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NAVEGACIÓN
  • Informe
Imagen de Apoteosis de San Francisco; Retablo de San Francisco

IDENTIFICACIÓN

Denominación:
Apoteosis de San Francisco; Retablo de San Francisco
Provincia:
Sevilla
Código:
95767
Municipio:
Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías:
Pinturas
Cronología:
1656 - 1657
 
P.Históricos:
Edad Moderna
Estilos:
Barroco pleno
 
Escuelas:
Escuela madrileña
Iconografías:
Éxtasis de San Francisco de Asís
 
Autores:
Herrera , Francisco de, llamado "El Mozo"
 

Descripción

La gran pintura, de formato vertical y enmarcada en un gran retablo a modo de marco, presenta postrado en primer término a un lego franciscano que aparece con un notable contraste que tan solo deja adivinar su silueta e iluminar muy suavemente la cara asombrada del fraile, que mira confuso la escena que sucede en la parte central del lienzo, protegiéndose de la luz con su brazo derecho. San Francisco viste el hábito de su orden, con el cíngulo de tres nudos, mostrando toda la figura una gran monumentalidad y empaque. Asciende de forma vertiginosa impulsado por una caterva de ángeles que, en contorsionadas posturas y escorzos sujetan entre sus brazos varios elementos iconográficos tales como un libro, una calavera, una disciplina o un crucifijo. El santo de Asís se representa como un hombre de mediana edad, con rizada cabellera negra al igual que su bigote y barba, e intenso ascetismo espiritual reflejado en su mirada noble y profunda. Abre los brazos de forma ostensible, creando una diagonal de gran belleza plástica, y recibe la dorada luz que se despliega desde la gloria celestial. Muy sutilmente se muestran en el costado y en la palma de sus manos las huellas de sus estigmas, recibidos de forma milagrosa. Como toda la obra, el grupo participa de una atmósfera de ambiente vaporoso y diluido, donde se funden los ángeles con la luminosidad etérea que rodea a los personajes. Otros ángeles surgen de la parte superior del lienzo, algunos en atrevidas posturas y en penumbra, como los que en la zona derecha portan partituras y tocan arpas, órganos, o instrumentos de cuerda, todos ellos de bella morfología. Idénticas consideraciones pueden hacerse de los pequeños que arrojan rosas arriba de la cabeza de San Francisco, de soberbia técnica y suntuoso colorido.

 

Datos históricos

Francisco de Herrera, llamado el Mozo, para diferenciarlo de su padre, también pintor, nació en Sevilla en 1627 y en esta ciudad comenzaría sin duda su formación en el taller de su progenitor con el que parece, siguiendo a Palomino, que no se llevaba excesivamente bien. Después de un fugaz matrimonio que quedó anulado con sentencia de divorcio, con unos veinte años y después de unos truculentos hechos relativos a un posible robo de una importante cantidad de dinero a su padre, Herrera marcha a Roma donde permanece unos años profundizando en el conocimiento del lenguaje artístico y estudiando las numerosas pinturas que allí existen. Allí, y siguiendo siempre a Palomino, se dedicará a pintar pequeños bodegones con peces realizados con gran habilidad. Este viaje a Italia ha sido negado por algunos estudiosos pero, aunque se carece de documentación que acredite esta etapa, no parece que se deba dudar de la información aportada por Palomino, que conoció personalmente al pintor. En 1650 se encuentra de nuevo en España, concretamente en Madrid donde en julio de 1654 contrata un retablo dedicado a San Hermenegildo para los Carmelitas Descalzos y del que hoy tan solo se conserva el lienzo central. Esta obra muestra tuvo que provocar una singular sorpresa puesto que marca un paso decidido hacia las formas barrocas, más allá de lo que se venía realizándose en la capital en los talleres de Rizi o Camilo. Su extraordinario vigor, el sentido del movimiento enérgico que transmite, unido al hermoso juego de contrastes lumínicos y soltura en la pincelada, demuestra el perfecto conocimiento de la pintura italiana, sobre todo la de Cortona, unidas a las enseñanzas emanadas del dinamismo formal de Rubens. Todos estos elogios se le pueden aplicar igualmente al Extasis de San Francisco que se conserva en la Catedral de Sevilla y a la que se le podría denominar hermana de la anterior. Sin duda, el San Hermenegildo madrileño tendría un amplio eco en ambientes tanto culturales como religiosos, lo que motivó que a la llegada de Herrera a la capital andaluza en 1655 le fuese encargado un Triunfo de la Eucaristía para la Hermandad Sacramental del Sagrario, en la que había ingresado como cofrade. Con esta composición, fechada un año después, vuelve a revalidar el éxito obtenido en Madrid, a lo que no sería ajeno el Cabildo hispalense, quien observando su revolucionaria concepción pictórica le encarga un gran lienzo de altar para la capilla de San Francisco de la Catedral, citada anteriormente. Efectivamente, los paralelos con el lienzo madrileño son evidentes. El santo de Asís aparece con los brazos abiertos en actitud apoteósica, triunfal, impulsado hacia las alturas por multitud de ángeles que, en atrevidos escorzos, portan atributos tales como un crucifijo, un cráneo, libros o una disciplina. Tal y como hizo en su San Hermenegildo, en la línea de tierra sitúa un personaje en penumbra, un lego franciscano postrado que contempla atónito la singular escena que se ofrece ante sus ojos, mientras la luz celestial ilumina a San Francisco y otros ángeles tocan música y arrojan rosas en su honor. Hay que anotar como la imposición de los estigmas en el monte Alvernia es el principal que se muestra, pero varios elementos recuerdan otros episodios de la vida de este personaje; las rosas son flores altamente simbólicas ya que aluden al momento en que, tentado, se arroja a una zarza cercana que se convierte de inmediato en un rosal. La presencia de la música no es tan solo un recurso compositivo sino que aquí se transforma en el recuerdo del hecho narrado por San Buenaventura del ángel que reconfortó con su instrumento al santo de Asís cuando se encontraba enfermo. Probablemente sea esta una de las pinturas más emotivas no sólo del Barroco sevillano sino también del español. La líquida pincelada se diluye en los fondos del lienzo uniendo las figuras angélicas con las nubes y la atmósfera vaporosa e iridiscente que domina todos los registros. Existe tal vez un cr

 

ANÁLISIS

Materiales:
Lienzo (Material)
Madera
Pigmento al aceite
Técnicas:
Pintura al óleo (Técnica)
 
Medidas:
 

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

CEAN BERMUDEZ, Juan Agustín. Descripción artística de la catedral de Sevilla. Sevilla . Hidalgo, 19/01/1994. 1800648.

PONZ, Antonio. Viaje de España. -.

VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique. Catálogo de las pinturas de la Catedral de Sevilla. Sevilla . Enrique Valdivieso, 14/12/1993. 84-400-4204-3.

VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique. Historia de la pintura sevillana : siglos XIII al XX. Sevilla . Guadalquivir, 01/04/1997. 84-86080-02-9.

VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique. La pintura en la Catedral de Sevilla, siglos XVII al XX. 10/11/2007, -.

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