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NAVEGACIÓN
  • Informe
Imagen de Santas Justa y Rufina

IDENTIFICACIÓN

Denominación:
Santas Justa y Rufina
Provincia:
Sevilla
Código:
95520
Municipio:
Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías:
Pinturas
Cronología:
1817 - 1817
 
P.Históricos:
Ilustración
Estilos:
Neoclasicismo
 
Escuelas:
Escuela española
Iconografías:
Santa Justa
Santa Rufina
 
Autores:
de Goya y Lucientes, Francisco
 

Descripción

La composición, de formato vertical, se resuelve de una forma muy sencilla pero de gran elegancia. En primer plano, ligeramente descentradas, aparecen Santa Justa y Santa Rufina, portando cada una en sus manos un plato con un tazón de loza blanca y una pequeña palma que representa su condición de mártir. Sus rostros muestran una delicada belleza de gran finura, de pálida piel y sonrosadas mejillas que le otorgan al mismo tiempo una intensa impronta popular. Toda la obra, a pesar de su tamaño, está tratada con una admirable soltura y agilidad en las pinceladas, visible especialmente en los ropajes de las hermanas alfareras, construidos a base de grandes manchas de color deshechas y líquidas. Dos rayos procedentes del cielo iluminan a ambas hermanas, pareciendo estar pintados como un reflejo de los que pudieran entrar desde la ventana de la estancia en la que están situadas esta pintura. Al lado de sus descalzos pies aparecen los restos de una Venus salambona, ídolo romano que se negaron a adorar y que destrozaron provocando las iras de sus enemigos, como si se tratase de un bodegón dentro del cuadro. A la derecha de la obra, aparece un león que mansamente lame el pie de una de las protagonistas, formando un original escorzo en esta composición. Detrás de ellas, se ha dispuesto el río Guadalquivir, frente al que se abre un paisaje con la vista del Arenal de Sevilla, con una hermosa alameda de delicados tonos y, detrás de ella, la majestuosa mole catedralicia que se alza imponente en el último plano de la obra, quedando la Giralda descentrada hacia la derecha de la pintura, siendo este otro recurso original del autor.

 

Datos históricos

En los albores del siglo XIX, la Sacristía de los Cálices tenía situada en el altar situado en su cabecera la pintura de la Adoración de los Reyes de Alejo Fernández que sobre 1805 fue sustituida por un Calvario que atribuían a Roelas. En este espacio los canónigos se preparaban, revestían y oficiaban misas privadas delante de este altar y en los dos pequeños oratorios que lo flanquean, rodeados de importantes conjuntos pictóricos. Sin embargo el Cabildo de la Catedral en 1817, por recomendación de Juan Agustín Cean Bermúdez, tuvo la fortuna de encargar a Francisco de Goya un gran lienzo para presidir este espacio que sin lugar a dudas es la mejor obra pictórica del siglo XIX que se conserva en la catedral. Francisco de Goya y Lucientes nace en la pequeña localidad aragonesa de Fuendetodos el 30 de marzo de 1746 y fallecerá el 16 de abril de 1828. Una larga vida en la que conocerá varios reinados pero que sobre todo, lo enmarcan en una época confusa y de grandes cambios en el mundo. Situada a unos cincuenta kilómetros al suroeste de Zaragoza, cuando Goya nace apenas si viven en ella unos trescientos habitantes; su infancia y adolescencia los pasa en la capital bajo el amparo de su padre José Goya, maestro dorador, y su madre, Gracia Lucientes, de familia de ascendencia hidalga y propietaria de tierras. En el taller del maestro local José Luzán entra a formarse con 13 años e intenta ingresar dos veces de forma fallida en la Academia de San Fernando. Esto le hace plantearse su deseo de viajar a Italia, lo que por fin decide, estando en Roma en 1771 y dedicándose a estudiar todo lo que pudo. Regresa a su tierra con veintiséis años, con premios y ambiciones, logrando sus primeros encargos. Se casa en 1773 con Josefa Bayeu, hermana de los pintores Francisco y Ramón de ese mismo apellido, lo que le ayudaría en su carrera al cobijarse bajo los brazos del mayor de ellos, de gran prestigio en el ambiente cortesano. En el transcurrir de la década de los ochenta, su fama es ya notoria y ocupa altos cargos y dignidades, retratando a las más altas personalidades del país. Pero si en la siguiente década Goya queda consagrado, será también en la que se desencadene un terrible acontecimiento personal como fue la terrible enfermedad que le dejó postrado un año y por la que perdió completamente la audición, amén de los convulsos hechos acaecidos en la vecina Francia y que se dejaron sentir especialmente en el territorio español. Pero todo ello, además de profundos cambios personales, provocará importantes fluctuaciones de su arte, que se dirigirán hacia el camino por el que es más recordado, como es su serie de grabados Caprichos, de gran celebridad. Esto no implica que las anteriores obras no brillen, sino que se trata de la culminación de un proceso que le llevará hasta la realización de increíbles obras sobrecogedoras y personales coincidentes con una compleja etapa en la historia de España, que llevarán al pintor a exiliarse al final de su vida y morir en Burdeos. Pero seguramente los miembros del capítulo catedralicio esperaban otro tipo de pintura, pesando tal vez en ello la fuerte impronta que Murillo había dejado en esta ciudad en testimonio análogos, lo que parece que fomentó críticas veladas desde el principio, lo que llevó a Cean a salir en defensa de esta obra en un breve opúsculo donde hace valer las calidades y cualidades de la pintura goyesca, algo que no vio Claudio Boutelou cuando dijo que para él eran "simplemente dos modelos de muchachas bien pintados". Esta afirmación, no exenta de cierta crueldad, sería probablemente lo que también pensaron los comitentes de la obra en los albores del siglo XIX quienes probablemente desearían que Goya pintase a la forma de Murillo. Frente a la tradicional disposición de la Giralda apoyada por las dos santas, Goya desde sus bocetos quiere mostrar a este elemento arquitectónico de forma novedosa, al incluirlo como una referencia espacial al fondo de la composición, junto a la edificac

 

ANÁLISIS

Materiales:
Lienzo (Material)
Madera
Pigmento al aceite
Técnicas:
Pintura al óleo (Técnica)
 
Medidas:
3,13 x 1,85 m.
 

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

GASSIER, Pierre , WILSON, Juliet. Vida y obra de Francisco de Goya. Barcelona . Juventud, 24/04/1996. 4701205.

GUDIOL RICART, José. Goya. Barcelona : . 27/06/2003.

SÁNCHEZ SARTO, Manuel (trad.); MAYER, August L.. Francisco de Goya. Barcelona . Labor, 17/11/1993. 1100426.

VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique. Catálogo de las pinturas de la Catedral de Sevilla. Sevilla . Enrique Valdivieso, 14/12/1993. 84-400-4204-3.

VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique. La pintura en la Catedral de Sevilla, siglos XVII al XX. 10/11/2007, -.

VIÑAZA, C. de las. Goya, su tiempo, su vida, sus obras.. Madrid : . 27/03/2003.

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