, está construido a base de cemento trabado con cantos rodados. En la parte inferior de la actual entrada se abre un hueco que tuvo que ser la primitiva entrada. Este hueco da lugar a un espacio del que, según fuentes orales que pudieron apreciarlo directamente, sale un "pasadizo" o conducto hoy inaccesible y que tal vez habría que interpretar como un refugio o como una canalización de agua, ya que conecta el bastión con un pozo cercano llamado "Pozo de la Torre", aún rico en agua y del que por ciertos documentos sabemos que fue una antigua fuente.
Sin duda, el control de esta aguada fue un factor importante que condicionó el emplazamiento del asentamiento asociado a la torre y el de ella misma así como el de los anteriores asentamientos (Edad del Bronce y época romana), ya que se trata del único y mejor punto de agua de la zona. En el muro meridional dos inscripciones en piedra fechadas en 1834 aluden a la decisión episcopal de convertir la torre en ermita de culto mariano. En la primera inscripción figura que "El Ilmo. Señor D. Juan José Bonel, Obispo de Córdoba, concedió 40 días de indulgencia al que rezare una salve u ave maría, o algún verso de la letanía ante esta sagrada imagen de Nuestra Señora. Año de 1834". Se advierte, por tanto, un empeño por parte del episcopado cordobés en instalar un culto en la torre y que éste tuviera éxito. Por su parte, la segunda inscripción dice: "Torre de la Purísima Concepción desde este día 1º de mayo de 1834, conosida en lo antiguo por la de Dn Lucas". Se intentó, pues, cambiar el nombre de la torre, pero no hubo éxito, pues, como indica Crespín, ha seguido denominándose entre los habitantes del entorno con su antiguo nombre.

Respecto al interior, las techumbres están conformadas por bóvedas circulares hechas por aproximación de hiladas de ladrillo y están sostenidas por arcos torales del mismo material. Las bóvedas primera y segunda, que sustentan el pavimento de las plantas superiores, presentan en su parte central sendos orificios por los que ascenderían sus moradores en caso de necesidad, posiblemente con el auxilio de escalas de cuerda o de madera.

La torre conserva algunas ventanas y puerta de entrada exterior en la segunda planta, por medio de una escalera metálica de colocación contemporánea. Esta puerta no existiría en la época de construcción de la torre. La planta baja no cuenta con más abertura que la entrada, abierta en el muro oriental, y no tiene con las superiores más comunicación que el mencionado orificio central de las bóvedas. La planta central tiene dos grandes ventanales, abiertos al sur y al este, que debieron ser antiguas saeteras, como lo demuestra la existente en la cara sur, aún conservada con su forma original. Se trata de un vano, hoy cegado por una fina pared de losas de barro, de 1"40 metros de altura y con una luz externa de 48 centímetros., mientras que al interior se abre hasta los 88, es decir, posee abocinamiento interno con el fin de facilitar el disparo del defensor de la fortaleza y dificultar la entrada de proyectiles enemigos. La planta inferior posee sólo dos vanos: una saetera sur que sirve hoy de camarín a la Virgen y otra en el lado oeste y que hace de entrada a esta planta, a la que se sube por una escalera metálica de colocación y factura moderna. La planta alta, en cambio, está provista de saeteras en cada una de sus cuatro caras, lo que indica que debió de ser éste el espacio destinado a albergar a los defensores de la fortificación. En el muro occidental, arrancando desde la planta media, existe una escalera practicada en el espesor del mismo que da acceso a la superior.

En el lado sur de la torre, a cinco metros de su muro, existen restos de un lienzo de tapial conservado unos cuantos milímetros por encima del suelo, con unas dimensiones de 1"70 metros de largo y 0"60 de ancho. Este resto puede corresponder a un cuerpo de fortificación que complementaría a la torre en calidad de elemento defensivo y que junto a otros elementos constituiría el sistema de fortificación y protección de la alquería situada en el lugar donde se emplazan los dos elementos.

Es de destacar la presencia en derredor de la fortificación de un importante sitio arqueológico con abundancia de materiales de clara adscripción andalusí, que hacen suponer la presencia de una alquería o aldea islámica que se extendería sobre todo al este y, en menor medida, al norte de la torre. También se han hallado materiales de la Edad del Bronce (cerámicas bruñidas, hachas pulimentadas, molinos barquiformes) y de la época romana (sigillatas alto y bajoimperiales, tegulae, molinos rotatorios manuales, etc.). Un nuevo período de esplendor del asentamiento viene dado por la importante presencia de cerámicas y otros restos del siglo XVII, quizá correspondientes al cortijo que debió edificarse en el lugar durante la Edad Moderna.


Datos históricos

La Torre de Don Lucas es, a diferencia de lo que ha sucedido en otros espacios rurales andalusíes, como la huerta valenciana, donde existen varias torres de este tipo, la única torre islámica de alquería en la campiña cordobesa que se ha conservado en pie hasta nuestros días, pues de la Torre de Albaén sólo podemos ver ya el arranque de sus muros y el resto, muchas de ellas conocidas por los documentos de la reconquista, han desaparecido. La andadura de esta torre pudo comenzar, como ha defendido F. Sánchez Villaespesa para el conjunto de torres similares, en la época almohade, cuando la proximidad de la frontera cristiana comienza a ser una evidente amenaza. De haber sido así, el asentamiento islámico a ella asociado estaría existiendo desde un tiempo antes, pues se hallan en él materiales más antiguos, concretamente del Califato y la época almorávide.

Esta torre es citada como "la Torre de Lucas" en un documento por el que se delimita el alfoz de la recién conquistada ciudad de Córdoba, emitido por Fernando III el 10 de marzo de 1241 en dicha ciudad. Tras la reconquista cristiana de la campiña cordobesa ese mismo año, la Torre de Don Lucas pasa a poder de la Catedral de Córdoba, la cual con ésta y otras heredades estableció sus famosos "beneficios". Después, el Cabildo catedralicio vendió la torre, con todo su heredamiento, al Adelantado Mayor de la Frontera, don Alonso Fernández de Montemayor, señor de Dos Hermanas y Alcaudete, entrando posteriormente en la Casa de los Ríos, mediante el enlace matrimonial de Doña Inés de Montemayor, nieta del Adelantado y poseedora de la torre por herencia de su padre, con Don Alonso de los Ríos y Bocanegra, octavo señor de Fernán-Núñez. Como puso de manifiesto E. Cabrera, en octubre de 1352 Gómez Ferrández de Soria, alcalde de corte del rey Pedro I, por mandato de éste, emite en Córdoba unos ordenamientos por los que se declaran propiedad del concejo ciertos montes y arrahanales situados en varias heredades, entre ellas la Torre de Don Lucas.

Durante cerca de trescientos años estuvo vinculada esta fortaleza a la familia de los Ríos. Posteriormente, uno de los señores de Torre de Don Lucas, emparentado con los Venegas, dividió su heredamiento entre sus cuatro hijos, correspondiendo la torre a la única hembra de ellos, religiosa profesa en el Convento de la Concepción de Córdoba, a cuya casa entregó su herencia como dote. Al pasar esta heredad a dicho convento, éste mandó entronizar la imagen de la Inmaculada en una de las antiguas aspilleras del bastión, convertida para este fin en camarín, donde aún permanece.

Una imagen de la torre de Don Lucas a mediados del siglo XIX nos la ofrece el escritor cordobés decimonónico Luis María Ramírez de las Casas-Deza: "Cerca de esta villa [La Victoria] está la atalaya llamada Torre de Don Lucas que da nombre al cortijo en que se halla, y era del convento de Religiosas de la Concepción de Córdoba. Había en la torre una imagen de Ntra. Sra. a la cual encienden faroles por la noche y sirve como de faro a los que transitan por aquellos parajes, y en ella se encuentra la fuente de que principalmente se surte la población. El cortijo tenía privilegio de villazgo juntamente con el inmediato de Vaneguillas". Actualmente el cortijo de la Torre de Don Lucas no existe, pero por el estudio de Mª D. Muñoz Dueñas sobre el diezmo en el obispado de Córdoba sabemos que debió de superar las ciento sesenta fanegas de tierra. Hoy esta gran propiedad ya se encuentra fragmentada.

PROTECCIÓN

Estado Régimen Tipología Jurídica Publicado en Fecha Número Página
Inscrito BIC Monumento BOE 29/06/1985 155

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Archivo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de Córdoba. Antonio Martínez Castro, Inventario de fortificaciones del medio rural. Sur de Córdoba.Volúmen I, 2005.

Archivo Central de la Consejería de Cultura. Inventario de yacimientos arqueológicos de la Provincia de Córdoba. Torre de Don Lucas, 1987.



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