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Imagen de Hacienda la Jarrilla Cartografía Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Hacienda la Jarrilla
Código: 01410810013
Caracterización: Etnológica
Provincia: Sevilla
Municipio: Rinconada (La)

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades Cronología
Cortijos Actividad agropecuaria
Haciendas Oleicultura
Haciendas Olivicultura

Descripción

Por su elaborada arquitectura, estado de conservación y la fácil identificación de sus distintos elementos constructivos, la Jarilla constituye una de las principales unidades arquitectónicas rurales de La Rinconada. Ubicada en un altozano, al este del término municipal, junto a la carretera que discurre entre Sevilla y distintos pueblos de la Vega, constituye el centro neurálgico de una gran propiedad antaño dedicada al cereal y el olivo y en la actualidad a los frutales de regadío. Llama la atención la fisonomía de su señorío y algunas naves, de estética próxima a la arquitectura de las viñas y bodegas del Marco de Jerez. Quizás esta particularidad pueda explicarse en virtud del único dato que conocemos de su trayectoria, la reforma del conjunto en 1908 a cargo de sus propietarios, por entonces la familia Osborne. Con pocas diferencias respecto a esas fechas ha llegado a nuestros días, si bien sus anteriores funciones agropecuarias han cedido ante su dedicación sobre todo para residencia de recreo. Estamos, por otra parte, ante el caso frecuente de un antiguo caserío quizás provisto de molino de aceite tradicional, modernizado a comienzos del XX para erigir una nueva residencia y sustituir el molino por una almazara industrial.
La edificación conforma un gran complejo rectangular, con la fachada principal orientada al sur, asentado en una suave pendiente. Su estructuración general es cerrada en torno a dos patios principales, de labor y señorío, y un tercero menor, vinculado al sector productivo. El gran patio de labor se cierra al sur con un muro perimetral, en el que se abre la portada de acceso. Al este destacan el señorío y antiguas dependencias del molino y bodegas de aceite. Al oeste se ubica el tinao mientras al norte se dispone un cobertizo con tejado sostenido por pilares de ladrillo, que pudiera haber cumplido las funciones de cuadra. La superficie de este patio de trazado regular está empedrada, con un pozo en el centro rodeado del correspondiente rellano circular que delata la presencia, antaño, de una noria para la extracción del agua. Al pozo y su plataforma se adosa un abrevadero semicircular, orientado al tinao.
El elemento más interesante de este sector, y único en la zona, es el ya señalado tinao, de gran envergadura y en perfecto estado de mantenimiento. Constituye a la vez el espacio de mayor antigüedad y menos afectado por las reconstrucciones de principios del siglo XX. Se distingue por su escasa altura y marcada proyección horizontal. Se abre al patio mediante dos puertas de arco escarzano. En su interior se distribuyen dos hileras paralelas de pesebres de madera, interrumpidas en su recorrido en dos ocasiones, coincidiendo con los pórticos de acceso. Tenía capacidad para unos 52 animales. A diferencia de otros tinahones de la comarca, caracterizados por la extrema rudeza de sus soportes, aquí, durante alguna reforma del XIX o principios del XX, fueron introducidas columnas de mármol toscanas para sustentar la techumbre. Sin duda se trata de piezas reutilizadas de otro edificio. No hay que descartar que esta preocupación por el empleo de soportes tan delicados tenga que ver con su transformación en cuadra, quizás a comienzos de la pasada centuria. Un hecho que puede apoyar esta hipótesis es la forma de las pesebreras de madera, más propias de una cuadra que de un establo de bueyes, pues las habituales en los tinaos solían ser de obra con los huecos del pesebre de tendencia redondeada, para un mejor aprovechamiento del alimento por parte de los animales. En uno de los fustes de las columnas se lee el siguiente nombre: "Antonio Ruiz Otero". Esta dependencia sería sin duda resultado de las reformas acometidas por la familia Osborne, propietaria de la finca en las fechas aludidas, con claras aficiones a la equitación. Sobre las columnas descansan vigas durmientes que sirven de apoyo a los pares recubiertos de cañizo. En el extremo norte se abre una pequeña habitación con chimenea que serviría de estancia al pensaor o cuidador de los animales.
A espaldas del tinao, y comunicado con él mediante tres puertas, se abre un pequeño patio rodeado en tres de sus lados por un gallinero y almacenes, configurados estos últimos como grandes naves longitudinales, que en otro tiempo quizás se dedicasen a pajares y graneros, y que ya entrado el siglo XX se destinaron a las tareas propias del curtido y envasado de aceitunas. Al exterior del complejo se aprecia el cuidado de su composición y tratamiento de las superficies, revestidas de pilastras, con molduras avitoladas, huecos armónicamente repartidos, etc. Al oeste componen las dos naves y un tramo central una fachada simétrica, de manera que los hastiales de las mismas simulan frontones triangulares con óculos en el tímpano. Su construcción debió tener lugar en torno al año arriba indicado, 1908.
El señorío y, podríamos decir, zona noble del complejo, se eleva al este del patio de labor. Aquí encontramos la residencia del propietario, en el costado meridional, y viviendas de caseros al oeste, así como el molino de aceite y la bodega en el lado norte, mientras en el lateral oriental había un almacén. El molino se instaló en los primeros años del XX, después de la construcción y profunda reforma de este sector, y montaba un sistema industrial con mecanismos hidráulicos, del que no han quedado vestigios. El tratamiento estético de las fachadas abiertas al patio es bastante sencillo pero denota cierta voluntad estética de inspiración regionalista, mostrando zócalos y apilastrados de ladrillo visto en combinación con paramentos encalados, recurso también presente en la vivienda principal, en cuyos ángulos, zócalo, pilastras, cornisas, y coronación de puertas y ventanas se vuelve a observar la aplicación de ladrillo al descubierto. Una ordenada regularidad preside la distribución de los vanos de la residencia. Las cubiertas están revestidas de teja plana.
El señorío, de planta rectangular, culmina en sendas azoteas a los lados, mientras en el centro gana altura la segunda planta, en medio de al cual se alza un sólido torreón. La fachada exterior, orientada al sur, acumula las mayores dosis de monumentalidad del conjunto, mostrando la ya observada alternancia entre elementos de ladrillo visto y muros encalados. Esta vez el ladrillo es visible en los ángulos, simulando obra de sillares, en las cornisas y sobre las ventanas. En resumen, una característica mansión propia de la burguesía de las primeras décadas del XX, expresiva de su poderío económico, pero sabiamente contenida en el empleo de los recursos constructivos y ornamentales.

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Dirección General de Bienes Culturales y Museos. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Hacienda la Jarrilla, 1992.

Junta de Andalucía. Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Francisco Javier Herrera García; TEJIDO JIMÉNEZ, Javier, Inventario Cortijos, Haciendas y Lagares. Provincia de Sevilla. Cortijo la Jarilla, 2009.



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