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Imagen de Ángel de la guarda

IDENTIFICACIÓN

Denominación:
Ángel de la guarda
Provincia:
Sevilla
Código:
95836
Municipio:
Sevilla

DESCRIPCIÓN

Tipologías:
Pinturas
Cronología:
1665 - 1666
 
P.Históricos:
Edad Moderna
Estilos:
Barroco (Estilo)
 
Escuelas:
Escuela sevillana
Iconografías:
Ángel de la guarda
 
Autores:
Murillo , Bartolomé Esteban
 

Descripción

La pintura, de formato vertical, ofrece una dulce representación del Ángel de la Guarda guiando a un niño. El ángel muestra una fisonomía bellísima, destacando su juvenil aspecto y la serena expresión templada de su rostro, que demuestra la seguridad que posee en el camino que está emprendiendo. Viste una túnica de tonos casi dorados, de gran calidez cromática, así como un estrecho mantolín de intenso color rojo oscuro, que contrasta bellamente con la vestimenta anteriormente descrita. Ambos ropajes se agitan por la acción del viento y dan una hermosa sensación de vaporosidad y ligereza, como también ocurre en la blanca túnica del niño. El rojo mantolín se despliega entre las alas del ángel, que adelanta la pierna derecha y señala con su brazo diestro hacia un rayo de luz que se abre en el extremo superior izquierdo de la composición. El niño mira igualmente hacia esa dirección, con ingenua mirada que se sobrecoge ante la realidad que se le presenta ante sus ojos, aunque muestra su confianza en el ángel. Se percibe claramente como queda descrita una diagonal desde el brazo enhiesto del mensajero celestial hasta la figura del pequeño, zona que aparece iluminada cálidamente, mientras que el camino por donde pasan permanece sumido en la penumbra. Tanto el dibujo, como el sencillo esquema de la composición o el acertado cromatismo, denotan un magistral ejercicio del arte pictórico por el autor de la obra.

 

Datos históricos

Dentro del amplio grupo de pinturas que se conserva en la Catedral de Sevilla pertenecientes a los pinceles de Bartolomé Esteban Murillo goza de gran popularidad la representación del Ángel de la guarda que se conserva en un altar propio de la misma. Sin embargo, esta hermosa pintura no fue realizada primigeniamente para la Seo hispalense, sino que fue un regalo del convento capuchino al Cabildo Catedral por haber custodiado su tesoro en 1810, antes de ser trasladado a Gibraltar para evitar ser sustraído por los franceses. Se encuentra en un arcosolio gótico que se destinó en 1478 a Altar de la Pasión Grande, estando luego bajo la advocación de la Candelaria y San José. La donación se efectuó en 1814, siendo colocado en su actual emplazamiento cuatro años más tarde. En el convento de los Capuchinos Murillo desarrolló un amplio conjunto pictórico en el que se encontraría esta obra, que según antiguos testimonios, se encontraba sobre una de las puertas que comunica el testero de la iglesia con el interior del edificio conventual. En esta versión del Ángel de la guarda Murillo ejemplifica a la perfección las características que conceptualizan su estética. Podemos apreciar claramente ese sentido de la belleza dulce y de serena compostura con la que otorgó a sus personajes divinos y que favoreció la intensa comunicación con los espectadores de sus obras, quienes se encontrarían íntimamente ligados a estas creaciones hacia las que manifestaban sus sentimientos pietistas. Sin duda en esta obra puede verse la plasmación de lo que la mentalidad popular creía de forma sincera y firme: un personaje celestial de gran nobleza y delicada humanidad, que conduce de forma segura e inequívoca al alma hacia el camino recto y justo que lleva hacia la salvación, alejándolo de la oscuridad e iluminándolo con su aura. Los valores cromáticos de esta excepcional obra son ciertamente hermosos. Los tonos dorados de la túnica angélica destacan poderosamente sobre el tenebroso fondo, iluminando a los personajes desde el rayo celestial que se abre en el extremo superior izquierdo y conjuntando de forma magistral con el resto de sobrios colores con los que cuenta la pintura. El extraordinario dibujo de la pintura imprime a las figuras una sensación de dinamismo sereno que contribuye aún más si cabe a ensalzar a este personaje como un ser en quien se puede confiar por su sólida dirección. Por las características que muestra, se cree que esta pintura puede pertenecer a la primera de las dos etapas en las que Murillo trabajó en el convento capuchino, fechándose sobre 1665 y 1666. Ciertamente es muy interesante observar como pudo basarse el pintor sevillano para esta creación, en una estampa del italiano Simone Cantarini, discípulo de Guido Reni, pero comprobándose como supo interpretar de forma personalísima el ambiente y los rasgos del Ángel y el pequeño niño.

 

ANÁLISIS

Materiales:
Lienzo (Material)
Madera
Pigmento al aceite
Técnicas:
Pintura al óleo (Técnica)
 
Medidas:
1,71 x 1,13 m. Con marco: 1,97 x 1,39 m.
 

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

NAVARRETE PRIETO, Benito. La pintura andaluza del siglo XVII y sus fuentes grabadas. Madrid , . Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico.. 84-930030-0-X.

VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique. Catálogo de las pinturas de la Catedral de Sevilla. Sevilla . Enrique Valdivieso, 14/12/1993. 84-400-4204-3.

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