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Imagen de Círculo de la Amistad Más Bibliografía Más Información

IDENTIFICACIÓN

Denominación: Círculo de la Amistad
Otras denominaciones: Casino ; Círculo de la Amistad y Liceo Artístico y Literario de Córdoba ; Antiguo Convento de Nuestra Señora de las Nieves-Círculo de la Amistad Código: 01140210247
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Córdoba
Municipio: Córdoba

DESCRIPCIÓN

Tipologías
Tipologías Actividades P.Históricos Cronología Estilos
Conventos Actividad doméstica Edad Moderna 1532
Edificios socioculturales Actividad cultural Edad Contemporánea

Agentes
Tipo Nombre Actuación Fecha
Arquitectos de La-Hoz Saldaña, Rafael Fachada actual. 1928
Arquitectos Jurado Gómez, Rafael Reforma de la fachada en 1899
Arquitectos de los Reyes , Juan Reforma de la fachada en 1899
Arquitectos de Ochoa , Juan Claustro del convenhto 1590-1614
Arquitectos García Sanz, Enrique Fachada actual. 1928

Descripción

El del Círculo de la Amistad es un edificio de dos plantas no exento, integrado en la manzana urbana en la que se ubica, y sólo ofrece al exterior una fachada, que da al sur. La fachada está realizada en un estilo historicista que se nutre del barroco andaluz tradicional (muros en color blanco, elementos arquitectónicos en color albero); se levanta sobre un zócalo de granito que se interrumpe en la portada, la cual actúa de eje de simetría. Toda la fachada muestra las dos plantas de que consta el edificio mediante sendas hileras de ventanas (adinteladas en la planta baja, arcos de medio punto en la planta alta), separadas las de arriba unas de otras por pilastras. La planta alta está rematada por una cornisa, sobresaliente de la línea de fachada, decorada por una serie de ménsulas en forma de volutas y rematada por tejas.

La portada abre tres vanos al exterior; la puerta de entrada, adintelada, está enmarcada por dos pares de pilastras y rematada por un entablamento, liso pero que ofrece un importante saledizo sobre la misma puerta; bajo el entablamento sirve de adorno una ménsula grande en forma de hojas, y el remate del friso está recorrido por dardos. La parte superior es más sencilla: la puerta, adintelada, se abre a un estrecho balcón en saledizo, y está enmarcada por unas anchas molduras de distintos tamaños. Encima de la puerta hay una suerte de cartela o placa decorativa en la que se representan el escudo de la provincia coronando los símbolos que aparecen en el escudo de la ciudad (el puente, el río, la noria, la palmera). Finalmente, sobre un ventanuco poco significativo cubierto por una celosía, se desarrolla el remate de la portada (que sobresale así en altura con respecto al resto de la fachada): adquiere la forma de un frontón cóncavo-convexo moldurado, partido en la parte central y en cuyo centro se eleva un pedestal octogonal rematado por una veleta de forja.

La planta del edificio es un polígono irregular, más largo que ancho, en la que destaca la sucesión casi en línea recta, desde la entrada hasta el fondo del edificio, de tres grandes espacios abiertos: el claustro, el jardín y el patio frontón, alrededor de los cuales se distribuyen las distintas dependencias del inmueble.

La entrada al edificio se hace a través de un pequeño porche, con escaleras de mármol [foto 3], que da al vestíbulo: un distribuidor de planta trapezoidal que da acceso a cinco espacios: las dos salas de lectura, la escalera principal, el Salón Liceo y el claustro. En el vestíbulo, tanto las paredes como los pilares van revestidos en su parte inferior de mármol negro; un ancho friso ornamental recorre su espacio central.


De las dos salas de lectura, el salón de prensa es el que queda a la derecha de la puerta de entrada según se entra; se ubica en el extremo sudoriental del edificio, a lo largo de la fachada. Tiene planta trapezoidal, y destaca por dos cosas: el alto zócalo de azulejos de gran calidad, que cubre casi la mitad inferior de las paredes, y las robustas vigas de madera que recorren paralelas el techo, dándole el aspecto de un artesonado [fotos 6-7]. Aquí se hallan cinco lienzos del pintor Carlos Ángel Díaz Huertas, especificados en las fichas 23 a 27 del apartado 3 d (Bienes muebles que comprende y constituyen parte esencial de su historia). Por su parte, el llamado salón pequeño, que se desarrolla a lo largo de la fachada pero justo al otro lado de la entrada, es algo más sencillo y de menor tamaño que el de prensa. También tiene planta trapezoidal, y cubre su parte inferior un zócalo alto de azulejería, y en vez de grandes vigas en el techo (como en el salón de prensa) la parte superior de las paredes está recorrida por un ancho friso decorativo.

La parte derecha, según se entra, del vestíbulo, la ocupa la caja de la escalera principal, que se desarrolla perpendicular al eje longitudinal del edificio. Es de mármol blanco y negro, con pasamanería de madera tallada. Consta de un tramo recto desde el vestíbulo hasta el rellano, y desde éste hasta la planta alta se divide en dos tramos, igualmente rectos [fotos 9-10]. El techo es liso, y bajo él se encuentra un ancho entablamento decorativo (que se interrumpe, en el lado que da al claustro, por una serie de ventanas) hecho a base de casetones.

Al norte del vestíbulo se encuentra el claustro, uno de los espacios más significativos del edificio, pues es el único que conserva la forma y la estructura (no obstante las reformas efectuadas con posterioridad) de cuando el inmueble era un convento del XVI. El claustro es un espacio abierto de planta rectangular, conformado en dos plantas, rodeado por una galería de columnas que soportan arcos de medio punto. Las columnas son de piedra, de un sencillo orden toscano, mientras que la arquería es de ladrillo. El espacio corrido que queda entre los arcos y la parte alta del claustro va decorado en su totalidad con azulejería: ésta contiene cartelas ovales con cueros recortados en las que se representan cabezas de perfil de personajes clásicos, laureados (alguno, identificable con Séneca), amén de los escudos de Córdoba y de la orden de San Agustín; el conjunto se completa con cornucopias y motivos vegetales.

La galería del claustro, que va cubierta por un artesonado de madera bastante sencillo, va recorrida por un alto zócalo de azulejería (su altura es la misma que la de las columnas), que se estructura en grandes paneles rectangulares en los que el motivo principal es un vástago central, a partir del cual se desarrollan simétricamente motivos vegetales que van cubriendo el espacio con profusión, y entre cuyas ramas y hojas se pueden hallar figuras animales y cabezas de niños. De las columnas que hacen esquina parten hacia la galería dos arcos carpaneles en ladrillo, que al llegar a la pared de la galería se apoyan en ménsulas de piedra.

La planta de arriba del claustro sigue la misma disposición estructural que la inferior, aunque con algunas diferencias: las columnas son más bajas, los arcos son carpaneles, y la mitad inferior del intercolumnio va recorrida por un pretil en piedra que reproduce, en módulos de tres entre columna y columna y separadas entre ellas por pilastras, la serliana; es decir, el tipo de vano que consiste en un arco flanqueado por dos dinteles sobre los que van dos vanos circulares; en este caso, los dos vanos superiores no son circulares sino ovales, y sobre el arco se añade un tercer vano, esta vez circular: se trata, pues, de una serliana elaborada, replanteada. Las enjutas de los arcos llevan decoración de azulejería que consta de jarrones, de los que cuelgan frutos y de los salen motivos vegetales en disposición geométrica [foto 17]. La planta alta de la galería es más sencilla que la planta baja; se repiten los arcos sobre las columnas de la esquina y las ménsulas, pero no lleva paneles de azulejos ni artesonado. Una cristalera recorre todo el perímetro de la galería superior, justo por detrás de las arcadas y el pretil . La galería va cubierta al exterior con un tejado a dos aguas, y sobre ella, cubriendo el claustro, se ha instalado recientemente una montera de acero y macrolón (un tipo de metacrilato).

El claustro es un espacio vertebrador de las dependencias del Círculo de la Amistad, tal y como es propio de su función. A lo largo de su lado occidental se desarrolla, en sentido longitudinal hacia el interior del edificio, el Salón Liceo: constituye el espacio más significativo del Círculo de la Amistad, por su tamaño y su suntuosa decoración. Es un gran salón de planta rectangular y cuya altura abarca la de las dos plantas del inmueble. Su estructura interna es la siguiente: en altura se verifican dos cuerpos, el inferior de mayor altura que el superior, separados por una cornisa muy moldurada, hecha en escayola; y longitudinalmente las paredes se articulan en tramos de desigual anchura, marcados por pilastras adosadas (en ambos cuerpos) de orden compuesto, igualmente hechas en escayola. El mismo esquema se repite en el extremo sur del Salón, pero no en el norte, en el que en un gran vano de arco escarzano se abre el escenario. La embocadura del escenario está decorada con profusión: en las jambas del arco se ven sendos estípites antropomorfos, apoyados en cueros recortados de los que cuelgan guirnaldas. Por su parte, la clave del arco lleva un gran cuero recortado, flanqueado por hojarasca que se desparrama simétricamente sobre el arco, y en cuyo centro va una cartela en la que puede leerse: ¿FUNDADOR J. M. HENARES 1854¿.

En los otros tres lados del Salón, un basamento los recorre en su totalidad, salvo en los vanos y en los pedestales en que se apoyan las pilastras adosadas. En el cuerpo inferior, las pilastras llevan el fuste decorado con ornamentación de candelabro, al modo renacentista, que recorre toda su longitud; puede observarse el detalle de que en el centro de los candelabros se superponen, de forma alterna, una paleta con pinceles, y una lira rodeada por una corona de laurel: símbolos de las artes, presentes de un modo u otro en toda la estancia. Los tramos que separan las pilastras no tienen todos la misma anchura entre ellos, aunque su distribución sí es la misma en los lados largos del Salón: de sur a norte se disponen en ambos lados dos puertas, un espejo, una puerta, un espejo y dos puertas más; y en el lado corto hay una única puerta flanqueada por dos espejos. De las once puertas totales, sólo son hábiles las que dan al vestíbulo, al claustro y al bar, por un lado, y a las oficinas y a las cocinas, por el otro. En todos los casos, las puertas van enmarcadas en un arco escarzano apoyado sobre ménsulas alargadas, sobre el que dos musas recostadas sobre el mismo flanquean una cartela oval con el anagrama del Círculo de la Amistad.

En el segundo cuerpo del Salón Liceo, de menor altura, la decoración de las pilastras es más sencilla, y los tramos van decorados con lienzos en el lado este, siete en total, y con lienzos y vidrieras alternándose en el lado oeste, dos y cinco respectivamente. Los lienzos son obra del pintor José María Rodríguez Losada, y se especifican en las fichas 2 a 10 del apartado 3 d; las vidrieras consisten en un círculo rodeado de guirnaldas bajo el que se pueden leer las inscripciones ¿LETRAS¿ (en dos de ellas), ¿CIENCIAS¿ (en otras dos) y ¿ARTES¿ (en la otra), distribuidas simétricamente. Tanto las vidrieras como los lienzos van adaptados a un marco decorativo de escayola en el que la parte superior la ocupa una cabeza femenina en el centro, flanqueada por dos grandes guirnaldas, y en la parte inferior la moldura del marco se transforma en una rama con una gran hoja en el centro.

Las pilastras del segundo cuerpo sustentan una cornisa moldurada, similar a la que separa ambos cuerpos, en el que se apoya un gran friso corrido que recorre todo el perímetro del Salón. Este friso se curva hacia el interior, y tiene una recargada decoración. Las esquinas van ocupadas por grandes cueros recortados, flanqueados por dragones, que llevan en el centro un león rampante (motivo principal del escudo de la provincia de Córdoba), y que sobrepasan por arriba y por abajo la anchura del friso. El desarrollo del friso en sí es el siguiente: entre grandes hojas de palma se alternan cartelas ovaladas horizontales entre cueros recortados, angelotes o putti sentados en la cornisa y grandes cabezas entre cueros recortados bajo las que cuelgan guirnaldas. En estas cartelas se inscriben los nombres de hasta 20 cordobeses ilustres, destacados en los campos de las artes, las ciencias y la cultura en general.

Finalmente, el techo del Salón lleva decoración pictórica, a base de lienzos y frescos enmarcados en guirnaldas de escayola, a lo que se añaden estilizados motivos decorativos entrelazados, en escayola también, ubicados en los espacios libres entre los paneles pictóricos y que recuerdan mucho la decoración del Art Nouveau. Alvarado, especificados en las fichas 12 a 15 del apartado 3 d. [fotos 30-31] Tres grandes lámparas de araña iluminan la estancia, junto a los apliques de bronce que se distribuyen por las paredes.


En el lado oriental del claustro se halla el salón inglés, un espacio de planta rectangular cuya nota más característica es que su perímetro va recorrido en su totalidad, excepto en el lugar que ocupa la chimenea (esquina nordeste), por un alto zócalo de madera decorado a base de paneles rectangulares lisos. También destaca el gran arco de medio punto que divide el espacio del salón en dos ámbitos, de desigual tamaño aunque formal y estructuralmente iguales.

De la esquina nororiental del claustro parte la escalera roja, de dos tramos con rellano, llamada así por estar realizada en mármol rojo. El pasamanos es de madera y forja, que forma motivos decorativos vegetales. Sus paredes van pintadas en forma de paneles lisos con cenefas geométricas. Dos hornacinas, abiertas en las paredes correspondientes a los tramos de la escalera, acogen los bustos de los músicos cordobeses Eduardo Lucena y Martínez Rücker, mientras que la pared del rellano está cubierta por un gran espejo.

En el lado norte del claustro se desarrolla el bar, en sentido transversal al eje longitudinal del edificio; a él se accede por la esquina nororiental del claustro. Es un espacio alargado y sencillo, de planta rectangular con dos ámbitos diferenciados: el bar propiamente dicho y el salón del bar; el paso de uno a otro se hace a través de un arco de ladrillo ligeramente carpanel que se apoya en dos medias columnas de piedra, de orden toscano. Un zócalo de contrachapado recorre ambas dependencias. Sus paredes están decoradas con un buen número de lienzos y grabados.

Si el bar se encuentra al norte del claustro, se halla a su vez al sur del jardín, que es el espacio abierto más extenso del inmueble. De planta romboidal, en su centro hay un pequeño surtidor redondo de piedra, rodeado de un mosaico cuadrado decorado con motivos geométricos. Varios parterres de forma poligonal rodean este mosaico, en los que crecen flores, arbustos y árboles. En el jardín se verifican dos plantas; en sus cuatro muros se abren las puertas y ventanas de las distintas dependencias que se disponen a su alrededor, en un estilo sobrio que recrea el barroco andaluz tradicional . En la pared occidental se halla un mosaico de azulejos que rememora la Asamblea Regional Andaluza que, en enero de 1933, redactó el primer Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Autonomía, y que se celebró en el Círculo de la Amistad de Córdoba.

Entre el salón del bar, el Salón Liceo y el ala oeste del claustro hay un pequeño espacio cuadrado que sirve de antesala al primero. A continuación, y entre las cocinas y el jardín, hay otro espacio similar, rectangular, que sirve de antesala al comedor. El comedor, llamado ¿Góngora¿, se ubica a lo largo del lado oeste del jardín. Es una sala de planta rectangular, sencilla, en la que destacan las tres lámparas de forja que, desde el techo, iluminan la estancia junto a los apliques, de forja también, de las paredes.

En el lado oriental del jardín se abre la escalera blanca, de tres tramos y dos rellanos en mármol blanco. La pasamanería es de madera y forja, y bajo el techo, una serie de molduras hacen la función de cornisa. Sus paredes están decoradas con grabados, de los que destacan los que representan algunas de las pinturas que Rafael Sanzio realizó para las Estancias Vaticanas.

El ala norte del jardín, así como su esquina noroccidental, están ocupadas por dos salas de juego: el llamado salón del tresillo (debe su nombre al tradicional juego de cartas), dividido en la sala de fumadores (la más pequeña, la de la esquina) y la de no fumadores (la mayor). Ésta, de planta rectangular que se desarrolla a lo largo del lado norte del jardín, es suntuosa: lleva zócalo de madera, estructurado en paneles rectangulares, y cornisa moldurada. Varios lienzos y grandes espejos decoran la estancia. La sala más pequeña, también de planta rectangular, es en cambio bastante más sencilla: el zócalo y la cornisa son pintados, en un color diferente del de la pared.

Los salones del tresillo se abren tanto al jardín, al sur, como al tercer espacio abierto del Círculo de la Amistad, al norte: el patio frontón. Se halla en el extremo norte del edificio, y es un espacio de planta trapezoidal de solería de ladrillo. Una serie de grandes columnas, de un sencillo orden toscano y capitel dórico, forman una falsa galería alrededor del perímetro del patio: las columnas van exentas; salvo en el lado sur, donde soportan un fuerte entablamento sobre el que se sitúa la pared de la planta alta que da al patio, en la cual se abren cinco ventanas rodeadas de un ancho marco moldurado. La decoración de esta patio es básicamente natural: la constituyen tiestos y hiedra que trepa por la pared. Como elemento decorativo artificial, aparte de la columnata, figura en el centro de la pared norte una fuente, hecha de ladrillo y pintada en rojo claro, efectuada en un estilo historicista barroco: la pila, de piedra, está encajada en una hornacina rematada por una venera, y está enmarcada entre dos jambas y un friso muy moldurados y con resaltes; sobre la cornisa se levanta un tímpano semicircular, partido en el centro, en donde el semicírculo pasa a ser mixtilíneo. En el centro del tímpano, un tondo representa el escudo de la ciudad de Córdoba.

Junto a la esquina nordeste del jardín, y con acceso desde el salón del tresillo, se halla la sala verde: una sala de planta rectangular pintada en verde oscuro (de ahí su nombre) con un zócalo de chapa de madera y cornisa moldurada. Varios lienzos y espejos decoran las paredes de la sala.


Desde la puerta norte de la sala verde se accede al mesón, un espacio de planta triangular que, junto al patio frontón, forma el lado norte de todo el inmueble. Ofrece un aspecto popular, cercano a lo rústico, lo que se ve en el artesonado de madera que cubre el tercio oriental del mesón; el resto va cubierto con bóveda de medio cañón, de tramos separados por arcos perpiaños (se da la particularidad de que un de estos tramos lleva lunetos, de clara inspiración barroca). La barra del mesón es de ladrillo, decorada con azulejos. Cabezas disecadas de caza mayor y platos de cerámica decorativos adornan el mesón.

Una puerta en arco de medio punto se abre en la pared oriental del mesón, por el que se accede al Callejón de las Nieves. Es un espacio abierto que comunica el mesón con la escalera blanca; su nombre le viene del antiguo convento sobre el que se levanta hoy el Círculo de la Amistad. Se trata de un estrecho callejón rústico, de estilo popular andaluz, decorado con tiestos, en el que destaca un arco carpanel de ladrillo cerca de su extremo sur.

Subiendo a la planta alta del edificio por la escalera principal se accede en primer lugar al vestíbulo superior: es un espacio de planta trapezoidal, distribuidor de espacios, cuya configuración visual es la misma que la de la escalera principal, a modo de prolongación de ésta.

Al sur del vestíbulo superior se desarrolla, ocupando todo el frente de la fachada en su planta alta, la sala de conferencias, llamada ¿Julio Romero de Torres¿. Es una sala de planta poligonal irregular muy alargada. Como elementos decorativos se hallan, además de los numerosos lienzos de las paredes, un estrecho friso junto al techo, a base de mucarnas, y dos grandes paneles en el techo en los que se representan el anagrama del Círculo de la Amistad y los atributos de la pintura (paleta, pincel, caballete), en clara relación con la instalación que, para la exposición de pinturas, hay hecha en la mitad occidental de la sala.

Al norte del vestíbulo superior, unos peldaños dan a la esquina sudoccidental de la parte alta de la galería del claustro. En el ala oriental de ésta se encuentra la sala llamada Salinero: una sala de planta rectangular cuyo zócalo está formado por molduras de yesería que crean paneles rectangulares; el mismo motivo decora la chimenea que se halla en la pared sur de la sala. Un artesonado de madera cubre el techo, del cual pende una lámpara de bronce. Varios lienzos decoran las paredes.

En la esquina nordeste de la parte alta de la galería del claustro se encuentra la entrada a uno de los espacios más relevantes del Círculo de la Amistad: la biblioteca. Es una sala de planta rectangular, cuyas paredes se hallan cubiertas, casi en su totalidad, por los armarios con vitrinas que guardan los libros. Estos armarios de madera, de finales del siglo XIX, están rematados por un frontón triangular partido en el centro, en el cual una copa se apoya en un pedestal. El techo lo cubre un artesonado en madera y escayola, decorado con casetones que representan motivos vegetales y geométricos; las vigas, que van en madera, llevan decoración geométrica. Bajo el techo, un friso corrido va decorado con máscaras entre ramas y cartelas ovales, vacías, flanqueadas por angelotes. En la pared norte de la biblioteca alternan las ventanas (que dan al jardín) con armarios, y sobre ellos se sucede una serie de arcos de medio punto, decoradas sus roscas con molduras y con el motivo clasicista de dardos y ovas; los arcos se apoyan en ménsulas que tienen forma de paño, del que emerge una cabeza laureada. Las enjutas contienen medallones en los que se representan los perfiles de siete ilustres literatos cordobeses. Anexa a la biblioteca, a lo largo del ala oriental del jardín y ocupando la zona nordeste del edificio, se halla la sala de estudio: un espacio alargado de planta poligonal irregular que contiene armarios y vitrinas para guardar libros y el fondo documental del Círculo de la Amistad, y cuyas paredes están decoradas con gran cantidad de cuadros.

En la esquina noroeste de la parte alta de la galería del claustro se abre un pequeño hall de planta cuadrada, por el que se accede a varias dependencias del inmueble, dispuestas alrededor del jardín. Desde este hall se puede acceder directamente a la Sala de Juntas, que queda al este, y a la sala de música, que queda al norte. La Sala de Juntas es una estancia de planta rectangular orientada al este. Lo más peculiar de la Sala es que sus paredes están cubiertas por completo por los retratos de todos los presidentes que ha tenido el Círculo de la Amistad, desde su fundador hasta el actual .
Por su parte, la sala de música es un espacio sencillo de planta rectangular, con un zócalo bajo de azulejos y dos ámbitos separados por un gran arco de medio punto; en el primero de ellos, la zona de la pared más cercana al techo lleva una cornisa moldurada no muy ancha, mientras que en el segundo la cornisa es más ancha, curvada y lisa, y arranca de un listón que lleva dardos y ovas. De las paredes cuelgan algunos lienzos, un par de espejos y un tapiz.

Desde el hall, y en dirección norte, arranca un pasillo contiguo a la sala de música, decorado con cuadros, al final del cual se abren dos salas: la de bridge, al norte, y la de la Peña Campera, al oeste. La Peña Campera es una estancia de planta rectangular que se desarrolla hacia el oeste, al norte de la parte superior trasera del escenario del Salón Liceo. En ella destaca el sencillo artesonado en madera. La decoración predominante es de carácter cinegético: cabezas disecadas, cornamentas, grabados y fotografías antiguas e incluso un arma. Por su parte, la sala de bridge, o cine club, se desarrolla hacia el norte siguiendo una planta rectangular. Va recorrida su pared por un alto zócalo de chapa de madera, decorado con listones, y una ancha aunque sencilla cornisa curvada antecede al techo. Varios lienzos decoran la estancia.

Al norte de la sala de bridge se abre el hall de la Peña Taurina, de planta rectangular, decorado con algunos carteles de corridas de toros y varios grabados relacionados con la tauromaquia. Del lado oriental de este hall arranca el pasillo de la Peña Taurina, que se desarrolla a lo largo en sentido este. Está decorado con gran cantidad de fotografías, lienzos y grabados de temática taurina.

Tanto el hall como el pasillo constituyen la antesala, física y también visual, de la sala de la Peña Taurina, a la que se accede desde el centro de la pared meridional del pasillo. Es una estancia de planta rectangular, cubierta por un artesonado de madera. En la pared que da al jardín, la meridional, se abren tres hornacinas que se alternan con las ventanas, y en la que da al pasillo se halla una chimenea. Las paredes están completamente cubiertas por fotografías, lienzos, carteles, cabezas de toro disecadas... objetos, en suma, relacionados con el mundo taurina y las actividades de la peña.

En el extremo occidental del pasillo se abre, al oeste de la Peña Taurina, una pequeña dependencia de planta rectangular que sirve de sede a la Asociación Córdoba Nuevo Milenio. Es una sencilla estancia, con una ventana que da al jardín, en la pared meridional, flanqueada por dos hornacinas ocupadas por sendas vitrinas encajadas en ella. Finalmente, en el otro extremo del pasillo se halla la puerta de acceso a la escalera que permite subir a la torre, cuyo acceso está muy restringido a causa de las precarias condiciones en que se encuentra. La torre es de planta rectangular, y puede ser vista tanto desde el jardín como desde el patio frontón; sin embargo, está concebida para que sea vista sólo desde el jardín, pues la pared que asoma a éste es la que está pintada (las otras tres quedan a ladrillo visto), en la que se abren tres sencillas ventanas y en la que se ubica el reloj. El remate de la torre es una cornisa apoyada en ménsulas, cuyo perímetro lo recorre un sencillo balcón de forja.



















Datos históricos

Los antecedentes históricos del edificio del Círculo de la Amistad se remontan al siglo XV. Escobar Camacho documenta que el jurado Juan Ruiz, vecino de la collación de San Salvador, indica en su testamento de 1461 que su casa y la huerta colindante se destina para hospital de pobres, con el título de San Salvador, dotándole para ello con dos casas más. Este Hospital Nuevo de San Salvador tuvo una vida sumamente corta y careció de importancia en absoluto: el hospital desapareció completamente al trasladarse a sus dependencias, en 1532, el convento de Nuestra Señora de las Nieves, de agustinas recoletas.

El convento de las Nieves, que dio su nombre a la calle en la que se ubicaba, fue suprimido en 1837, dentro del proceso desamortizador de los bienes eclesiásticos iniciado dos años atrás por Mendizábal, tal y como describe Anguita González. El edificio fue vendido en subasta, y convertido en casa de vecinos. Cuenta Ramírez de las Casas Deza que en el ex-convento se estableció la sociedad ¿Liceo Artístico y Literario¿, fundada en 1842. Anguita González y Ramírez de Arellano exponen que esta sociedad dramática (que solía hacer representaciones teatrales en la iglesia del antiguo convento) adquirió a censo el edificio en 1845, bajo la presidencia de Marcial de la Torre, y se iniciaron las obras para construir una nueva fachada. Ramírez de las Casas Deza fija la fecha de 24 de marzo de 1845 como la de colocación de la primera piedra de estas obras; sin embargo, éstas no llegaron a concluirse por dificultades sobrevenidas.

En el invierno de 1856, los dieciséis supervivientes de lo que quedaba del Liceo se fusionaron con el Círculo de la Amistad, hasta hoy. El Círculo de la Amistad, que había sido fundado (con el nombre de Casino Cordobés) el 23 de diciembre de 1853, según se dice en el Reglamento del año 1922, había establecido relaciones con el Liceo en febrero de 1854, cuando le pidió que le arrendase el local del teatro, con muebles y enseres, para tener un lugar donde reunirse. Ambas sociedades, pues, convivieron en el inmueble hasta su fusión, dando lugar al actual Círculo de la Amistad Liceo Artístico y Literario de Córdoba.

En el año 1858, según cuenta Cruz Gutiérrez, el Círculo construye un salón principal en el lugar donde estaba el teatro, que fue ampliado años más tarde: surge así el Salón de Recepciones (el actual Salón Liceo, así denominado desde la década de 1940), que fue inaugurado el 12 de junio de 1867. El proyecto decorativo del Salón se retrasó tres años, hasta que en 1870 se decidió decorarlo con pinturas al óleo que representasen episodios relevantes de la historia de Córdoba o de algunos de sus hijos ilustres; la decoración así planteada fue concluida en 1874.


Todavía en el siglo XIX, concretamente en 1899, se lleva a cabo una importante intervención en la zona de la fachada, de la que se conservan las dos salas que dan a la calle (el salón de prensa y el salón pequeño) y el diseño de la escalera principal, en el vestíbulo. Esta información la recoge el arquitecto Ángel Lara Cruz en el informe presentado en la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura  para realizar unas obras de reparación en el Círculo de la Amistad (1996-1997).

Del punto de inflexión que supone el paso del siglo XIX al XX data la creación de la nueva biblioteca del Círculo (ampliación del gabinete de lectura con que contó la sociedad desde el principio de su historia): es inaugurada el 1 de enero de 1901, según revela Cruz Gutiérrez.

Entre 1907 y 1908 se reforma la decoración del techo del Salón de Recepciones: del primigenio cielo raso al temple se pasa a un programa pictórico alusivo a las Bellas Artes, como expone igualmente Cruz Gutiérrez.

El claustro del antiguo convento de agustinas, donde se asienta el edificio del Círculo de la Amistad, sufrió unas reformas en la década de 1920; las pañerías de azulejos que cubren y decoran parte de su paramento datan de 1922.

En el informe mencionado tres párrafos más atrás se docu

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información documental

Delegación territorial de Educación Cultura y Deportes de Córdoba. Agustín Muñoz Vera, Documentación técnica para la declaración como Bien de Interés Cultural, categoría monumento, del edificio del Círculo de la Amistad de Córdoba, 2014.



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